x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Ayudar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ayudar. Mostrar todas las entradas

sábado, septiembre 06, 2025

Gustar

A mí no me da igual lo que piensen de mí.

Caer bien a la gente pide un poco de entrega, pero a mí me compensa.

Lo sencillo sería pasar de todo y presumir de ello, pero en mi caso no funciona: no vivo en una esfera individual, comparto escenario con muchas personas que me importan.

Me gusta ser amable, escuchar, tener la sonrisa dispuesta, preocuparme por el otro, no molestar, echar una mano cuando puedo. Esa actitud hace que quienes me rodean me aprecien. Y a mí me gusta que me quieran. Me hace las cosas más fáciles, me siento más fuerte cuando me siento querido. Podría incluso decir que quien más gana soy yo, que esa forma de estar en el mundo es, hasta cierto punto, egoísta.

A quienes identifico como venenosos, en cambio, les ofrezco, con educación, mi actitud más seca.

El otro día alguien me agradeció que lo escuchara con calma. Fue un detalle pequeño, pero me recordó por qué no me duele reconocerlo: sí, me gusta que me quieran.

Para recibir afecto, hay que saber darlo.

jueves, junio 26, 2025

Pedir

Antes de pedir ayuda hay que plantearse si es necesario molestar.

Eso vale tanto para que te traigan un yogur de la nevera como para que te avalen un crédito. Soy de los que piensa que no se debe abusar de la amistad, o de la familia, ni siquiera por tonterías.

—Pero si a él le encanta echarme un cable.

O no.

Mientras seas capaz de hacer el esfuerzo para conseguir algo, mejor no meter a nadie en tus movidas, porque cuando realmente necesites una mano quizás ya no la tengas.

Eso también es cuidar.

lunes, junio 03, 2024

Barra Baja

En cuanto se abrieron las puertas de las casas tras la pandemia, Fran y yo salimos escopetados a brindar por ello.

El azar quiso que diésemos con un restaurante, el Barra Baja, recién abierto días antes de que apareciera el covid. Una pareja joven, catalana ella, sevillano él, se las veía y deseaba para mantener el negocio a flote.

Comimos tan bien, nos trataron ¡tan bien!, que volvíamos cada semana. A veces, éramos los únicos comensales en toda la noche. Pero apostamos por ellos, trajimos gente, hablamos maravillas de su cocina. Pusimos nuestro pequeño granito.

Su buen hacer hizo el resto. Cuando hay calidad y al cliente se le trata bien, la recompensa suele venir.

Años después, una noche, tras cenar y cuando ya salíamos, nos dijeron.

¡Esperad un momento!

Yo agarré a Fran y le dije que nos llamaban. Pensé que nos invitarían a un chupito.

Entonces aparecieron, desde la trastienda, con mi novela 'Nunca sabrás quién fui'.

¿Nos la firmas?

Amor con amor se paga.


viernes, abril 30, 2021

Justicia

Yo, de joven, fui más de moverme por lo legal que por lo justo, por lo que tiene que ser y no por lo que es lógico que sea. 

Muy suizo.

Con el tiempo he ido comprendiendo la fuerza de la mano izquierda y de que la regulación que ha hecho el hombre de las cosas, porque era necesario hacerla, sólo puede funcionar con excepciones.

Hace unos años me contaba un amigo que vive en Alemania hizo una fiesta en petit comité en su casa, entre otros con una vecina, que se divertía como la primera y bebía a morro lleno. A eso de las once ésta se fue a su apartamento y diez minutos más tarde llegaba la policía. Ella se asomó a la puerta:

-Es que a partir de las once no se puede hacer ruido -decía, subiendo los hombros, tras admitir haber puesto la denuncia.

No podemos siempre agarrarnos al 'así se tiene que hacer'.

Vivo en un tercero sin ascensor y, a veces, el cartero me suplica que baje a recoger paquetes certificados que llegan a mi nombre. Sé que es él quien tiene que subir, pero sé también que el hombre está mayor y pesa más de cien kilos. No me cuesta bajar.

Si puedo ayudar a mover tu mesa en el restaurante, a rellenar un formulario a quien no sabe, a cargar los pesos de quien no puede, tomo aire y lo hago.

Si en el trabajo sólo hiciésemos lo que estrictamente está establecido que deberíamos hacer, nuestras empresas quebrarían. 

El mundo está lleno de indignados por lo mal que hacen las cosas los demás, pero hace poco por ayudarles.

Cuando uno atraviesa la frontera de sus quehaceres buscando la complicidad del otro se establece una melodía divina de violines afinados.

domingo, marzo 07, 2021

Tinta

No olvido nunca a quien me ayudó.

Es fácil encontrar motivos de desencanto en cada una de las personas que han pasado por mi vida, tanto como para ellos resultará sencillo recordar los momentos en que yo no estuve a la altura.

La exigencia hacia los demás hay que aplicarla con mesura.

Si alguien alguna vez me echó un cable, creyó en mí, me escuchó lamentarme o se prestó a estar a mi lado ya tiene un lugar tatuado en mi corazón. No vale pintar con lápiz, y borrar, y pintar, y borrar en función de si esta vez sí o esta vez no. Yo grabo los nombres con tinta.

Luego la vida corre y los arroyos se separan, pero ahí están porque estuvieron.

Me asusta la gente sin memoria para las emociones. 

Yo no sé qué cené ayer, pero sí quien me abrazó hace treinta años.