x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 25, 2025

Sentarse

Coger el buen asiento en una mesa de grupo es de sociología avanzada.

Estudiar quiénes son los comensales para evitar al que te va a poner la cabeza como un bombo, al tiempo que estar cerca de quien alegra la comida y no tener de frente al de los chistes fáciles. 

Acostumbrado a muchas comidas de trabajo, soy experto en hacerme el remolón para que me adelante este, dar un giro teatral como de haber olvidado algo cuando veo que me sigue aquella o acelerar en el momento en el que veo el grupo del buen rollo.

Tengo un máster en técnicas de encontrar la buena silla.

jueves, septiembre 07, 2023

Amor

No es suficiente el amor para el amor.

Es una fórmula química extraña que necesita de más componentes que hagan que una relación sea un éxito.

No es necesario tener las mismas aficiones, ni un carácter similar, ni hábitos parecidos, es más una cuestión de valores, de tripas, de emociones compartidas.

Se puede querer con locura, que si la visión de los fundamentos del vivir son antagónicas, no hay nada que hacer.

La dificultad reside en que eso no se ve en las primeras citas, ni en los primeros años, cuando explota la pasión, sino cuando el futuro comienza a mostrarles sus sorpresas y se dan cuenta de lo bien que saben enfrentarlas en equipo.

viernes, julio 07, 2023

Guapo

Si puedes ir impecable a una cita, no lo dudes.

Aunque sea con alguien con quien quedas a menudo, no te pongas lo primero que encuentres por casa. Arreglarte es una forma de decirle 'me importas'.

La comunicación, a veces, se expresa mejor sin palabras. 

Del mismo modo que si invitas a alguien a casa, te gusta tenerla limpia y ordenada, igual hay que afrontar los encuentros con los demás. No hay nada que nos represente mejor que nosotros mismos.

No es una visión frívola de las relaciones humanas, todo lo contrario, es toda una declaración de intenciones.

Mira lo importante que eres para mí.

jueves, abril 27, 2023

Llamadas

No hace tantos años, recuerdo las tardes tontas en las que hacía llamadas largas, de apagar luces, tumbarme en la cama y concentrarme en una charla sin prisas con gente que me importaba.

A día de hoy, esas personas me siguen importando, mucho, pero las charlas se han sustituido por frases cortas llenas de emoticonos en las que nos ponemos al día de dos o tres cosas fundamentales cada cierto tiempo.

Casi molesta que suene el teléfono si no te avisan antes de que te van a llamar, lo que no es negativo ni positivo. Hemos reinventado la forma de comunicarnos para privilegiar el mensaje a la llamada y así dominar nuestros tiempos. Te escribo cuando me place, a cambio dejo que me respondas cuando encuentres un hueco para mí.

El mensaje es más frío que la conversación, no hay duda. La charla arropa más que un par de corazones rojos. Somos cada vez más prácticos, sí, pero, ¿a cambio de qué? Ganamos en libertad. Perdemos en calidez. 

¿Cuál es el resultado de esa cuenta?

Cada vez hay más días en los que gente que vive sola, mucha, no abre la boca desde que se despierta hasta que se va a dormir. 


viernes, marzo 10, 2023

Soportar

—A ese sitio ya no vamos porque a Salva no le cae bien el dueño —explicó Fran a su hermana, cuando le preguntó por qué habíamos dejado de ir a un restaurante.

—A mí ese tío no me cae mal —protesté—. Lo que ocurre es que no lo soporto.

Desi soltó una carcajada de incomprensión.

Sí, hay gente insoportable que me cae bien. Personas de buen fondo, divertidas al contar las cosas, amables, serviciales, con una vida coherente, nobles incluso, puede que hasta luminosas, pero que a mí me ponen de los nervios.

Con el tiempo uno se vuelve más arisco con las compañías que no provocan bienestar. No hay necesidad de congeniar con quien vibra en distinta onda que la tuya, personas a las que me hace realmente ilusión saludar cuando me las encuentro, pero a las que nunca diré a ver cuándo quedamos.

domingo, febrero 19, 2023

Protestar

Aunque la relación sea la más armoniosa de entre todas las posibles, hay que saber decir a la pareja cuándo algo en su actitud, en sus palabras o en el trato te ha herido.

Tenemos que expresarlo, soportar el berrinche y hablar lo necesario, porque dejar pasar esos episodios en los que uno de los dos se siente agredido es sembrar para que en el futuro vuelva a ocurrir multiplicado por dos.

Sí, a veces incluso la pareja se puede sorprender de tu reacción, de que des importancia a algo que para ella no es más que una chuminada. Las chuminadas, en cambio, sumadas una a una, se convierten en agresión.

