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viernes, agosto 23, 2024

21 años

Hoy soy una persona infinitamente más interesante que hace 21 años, porque justo hoy, hace 21 años, entró Fran en mi vida.

Él ha potenciado lo mejor de mí, despejando nubarrones, eliminando traumas, removiendo películas de terror que viajaban conmigo desde mi adolescencia. Consiguió que recuperase la potente luz de mis días felices de la infancia, esa inocencia que me hacía tanto bien; permitió que emergiera el hombre sano y vital que pensé perdido; me rescató de territorios negros donde todo era clandestino.

Con su visión pragmática de las cosas, su nobleza en el trato con la gente, y su sonrisa, hizo que me fuese empoderando para convertirme en alguien mucho más válido. Siempre apostando por mis sueños, alabando mis virtudes, animándome en cada aventura.

A mi lado en cada precipicio de dolor.

Esta noche celebraremos, de nuevo, el aniversario del encuentro que nos dio la vida. 

miércoles, agosto 21, 2024

Memoria

Puedo narrar diez veces la muerte de mi madre, en diez momentos de mi vida, y trazar diez relatos diferentes.

Todos son verdad. 

Todos son mentira.

Tras tanto años escribiendo relatos diarios, hay veces que repito, sin querer, una anécdota ya contada. Me hace gracia que me lo haga ver algún lector. Cuando acudo al texto anterior identifico la misma historia pero distinto narrador, porque yo cambié.

Nuestra memoria está contaminada con nuestro yo de ahora. Nunca podremos reflejar con objetividad aséptica las escenas de las vidas que vivimos. Añadimos elementos que no existieron, olvidamos otros que fueron clave, potenciamos lo que nos emociona, lo que creemos que nos marcó de aquello de lo que necesitamos escribir.

El pasado es un vídeo cambiante en nuestras cabezas.

Moscas

En nuestro último viaje a Ámsterdam, con mi hermana e Iván, se nos antojó buscar un vietnamita para comer. Mi sobrino siempre le hizo mucha fiesta a la comida oriental.

Llegamos a una zona plagada de restaurantes populares en el barrio rojo y allí que nos metimos. Casi sin darnos cuenta, alguien nos convenció para meternos en un local diminuto con apenas 4 mesas.

Pero ¿es vietnamita?

Sí, sí...

Fue el sitio más cutre, pero en el que mejor comimos de todo el viaje. Desde mi silla veía la cocina, de no más de 2 metros cuadrados, llena de botes de arroz y salsas.

¿Qué son estas tiras verdes? preguntó Iván.

Como un bosque, cintas de un verde fluorescente caían desde el techo hasta las mesas.

Fran, para nuestro horror, dio con la tecla.

Son tiras adhesivas para que se peguen las moscas.

Pesadillas

Quien no tenga pesadillas sobre su futuro, que levante la mano.

Quien te lo intente hacer creer es poco de fiar.

Todos sudamos frío de vez en cuando al pensar en qué ocurrirá mañana, con nosotros, con la gente a la que amamos, con nuestro mundo.

¡Es bueno anticipar situaciones duras!

Así llegamos mejor armados para cuando llegue el día de tener que bregar, de nuevo, con el peso del dolor.

Mirar siempre a la luz crea ceguera.

martes, agosto 20, 2024

Cementera

Conducíamos hacia un maravilloso parque natural portugués y nos dimos de bruces con una cementera de dimensiones colosales.

Es necesario verlas le dije a Fran, para no olvidar cómo estamos alcanzando el bienestar.

Recuerdo una cita de Muñoz Molina en la que venía a decir que en Manhattan, a altas horas de la madrugada, no encuentras un solo rincón donde habite el silencio.

Siempre llega el runrún de alguna de las máquinas que hacen girar a la ciudad.

No vale mirar hacia otro lado, la cementeras existen.

Planes

Qué hermosos son los días de verano para planificar los meses por venir.

Planes que, en su mayoría, nunca se cumplirán, pero que tanto bien nos hace imaginar. Tiempo de pensar en quiénes vendrán a cenar a casa, en las escapadas que nunca nos daremos a Londres, en las rutinas deportivas que no sabremos mantener, la pila de autores que leeremos, las tardes semanales de cine que acabaremos anulando, los platos que no aprenderemos a cocinar.

Los escasos huecos del día a día se encargarán de limitar nuestros propósitos de 40 horas diarias, hasta ir modificando levemente lo que ya estábamos acostumbrados a hacer y no nos venía nada mal.

Pero, que no nos quiten soñar. Sería quitarnos el verano.

lunes, agosto 19, 2024

Convencerse

En nuestro intenso viaje por tres ciudades europeas, mi hermana Raquel insistía en visitar un lugar al que yo no le veía suficiente interés.

Tenemos muchas cosas por ver —respondía.

Ella me daba argumentos para no dejarlo atrás.

En ese momento, los dos nos pasamos al bando contrario.

Vale dije, tienes razón. No podemos perder la oportunidad.

No respondió ella. Es verdad, no merece la pena.

Es delicioso cuando dos personas se convencen entre sí. 

Encabezonarse en trincheras es de torpes.

Gatos

No hay lugar del mundo al que viajes en el que no encuentres gente preocupada por los animales callejeros, sobre todo los gatos.

Personas, casi siempre mujeres, que los tienen controlados y les bajan comida a sitios que, por costumbre, tienen acordados.

Son voces de la conciencia que nos dicen que nos miremos menos el ombligo y pensemos, siempre, que es posible un mundo mejor.

Zeeland

¿Eres la dueña del negocio? le pregunté anoche a la mujer, amabilísima, que nos atiende en el restaurante del Algarve que ha sido el descubrimiento del verano.

¡No!

Resolutiva, preocupada por cada mesa, simpática, nos contó que dejó su restaurante de toda la vida en Holanda para pasar su jubilación en el sur de Portugal.

Pero hicimos mal las cuentas y, calculo, que me quedan 5 años de trabajo aquí.

Su marido, de 62 años, diez más que ella, sí hace ya vida de jubilado.

Lo quiero matar cuando viene aquí con su bicicleta y se pide una cerveza me dice, entre risas.

¿Cómo te llamas? le pregunto.

Flor...

Ya con las últimas mesas por recoger, Flor se nos acerca para contarnos que su madre, con alzheimer, le reprocha haberse ido tan lejos, que a sus hijos, estudiantes en los Países Bajos, los echa enormemente de menos.

Se le nubla entonces la mirada.

¿Cómo os llamáis vosotros?

Qué hermoso es romper muros.

