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miércoles, julio 23, 2025

Mataleón

—He estado unos días ilocalizable porque me robaron el móvil —nos contaba el otro día un conocido, mientras tapeábamos—. Fue un moro, que me hizo un mataleón.

—¿Un mataleón? —pregunté, mosqueado ya por el comentario despectivo.

—Si, te pillan por detrás, te agarran por el cuello hasta hacer que pierdas la respiración, te dejan inconsciente en el suelo y te despluman.

—Y si te atacan por la espalda, ¿pudiste ver a quien te lo hizo?

—No, Salva. Caí redondo al suelo.

—Pero decías que fue un moro... —insistí.

—Es que son los moros los que hacen eso.

—Ya...

sábado, agosto 17, 2024

Horas

Tengo la percepción de que las personas que cobran por hora trabajada mantienen una relación compleja con el dinero, de modo que al pagar una cuenta en un bar o al comprarse una camiseta en Zara hacen relación directa con las horas de esfuerzo que les han supuesto darse ese capricho.

¡Dos tapas y dos cervezas equivalen a hora y media dando clases particulares!

¿Merece la pena ese placer de quince minutos?

Esa equivalencia es tan natural de hacer como peligrosa de practicar, porque lleva a la obsesión. Dejas de contar en euros y empiezas a calcular en horas de trabajo, de modo que nada te parece suficientemente barato. Llegado al extremo, puedes pensar que cualquier actividad es un robo. 

Cuando tienes la oportunidad de cobrar en una nómina mensual, esa equivalencia se relaja, empiezas a ver el dinero de una manera más difusa y cuesta menos darte un gustazo sin remordimiento.

No sé qué es peor.

miércoles, octubre 19, 2022

Generoso

Soy tan generoso, que muchas veces lo soy incluso con cosas que no son mías. Me entra la emoción e invito a gente a cenar a la casa de un amigo o propongo que se apunten a excursiones que no he organizado yo.

Una noche de fin de año, con la euforia del champán, me asomé a la terraza de mi amigo Alfonso. Un par de chavales me felicitaron desde la calle y yo les animé a subir.

Les presenté a todos mis amigos, les ofrecí una copa y continué a lo mío, hasta que Alfonso vino a buscarme.

¿Tú de qué conoces a estos dos?

De nada. ¿Por qué?

Habían robado el bote más caro de colonia del baño. Por suerte los cacé antes de que se fuesen y les hice sacar todo de los bolsillos, con una autoridad que a mí mismo me sorprendió.

Vergüenza me dais cogí el tarro y les grité. ¡Fuera de aquí!

No sé si es sano pensar, de primeras, que todo el mundo es bueno.