x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Bailar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bailar. Mostrar todas las entradas

sábado, marzo 14, 2026

Rosalía

Enganchado a un vídeo de la actuación de Rosalía en los premios Brit en Manchester, cuando me dio por mirar al público me horroricé al ver que todos alzaban el móvil para captar vídeos intrascendentes que luego podrían tener sin problemas por canales oficiales.

El otro día, en cambio, me dio por ver el último concierto en directo de Michael Jackson. Un disfrute total en el que los espectadores se entregaban al baile mientras observaban la coreografía de su ídolo.

Qué torpes somos.

domingo, noviembre 30, 2025

Bailar

Cuando pienso en gente feliz, me la imagino bailando.

No hay más que mirar a los niños. Esa falta de pudor cuando suena una canción y se bambolean de un lado a otro.

Porque no hay cosa más tonta, más innecesaria, más relajante que dejarse llevar por la música.

¿Quién no ha aprovechado un ratito a solas en casa, ha puesto el equipo a todo volumen y se ha lanzado a la pista del salón?

Ese día, ese rato, era feliz.

sábado, septiembre 30, 2023

Bailar

Desde pequeño, siempre me he planteado el baile como la actividad humana más absurda y, a día de hoy, aún digo viéndolo así.

Plantarse en el salón de tu casa, en una discoteca, frente al espejo y comenzar a realizar movimientos que no llevan a ningún lado.

Si, además, quitas la música a la escena, el despropósito se hace aún mayor para una mente racional que lo observe.

¡Ahí está la grandeza del ser humano! 

En haber inventado actividades absurdas, en apariencia inútiles, en la búsqueda de la felicidad. 

Al hombre le hace único el arte, la música, la danza, la capacidad en suma de transcender al puro ejercicio de sobrevivir. 

sábado, agosto 05, 2023

Golfo

Una noche loca parisina me crucé con un golfo, muy golfo, en una discoteca. Llevaba gafas de sol grandes y naranjas, era muy delgado y me cogió de la mano. 

Tú te vienes conmigo.

Acabamos en un after a las afueras de la ciudad, en un descampado lleno de gente que bailaba como loca, con el sol ya bien arriba. ¡Qué noche más divertida! Ni sé cómo volví a casa, ni sabría volver allí.

Meses después, en mi primer viaje a Nueva York, oí un grito en otro garito donde tomaba un gintónic.

¡Salva!

¡Era el chico de las gafas naranjas!

Volvió a cogerme de la mano y me llevó a bailar con él. ¡Qué bien me lo pasé!

Esa noche recuerdo que pensé lo divertida que era la vida.

¿Aparecerá de nuevo el tipo de las gafas naranjas?