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Mostrando entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas
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sábado, agosto 08, 2026

Nunca

Una de las certezas más universales es que nada nunca será igual.

Y cuando juntas nada y nunca, la espina dorsal tiende a enfriarse.

Es lo grandioso y aterrador de vivir, que no hay marcha atrás. Todo paso que se dé, se ha dado, por mucho que intentes retroceder no encontrarás de nuevo el mismo escenario.

Siempre podemos equivocarnos al elegir, pero no elijamos por miedo.

viernes, agosto 07, 2026

Verdina

Soy muy cagueta con el agua.

Que estuviese a punto de ahogarme hace 30 años tiene mucho que ver.

Ya desde el barco en el que hicimos el tour por el Lago de Garda nos alentaron a visitar esa playa de rocas pulidas con el tiempo. Así que allí llegamos al día siguiente, con el bañador y ganas de experimentar.

Pero vimos la capa de verdina sobre las rocas, las gentes preparadas con zapatos para el agua y las dificultades para llegar a la orilla. Solo se veía a chavales, que son de goma.

Fran lo tuvo claro:

-Ni loco me meto ahí, para que se nos destroce el viaje buscando un hospital.

Yo, ufano, me quité la camiseta y los zapatos, y con más miedo que siete viejas me metí poco a poco. Resbalón a resbalón. Hasta que me dejé ir en una roca para acabar en el agua.

Lo difícil fue volver. Me apoyase donde me apoyase, la roca me devolvía adentro.

A base de tranquilizarme y estudiar los pliegues de las piedras, lo conseguí.

Para cualquier otro serían unas risas, para mí una necesidad: saber que lo pude hacer.

martes, julio 29, 2025

Ogro

Llevo escribiendo desde pequeñito.

Guardo relatos de épocas lejanísimas que me hacen ver la atmósfera opresiva en la que yo me abría al mundo, donde el futuro se me ofrecía como un ogro que me achuchaba a dirigirme por un camino que los demás evitaban, que ni siquiera veían.

Ese ogro y esa atmósfera no eran de mi ciudad, llena de luz, ni de mi familia, llena de amor. Ese monstruo y ese camino estaban dentro de mí.

Conforme fui construyendo relatos, cuentos y novelas, las tramas, los traumas y los colores seguían a los paisajes que habitaban en mi cabeza.

Los que me habéis acompañado desde entonces podéis entender cuando digo que nada de lo que cuento me ha ocurrido, pero todo lo que narro es parte de mí.

Cada vez más sano, más maduro, cada vez el ogro más pequeñito. Ya casi un llavero en mi bolsillo que un día perderé.


lunes, mayo 19, 2025

Pasado

Despertaba con placidez el domingo sin despertador y conseguía entrelazar imágenes de mis sueños, en los que corría, entre risas, por la orilla de la playa de mi infancia, perseguido por mis amigos. No me podían pillar.

Antes de abrir los ojos, viajé, ya consciente, a esos tiempos de sol y luz.

Sí, descubrí que había risas de dolerme la barriga que ya no aparecen en mi presente, como también había mucho miedo a ser desplazado por mi pandilla, a esa nariz tan grande que no paraba de crecer, a no saber qué estudiar, a perder a mi madre. Miedo al despertar sexual. Miedo al mundo.

No me cambio por ese chaval que fui. Ahora las risas son otras. Menos dependientes de los otros, más elaboradas por mí.

sábado, mayo 10, 2025

Miedo

No se puede vivir con miedo.

Lo que tenga que venir, vendrá. La vida no es sencilla. Pero temerlo, lo malo, es una forma de acelerar su llegada, de integrar en nuestro presente situaciones desagradables que están lejos de estar aquí y ahora.

No es un terreno sencillo de trabajar, el tener la cabeza despejada de tormentas interiores. Lo que sí es más fácil de entender es que todo lo que hagamos por concentrarnos en aquello que nos gusta de nuestro mundo es espacio que quitamos a los infiernos que no existen.

domingo, diciembre 15, 2024

Colectiva

Estoy subyugado por la inteligencia artificial.

Sí, da cierto vértigo.

Poder establecer una comunicación con un sistema que responde en segundos a preguntas muy complejas es, en todo caso, excitante. Rebatirle, redirigir la conversación, solicitarle detalles, descifrar sus respuestas, 

Sí, da cierto miedo.