Yo soy Salva, él es Fran.

sábado, agosto 17, 2024

Aprender

Aprender es una de las mejores terapias contra la parte mala del envejecer.

Lo fascinante es que el mundo actual nos da múltiples vías para hacerlo, solo es cuestión de voluntad. Los periódicos digitales o en papel, las novelas, los buscadores de internet, las redes sociales, las conversaciones con gentes que saben, las películas, ¡la radio!, los podcasts...

Cada nuevo conocimiento te abre la puerta a diez aventuras más, que van abriendo puertas para transitar a otros mundos en los que introducirte, sin permiso, para descubrir que hay al otro lado.

Vivimos en una civilización con retos que dan vértigo, sí, al mismo tiempo que tenemos las herramientas para poder crecer como personas.

Cuanto uno más sabe, más capacidades tiene para vivir bien.

Conflicto

Cenábamos en Marsella y planteé un conflicto laboral que me inquieta personalmente.

Con el tiempo que dan los días felices para explicarnos de forma pausada, pedí opinión a mi hermana y a Fran sobre cómo enfrentar una situación delicada que me perturba en mi día a día en el trabajo.

Entonces se avanzó mi sobrino Iván hacia mí para decirme cómo lo veía él.

Con poco más de veinte años, se mojaba, me alertaba de lo que él creía que podía hacerme daño y tomaba partido por una de las salidas que yo proponía.

El niño que hemos cuidado desde que nació se convirtió ese día en un hombre.

Horas

Tengo la percepción de que las personas que cobran por hora trabajada mantienen una relación compleja con el dinero, de modo que al pagar una cuenta en un bar o al comprarse una camiseta en Zara hacen relación directa con las horas de esfuerzo que les han supuesto darse ese capricho.

¡Dos tapas y dos cervezas equivalen a hora y media dando clases particulares!

¿Merece la pena ese placer de quince minutos?

Esa equivalencia es tan natural de hacer como peligrosa de practicar, porque lleva a la obsesión. Dejas de contar en euros y empiezas a calcular en horas de trabajo, de modo que nada te parece suficientemente barato. Llegado al extremo, puedes pensar que cualquier actividad es un robo. 

Cuando tienes la oportunidad de cobrar en una nómina mensual, esa equivalencia se relaja, empiezas a ver el dinero de una manera más difusa y cuesta menos darte un gustazo sin remordimiento.

No sé qué es peor.

martes, agosto 06, 2024

Cascais

Estaba programado al minuto. Tomamos el barco para ir a la orilla opuesta de nuestro hotel, situado frente a Lisboa, y allí caminaríamos de la estación fluvial a la de tren, en Belén, para ir hacia Cascais.

Con lo que no contábamos era con que la máquina expendedora no tuviera papel, que no hubiera nadie en la taquilla y que la aplicación del móvil no funcionase para sacar el billete.

¡Cambio de planes!

Ya saliendo de la estación le pregunté a una pasajera.

¿Sabe si podemos comprar el ticket dentro del tren?

Entonces ella se interesó por lo que nos pasaba y nos obligó a acompañarla.

No os vais a perder ese viaje por un mal mantenimiento de una estación. Quedaos a mi lado y si viene el revisor yo os protejo. "Cascais é muito bonita'.

Nos habló de su amor por Galicia ya una vez dentro del tren, hasta que se bajó un par de estaciones antes del final de trayecto, momento en el que nos sentimos un poco desamparados.

Qué importante es dar, siempre, una oportunidad al desconocido.

Nos puede alegrar el día y hacérnoslo mejor.

―Fran, vigila las puertas, no vaya a aparecer el revisor. 

(No estamos acostumbrado a hacer cosas 'ilegales')


Silla

Si sentamos a quien sea, en una silla, nos contará una historia apasionante o, como mínimo, sabremos sacársela con las preguntas adecuadas.

Todos, sin excepción, tenemos una vida compleja por narrar, es cuestión de hilar las sutilezas que hacen de cada existencia una experiencia única.

Nacer ya es en sí un milagro excepcional que, muchas veces, olvidamos. Cómo se maneja cada cual en tirar hacia delante es merecedor de una tesis doctoral.

Sea quien sea.

Incluso ese individuo refunfuñón a quien ves cada mañana tomando café debajo de casa.

¿A qué persona no grabaríamos, desde que ve la luz, y no sacaríamos un documental interesantísimo de cómo enfrentó su existencia?

En ti, también, hay toda una novela. No lo olvides.

lunes, agosto 05, 2024

Remordimiento

Nos hemos educado en una cultura gastronómica que agudiza en nuestra madurez un continuo remordimiento.

No tomes pasta, azúcar, no pruebes el vino, la cerveza, atención al pan, no tomes helados, cuidado con el café, el arroz que sea integral, no pongas mantequilla ahí, olvida el chocolate, deja de merendar, cena pronto, ni se te ocurra un zumo, nada de bebidas light, peligro con los embutidos, las calorías de los frutos secos, los congelados, olvida las aceitunas, no pongas sal...

Qué sensación de estar siempre haciéndolo mal.

Ayer pasaba junto a un cartel publicitario de una conocida marca que contenía, al menos, diez pecados mortales en su propuesta.

¿Por qué no se legisla para no llenarnos los ojos con comidas y bebidas prohibidas? ¿Por qué no nos enseñan desde pequeños?

Quizás sea ya tarde para expulsarnos de nuestros pequeños paraísos.

domingo, agosto 04, 2024

Ibérico

Buscábamos el Museo Nacional del Azulejo, en Lisboa, y nos dimos de frente con un antiguo edificio rosado, señorial, que tenía marcado 'Teatro Ibérico'.

Me pareció tan bonito, que se me fue la olla.

¿Y si nos dedicáramos más a unir?

En Sevilla llevan tiempo preparando un gran centro cultural hispano-portugués, la Fundación Magallanes, en lo que eran unos antiguos cuarteles de Artillería. Qué buen rollo.

¿Por qué no despojarnos del nacionalismo que busca fronteras donde no las hay y nos centramos en movimientos que busquen tirar las ya existentes?

Sería la más sana de las revoluciones.


Bondad

Creo que valoro más la voluntad de ser bueno que la bondad, complicada de satisfacer para los corazones imperfectos.

Me gustan estos retiros de verano, entre otras cosas, para reflexionar sobre mi comportamiento. Analizarme con la distancia de los días que ya no volverán para confirmar todo aquello en lo que me he equivocado, que ha sido mucho.

Hay cosas de mí que no me gustan y que me resulta difícil corregir; lo que no quiero, nunca, es dejar de verlo, seguir en el intento, luchar por ser mejor.