Es sanísimo protestar, con amor; decir que por ahí, no; plantar cara a lo que, a ti, te da mal rollo.

Al hacerlo demuestras lo mucho que apuestas por la relación.

Fred

Lo peor que se puede decir de una persona es que lo mejor que te ha ocurrido es separarte de ella.

Así me ocurrió con Fred.

Lo conocí nada más instalarme en París, en 2001. Pronto se instaló en mi vida y en mi casa. Yo no conocía a nadie en la ciudad y él me abrió las puertas de la sociedad francesa. Divertido, atractivo, inteligente, ese hombre me dedicaba palabras de amor deliciosas.

Meses después tuve que bajar un par de semanas a Sevilla, por un problema grave de salud en casa. Él no solo no me acompañó, sino que aprovechó para empezar otra relación que quiso mantener oculta.

La ruptura fue dolorosa.

Años después, cuando ya me movía por la ciudad como Pedro por su casa, se montó en el vagón de metro en el que yo viajaba. Nos enfrentamos palmo a palmo, a centímetros de distancia. Yo, sin responder a su saludo, esperé a que sonara el silbato para salir escopetado del tren, con las puertas cerrándose tras de mí.

Al llegar a mi apartamento el teléfono no dejaba de sonar. Era él. Le dejé hablar. Recriminaba mi actitud infantil por haber saltado así del vagón. Cuando por fin se calló, le expliqué, en la última conversación que jamás tendremos.

—¿Viste cómo salté del metro? Pues ya puedes imaginar lo que tú representas para mí.

martes, noviembre 08, 2022

Alma

Yo no podría compartir mi vida con alguien que no tuviera un alma buena.

De hecho, las pocas relaciones que terminé vinieron precedidas de un acto diáfano de maldad, de aquéllos que hay quien perdona en nombre del amor.

Ante esos primeros síntomas, cuando aún estás a tiempo, hay que salir corriendo, no buscar los argumentos que justifiquen, sino tener bien claro que quien lo hace una vez, lo vuelve a hacer.

No hay que matricularse en un curso de psicología para entender cuáles son aquellas acciones que dejan transparentar la perversidad en una persona, basta explicarlas a alguien que te quiera para confirmar que con esa persona no.

Construir un proyecto de futuro no puede hacerse sin tener claro que compartir la vida con alguien que no es de fiar es el mayor equívoco, por muy encantador, atractivo, divertido, inteligente o cariñoso que sea ese individuo.

jueves, octubre 06, 2022

Relaciones

Que las relaciones humanas se rigen por una relación de equilibrios es de las lecciones más difíciles de aprender.

Por mi vida han pasado no pocas personas que me han atraído mucho, a las que me encantaba escuchar hablar o su forma de enfrentar los desafíos, y que sin embargo no vieron el atractivo personal en mí. 

Admitir que uno no gusta a gente que te interesa es una pastilla difícil de tragar, pero el ser humano funciona así.

Se puede intentar estirar las relaciones a base de compasión, coacción o estratagemas, pero cuando una de las dos partes no siente necesidad de la otra poco hay que hacer.

Cuando se echa en cara a alguien que no devuelve la llamada, que no se acuerda de su cumpleaños, que no le invita a una cerveza, no tiene argumentos sólidos. Si no lo hace es porque no le interesas, al menos no lo suficiente.

No se pueden echar en cara las emociones y preferencias de cada cual.

Entenderlo a tiempo es vivir mejor.

No vale arrastrarse.

lunes, mayo 09, 2022

Caballito

Le dije que estaba al otro lado del Ebro. Hacía un frío brutal.

—Pues en cinco minutos te espero en el Caballito que hay antes de la Plaza del Pilar.

A esa mujer no la conocía de nada. Bueno, sí, de sus comentarios irónicos sobre mis fotos y mis textos. 

Yo acababa de llegar a Zaragoza, Fran se había ido pachucho en AVE para Sevilla y tenía todo el día para visitar la ciudad. Con lo hermoso que es disfrutar por vez primera de un sitio que siempre has querido conocer.

Así que Yolanda vio la foto que publiqué en las redes de la Basílica del Pilar, al amanecer, y me contactó.

—Es una estatua que hay nada más salir del puente.

Pasamos un día espléndido, me regaló una cinta del Pilar, verde del Betis, que aún llevo en el maletín de mi ordenador. Nos tomamos cafés, me explicó la historia del mercado, de los Fueros, hacia dónde fue creciendo la ciudad, por dónde comer. Me dejó en las puertas del Museo de Bellas Artes, donde me maravillé con la colección de los Goya y, sin querer, fui cayendo también malo e hizo por preocuparse de mí al día siguiente.

Qué fáciles pueden ser las cosas.