En todo caso, yo la rebautizaría, porque lo de artificial puede sonar a que está creada a partir de la nada y no es así. Esta inteligencia se alimenta de toda la inteligencia acumulada en trillones de archivos, documentos, ensayos, tesis, investigaciones, enciclopedias, experimentos creados por el hombre y es el propio ser humano el que ha conseguido construirla.

¿No sería más hermoso llamarla inteligencia colectiva?

jueves, noviembre 07, 2024

Zuzto

Jugaba, hace años, con el hijo de un amigo en la orilla de la playa. 

Era la primera vez que veía el mar.

Apenas sabía decir dos palabras, pero cuando llegaba una ola y le mojaba los pies, me miraba y gritaba:

-¡¡¡Zuzto!!!

Así, con dos zetas. Yo lo agarraba y lo llevaba tierra adentro, pero a él le iba la marcha y volvía de nuevo en busca de la ola. Cuando le llegaba, de nuevo levantaba las manos pidiendo ayuda.

-¡¡¡Zuzto!!!

A mí se me quedó tan grabada esa escena que la integré en el niño que hay en mí, de forma que cuando me encuentro en situaciones desagradables en las que no sé si indignarme o llorar, mi crío interior grita dentro de mi cabeza: 

'¡¡¡Zuzto!!!'

lunes, julio 22, 2024

Olimpíadas

Mi primer amor hacia un hombre fue por correspondencia.

Oculto en mi doble vida, acudía a un apartado de correos para recibir respuestas a anuncios de contactos en revistas de segunda mano. Iba a diario, a la otra punta de Sevilla, en mi vespa, para casi siempre toparme con la decepción de un cajetín vacío de cartas de vuelta.

Llegó entonces el sobre con matasellos de Ribes de Fresser, en el pirineo gerundense. Un chaval bellísimo, por dentro y por fuera, me escribía un mensaje de amor.

Nos escribimos durante meses, hasta que vi la oportunidad en las Olimpíadas de Barcelona. Unos amigos de la universidad iban a disfrutarlas a casa de unos familiares. Así que allí me acoplé. Tenía la excusa perfecta. Mi familia me hacía en Barcelona. Y de Barcelona desaparecí. Hacia el Pirineo.

Fueron días maravillosos, pero no tuve valor de partir mi vida en dos.

Pudo el miedo.

Me quedaba una carrera de ingeniería por terminar y una doble vida por romper.

Mis lágrimas en el tren de vuelta eran gordas como granos de arroz.

—¿Qué tal las Olimpíadas? —me preguntaba todo el mundo al llegar a Sevilla—. ¡Qué suerte haber estado allí!

—Divertidísimas.


lunes, junio 10, 2024

Armaçao

Me asomaba este fin de semana al atardecer de un paseo por la playa, tras una larga caminata.

Apoyado en la barandilla del paseo marítimo, observaba el jaleo de los críos jugando a la pelota, en una escena ya lejana para mí, en aquellas jornadas eternas de verano en las que se nos hacía de noche dando patadas a un balón hasta bañarnos, exhaustos, con el último rayo de sol.

Los miraba y me decía, no saben que son tan felices, no se dan cuenta de que esos tiempos de tardes infinitas no serán eternos, que muchos de esos amigos imprescindibles se difuminarán.

Los adultos solemos olvidarnos de los miedos de cuando éramos jóvenes y nos decíamos, ¿conseguiré un trabajo? ¿Tendré alguien que me quiera? ¿Sabré vivir la vida?

Tengo mucha más paz interior ahora, viéndolos jugar al balón, que cuando era yo el que daba esos patadones y me moría de la risa con cada balonazo en las barrigas de mis amigos.

domingo, mayo 19, 2024

Miedo

En la vida se triunfa más si uno se atreve a luchar contra sus miedos.

¿Triunfar?

No es que yo piense que la vida es una competición, pero sí es cierto que podemos pasar por ella sin intentar movernos de lo calentito y dejar que las cosas vengan cuando tengan que venir, o podemos abrir puertas que nos lleven a territorios desconocidos. Es ahí donde yo veo el triunfo, en plantearnos desafíos. En conseguir de nosotros algo más de lo que se supone que estamos destinados a dar.

Entiendo a las personas que dicen no a todo y no salen de su refugio. De hecho, hay gente maravillosa, tierna, fuerte, noble que ha seguido esa línea desde que nació.

Me quedo, sin embargo, con el que arriesga. 

A mí me gusta decir que sí a los desafíos, porque me gusta parecerme a aquellos a quienes admiro.

sábado, marzo 16, 2024

Los otros

Me da mucho más miedo la muerte de los que quiero que la mía propia.