Me gusta hablarlo en cenas tranquilas de amor. Decirle a Fran lo que no me gusta de lo que hago, por escucharlo a él y por escucharme a mí.

Cuando uno intenta poner palabras a lo que siente es mucho más sencillo descubrir por dónde hay que mejorar.

sábado, agosto 03, 2024

Michelle

Se da por supuesto que el ciclo de vida viene por los amigos en la adolescencia, la pareja y los niños en el terreno medio de la madurez y de vuelta a los amigos cuando los hijos abandonan el nido.

Qué sencillo parece todo y cuántas veces no tiene nada que ver con la realidad.

El ser humano es mucho más complejo que los clichés, aunque algo de verdad pueda haber en ellos.

Lo que sí es cierto es que a una determinada fase de nuestra existencia es importante contar con un buen tejido social en el que apoyarnos y a quien querer. Incluso por una cuestión de salud mental, cuanto mayor es esa red más probabilidades tenemos de sentirnos bien.

Sí es cierto que esas redes no aparecen por ciencia infusa, sino que hay que currárselas desde muy pequeñitos.

A los amigos hay que cuidarlos tanto más cuanto menos nos necesiten, hay que quererlos incluso cuando la vida nos vaya muy bien, tenemos que pensar en ellos con toda nuestra empatía.

No vale con un mensajito de higos a brevas para decirles 'me acuerdo de ti', hay que quedar, hay que tocarse, hay que abrazar, hay que tomar cita para la próxima vez cada vez que nos digamos adiós.

Viaje a Turín

Desde que nació mi sobrino Iván, hace más de veinte años, Fran y yo nos lo hemos llevado a todos lados con nosotros.

¿Te vienes, Iván?

Sí.

No pregunta dónde, siempre dice sí. Desde que era un renacuajo.

Él sabe que tiene unos tíos Willy Fog y se apunta al carro.

Este verano, como todos desde hace muchos años, nos vamos una semana a conocer mundo. Esta vez toca Turín, donde acabamos de aterrizar, Lyon y Marsella. Su madre, él y nosotros formamos el cuarteto perfecto para perdernos, sin prisas, por calles de ciudades que descubrimos por vez primera.

En estos tiempos en los que tanto se critica, muchas veces con razón, el turismo descontrolado, yo reivindico el viaje instructivo, el de conocer otras culturas, el de expresarse en otros idiomas, el de comprobar en las propias carnes que el mundo es muy grande y tenemos mucho que aprender.

Con respeto, por encima de todo, al lugar que nos recibe y desde el convencimiento profundo de que se tiene que legislar para proteger las condiciones de vida de las ciudades que acogen al visitante.




jueves, agosto 01, 2024

Mejillones

Hay manjares, como los mejillones o las sardinas, por los que los millonarios pagarían fortunas si no fuera por lo asequibles que son.

Son comidas exquisitas que nada tienen que envidiar a una ostra o a un percebe y que, tal vez, no valoramos lo suficiente por lo fácil que es pedirlos en cualquier bar o encontrarlos a buen precio en el mercado.

Así funcionan las cosas, las ponemos en un altar cuando se vuelven inaccesibles, sin recordar la poca fiesta que les hacíamos cuando estaban al alcance de la mano.

Camarero

Nos impacientamos si les hacemos dos señales y no vienen a atendernos, sin ponernos en la piel de las horas que echan de pie cargando bandejas y aguantando presiones.

En períodos como el verano, donde los días de descanso para ellos son una quimera y las jornadas se les alargan hasta muy entrada la noche, bien haríamos en empatizar algo más con quienes nos ponen la tapa y la cerveza por delante.

La experiencia me demuestra cómo les cambia el semblante cuando a alguno de ellos les dices, de corazón, lo feliz que te hace que sea él quien te atienda.

miércoles, julio 31, 2024

Cervezas

Conozco dos lugares en el mundo donde te poner la mejor cerveza helada, Sevilla y Tokio.

Era verano, acabábamos de aterrizar en Japón y yo miraba la mirada de Fran. Era su primera vez y para mí el disfrute era observar sus reacciones. 

En cuanto el autobús nos dejó en el hotel, salimos escopetados a recorrer la ciudad. Era mediodía. Los ejecutivos, todos vestidos de camisa blanca y pantalones azules, se desplegaban por los restaurantes del barrio de negocios en el que nos alojábamos.

—¿Sabríamos llegar al sitio de las cervezas heladas? —le preguntaba la otra noche a Fran, rememorando aquel viaje.

Los dos concluimos que sí, que sabríamos encontrar el camino hacia ese restaurante con escalones en la entrada y mesas separadas por tabiques de madera donde nos reímos tanto.

Google

—Sí, hombre. Es rubia, muy alta, hizo una película de ciencia-ficción con este que sale en el anuncio, el de Juego de Tronos, que publicó unas fotos que se hicieron virales en esa ciudad del sur de Francia que estuvo de moda cuando grabaron el anuncio de la marca esta de perfumes...

—¡Búscalo en Google!

Todo está en Google, el que nos saca de mil apuros, completísimo y fácil de usar. 

El problema es que no nos deja ejercitar la gimnasia, tan sana, de rebuscar entre nuestras neuronas aquello que sabemos que tenemos grabado.

¿Se nos irán borrando nuestros conocimientos de no hacer por encontrarlos?

Yo puedo levantarme de una mesa por no escuchar quién era esa rubia de la película de ciencia-ficción y encerrarme, en silencio, a averiguarlo. No sé cómo de productivo es para mi salud cerebral, aunque entiendo que sí es bueno forzarnos a no tirar siempre por el atajo.

—¡Ya sé quién es!

Hay felicidades tontas.

martes, julio 30, 2024

Achicharradinho

Hemos encontrado nuestro paraíso en una playa de difícil acceso de Ferragudo, frente a la marina de Portimão.

Con espacio más que sobrado para poder leer sin tener que estar pendientes de un balonazo ni estar obligados a escuchar las conversaciones de los de la toalla de al lado, vuelves a reconciliarte con el olvidado placer de leer, bañarte, adormilarte, charlar y tomar el sol.

Muy adecuado a su nombre, allí hemos encontrado un chiringuito rudimentario, de los de antes, con mesas de patas en la arena, que hace honor a su nombre, 'El escondidinho'.

La señora que nos atiende, seca y simpática por igual, nos riñe cada vez que pedimos de comer. 

¿Eso vais a pedir otra vez?

La primera vez que fuimos, hace unos meses, nos puso un calamar chamuscado y decidimos no volver. Decidimos darle otra oportunidad, hasta que hoy nos puso unas sardinas negras como el carbón.

