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jueves, diciembre 26, 2024

Correos

Tengo la fortuna de enviar muchos libros dedicados, más en estas fechas, de ahí que un día de cada dos baje a Correos a mandar paquetes.

Intento acudir a horas en las que no esté una determinada funcionaria, desagradable en el trato como ella sola. Tanto es así, que me apetece acercarme al director de la oficina para pedir el cuadrante de los trabajadores, para organizarme en función de sus agendas.

Cuando la veo allí y saco el tiquet, juego como un niño a imaginar en cual de las tres ventanillas me va a tocar. Si, llegado el momento, me aparece su número y no tengo prisa, me hago el loco y vuelvo a sacar un tiquet para evitarla.

Son placeres pequeñitos.

lunes, julio 01, 2024

Correcto

Todos tenemos muletillas al hablar, más o menos repetidas, que nos distinguen, que nos persiguen, que no admitimos.

—¡Acabas de decirlo de nuevo!

—Ni de coña.

Hay algunas de las que ni siquiera advierto a quien tengo enfrente, porque son tan características de la gente que quiero que me faltaría algo si no se las oyese.

'No sé si me entiendes'.

En cambio hay otras a las que le cojo manía. Tienen mucho que ver con la validación cada vez que comentas algo y el otro te responde con un 'efectivamente'.

La más obsesiva para mí es cuando mi interlocutor asiente con un 'correcto' cada vez que cuento algo, sea lo que sea.

Es hablar con alguien que te está examinando continuamente.

—Correcto.

martes, julio 18, 2023

Anchoas

Soy un cateto al que no le gustan las anchoas, pese a que a todo el mundo les parece una delicia.

De hecho, cuando la veo en la carta de los restaurantes, convenzo a Fran para que se las pida, tampoco hay que insistirle mucho, porque disfruto con la fiesta que les hace.

No es que no me guste el sabor, es que lo detesto. Ese amargor final tan específico.

Tengo la suerte de que es mi única tara en lo que a las comidas respecta, los mejillones no cuentan, porque un buen vividor no se puede permitir ser milindris con las alegrías que la vida nos ofrece.

Cuando organizamos cenas en casa, con los amigos, suelo ser yo el que prepara las gildas. Voy insertando la piparra, la anchoa y la aceituna. Así, una y otra vez, mientras miro las caras de mis amigos al comerlas.

En el fondo, mi yo infantil me dice que se están riendo de mí.

domingo, diciembre 11, 2022

Aburridísimo

Ser inmortal sería aburridísimo.

Uno se acabaría cansando de todo, las manías de multiplicarían por cien, te daría tiempo a pelearte a muerte hasta con el mejor de los amigos, aborrecerías el helado de turrón.

Imaginar un espacio donde el tiempo no acabara sería agotador, un universo del que no pudieras escapar porque no hay salida posible.

Un mundo donde nunca te jubilarías, donde no te cuidarías porque nada te puede pasar, en el que daría pereza hacer, por los siglos de los siglos, rutinas parecidas.

El hecho de ser mortales marca bien los tiempos y nos obliga a estar despiertos, a valorar cada etapa de nuestra vida, a disfrutarla a sabiendas de que mañana ya no habrá vuelta atrás.

Mi pena de ser mortal la tiene mi espíritu curioso. ¿Qué será de este mundo cuando ya no pueda vivirlo?

martes, octubre 18, 2022

Praims

De los padres copiamos sin querer manías, que integramos como conductas naturales al haberlas observado desde siempre.

Mi padre, por ejemplo, era tremendamente vergonzoso. Para cambiarse de ropa cerraba todas las persianas, no fuera a ser que nos viera la vecina de enfrente. Yo aún sigo echando abajo los estores cada vez que me voy a vestir.

Había un anuncio de los años ochenta que le ponía especialmente nervioso, el que anunciaba unos caramelos de la marca Praims. Una mujer con los ojos muy grandes los masticaba y al final decía ¡Qué cosas tiene mi novio!

Nunca llegábamos a esa exclamación, porque ya mi padre se había levantado y cambiado de cadena.

A mí me pasa igual, pero con el de Flogoprofen. Veo aparecer el anuncio y ya me lanzo a por el mando para apagar la tele antes de que canten 'Flogoprofeeeeeen'.

Lo bueno es que muchas veces se me olvida volver a encenderla.