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domingo, enero 28, 2024

Inmortalidad

Uno de mis principales argumentos para no creer en la inmortalidad es la pura observación del género humano.

Hay gente tan mala, tan mediocre, tan absurda que destrozarían cualquier futuro en armonía por los tiempos de los tiempos. Auténticos bultos con ojos.

Yo habría hecho inmortal a Saramago, A José Luis Sampedro, a Montserrat Caballé, para que alegrara aún más el paraíso con sus arias...

Sin embargo, paseas un rato por cualquier ciudad y empiezas a rogar a quien corresponda que, por favor, esto no sea eterno.

sábado, noviembre 12, 2022

Estrés

Sonará pretencioso, porque quizás lo sea, pero cuando el estrés me agarra por el cuello me pongo a escuchar ópera en youtube.

Coloco la Casta Diva interpretada por Anna Netrebko, con su espectacular vestido de oro, y me sumerjo por completo en la fantasía de la belleza más absoluta, lejos del aquí y del ahora, con los vellos erizados durante diez minutos.

Son viajes a lo inmaterial que el hombre ha conseguido crear a base de revelarse contra la muerte. De burlarse de ella a través de la más hermosa de las invenciones, la música. Aunque sea por diez minutos, nos permite trasladarnos a un espacio donde no hay miedos.

Cuando no es tanto el estrés, sino la melancolía la que me invade, entonces tecleo a Montserrat Caballé y su Sposa son disprezzata de Vivaldi. Con las luces apagadas y a todo volumen, observo directo a los ojos de la Caballé, que me canta a mí desde un espacio atemporal y eterno en el que siempre hay esperanza.

martes, octubre 09, 2018

Esperanza

Aunque me estrené con una ópera cómica de Rossini en el teatro Garnier, no fue sino hasta unos meses después, en la Bastilla, donde caí conmocionado a la belleza de Turandot.

No era posible conexión más hermosa con el alma humana, no cabía una emoción más incontrolable producida por un evento externo a mi vida personal.

Turandot aparece por todos lados en mis relatos, mis blogs, mis novelas, mis reflexiones acerca, sí, del sentido de la vida. Exagerado tal vez, pero un aria en un teatro de ópera es de los pocos momentos en que dudo acerca de la no existencia del alma humana. Si el hombre ha conseguido crear desde la sensibilidad más pura obras que llegan tan dentro, es que hay esperanza de que seamos más que carne con huesos.

Este pasado fin de semana de Rodríguez en Sevilla me sorprendió con la muerte de la Caballé, a quien no tuve la fortuna de escuchar en directo. Sin embargo apagué luces, rebusqué por la red y fui escuchando una a una todas sus arias, en escenarios de medio mundo. Su presencia rotunda, los enormes ojos negros, su risa infantil y ese llevarnos fuera de nosotros en prolongados pianísimos.

Hace nada que la enterraron en la tumba junto a sus padres, a la gran dama de familia humilde que nos maravilló gracias a su profunda sensibilidad. Ya descansa la niña catalana junto a sus padres, ya el final llegó al principio, pero nos deja, para romperlo todo, sus ojos negros mirando al infinito mientras canta a la esperanza con música de Vivaldi.

'La Esperanza'