Lo perdonamos. Queda por encima el placer de sentirnos en el paraíso.

Basta con cambiarle el nombre al chiringuito, 'El achicharradinho'.


lunes, julio 29, 2024

Fluidos

Era una asignatura tan difícil que cursé mis primeros cursos de ingeniería con el convencimiento de que nunca podría acabar la carrera.

Me asomaba, en los tiempos muertos, al tablón de los alumnos de Tercero, por ver si habían salido las notas de Mecánica de Fluidos. El día que aparecían contabilizaba el número, ínfimo, de aprobados. Era una montaña que no podría atravesar, antes siquiera de saber de qué iba esa materia.

Las clases de Fluidos resultaron ser entretenidísimas, el profesor todo un comunicador, las fórmulas en la pizarra, sin embargo, se hacían infinitas y los exámenes, con libertad para llevar todos los apuntes que quisieras contigo, un desafío imponente como la montaña que yo imaginaba.

Tras varios intentos fallidos, llegó el día en el que me tocó aparecer en el tablón. ¡Aprobado!

Salí pitando para contarlo en casa. Mientras quitaba el candado a la moto apareció un compañero corriendo.

¿Han salido las notas de Fluidos? Asentí con la cabeza. ¿Y qué?

He sacado un cinco le dije.

Y al oírme, me mareé.

Yo pienso

Pienso que no somos conscientes de la importancia de empezar las frases por la palabra con la que inicio este texto.

Si fuéramos sabedores de los beneficios que conlleva ese hábito al hablar, lo usaríamos más a menudo.

Primero por implicar humildad, la que proviene de no sentar cátedra con cada uno de tus pensamientos lanzados al aire.

Segundo, por pura inteligencia emocional. Cuando uno categoriza sobre algo, cierra las puertas al otro a expresarse con total libertad.

Tercero, por ganar en credibilidad. La duda es la más certeras de las posiciones, porque existen pocas verdades absolutas.

'Pienso que las cosas son así' es mucho más sano que decir 'las cosas son así'.

Reírse

De muy jovencillo estaba obsesionado con mi nariz. La veía enorme comparada con la de mis amigos.

Con el tiempo, el complejo de la nariz se vino a convertir en amargura por la caída del pelo. Sé que no tenía ni dieciocho años, porque recuerdo comentárselo a mi madre, que trató de quitarle importancia. Ella murió a los pocos días de yo llegar a la mayoría de edad.

Aunque fui quitando de entre mis neuras la nariz y la calvicie, cualquier mención que hicieran a ello me volvía a meter en el agujero.

Pasé por la fase de ir quitándole importancia, muy poco a poco, hasta que yo mismo empecé a hacer bromas de ello.

Es, en ese punto, cuando te ríes de ti mismo, cuando estás sanado.

miércoles, julio 24, 2024

Odio

A veces se me olvida a quien tengo que odiar.

Soy especialista en eso.

Ayuda mi poca memoria y el despiste con el que nací.

Cruzaba una avenida y la vi de frente.

—¿Cómo estás? —le pregunté.

Le lancé dos besos. A los que ella me correspondió.

—¿Cómo va todo, Salva?

—Muy bien, ¿y tú?

Dos calles más adelante me di cuenta quien era y pensé, 'la acabo de volver loca'.

Abuelo

La muerte de mi abuelo materno fue el primer episodio que me impresionó.

Yo tendría seis años.

Sobre todo me afectó la tristeza sin consuelo de mi madre.

Sin pensarlo, una tarde me acerqué a su habitación y me inventé una historia, porque no sabía como decirle que su dolor era también el mío.

Mamá, ¿sabes qué? Hoy he soñado que jugaba con el abuelo.

Ella me abrazó y rompió a llorar. 

Nunca le dije que me lo inventé.

Santo

Nadie nos cae bien todo el tiempo, ni el mejor de nuestros amigos, ni el más admirado de nuestros ídolos.

Algo tan evidente nos cuesta aplicárnoslo a nosotros mismos y nos molestamos por algunas caras largas que nos puedan poner.

Es bueno querer gustar, por mucho que se critique. A mí me gusta gustar. Caer bien. Ser amable. ¡Claro que sí!

Eso no entra en contradicción con la asunción, noble, de que hasta mi mismo marido habrá días en los que me quiera asesinar.

Quiero ser bueno, no santo.

Freidora

Me cuido mucho con la alimentación, sin obsesiones, pero muero con los filetes empanados.

Habíamos apagado el extractor de humo y Fran se fue a dormir la siesta. Yo intenté aguantar, pero el cuerpo me pedía descansar, así que me eché en el sofá. Todo el salón olía a aceite. Me levanté, abrí ventanas, coloqué el extractor de nuevo, pese al ruido. Me tumbé de nuevo.

Nada, el olor no terminaba de desaparecer.

Entonces me fui a nuestros veranos en la playa, cerré los ojos pensando en esa cocina enorme donde salían filetes empanados uno tras otro, las risas de esos tiempos.

Me dormí oliendo a mi infancia.

Analfabeto

Tuve mi primer sexo cuando acababa la universidad.

Tras soñar mil veces con ese momento, llegó de la forma más inesperada. Era verano, caminaba por la Avenida y me crucé con un hombre frente al edificio de Correos, que me miró.

Me detuve y giré la cabeza. Él se detuvo y vino hacia mí.

Yo me puse tan nervioso que tuve que sentarme en el escalón de un portal. Él se sentó a mi lado. Tenía diez años más que yo. Me invitó a su casa.

Está cerca de aquí.

Recuerdo que fuimos a por mi vespa, que me tomé el primer y último porro de mi vida en su azotea, y que le dije que tan solo necesitaba un abrazo.

Fue delicado conmigo, mientras yo temblaba, ¡me dio ese abrazo!, me desnudó, me acercó a su habitación.

No hay ninguna prisa.

Nunca lo volví a ver, nunca lo olvidaré.

lunes, julio 22, 2024

Olimpíadas

Mi primer amor hacia un hombre fue por correspondencia.

Oculto en mi doble vida, acudía a un apartado de correos para recibir respuestas a anuncios de contactos en revistas de segunda mano. Iba a diario, a la otra punta de Sevilla, en mi vespa, para casi siempre toparme con la decepción de un cajetín vacío de cartas de vuelta.

Llegó entonces el sobre con matasellos de Ribes de Fresser, en el pirineo gerundense. Un chaval bellísimo, por dentro y por fuera, me escribía un mensaje de amor.