No por una cuestión de bondad, sino de egoísmo. Yo no quiero sufrir.

Soy de los que piensa que, cuando uno muere, todo se acaba, luego en el momento en el que yo desaparezca tengo claro que ya no habrá dolor, ni gozo, ni angustias dentro de mí.

En cambio, el día en el que alguien muy amado se vaya de mi lado, tendré que sufrir la pena, enorme, real, sentidísima, de no poder abrazarlo nunca más.

miércoles, diciembre 27, 2023

Coquetear

No había situación que me resultase más tensa en mi juventud que la coquetería de una mujer conmigo, no porque no me sintiera halagado, sino por no poder corresponder en ese juego entre lo sensual y sexual que se establece entre personas que se gustan.

Yo era un chaval atractivo no por lo físico, sino por mis ansias de comerme el mundo, de experimentar, de conocer, de entregarme a lo que la vida mi ofreciese. Un hombre así es rápidamente calado por una mujer sensible.

Entonces aparecía el pánico a defraudar, a mostrar mi sexualidad, a decirles no me gustas, porque no me podían gustar en el sentido que los dos hubiésemos querido.

Aún hoy en día hay circunstancias en las que una mujer se me acerca, coqueta, y se me revuelve el estómago con los miedos de mi juventud de entonces.

sábado, diciembre 23, 2023

Protección

Cuando veo a gente muy mayor e imagino todas las pérdidas que ha debido sufrir, me planteo cuánta inocencia no habrán dejado por el camino, en una lucha justificada por no sucumbir a la tristeza.

No se puede remontar infinitamente cuando la vida te golpea, deben crearse mecanismos de protección para relativizar, disminuir la empatía para poder mirar hacia otro lado. 

Al pensar en hacerme mayor mi gran esperanza es ganar en sabiduría, mi gran miedo es perder sensibilidad.

martes, noviembre 28, 2023

Seriedad

Tomarse la vida demasiado en serio es muestra, a mi entender, de poca inteligencia emocional. 

Hacer de cada proyecto un mundo, tomarse a la tremenda cada respuesta, sentir que la vida se nos va en cada equivocación es la mejor forma de cavarnos un agujero donde darnos de bruces con la infelicidad.

Nada es tan importante.

Desde el momento en el que asumimos que vivir es un juego nos hacemos más fuertes para afrontar los sinsabores, que siempre acaban por venir.

Todos, tarde o temprano, nos pegaremos un petardazo. ¿Para qué vivir con miedo?

viernes, noviembre 10, 2023

Bizquera

Me recuerdo en brazos de mi madre justo antes de que me pasaran a la camilla en la que me iban a llevar al quirófano. Calculo que tendría 9 años. Por fin iba a desaparecer el parche con el que trataban de controlar mi bizquera. Era cuestión de coser unos músculos rotos que tenían a mi ojo a su aire y mis complejos por las nubes.

Por muy difusa que sea la imagen, veo el gran foco sobre mí y las palabras tranquilizadoras del médico antes de anestesiarme.

De ahí pasé a verme de nuevo entre arrumacos de mis padres para decirme que todo había ido bien.

Se suele escuchar a los adultos decir que los niños no aprecian todo el amor que se les da.

Yo sí integré esos arrumacos de mi madre antes de que un bisturí arreglara mi mirada desordenada. Ese amor, esa escena, esos besos se quedaron en mí para siempre para hacerme alguien mejor.

viernes, octubre 27, 2023

Casoplones

Cuando veo casoplones, siempre pienso en la inseguridad.

Será por tantas películas americanas de terror que transcurren en mansiones inmensas con jardín o por noticias de asaltos a chalets de futbolistas y cantantes, el caso es que el desasosiego podría con el bienestar si tuviera la fortuna, monetaria, de poder pagarme una casa así.

Uno nunca esté libre de sufrir la violencia de malnacidos, pero sí es cierto que la discreción atrae menos miradas ávidas de fastidiarle la vida a los demás.

Al recorrer la costa del Algarve o urbanizaciones pudientes de las afueras de Sevilla, me da por pensar en cómo babearán algunos ideando por dónde saltar la valla.

Desgraciadamente, el hombre es también así.

lunes, octubre 02, 2023

Delfines

El restaurante se llamaba Delfines, en francés, o algo parecido. Lo había buscado en Google mientras llegábamos en ferry a Tánger para trabajar.

