x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

Mostrando entradas con la etiqueta Tren. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tren. Mostrar todas las entradas

martes, enero 20, 2026

Huelva

Qué terrible puede presentarse la vida a veces.

Al mismo tiempo que entrábamos a Huelva desde el Algarve, con amigos onubenses, un tren que se dirigía a esa ciudad colisionaba con unos vagones que descarrilaban.

Toda tragedia duele, pero lo hace un poco más cuando toca a la tierra, a la gente cercana, a estaciones de trenes, paisajes y recorridos que uno está acostumbrado a hacer.

Qué pequeñito se vuelve el hombre cuando las certezas con las que vivimos se destrozan.

jueves, septiembre 26, 2024

Periódicos

La historia del ser humano es, muchas veces, circular.

Hace más de un siglo, cuando comenzaron a circular trenes entre grandes ciudades europeas, los rotativos de la época señalaban cómo la gente se dedicaba a leer la prensa mientras viajaba y lo documentaba con fotos en blanco y negro.

'Se está perdiendo la conversación entre ciudadanos', alertaban.

Dentro de un siglo seguramente se rían de nuestros miedos acerca del uso de los móviles, una antigualla que algún abuelo tendrá entre sus reliquias.

domingo, enero 28, 2024

Parla

Seguramente con alguna enfermedad mental, quién no la tiene en mayor o menor grado, una chica insultaba a todos los pasajeros del cercanías que llevaba de Chamartín a Parla.

¡Sois unos borregos!

Íbamos como sardinas en lata en un tren que yo solo cojo de vez en cuando para hacer un transbordo entre AVEs cuando viajo entre Valladolid y Sevilla. 

¡Todos los putos días lo cojo para trabajar y nos tratan como a mercancía!

Se quejaba de la frecuencia de los trenes y los pasajeros miraban al suelo o a sus móviles sin hacer caso a esa chica que se desgañitaba. 

¡Sois unos mierdas por no protestar!

Yo me bajé en Atocha, acogotado por la angustia que se respiraba en ese vagón, lleno de trabajadores apretujados en su resignación. 

sábado, noviembre 18, 2023

Amargado

Salía de Santa Justa tras días de trabajo en Madrid y me tocó el peor de los taxistas posibles.

Tan era así que amenazó con golpear por detrás a una motocicleta que nos adelantó.

Que no sea conmigo dentro, por favor le pedí, con tono serio.

Se quejó de todo lo imaginable, a voz en grito, despotricó contra los transeúntes, los otros taxistas, las mujeres, los hoteles, los restaurantes, los latin grammy, las navidades que venían, el verano que se fue.

Cuando me bajé sentí el gran alivio de no haber nacido en un cuerpo encarcelado por el odio.

jueves, julio 27, 2023

Musulmanes

Los prejuicios se parten por la mitad cuando uno se interesa por las cosas.

Venía de vuelta en el AVE tras unos días de trabajo en Madrid y coincidí con un compañero turco que tenía programado visitar la fábrica de Sevilla.

Entablé una conversación para interesarme por él. Era la primera vez que viajaba a Sevilla y me permití comentarle algunas cosas.

Allí vas a encontrar muchas muestras de su pasado musulmán le sugerí.

Estoy hasta el gorro de musulmanes me respondió.

Tragué saliva. No era una respuesta prevista. 

Entonces me soltó todo un discurso contra el gobierno islamista de su país y yo me puse las orejas de escuchar.

jueves, diciembre 03, 2020

Suecia

Un día me dediqué a ver la vida pasar y me gustó.

No tendría aún 20 años y era verano. Estaba recorriendo Europa en tren con mi amigo Francis. Entramos en un supermercado para atesorar fiambre y quesos para futuros bocadillos.

Francis se fue a dar una vuelta y yo me senté en un escalón a la entrada de la estación, sin prisas por tomar el expreso que nos llevaría no lejos del círculo polar Ártico. Fue en ese rato cuando descubrí el enorme placer del anonimato, de no ser nada para nadie, de observar el mundo correr.

Abstraerse de uno mismo, quitarse toda importancia, transparentarse y confundirse con el paisaje.

Era gente más rubia, más alta, no entendía sus palabras. Entraban y salían de Estocolmo sin saberse espiados por un españolito ávido de descubrir lo grande que era el mundo, deseoso de comprobar cómo de iguales éramos, de sentir otras formas de abrazarse, de mirarse.

Fue un momento tan simple como mágico, porque aparece de forma reiterada en mis tiempos de reflexión. Esa estación de tren sueca y gente rubia anónima paseando.

Sentí que no era nadie y me gustó.