Nos escribimos durante meses, hasta que vi la oportunidad en las Olimpíadas de Barcelona. Unos amigos de la universidad iban a disfrutarlas a casa de unos familiares. Así que allí me acoplé. Tenía la excusa perfecta. Mi familia me hacía en Barcelona. Y de Barcelona desaparecí. Hacia el Pirineo.

Fueron días maravillosos, pero no tuve valor de partir mi vida en dos.

Pudo el miedo.

Me quedaba una carrera de ingeniería por terminar y una doble vida por romper.

Mis lágrimas en el tren de vuelta eran gordas como granos de arroz.

—¿Qué tal las Olimpíadas? —me preguntaba todo el mundo al llegar a Sevilla—. ¡Qué suerte haber estado allí!

—Divertidísimas.


Incomprensible

Tengo un wasap conmigo mismo para mi última novela y otro más para mis textos.

Así que, cuando un personaje se me pone flamenco, me envío un mensaje para recordar su travesura; de la misma forma que al contemplar alguna escena que me hace reflexionar, me escribo un par de palabras clave para poder desarrollarlo en mis textos de cada tarde que comparto contigo.

La cuestión es que, con la emoción de lo vivido, soy tan críptico que no entiendo lo que me quería decir a mí mismo. Reviso mi móvil y leo 'patata, sarampión, alerta'.

¿Qué diantres me ocurrió? ¿Qué fue lo que vi? ¿De qué conversación lo saqué?

Al menear esas tres palabras en mi memoria de pez, no consigo llegar al instante en el que las escribí, pues bien pudieron haberse quedado rezagadas en mi teléfono desde hace dos o tres años.

Entonces me surgen los textos más divertidos, porque me niego a dejar en el olvido ese momento en el que decidí que la alerta por una patata con sarampión me invitó a escribir unas palabras para ti.

Mágicas

Hay miradas mágicas. 

No se producen todos los días, ni tan siquiera todos los años. No tienen que ver, casi nunca, con el sexo ni con la seducción.

Son dos anónimos que, de golpe, se descubren. No importa el lugar, no implica nada más allá y siempre llega de improviso; es un simple cruce de miradas en el que dos personas se observan con una intensidad brutal, aun sin durar un segundo ese instante de conexión.

Son difíciles de encontrar porque tienen que coincidir, en ese momento, que las puertas del alma de los dos estén abiertas para permitirse asomarse al precipicio de otro ser humano del que no sabías nada.

Luego, la vida sigue. 

Con los colores mucho más vivos.

sábado, julio 20, 2024

Frugalidad

Tener tallas similares, y ser hombres los dos, hace que compartamos la ropa y el armario.

Cuando salta la discusión de quién gestiona mejor el vestuario, siempre pensamos que uno tiene la razón, así que el otro día se puso manos a la obra Fran y me hizo enrojecer.

Tengo el doble de pantalones y el triple de camisas que él.

Así que aproveché una semana que él pasó con sus padres en la playa para preparar un gran bolsón con ropa para donar.

Ahora he pasado al otro extremo y mi lado del ropero se ha vuelto raquítico.

Definitivamente, prefiero la frugalidad. 

Crepes

A menudo, las tardes de paseo nos piden un chute de azúcar.

Íbamos paseando por Tánger y a Fran, a la vista de la atmósfera afrancesada de sus grandes bulevares, se le antojó un crepe de chocolate. Así que bajamos al paseo marítimo, remozado, amplísimo, bordeando una playa de arena fina, y buscamos un sitio donde encontrar su antojo.

¿Qué desean? nos preguntó, raudo, un camarero al detenernos frente a su local.

¿Tienen crepes?

¡Claro que sí!

Rápidamente nos preparó una mesa, nos dio agua, colocó cubiertos, se interesó por saber de dónde éramos.

¿Sevilla? ¡Maravillosa!

Cuando ya nos tenía instalados, y camelados, nos trajo la carta.

No hace falta aclaró Fran, queremos unos crepes de chocolate.

Nos respondió con una sonrisa, entró y salió varias veces de la barra. Nos dijo que hacían un café riquísimo. 

No tienen crepes, ¿verdad?

—Verás, amigo... tenemos comida muy buena.

Cualquiera se iba de allí...

viernes, julio 19, 2024

Superpoder

Yo tengo el superpoder de crearme la felicidad.

Lo que me falta, qué rabia, es hacer que se mantenga en el tiempo.

El caso es que conozco los ingredientes y sé mezclarlos en las dosis justas para provocar un cosquilleo en mi cabeza, ése que se convierte en la mejor prueba del placer físico, donde el cuerpo se une con lo intangible, instantes en los que me olvido del ajetreo del mundo mundial para volar en mi propia esfera.

Lo consigo al desayunar, al ducharme, en el trabajo, dando un paseo, tirado en el sofá o agarrado a Fran. Apenas necesito pequeños trucos mentales de puro autoconocimiento, diferentes y adaptados a cada situación, para poder flotar. Sé dónde tengo que buscar en mí.

La felicidad, más veces de las que pensamos, hay que currársela.

El único problema es que la burbuja se rompe y, de pronto, entra de nuevo el ruido de la realidad.

Silvia

Se dice que ofende quien puede, pero incluso ante esos que buscan el daño ajeno se les puede hacer frente con una sonrisa.

Me contaba hace unos días la dueña de uno de nuestros restaurantes favoritos que recibió un comentario ofensivo de un conocido, ya octogenario.

—Estás mucho más gorda.

Ella reaccionó con arte, sin abandonar el buen gesto.

—Es verdad, pero aún me queda para estar como tu hija.

Hay veces que se disfruta pagando con la propia medicina.


jueves, julio 18, 2024

Toros

Enamorados de Ronda, la última de las muchas veces que estuvimos allí decidimos apuntarnos a una visita en grupo.

En la puerta de la iglesia de la Merced nos esperaba la guía turística, una mujer de trato impecable que supo captar nuestra atención durante las casi dos horas de recorrido por la bellísima ciudad malagueña.

Justo al comenzar, tras interesarse por la procedencia de los que la íbamos a acompañarla, de diversos puntos de España e Hispanoamérica, nos explicó los orígenes de la plaza de toros.

¿Cuántos sois amantes de la fiesta?

Para mi sorpresa, y alegría, todo hay que decirlo, nadie levantó la mano. Para cerciorarse, ella insistió en preguntar a cada grupo. Sevillanos, valencianos, madrileños, asturianos, catalanes, manchegos... Ninguno, de entre los treinta que participábamos, nos mostramos interesados en los toros. 

No hubo salidas de tono ni exabruptos, solo indiferencia.

martes, julio 16, 2024

Manchas

En una cocina reluciente, limpias una mancha en cuanto se derrama algo. 

