x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Abrazar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abrazar. Mostrar todas las entradas

jueves, enero 30, 2025

Paseos

No a menudo, de vez en cuando, mientras paseo por el centro de Sevilla, suspiro por cruzarme con personas muy concretas que significaron mucho para mí. Amigos con mayúsculas que dejaron de serlo para siempre. Gentes, con nombres y apellidos, a quienes ya no me une nada y con quienes sé que no sabríamos, ni querríamos, retomar lo que una vez fuimos.

Me viene ese pensamiento y miro por aquí o por allá, por ver si llega ese abrazo, las miradas, el contarnos cómo nos trata la vida.

Son importantes para mí, aunque no estén. Siento amor, sí, aunque no desee nada de esos ángeles que un día existieron.

Solo un abrazo, un día, paseando por Sevilla. 

domingo, diciembre 15, 2024

Hormonas

Fran duerme menos que yo, así que los días de fiesta él hace de mi despertador natural. 

Se despereza, consulta el móvil, se levanta, viene, va... 

Las veces que veo la oportunidad, lo abrazo, porque los años han demostrado que poseo el poder de adormecerlo de nuevo. No es necesario más que rodearlo con mis brazos para que, en cuestión de segundos, le baje el ritmo cardíaco, los músculos se le destensen y acabe expulsando ese ligero resoplido que indica que está dormido.

Lo que ocurre, algunas veces, es que el que se despierta soy yo y acabo con el brazo dormido de sostenerlo, sin quererlo despertar.

martes, marzo 14, 2023

Susto

—¡Qué te pasa! —Gritó Fran.

Yo venía de hacer unas compras, más feliz que una perdiz.

Ya había caído la tarde y me extrañó ver, desde el patio, la luz del salón apagada. Él estaba en un sillón en el que no se suele sentar y yo susurré su nombre al abrir la puerta. Por lo que fuese, él se asustó. Y con su susto, me asustó a mí.

—¿Estás bien? —Volvió a preguntar.

Tenía la cara desencajada. Me insistió varias veces.

—Estoy como una rosa —insistí.

Se me agarró y me dio un largo abrazo. Tal vez el sonido de mi voz al susurrar su nombre, o algún movimiento que hice al entrar cargado con las bolsas, quizás una perspectiva rara desde ese sillón, hubo algo que le inquietó.

Encendí las luces y le pregunté qué podíamos hacernos de cenar, mientras razonaba, para mí mismo, que acabábamos de improvisar, sin quererlo, un ensayo general de amor del bueno.

Y qué bien que nos salió.

miércoles, enero 18, 2023

Perrito

A cuánta gente no agarrarías y abrazarías como a un perrito chico.

A mí se me vienen varios nombres a la cabeza, personas cercanas que te provocan ese sentimiento tan hermoso de la ternura, bien porque sean frágiles, bien por ser intrépidos, por creer en el mundo o por cabrearse con él, gente solitaria y gente buena.

Necesitamos más abrazos. Que yo te vea triste y pueda achucharte, que estés emocionado y me emocione contigo también.

Sin embargo damos pocos apretujones, nos contenemos en nuestras esferas aisladas sin rozarnos, pasamos por la vida como pequeños héroes autosuficientes, nos negamos la capacidad de fundirnos en esos abrazos en los que se hablan corazón con corazón.

Es triste, pero muchas veces necesitamos un par de cervezas para salir de nuestro yo de siempre y así acercarnos para decirnos cuánto nos queremos. 

Incluso cuando sabemos cuán medicinal es ese momento para los dos.