La clave es llamar, escribir, decir 'estoy aquí', me apetece pasar un rato contigo.

lunes, enero 03, 2022

Incómodo

Tener que llenar los silencios en una conversación es incomodísimo.

Buscar temas socorridos, tratar de mostrar interés, mirar fijo a los ojos cuando te da realmente igual lo que te cuenten.

Son momentos que no se pueden evitar, hay muchas situaciones en las que no controlamos a nuestros interlocutores y nos vemos necesitados de recurrir a lugares comunes para intentar romper barreras que tampoco van a llevarnos a ningún lado en la mayoría de los casos.

A mí me gustaría ensayar más esos momentos, tener más recursos, ganar en naturalidad, saber cómo dirigirme a personas a las que es probable que no vaya a volver a ver en mi vida, sin necesidad de parecer hipócrita, frío o ausente.

Un silencio compartido es la mejor señal de confianza entre dos personas.

jueves, julio 29, 2021

Gallardónicos

En muchas ocasiones nos preguntamos cómo alguien puede aguantarle tanto a su pareja.

Fran y yo encontramos hace tiempo la respuesta: 

Son Gallardónicos.

Nos ocurre con un amigo, cuyo supuesto apellido fuera Gallardo. Tiene una mujer encantadora y él, por mucho que lo queramos, un carácter terrible. Respuestas fuera de tono, nada fiable cuando quedas con él, narcisista y fanfarrón.

Pues si ella está con el señor Gallardo, es porque ella es Gallardónica. Ni él es tan malo, ni ella tan buena.

Hace cincuenta años quizás, pero en los tiempos que corren si una relación de pareja funciona es porque están hechos del mismo material. Si su relación es larga y ambos se entienden es porque dos personas que se buscan se encuentran. Salvo excepciones de personas acomplejadas, nadie se junta con nadie para sufrir.

Fran es Navarrónico, por muy diferentes que podamos ser. O yo soy Antunezónico, aunque pueda parecer que somos el agua y el aceite. En lo fundamental, en las grandes decisiones a tomar, en nuestras relaciones con el mundo exterior, no hace falta más que miramos una décima de segundo y ya sabemos por dónde vamos a tirar.

domingo, diciembre 13, 2020

Piedras

Son demasiadas las veces en que personas cercanas se han visto apuradas al verme.

Se rigen por el mismo perfil, son inconstantes. No pongo en cuestión el aprecio que me puedan tener, sí su capacidad para ir de frente.

Son aquéllos que no están ahí para cuestiones menores. Que no responden a una invitación, que no devuelven una llamada, que no cumplen lo que prometen, que esconden la cabeza cuando los necesitas.

Siempre llega el momento en que te los cruzas por la calle y no saben dónde meterse, en que los saludas y buscan las palabras para disculparse de algo que quizás ni yo mismo recuerdo. Llevan la carga sobre las espaldas.

Con lo fácil que es no crearse apuros futuros al encarar el presente de frente. Dejar asuntos pendientes aparcados y mirar a otro lado te soluciona de forma artificial el momento de ahora, pero te complica los momentos de después.

Hay gente a la que le dices siempre que sí y que, cuando las buscas, no las encuentras.

Hasta que un día te los cruzas por la calle y la sangre les sube a la cabeza.

viernes, octubre 30, 2020

Confianza

No hay nada más potente que la pérdida de confianza para matar una relación.

Hablo no sólo de historias de amor.

Estoy convencido de que son muchas las personas que van quedando arrinconadas por ese motivo, el de haber fallado a la gente que un día pensó en ella como alguien con quien compartir confidencias.

Es más sencillo no prestar atención a estos razonamientos éticos. Porque es más sencillo ser mediocre.

La mediocridad la va obteniendo la persona que, sin ser mala, se va convirtiendo en alguien que ni fu ni fa. Aquéllos con los que no termina de contar nadie porque te fallan demasiadas veces, que se excusan a las primeras de cambio, que encuentran argumentos una de cada dos ocasiones para desaparecer.

Mantener la confianza de alguien no es tarea fácil. No es una actividad pasiva, sino de esfuerzo. No se trata simplemente de ser fiel, ni es cuestión de guardar secretos.

Ganarse la confianza de alguien implica ser proactivo, entretejer complicidades, adelantarse a las preocupaciones, saber interpretar silencios, no dudar a la hora de prestar ayuda. No dudar tampoco a la hora de pedirla. También uno se la gana cuando se muestra débil, imperfecto, desarbolado. 

La confianza es una vía de doble dirección.

Según se mire, puede ser una pesada carga, pero yo no entiendo las relaciones humanas sólidas si no es a base de demostrar, en las pequeñas cosas, que siempre estaré para ti. 

No dudes nunca de mí.