Cuando la cocina es un desastre, no corres a por un trapo cuando salta el aceite de la sartén.

Las manchas siempre van a caer, es ley de vida, el problema es cuando está todo tan sucio que da igual un borrón más o menos.

Es por eso que soy partidario de la frugalidad, porque cuantos menos trastos tienes por medio más fácil es mantener en buen estado tu entorno. Pocas cosas, limpias y en su sitio para no dejarte llevar por el caos.

Se está mucho más en sintonía cuando no hay cachivaches de por medio.

Quien habla de cocina, habla de la vida.

lunes, julio 15, 2024

Buenismo

Parece que está de moda pensar que todo el mundo es retorcido y que nuestra civilización se va al garete.

Los que estimamos que una sociedad más justa es posible somos tachados tanto de inocentes como de peligrosos, porque el futuro es negro sí o sí.

A todos los que creemos en la capacidad de la sociedad para no pervertirse se nos mete en el saco del 'buenismo' y se nos perdona la vida.

Yo, curtido en mil decepciones, como todo ser humano, no dejaré nunca de creer en nuestra inteligencia colectiva para sortear los más negros augurios.

Si no lo pensara, me costaría vivir con alegría.

Personas vitamina

Descubrí este concepto hace poco, al escuchar a una psiquiatra.

Existen las 'personas vitamina', decía ella.

Sí. Esas que te aportan un plus de satisfacción, aquellas que te iluminan el día con su sola presencia, las que te hablan mirándote a los ojos y te escuchan sin dejar de poner toda la atención en ti; las que se ríen sin poses, las que saben emocionarse sin vergüenzas.

Esta psiquiatra decía que una persona caótica, siempre lo será y una persona dramática, también, porque su entorno natural es el caos o el drama, y si no lo tienen, lo provocan.

La persona vitamina, en cambio, es una persona de luz.

Al escucharla, me lo apliqué a mi vida personal y me di cuenta de que sí, de que siempre quiero quedar con mis amigos vitamina.

Tan peligroso es ir lento como rápido

Cuando viajas mucho en carretera te das cuenta que tan peligroso resulta ir más rápido como más lento, sobre todo si el camino lo realizas por nacionales.

Lo que ocurre es que el más lento no pone en peligro su vida, sino las de los demás. Cuando ves una carretera bloqueada por alguien que va a 50 cuando el límite es de 90, compruebas que ese conductor obliga a todos los que están detrás a realizar adelantamientos que, muchas veces, rozan las condiciones de seguridad.

Así va mucha gente por la vida, con apariencia de prudente, sin importarle cómo afecte su comportamiento a los demás. Personas que solo piensan en su propio confort y, a los demás, que les den.

Esos que envenenan las relaciones con sutilezas y luego se hacen los sorprendidos cuando las relaciones se pudren.

Me asustan mucho los suavones.

viernes, julio 12, 2024

Hay que ir

Recuerdo un consejo muy sencillo de mi madre:

—Borete, hay momentos en los que tienes que estar, aunque no te guste.

Mi tendencia a meterme dentro de mí mismo cuando era pequeño me hacía evitar todo contacto social. ¡Quién me ha visto y quién me ve! Lo cierto es que se me hacía un mundo acudir, refunfuñando, a determinados eventos.

El tiempo, no hay mejor maestro, dio la razón a mi madre. Por mucho que no apetezca, no puedes no estar cuando la situación lo requiere de verdad.

Es el olfato, cuando te conviertes en una persona madura, el que te dice si tu presencia es necesaria o no.

Uno se hace grande, en el más noble sentido de la palabra, cuando lo asume.

No vale no estar.

Primera sesión

A mí, como a la mayoría, nos han ido sacando de la zona de comfort a empujones.

Mis romances con la felicidad tienen mucho que ver con escenas que hubiera querido que se repitieran de por vida, pero las cervezas en el Cancún empezaron a desvanecerse conforme mis amigos se echaban novias, los veranos en La Antilla se acabaron cuando la familia se dispersó, los entrenamientos en el Guadalquivir se fueron cancelando en cuanto tenía que elegir entre el remo o la universidad.

Recuerdo como especialmente gloriosos los sábados al mediodía, siendo muy pequeño, cuando terminábamos de comer y nos tirábamos en el suelo fresquito del salón, con cojines repartidos por el suelo, para empezar a ver la película de la semana, ¡Primera sesión!

Casi siempre de vaqueros, acabábamos todos los hermanos dormidos mientras los tiros y puñetazos se mezclaban entre nuestros sueños infantiles.

No éramos conscientes de nuestra felicidad.

jueves, julio 11, 2024

Ultra

Ha envenenado con tanta propaganda nuestras vidas la ultraderecha, que reclamar más vivienda pública o mejor atención en los centros de salud se califica como una demanda comunista por esa parte de la sociedad, cada vez más numerosa, que tiene alergia a la justicia social.

Se ha desplazado todo tanto al extremo de la insensibilidad social, que cualquier chaval con una piel mínimamente oscura ya es un potencial violador.

Es más necesario que nunca que, los que creemos en los derechos de las minorías, en la importancia de lo público, en el respeto al medio ambiente y en la fuerza de las políticas de solidaridad, sigamos levantando la voz.

Quiero vivir en un mundo decente, por muchos lectores que pueda perder por gritarlo.

Maleta

A los pocos meses de empezar nuestra relación, le propuse a Fran que se viniera a vivir conmigo.

No era una decisión sencilla, por entonces él vivía en Sevilla y yo en París.

Para nuestra felicidad, me dijo que sí.

Con los nervios a flor de piel, lo recibí en el aeropuerto de Orly una tarde de un invierno que ya acababa. Ya tenía su hueco en el armario y el espacio para sus cremas en el baño. Nos dimos un beso de los que no se olvidan en cuanto aterrizó.

Ya llegados al parking, abrí el maletero del coche.

¿Y tu maleta?

Salimos corriendo de vuelta al aeropuerto. Su equipaje daba vueltas en solitario sobre la cinta transportadora.

miércoles, julio 10, 2024

Sofocón

Un desacierto por mi parte, sin mala intención, provocó estos días un sofocón tremendo a mi hermana Mónica.

Pese a mis disculpas, aceptadas por ella, sus lágrimas al otro lado del teléfono me dejaron sin dormir.

No quiero hablar más del temazanjó, con buenas palabras.

Esperé su mensaje al día siguiente, que intuía que llegaría. En mi respuesta, lamenté, de nuevo, el disgusto y su tristeza.

Yo te quiero mucho me dijo.

Y yo a ti. No lo dudes nunca.

