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domingo, noviembre 03, 2024

Importancia

Creo que en demasiadas ocasiones nos damos mucha importancia.

La vida es más sencilla que todo eso.

Esos aires de complicación llegan incluso a mis textos.

-Salva, te desnudas demasiado frente a tus lectores.

Y yo me digo, ¿qué más da? ¿qué transcendencia tienen las historias que yo cuente sobre mí, más allá de establecer un vínculo de conexión contigo?

Soy de la opinión de que deberíamos ser más transparentes, menos encorsetados, más abiertos a hablar de lo que nos preocupa, de lo que nos ilumina la vida. Al abrirnos a los demás estamos liberando la naftalina que muchas veces se apodera de la vida de tantos por no querer compartir nuestros miedos y alegrías.

Nada es tan importante.

sábado, enero 20, 2024

Novelas

Uno de los mensajes que recibo con más frecuencia proviene de personas que tienen una vida que merece ser escrita.

Podrías hacer una novela con mi vida, Salva.

Es entrañable que cada cual se sienta protagonista de una novela. Es un buen mecanismo ése el de considerarse centro del universo para tirar hacia delante. Mucho mejor que asumir nuestra mediocridad, lo días iguales y la falta de alicientes.

Un buen escritor puede narrar una historia potente también de la más pura nadería, de esas personas que, siendo más o menos previsibles, se ven como reyes del mambo.

viernes, diciembre 29, 2023

Red

Leía el otro día a un psicólogo americano que lleva toda su vida estudiando las claves de la felicidad. 

Tras leer la entrevista, mi primera conclusión es que sus largas investigaciones vienen a concluir que el principal factor para tener una vida completa son las relaciones sociales.

Son los otros.

Los otros que nos quieren, que nos rodean, que nos aguantan, que nos piden ayuda, que nos admiran, que nos protegen.

Vivimos la era de la exaltación del 'yo'. Tal vez tengamos que replantearnos que hay vida más allá de nosotros. 

jueves, diciembre 07, 2023

Wasaps

Yo dejo los wasaps sin responder el tiempo que haga falta me decía el otro día un conocido, mientras me mostraba el listado de los mensajes que andaban pululando desde hacía días por su teléfono.

Lo decía con un cierto aire de suficiencia y, ante mis preguntas, lo remataba hablando de lo cansado que estaba de lo informal que es la gente a la hora de dar respuesta a los mensajes.

Entendiendo que nuestra libertad está por encima de obligaciones que no lo son, siendo consciente de lo difícil que es desprenderse de toda esa tecnología que nos acorrala, yo soy partidario de no cambiar mis hábitos por reflejo de lo mal o bien que lo hagan los demás.

Puedo tardar en enviar un wasap de vuelta por estar trabajando, cenando o durmiendo una siesta, incluso por despiste, pero no de forma premeditada para mostrar ser más o menos adicto al móvil.

Cuando alguien querido me escribe, hago lo posible por reaccionar en cuanto puedo, por una cuestión de cariño, de respeto.

Otra cosa son los grupos, que crecen como setas, y de los que trato de escaparme en cuanto puedo.

Pero si eres tú y me escribes a mí, haré por atenderte como mereces.

martes, octubre 10, 2023

Infarto

Hay gente a la que le dices que acabas de sufrir un infarto y no te preguntan cómo estás, sino que te enumeran la de personas que conocen que han pasado por lo mismo.

Sí, es un tema recurrente en mis textos, la falta de empatía. Sí, me obsesiona, me desanima, me desespera esa incapacidad endémica del ser humano por ponerse en la piel del otro.

Lo cierto es que todo el mundo me da la razón cuando lo comento y que nadie parece entender esa falta de solidaridad íntima con el prójimo. Tal vez yo sea el primero en caer en mis contradicciones.

Deberíamos introducir esos valores en casa, en el colegio, desde la infancia. Sacar a un chaval, voluntario, a la pizarra y pedirle que nos hable de él, de su familia, de sus miedos, de sus proyectos y hacer que sus compañeros aprendan a preguntar, de corazón, acerca de ese mundo del que les habla.

domingo, octubre 08, 2023

Déficit

Tengo que formarme en trastornos psicológicos para no tener problemas con gente a la que quiero, porque no estoy por la labor de echar por la borda relaciones hermosas que se ven afectadas por comportamientos que, pienso, son involuntarios por parte de quienes lo practican.

Quiero estudiar acerca del déficit de atención.

Hay personas en mi círculo más íntimo, alguno puede que incluso lea este texto, que son incapaces de mantener una conversación serena sin romperla cada dos por tres con interrupciones que no vienen a cuento. 

