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jueves, mayo 16, 2024

Suicidios

Si la inmortalidad se inventara, los suicidios se dispararían.

¿Quién aguanta una vida eterna?

Infinitos días trabajando, infinitos días haciéndote de comer, infinitas noches viendo 'Aquí no hay quien viva'.

Cuando hablan de la eternidad como un reclamo hay que sacar tarjeta roja.

Todo tiene su momento y hay que saber que ese momento se irá.

domingo, enero 28, 2024

Inmortalidad

Uno de mis principales argumentos para no creer en la inmortalidad es la pura observación del género humano.

Hay gente tan mala, tan mediocre, tan absurda que destrozarían cualquier futuro en armonía por los tiempos de los tiempos. Auténticos bultos con ojos.

Yo habría hecho inmortal a Saramago, A José Luis Sampedro, a Montserrat Caballé, para que alegrara aún más el paraíso con sus arias...

Sin embargo, paseas un rato por cualquier ciudad y empiezas a rogar a quien corresponda que, por favor, esto no sea eterno.

lunes, mayo 01, 2023

Infinito

Es en los momentos más dulces cuando uno se plantea por qué el tiempo no es infinito.

Charlas pasionales, un arroz junto al mar, una novela de Patricia Highsmith, paseos por la calle Betis, un mensaje cariñoso de mi sobrino, pelis en la cama junto a Fran.

Buscar el que esas situaciones se repitan por siempre no es pecado. Es tener sangre en el cuerpo. Entender que la vida se compone de episodios de todos los colores e identificar aquellos con los que te quieres quedar. Que todos los jueves se repita esa cena, hacerle la misma fiesta a esa canción, siempre, que todas las tardes llegue un comentario de Carmen Estellés a mis textos.

Luego hay días, hay ratos, hay gentes desagradables, tragos por los que hay que pasar, noticias horrorosas que te hacen comprender el sentido verdadero de las cosas y se quita uno de la cabeza la noble idea de querer que todo dure por toda una eternidad.

Eso sí, que no nos quiten esos instantes en que quisiéramos vivir por siempre.

domingo, diciembre 11, 2022

Aburridísimo

Ser inmortal sería aburridísimo.

Uno se acabaría cansando de todo, las manías de multiplicarían por cien, te daría tiempo a pelearte a muerte hasta con el mejor de los amigos, aborrecerías el helado de turrón.

Imaginar un espacio donde el tiempo no acabara sería agotador, un universo del que no pudieras escapar porque no hay salida posible.

Un mundo donde nunca te jubilarías, donde no te cuidarías porque nada te puede pasar, en el que daría pereza hacer, por los siglos de los siglos, rutinas parecidas.

El hecho de ser mortales marca bien los tiempos y nos obliga a estar despiertos, a valorar cada etapa de nuestra vida, a disfrutarla a sabiendas de que mañana ya no habrá vuelta atrás.

Mi pena de ser mortal la tiene mi espíritu curioso. ¿Qué será de este mundo cuando ya no pueda vivirlo?

lunes, agosto 23, 2021

Padre

Cada vez que digo una frase muy larga pierdo el aliento en la última sílaba.

Como mi padre.

Hay tantos tics heredados, tantas miradas en el espejo en que lo veo en mí, tantos andares con los brazos cruzados atrás como él, tantos '¡ea!' para terminar una charla que siento que la grandeza de la vida se me muestra a diario en pequeños gestos. Ese transitar como un eslabón más de la cadena natural, casi animal, en la que consiste existir. Las mismas piernas, el mismo poco pelo, los ojos achinados y esa risa ronca.

Su impaciencia, sus ganas de calle, su ansia por aprender.

Todo lo conserva en mí.

Recordando su figura de viejo, veo al viejo que pretendo ser. Elegante, educado, buen conversador.

Cuando compruebas las trazas de tus padres que hay en ti comprendes la eternidad.

domingo, noviembre 18, 2018

Inmortalidad

Una de mis principales argumentos para no creer en la inmortalidad espiritual del ser humano, y no es broma, es pensar en la gran cantidad de impresentables que hay por el mundo. ¿Qué hacemos con ellos? Me resulta insufrible tan sólo imaginar en un tiempo infinito aguantándolos; porque hay gente tan estúpida, tan cutre y con tan pocos valores que sería una ruina para las generaciones venideras pensar en esos dráculas inmortales dando vueltas alrededor de ellos para contaminarles con sus bajezas.

Me apunto más a la reencarnación, a que determinadas personas acaben en el pellejo de cucarachas. Eso me soluciona dos inquietudes, una posible salida al tema de la inmortalidad y un cierto alivio a cada pisotón que me permito cuando éstas salen de sus guaridas en las mañanas calurosas de verano.

Yo aspiraría a convertirme de nuevo en persona como máximo premio a mis días de hoy, pero en otro país distinto y una cultura diferente, aunque miedo me da pensar dónde, porque si me dieran a elegir no querría que hubiese violencia, ni que mi familia fuese pobre, ni se muriese mi madre siendo tan joven ni confirmar que la tierra se comienza a inundar por decisiones de presidentes que por entonces no serían sino cucarachas.