Cuando el amor es verdadero, hay que curar las heridas en cuanto aparecen.

domingo, julio 07, 2024

La mala educación

No hace mucho acabé por asumir una realidad con la que viviré hasta mi muerte: la mala educación de nuestra sociedad.

Me gustaría desprenderme de mi elevada sensibilidad ante el inacabable listado diario de personas irrespetuosas que nos hacen la vida mucho más fea de lo que en realidad podría ser.

Pese a las sonrisas, los buenos gestos, la alegría de muchos de quienes me rodean, no tengo capacidad para obviar al que grita, al que chulea, al que mira mal, al enteradillo, al egoísta.

Lucho por invisibilizarlos, para siempre fracasar.

Cuesta trabajo convivir entre personas que no saben que conviven con otras personas.

Conducir

El otro día descubrí una razón más por la que me gusta conducir.

Amante de escapar a cualquier sitio con la libertad que da el hacerlo con tu propio coche, sobre la marcha y por las rutas que apetezcan, prefiero ser el piloto, aunque eso bloquee la posibilidad de fijar la mirada en la torre de un pueblo perdido en mitad de la sierra.

Con música, con noticias o en silencio, avanzar por una carretera es un ejercicio de introspección cuando te toca llevar el volante.

Ahí está la clave de mi descubrimiento, conducir implica no tener un móvil encima para sumergirte en mundos lejanos a los territorios que recorres. A ese punto he llegado. Ir de copiloto dejó de ser hace tiempo una actividad pasiva de dejarse sorprender por paisajes, para convertirse en un monólogo del teléfono hacia ti, que te hace el camino más rápido, incluso más divertido e interesante, a costa de romper conversaciones, reflexiones e idas de olla, tan necesarias.

—¡Déjame conducir a mí! —pido, con cierta ansiedad.

Que quiero perderme en mí mismo durante un par de horas.

miércoles, julio 03, 2024

Cursi

Yo reivindico lo cursi, ya que parece que así llaman a todo lo que tenga que ver con el amor.

Me manifiesto a favor de abrir el corazón a las emociones nobles. A no ocultarlas. A liberarse del qué dirán. Pasamos la vida criticando a éste y aquél y poquísimo tiempo hablando de lo maravillosa que es esa otra persona.

Esta sociedad se molesta con los besos, las alegrías y las expresiones de amor.

Miran mal a quien dice algo bonito.

Por donde quiera que vayas, el lenguaje que predomina es chabacano, faltón, grosero. Andamos todos tirándonos cosas a la cabeza y evitamos hablar bien de nadie, decir que algo nos emociona, mostrar pasión por lo conmovedor.

Reniego del lenguaje y los modos en los que hemos sido educados, los de la contención.

Prefiero ser cursi antes que ocultar lo emocional, porque estoy convencido de que el amor es el único motor que hace avanzar al ser humano.

Recuerdo el entierro de mi madre, a mis 18 años, con ella en un ataúd a dos metros de la familia y yo destrozado de dolor. Alguien, que me quería bien, se me acercó para insinuarme que estaba dando un espectáculo con tanto llanto.

Yo me metí para dentro, dentro de mí, hasta atragantarme con mi propio sufrimiento.

Muchas veces ha vuelto a mi cabeza esa escena, de esa persona, susurrándome:

Borete, ya vale de llorar así.

Me arrepiento de no haberle respondido:

Así, ¿cómo? ¿Cómo si se hubiese muerto mi madre?

martes, julio 02, 2024

Aparición

El pasado jueves acudí al lanzamiento de un libro de arquitectura publicado por un nieto de Emi.

—¡Borete! —Fue verme y emocionarse.

Amiga de mi madre desde la juventud, Emi mantiene la belleza de esos maravillosos años en los que compartía vacaciones con nosotros. Como si fuera ayer cuando se bañaban juntas en la playa y compartían confidencias. ¡Y ya es bisabuela!

Casi cuarenta años después de su muerte, aún la echa de menos.

—Era una mujer tan buena, tan elegante, tan inteligente... 

Ocurre que, cuando las que fueron sus amigas me ven, muy de tarde en tarde, es como si se produjese una aparición. No me ven a mí, ven a mi madre y se les saltan las lágrimas. 

Yo me dejo achuchar, que me acaricien, que les invadan los buenos momentos con ella al tenerme a su lado. Dejo de ser yo, para ser ella y me convierto en la mejor prueba de que mi madre está viva. 

En mí.

lunes, julio 01, 2024

Correcto

Todos tenemos muletillas al hablar, más o menos repetidas, que nos distinguen, que nos persiguen, que no admitimos.

—¡Acabas de decirlo de nuevo!

—Ni de coña.

Hay algunas de las que ni siquiera advierto a quien tengo enfrente, porque son tan características de la gente que quiero que me faltaría algo si no se las oyese.

'No sé si me entiendes'.

En cambio hay otras a las que le cojo manía. Tienen mucho que ver con la validación cada vez que comentas algo y el otro te responde con un 'efectivamente'.

La más obsesiva para mí es cuando mi interlocutor asiente con un 'correcto' cada vez que cuento algo, sea lo que sea.

Es hablar con alguien que te está examinando continuamente.

—Correcto.

sábado, junio 29, 2024

Viudo

Hace apenas un rato acabo de terminar mi undécima novela, la historia de un accidentado reencuentro entre dos personas que se adoran.

Cuántas veces no nos hemos dejado llevar por empecinamientos personales para no solucionar problemas que agrandamos sin necesidad. Cuántas veces no nos ahogamos en un vaso de agua por miedo a no tener razón. Hasta qué punto no vemos la traición en el otro sin analizar nuestras propias torpezas.

He sufrido mucho al escribirla, al tener que atacar fantasmas que sobrevuelan desde siempre por mi cabeza, tanto como he disfrutado por poder enfrentarme a ellos y salir, seguro que sí, victorioso.

En estos tiempos convulsos del reino de la prisa, aún sobrevivimos los que queremos contar historias acerca de la fragilidad de la naturaleza humana.

Ahora toca revisarla, que el gran diseñador Javier Caró elabore la portada, que Noni García corrija el texto, que yo os desvele el título... un camino apasionante.

¿Cuento contigo?

viernes, junio 28, 2024

Fragilidad

La fragilidad de enfermar es la mejor de las escuelas para entender la existencia.

Todo cambia de rumbo cuando la salud peligra, te asomas a abismos que creías vetados para ti, entiendes que no eres nadie y que el mundo sigue su curso contigo o sin ti.

Esa dolorosa verdad es la que hay que tomar como enseñanza cuando se atraviesan períodos en los que tu cuerpo se deja caer. No somos nada sin él.