Estoy escuchando, con verdadera atención, una historia que me interesa de alguien a quien quiero y el de la silla de al lado, tan querido como el que habla, me empieza a contar algo que no viene a cuento.

Es muy incómodo llamar la atención en reuniones desenfadadas.

Son personas que te preguntan, de corazón, cómo estás y que, en cuanto empiezas a responderle, te interrumpen para decirte que se han comprado unos pantalones amarillos.

Creo, con total sinceridad, que no hay maldad, ni egocentrismo, sino un trastorno de déficit de atención que deben tratar para no acabar por dejar de ser invitados a cenas donde todos nos queremos escuchar.

lunes, octubre 02, 2023

Catetos

Desde el momento en el que tú no admitas que otras ciudades sean más bellas que la tuya, otras personas más inteligentes que tú, otros paisajes más hermosos que los de tu infancia, tú eres un cateto.

Con mayúsculas.

Otro tema es amar lo que se tiene, extasiarse ante lo conocido, refugiarte en la hermosura de tus recuerdos de infancia.

Creer que lo propio es lo mejor es la semilla del más rancio de los nacionalismos. 

Y no hay nacionalismo bueno. 

domingo, septiembre 17, 2023

Narcisista

El egocéntrico es, ante todo, una persona mediocre.

Cuando tú te ves cercano a la perfección, que es lo que suele ocurrir con este tipo de personas, es porque te exiges poco. 

Así es más fácil ser ganador, si la meta está en la alfombrilla de entrada de tu casa.

El narcisista no quiere investigar demasiado el mundo, porque puede mostrarle gentes arrolladoras en su intelecto, en su belleza, en su bondad. Eso hace daño. Así que mejor no mirar más allá del espejo.

El horror es que no son un grupo pequeño, sino que están por todos lados, esos individuos que van por la vida encantados de haberse conocido, centros del universo, que siempre tienen en la boca un ejemplo que supera al tuyo, una hazaña mayor, una anécdota más divertida. 

Esos que no tienen tiempo para escuchar, porque todo lo interesante les ha pasado a ellos.

martes, diciembre 06, 2022

Severos

A veces juzgamos con severidad lo que, en cambio, nos perdonamos a nosotros mismos.

La llamada que no devuelves, la cita a la que no acudes, el saludo que no das encuentran la excusas apropiadas en ti, sin embargo, si son los otros los que no lo hicieron, haces por introducirlo en una lista negra de agravios que no hace más que aumentar.

Se ha viralizado una cultura del yo. Antes que nadie, yo. Y después, yo. Da igual que estés dando la tabarra una hora al teléfono sin pensar que a tu interlocutor no le interese en absoluto lo que le cuentas. Pero, ¡ay, si es el otro el que no para de hablar!

La mejor cultura del yo debe ser la de ponerse en la piel del otro, no hay mejor forma de cuidarse de uno mismo. De darse valor. De quererse.

lunes, octubre 31, 2022

No tengo tiempo

Es la frase maldita. No tengo tiempo. A todo el que acepta mis consejos le invito a no utilizarla nunca.

Es una expresión que lleva implícitas demasiadas connotaciones negativas con poco que se analice.

Negativas hacia uno mismo, porque incluye incapacidad y soberbia. La incapacidad, por llevar una vida constreñida, donde se admite que no hay libertad de elección; la soberbia, porque al decirlo, estás lanzado un mensaje subliminal, de ego descontrolado, 'tampoco tengo tiempo para ti'.

Es negativa, además, hacia los otros, porque de alguna manera estás diciendo que tu vida está llena y la de los demás no, que a quienes te rodean les sobra el tiempo. No como a ti, que eres el centro de un planeta que no podría girar sin ti.

Tiempo siempre hay, incluso cuando la vida se te vuelve del revés. Por muy mal que vayan las cosas, muchos trabajos que encadenes, mucha gente a la que cuides... siempre hay tiempo. Debe haberlo, hay que buscarlo, debajo de las alfombras o dentro de la nevera, pero hay que encontrar para uno mismo esos momentos en los que hacer lo que a uno le venga en gana.

Cuando uno dice 'no tengo tiempo' está cerrando puertas y ventanas, y ahí dentro hay humedad, huele mal y se pasa frío.

lunes, septiembre 26, 2022

Vergüenza

Los vergonzosos tenemos un punto de egocentrismo.

Hay un desajuste que hace que creamos que todo el mundo nos mira. Y el mundo suficiente tiene ya con observarse a sí mismo. 

Yo era de los que de pequeño me escondía tras las faldas de mi madre, de aquellos que enrojecían simplemente con que me dirigieran la palabra, de los que cerraba puertas y ventanas cuando iba a vestirme no fuera a ser que me viera el vecino de enfrente.