Había mucha faena en la fábrica que visitábamos, así que fuimos tres compañeros del equipo de Calidad desde Sevilla: Rafa, cerca de cumplir los sesenta, yo, en los cuarenta, y Migue, el yogurcín.

Tras una paliza de jornada, les propuse ir al Delfines a cenar. Anochecía.

Tánger es una ciudad amable, en la que siempre me moví con tranquilidad, pero la zona donde nos marcaba el GPS se salía de los barrios que yo controlaba.

Así que preguntamos a un transeúnte, que nos miró con cara rara. 

—¿Allí queréis ir? —Preguntó, con expresión de espanto. Los tres dijimos que sí—. ¡Pero ya mismo va a ser de noche! —Nos asustamos!— Y tenéis que atravesar ese descampado —el descampado nos produjo terror—, y subir esa escalera... —¡altísima!

Nos infundió tal pánico que salimos los tres corriendo como alma que lleva el diablo. Migue llegó a lo alto de los escalones cuando yo no había llegado al primero y Rafael, asfixiado, corría tras de mí, maldiciéndonos y tocándose el corazón.

—Me va a dar un infarto —protestaba, sin resuello.

¡Qué contagioso es el miedo!


martes, junio 06, 2023

Cosquilla

El miedo sería perder esa cosquilla en el estómago al verlo enredar con sus cosas por casa.

Que tomando unas cervezas no me entrasen ganas de meterle mano a sus rodillas por debajo de la mesa.

Que no esperase cada mañana su mensaje de buenos días, que no pusiera su cara sobre mi tripa al ver una peli para dormir.

El pánico vendría de no tener ganas de ir con él a la playa, de no apetecerme hacerle de desayunar, de imaginar que un día no me dé un abrazo al entrar.

El terror sería un día no sentir nada.

sábado, abril 08, 2023

Crisis

Los tacos tienen tal fuerza, que mejor decirlos en tu propio idioma.

Mi amigo Miguel nos había recomendado tomar una copa en el Marie's Crisis de Nueva York, tras alguna de nuestras cenas por Manhattan.

Así que allí nos plantamos mi hermana Raquel, Fran y yo, tras disfrutar en un mexicano fabuloso de comida muy picante y música a todo trapo que triunfaba en el subsuelo de la ciudad.

Mientras Fran se acercaba al baño, nos pedimos dos gintónics. El bar era famoso porque los cantantes de Broadway solían ir allí tras las actuaciones para cantar alrededor del piano. 

Saqué la tarjeta para pagar y el camarero, un señor bien mayor con cara de malas pulgas, nos gritó:

—Cash!!!

Le expliqué que no teníamos dinero en metálico y él, en un gesto que no había visto en mi vida, le quitó la copa de las manos a Raquel y la vació en el fregadero.

Fue tal mi indignación que grité, cabreadísimo, lo primero que se me vino a la cabeza.

—Fuck you!

Ese hombre se encendió como la cabeza de una cerilla y levantó la parte móvil de la barra para salir. Mi hermana y yo nos miramos y decidimos salir corriendo. Fran bajaba del baño y nos alertó. El hombre venía detrás con las manos en alto para agredirnos.

Tuvieron que separarnos, no sé cómo salimos de allí.

Ya en la calle, vimos un cajero justo en la puerta del bar. Con lo fácil que hubiera sido decírnoslo a la hora de pagar. 'No admito tarjetas, pero podéis sacar dinero justo a dos metros de la entrada'.

Cuando me cabreo mucho, digo para mis adentros, 'fuck you', y se monta la de dios en mi cabeza.

jueves, marzo 23, 2023

Futuro

Cuando pensemos mucho en el futuro lejano, estará en nuestras manos reorientarlo al futuro más presente.

Es sanador saber reconducir la mente, ejercitar esa gimnasia emocional de enfocar la mirada donde menos daño hace, a aquellos paisajes que nos hacen sanar más que sufrir.

De nada sirve volver una y otra vez a la imagen de cómo seremos cuando estemos desvalidos o a imaginar qué será de nosotros si se nos va la cabeza. Lo que tenga que llegar, llegará y seguro que sabremos afrontarlo. Somos más fuertes de lo que pensamos.

Sin embargo, muchas veces es mejor quitar la luz larga para centrarnos en lo que sí está a tocar con la punta de nuestros dedos. Desplazar hacia un terreno más cercano la mirada hacia lo que vendrá, porque a veces de tanto otear el horizonte se nos escapa la piedra contra la que tropezamos.