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lunes, junio 26, 2023

Isa

Eran cuatro amigos inseparables, una pequeña pandilla formada por dos matrimonios.

Pedro e Isa más conservadores, mis padres más liberales, en épocas en las que la religión o la política no desunían como ahora, nos veíamos las dos familias todos los domingos desde que yo tengo recuerdo.

Fueron teniendo los hijos de forma acompasada. Así, cada una de sus cuatro hijas tenía su equivalente en edad en alguno de nosotros cuatro. Ellas, las niñas, tenían una denominación que las abarcaba, 'las amigas'. Aun hoy en día, cuando entre mis hermanos decimos 'las amigas' sabemos que hablamos de las hijas de Pedro e Isa.

De orígenes catalanes, ya en las fotos en blanco y negro, de estudiantes, aparecen juntos. Las películas de super-8 de nuestra infancia están llenas de ellos. De bautizos, primeras comuniones y cervezas en el bar Avelino.

La muerte tan temprana de mi madre dejó cojo al cuarteto cuando aún eran muy jóvenes, pero mi padre mantuvo toda su vida los domingos al lado del matrimonio. Tras largas enfermedades, pero con una vida bien disfrutada, se fueron ellos dos, los amigos, con pocos años de diferencia.

Ayer, nada más aparcar el coche tras mi fin de semana en Mijas, me encontré con un mensaje de Belén, la pequeña:

'Hola Borete, mamá ha fallecido esta tarde. No ha sufrido nada, dormía la siesta'.

Un golpetazo de tristeza me sacudió.

Con Isa, cariñosa, se nos van los arroces del fin de semana, sus achuchones, los domingos en su casa viendo la Casa de la Pradera, la infancia imborrable de mediodías azules.

Ya se fueron los cuatro amigos...

viernes, junio 02, 2023

Isa

Me llamó una amiga de la infancia para saber de mí. 

Nos pusimos al día con cuatro datos fundamentales acerca de nosotros, las familias, nuestros trabajos, con el cosquilleo que produce escuchar voces que te meten en la máquina del tiempo.

Se ve que paseaba con su madre, ya muy mayor y sin la claridad mental de aquellos tiempos en que cuidaba de nosotros. Sin pedirle opinión, le zampó el teléfono a la señora para que hablase conmigo.

Es Borete, mamá.

La mujer, cohibida después de media vida sin tener noticias de mí, no sabía sino mandarme besos y recordar tiempos pasados. 

Entonces su hija le explicó, a las bravas, que yo era homosexual. Tragué saliva.

Está casado con un hombre, mamá.

Se hizo un silencio al otro lado, hasta que su madre, incómoda, reaccionó.

Vaya... Pero, a pesar de todo, Borete siempre ha sido muy bueno.

Al menos no me lanzó a la hoguera.

jueves, mayo 06, 2021

Aullidos

Todos guardamos en la memoria más íntima gritos agudísimos como aullidos de animal acorralado.

Desearía no guardarlos, pero son pocos, viscerales, inmanejables, y aparecen cuando menos te lo esperas.

Los asocias a escenas que quedan estampadas en la retina con todos los colores, en una suerte de pintura detenida en el tiempo.

Uno de esos lienzos que fusiló un grito en mi memoria se compone de una mañana soleada de domingo tumbado en mi habitación, el ruido lejano de una retransmisión de balonmano en el salón, el olor de un puchero que llegaba desde la cocina y una visita en casa.

Isa, amiga íntima de mi madre, gritó.

¡Ese grito clavado para siempre!

Luego vinieron las sirenas de la ambulancia, los rezos en la cama, los besos de mi padre. El terror.

Mi madre se había desplomado al suelo y comenzaba el principio de su fin.