martes, febrero 25, 2025
Sentarse
jueves, septiembre 07, 2023
Amor
viernes, julio 07, 2023
Guapo
Si puedes ir impecable a una cita, no lo dudes.
Aunque sea con alguien con quien quedas a menudo, no te pongas lo primero que encuentres por casa. Arreglarte es una forma de decirle 'me importas'.
La comunicación, a veces, se expresa mejor sin palabras.
Del mismo modo que si invitas a alguien a casa, te gusta tenerla limpia y ordenada, igual hay que afrontar los encuentros con los demás. No hay nada que nos represente mejor que nosotros mismos.
No es una visión frívola de las relaciones humanas, todo lo contrario, es toda una declaración de intenciones.
Mira lo importante que eres para mí.
jueves, abril 27, 2023
Llamadas
viernes, marzo 10, 2023
Soportar
domingo, febrero 19, 2023
Protestar
Aunque la relación sea la más armoniosa de entre todas las posibles, hay que saber decir a la pareja cuándo algo en su actitud, en sus palabras o en el trato te ha herido.
Tenemos que expresarlo, soportar el berrinche y hablar lo necesario, porque dejar pasar esos episodios en los que uno de los dos se siente agredido es sembrar para que en el futuro vuelva a ocurrir multiplicado por dos.
Sí, a veces incluso la pareja se puede sorprender de tu reacción, de que des importancia a algo que para ella no es más que una chuminada. Las chuminadas, en cambio, sumadas una a una, se convierten en agresión.
Es sanísimo protestar, con amor; decir que por ahí, no; plantar cara a lo que, a ti, te da mal rollo.
Al hacerlo demuestras lo mucho que apuestas por la relación.
Fred
Lo peor que se puede decir de una persona es que lo mejor que te ha ocurrido es separarte de ella.
Así me ocurrió con Fred.
Lo conocí nada más instalarme en París, en 2001. Pronto se instaló en mi vida y en mi casa. Yo no conocía a nadie en la ciudad y él me abrió las puertas de la sociedad francesa. Divertido, atractivo, inteligente, ese hombre me dedicaba palabras de amor deliciosas.
Meses después tuve que bajar un par de semanas a Sevilla, por un problema grave de salud en casa. Él no solo no me acompañó, sino que aprovechó para empezar otra relación que quiso mantener oculta.
La ruptura fue dolorosa.
Años después, cuando ya me movía por la ciudad como Pedro por su casa, se montó en el vagón de metro en el que yo viajaba. Nos enfrentamos palmo a palmo, a centímetros de distancia. Yo, sin responder a su saludo, esperé a que sonara el silbato para salir escopetado del tren, con las puertas cerrándose tras de mí.
Al llegar a mi apartamento el teléfono no dejaba de sonar. Era él. Le dejé hablar. Recriminaba mi actitud infantil por haber saltado así del vagón. Cuando por fin se calló, le expliqué, en la última conversación que jamás tendremos.
—¿Viste cómo salté del metro? Pues ya puedes imaginar lo que tú representas para mí.
martes, noviembre 08, 2022
Alma
Yo no podría compartir mi vida con alguien que no tuviera un alma buena.
De hecho, las pocas relaciones que terminé vinieron precedidas de un acto diáfano de maldad, de aquéllos que hay quien perdona en nombre del amor.
Ante esos primeros síntomas, cuando aún estás a tiempo, hay que salir corriendo, no buscar los argumentos que justifiquen, sino tener bien claro que quien lo hace una vez, lo vuelve a hacer.
No hay que matricularse en un curso de psicología para entender cuáles son aquellas acciones que dejan transparentar la perversidad en una persona, basta explicarlas a alguien que te quiera para confirmar que con esa persona no.
Construir un proyecto de futuro no puede hacerse sin tener claro que compartir la vida con alguien que no es de fiar es el mayor equívoco, por muy encantador, atractivo, divertido, inteligente o cariñoso que sea ese individuo.
jueves, octubre 06, 2022
Relaciones
Que las relaciones humanas se rigen por una relación de equilibrios es de las lecciones más difíciles de aprender.
Por mi vida han pasado no pocas personas que me han atraído mucho, a las que me encantaba escuchar hablar o su forma de enfrentar los desafíos, y que sin embargo no vieron el atractivo personal en mí.
Admitir que uno no gusta a gente que te interesa es una pastilla difícil de tragar, pero el ser humano funciona así.
Se puede intentar estirar las relaciones a base de compasión, coacción o estratagemas, pero cuando una de las dos partes no siente necesidad de la otra poco hay que hacer.
Cuando se echa en cara a alguien que no devuelve la llamada, que no se acuerda de su cumpleaños, que no le invita a una cerveza, no tiene argumentos sólidos. Si no lo hace es porque no le interesas, al menos no lo suficiente.
No se pueden echar en cara las emociones y preferencias de cada cual.
Entenderlo a tiempo es vivir mejor.
No vale arrastrarse.
lunes, mayo 09, 2022
Caballito
lunes, enero 03, 2022
Incómodo
jueves, julio 29, 2021
Gallardónicos
domingo, diciembre 13, 2020
Piedras
viernes, octubre 30, 2020
Confianza
No hay nada más potente que la pérdida de confianza para matar una relación.
Hablo no sólo de historias de amor.
Estoy convencido de que son muchas las personas que van quedando arrinconadas por ese motivo, el de haber fallado a la gente que un día pensó en ella como alguien con quien compartir confidencias.
Es más sencillo no prestar atención a estos razonamientos éticos. Porque es más sencillo ser mediocre.
La mediocridad la va obteniendo la persona que, sin ser mala, se va convirtiendo en alguien que ni fu ni fa. Aquéllos con los que no termina de contar nadie porque te fallan demasiadas veces, que se excusan a las primeras de cambio, que encuentran argumentos una de cada dos ocasiones para desaparecer.
Mantener la confianza de alguien no es tarea fácil. No es una actividad pasiva, sino de esfuerzo. No se trata simplemente de ser fiel, ni es cuestión de guardar secretos.
Ganarse la confianza de alguien implica ser proactivo, entretejer complicidades, adelantarse a las preocupaciones, saber interpretar silencios, no dudar a la hora de prestar ayuda. No dudar tampoco a la hora de pedirla. También uno se la gana cuando se muestra débil, imperfecto, desarbolado.
La confianza es una vía de doble dirección.
Según se mire, puede ser una pesada carga, pero yo no entiendo las relaciones humanas sólidas si no es a base de demostrar, en las pequeñas cosas, que siempre estaré para ti.
No dudes nunca de mí.