Hubo un día en el que un amigo francés ejerció una terapia brutal conmigo. Me convenció, no sin dificultad, para dar un tremendo grito en medio de una avenida abarrotada de gente.

Apenas nadie se giró hacia mí.

Desde ese día tomé conciencia de la mucha importancia que nos damos y de lo pequeñitos que en realidad somos, lo que no es un problema, sino más bien una liberación.

Cuando me asalta el niño tímido que llevo dentro al hacer algo fuera de lo habitual, me acuerdo del grito que un día me atreví a dar y sigo a lo mío.

La gente sin vergüenza es mucho más atractiva.

jueves, enero 27, 2022

Resbalar

Me resultan poco atractivas las personas a las que todo le resbala.

Salvo en situaciones límite, siempre hay donde encontrar puntos de luz, gente válida y causas por las que luchar. Diría que incluso en el lecho de muerte, porque si te ha importado el mundo, si lo has disfrutado, en tu generosidad está querer que aquéllos a quienes has querido lo disfruten.

Queda moderno. Queda fuerte. Arroja personalidad. 'Yo paso de todo'.

Parece que quien lo dijera estuviera curado de todo espanto y por encima del bien y del mal. Suficientemente vivido como para pensar que ya no tiene nada que aprender de nadie ni ganas de compartir preocupaciones.

No todo puede darnos igual, porque en ese momento nos habremos convertido en alguien insustancial que, a fuerza de pasar de todo, comienza a dar igual a los demás.

viernes, noviembre 19, 2021

Pose

Hace poco tiempo una persona a la que quiero de corazón, que me conoce desde que yo era un adolescente, me enviaba un mensaje para decirme:

¿Realmente lo que escribes es verdad o es una pose? ¿Estás escribiendo realmente sobre ti o es una licencia literaria para hacerte protagonista de tu propia novela?

Ya quedaron atrás mis armarios emocionales, le respondí.

Los mundos que comparto son los míos, tanto como los recuerdos que permanecen en mi cabeza y reinterpreto al darles forma, las inquietudes que me atenazan al observar la sociedad en la que me ha tocado vivir, las ilusiones que me provoca el género humano, las frustraciones de comprobar la maldad, el desasosiego y la emoción del paso del tiempo; las victorias diarias, el amor a los míos, la solidaridad, mi pasión por la literatura, la belleza de las cosas, los sitios que visito, mis ansias de vivir.

No construyo ningún personaje artificial para venderme como un producto de mercadotecnia.

Todo lo que transmito es todo lo que siento.

sábado, septiembre 25, 2021

Confianza

Si alguien que me importa tiene su confianza puesta en mí, trato de no traicionar nunca esa apuesta que hizo.

Esta sociedad está llena de gurús que te dicen primero tú, luego tú y después tú.

Yo creo a medias en que el centro de mi vida sea yo. Lo soy porque sin mí no puedo vivir, porque tengo que quererme para ponerme en mi sitio, porque no puedo transmitir luz si estoy apagado. Otra cosa es la veneración del ego.

No traicionar la confianza de quien apuesta por uno no es un tema baladí, ni de fácil cumplimiento. Estar siempre donde te esperan es duro, te condiciona, muchas veces te limita. Es más sencillo hacerse el despistado, mirar para otro lado, pensar que esta vez no se darán cuenta.

Yo quiero estar allí donde tú crees necesitarme, que no se instale nunca la duda en ti sobre mi papel en tu vida.

Quiero que cuando mires a un lado me veas a mí, aunque sea a lo lejos, y nos regalemos una sonrisa.

lunes, julio 26, 2021

Vacunas

Hay gente que se da mucha importancia.

Todavía están los hospitales llenos de enfermos por coronavirus, una pandemia que se ha llevado por delante la vida de millones de personas por todo el mundo. Muertes horrorosas ligadas a la angustia de no respirar, de no poder despedirte de tus familiares, de impotencia por la falta de tratamiento.

La ciencia, no un concepto abstracto, sino el conjunto de miles de profesionales más que preparados a todo lo largo y ancho del planeta, han encontrado una vacuna en tiempo récord. Desde que se ha empezado a inocular se han salvado miles de vidas. Se salvarán millones. Personas que no verán cortadas de cuajo su existencia por la mala suerte de haber estado cerca de alguien contagiado.

Aun así, hay quien se resiste a vacunarse no vayan a meterle un microchip, o a sufrir efectos secundarios. Poco les importa que su egocentrismo favorezca que puedan contagiar a otras personas, o que el virus siga latente más tiempo. Para ellos no les resulta suficiente que grandes eminencias en investigación hayan dejado lo mejor de ellos para encontrar una barrera a esta pandemia.

Su supuesta sacrosanta libertad está por encima de la salud del colectivo al que pertenecen.

El otro día me lo decía alguien cercano, que tenía dudas. Yo no podía evitar mi indignación.

¡Que te pongas la vacuna!

miércoles, junio 23, 2021

Estupidez

Hay personas con abundantes valores personales que, sin embargo, basan su fuerza en la estupidez.

Van de estúpidos por la vida.

Con esa aureola, que ellos pretenden atractiva, de mostrarse inaccesibles a aquéllos con quienes se relacionan, abusando de sus cualidades para intentar crear el mito.

Suelen ser personas inteligentes, muy preparadas, repletas de capacidades. De no ser así, no se podrían permitir esa chulería. Si los ves en las redes sociales siempre tienen cara de mosqueo, con miradas perdonavidas y frases inapelables. Son los que no responden a los mensajes, los que no ponen me gusta en las redes, los que hacen que no te ven por la calle, los despegados. Los incapaces de piropear.

Son individuos que entendieron mal lo de 'hay que quererse a uno mismo' y lo transformaron en un ego descontrolado. 

No están tan lejos, a mí se me vienen a la cabeza personas muy concretas, algunas que me leen a diario, con las que trato de vez en cuando. Ésas que parece que te van a cobrar por escucharte, que no regalan una sonrisa, que no preguntan cuando le cuentas algo; porque todo eso implicaría demostrar un interés que ellos no tienen por ti. Por nadie.

Incapaces de decirte lo que les gusta de ti, observan el mundo desde su muralla.

A ellos todo les aburre, salvo que seas alguien más estúpido que ellos o tu apellido se escriba en ruso. Entonces pierden el culo.

Y, de pronto, un día, te dicen que le caes muy bien, que eres un encanto, te guiñan un ojo para demostrarte que, como un regalo inesperado, mereces un hueco, pequeño, eso sí, en su corazón. Te hacen ver, por una vez, que existes.

Lo jodido es que, muchas veces, nos camelan y te tomas su sonrisa como un premio.


lunes, marzo 15, 2021

Gustar

Hay cierta obsesión por gustar, por obtener 'likes' y seguidores.

Tanto es así, que no estar en las redes sociales parece implicar un no existir.

El vértigo lo encuentro en las miles de personas que no ofrecen otra cosa que su físico. Cada dos horas una foto de ellos mismos en un lugar diferente. En casa, en el parque, en el trabajo, cepillándose los dientes, haciendo que duermen, con cara de puchero, con mirada de seducción, como si hubieran cambiado el espejo de casa por el móvil. Y en seguida a contar los 'me gustas'.

La belleza en sí es una cualidad que todo el mundo tiene derecho a explotar. Una sonrisa de dientes blancos no tiene precio, una cara simétrica, barbillas con agujerillo en medio, unos hombros bien formados. Un buen culo. Mostrar un día tus músculos frente al espejo del gimnasio, enseñarnos lo bien que te quedan los últimos pantalones.

El problema es cuando detrás no hay más, porque hasta la belleza cansa.

Que vivamos en un mundo de exhibicionistas y mirones no tiene por qué ser insano, pero lógico no es. Sobre todo porque alimentamos con gasolina muy peligrosa a quien basa su autoestima en la admiración que provoquen las fotos que publica o pierde la suya en función de la lejanía que sienta de las fotos que valora.

Somos fisgones mirando tras el visillo de las redes sociales apretando el botón de quién vale y de quién no.

¿Hasta dónde llegará el juego? ¿Dónde irán a parar esos dioses de pies de barro?

¿Soy yo, sin admitirlo, una víctima más?

lunes, marzo 01, 2021

Yema

Me gusta dejar la yema para el final.

Así tengo organizada mi vida y no me ha ido mal.

Lo que más me gusta del huevo es la yema, y la rodeo antes de atacarla con el tenedor, distraído con las patatas, los guisantes, el jamón o la cebolla. El premio final está ahí, como incentivo. 

Siempre puede uno ir directo a lo que más satisfacción produce y obviar el resto. Pero el resto está ahí, amenazante, sugerente, provocador.

Creo que no es bueno hacerse el loco e ir por la vida picando sólo de aquello que te produce satisfacción. Ir deprisa es mala compañía. 

Estos tiempos son de ir deprisa, de querer enamorar sin trabajártelo, de publicar libros sin aprender a escribir, de conseguir más seguidores sin saber qué ofreces. De esculpir egos huecos, sencillos de resquebrajar.

¿Qué se aprende conquistando cimas de montañas en helicóptero?