Cada susto que me ha dado la vida, que no han sido pocos, me ha hecho una persona mejor, más empática, menos dramática.

Tus ojos ven con menos filtros la realidad.

Gana lo importante.

jueves, junio 27, 2024

Presentaciones

Cuando preparamos presentaciones de trabajo suelo pedirles a mis compañeros simplicidad.

Ser simple a la hora de mostrar un tema es muestra de sabiduría, por mucho que uno se crea que cuantos más datos, más gráficos, más fotos, más explicaciones mejor será reconocido nuestro desempeño.

A la gente le cuesta priorizar, descartar entre varias opciones.

La vida es decidir. 

Siempre se gana cuando se elimina lo superfluo hasta llegar a lo que realmente importa.

Quien sabe mucho de algo, lo explica con sencillez.

Juventud

Cuando se es muy joven uno tiende a pensar que el mundo lo ha inventado la generación de los padres, ya que son ellos los que llevan el peso de las decisiones y nada se mueve sin que pase por sus manos.

De ahí que parte de la rebeldía contra las injusticias del ser humano se vuelvan, en su subconsciente, como rechazo a esos seres maduros que admiten tanto dolor.

El tiempo pasa, siempre acaba pasando, y el niño acaba siendo uno de esos seres que acaban cargando con la mochila de las decisiones por tomar.

Es entonces cuando entra compasión por el viejo, que lo hizo lo mejor que pudo en el tremendo escenario en que le hicieron vivir.

Protección

Es bonito hablar sobre el futuro cuando no se hace con ansiedad.

Le comentaba hace días a Fran que, si me pasara algo y tuviera que estar mucho tiempo en cama en un hospital, cuidase de que me viesen en buen estado las visitas que recibiera.

—Yo te protegeré —me dijo—. A ti no te verá nadie de forma impropia.

A mí me emocionó la reacción, por el hecho de que la traía ya meditada desde tiempos largos.

—Lo tengo clarísimo —insistió.


Investigación

Pese a lo cruel de enfermedades que se han llevado a gente que amábamos, es precioso, admirable, el trabajo que hacen investigadores por llegar a dar pasos en la cura de males que hace nada no tenían remedio.

Es una parte de la prensa, la sección de investigaciones médicas, que me leo de pe a pa. 

Con su lectura, dejando de lado los muchos términos que no entiendo, vuela mi imaginación y hago por ponerme en la piel de aquellos que están al otro lado de los visores de los microscopios y de las tablas de datos.

No encuentro oficio más motivador que el de utilizar los conocimientos científicos para solucionar la vida futura a anónimos que estaban destinados a sufrir un destino que ya no será devastador.

miércoles, junio 26, 2024

Orgullo

Me casé con Fran en el 2010 y utilicé días de vacaciones que fui acumulando durante meses para poderme ir de luna de miel.

No porque la empresa, como tal, no me fuera a conceder los días que me correspondían por ley, sino porque aún por aquella época entre mis compañeros se hablaba de maricones, tipos que perdían aceite y barbaridades de ese tipo. 

Yo me quería casar, no ser un héroe.

Afortunadamente la ley ha normalizado muchas cosas. Ya puedo pedir permiso si tengo que acompañar a Fran a una consulta médica, o estamos protegidos en caso de que al otro le ocurra algo. 

Incluso hablo con normalidad, con determinados compañeros de trabajo, de mis fines de semana con mi marido en el Algarve.

Algo tan sencillo como hablar de tu cotidianidad sin que te ridiculicen con sonrisitas y chismorreos.

Yo hubiera sido una persona más brillante, más feliz y luminosa, si no me hubieran tenido encerrado durante media vida por leyes que no reconocían mis derechos a tener una vida normal, ni mamarrachos escupiendo por la boca comentarios degradantes para hacerse los graciosos. 

Cada chiste me suponía un paso atrás.

Homofobia que no venía de tertulias de televisión o noticias en los periódicos, que también, sino de gente cercana que era importante para mí.

Todavía hoy hay gente que nos señala.

Todavía hoy hay quien no entiende que tengamos un día al año para celebrar el Orgullo de ser personas que luchan y lucharán por tener los mismos derechos y no ser, nunca más, discriminados ni insultados.

martes, junio 25, 2024

Dictadura

Vivir en un país dictatorial suena a ciencia-ficción a alguien educado en democracia.

La realidad, sin embargo, nos señala que un porcentaje elevadísimo de la población mundial no conoce otra cosa. Es más, hay quienes en las democracias votan por convertirse en ese tipo de nación. La que censura, la que no protege, la que no escucha.

He trabajado en países donde no hay acceso libre a internet, ni sindicatos, ni derecho a reclamar. Lugares donde se obedece.

Cualquiera podría decirme que qué más da. También somos borregos del sistema en nuestra sociedad.

Yo, sin embargo, defiendo con ardor que luchen ideas entre sí, las que me gustan y las que no, y las votemos, porque nadie, nunca, tiene toda la razón. Que los derechos sociales se conquisten en parlamentos, que los líderes políticos estén sometidos al poder de la justicia, que no haya cárcel por pensar libremente y exponer las ideas propias.

Son millones de personas bajo el yugo del dictador que no se pueden revolver contra el sistema.

Ciencia-ficción hecha realidad.

Desde dentro

No hay como la introspección para conocer a los demás.

Conocer los desajustes propios para saber que sí, que la gente puede actuar así. 

Saber cómo tú te derrumbas por dentro ayuda a comprender los derrumbes ajenos. Comprobar hasta qué límite puede uno disfrutar de un capricho sencillo permite creerte la felicidad tonta de los otros.

Porque a mí me pasó, sé que eso pasa de verdad. 

Cuanto más uno vive, cuanto más se expone, cuánto más lo analiza, lo que el vivir provoca, más preparado está para solidarizarse con emociones ajenas.

Es por eso que hay que hacer por indagar en nuestro interior, porque ahí está la clave de todo.

Uno es más empático en cuanto mejor se conoce a sí mismo. 

Comprenderse es comprender.

Cena

Es posible que llegue el día en el que venza el desencanto, mientras tanto disfrutamos de nuestra capacidad para hacer de cada cena, por ejemplo, una celebración de vida.

Poner las copas 'buenas', colocar musiquita de la que nos gusta, encender unas velas, tener un mantel diferente para cada ocasión.

Hay amores que se rompen no por falta de amor, sino por falta de ganas de enamorar, de demostrar, con detalles simples, que hay ganas de vivir al lado de quien queremos.

El engranaje de los días que se suceden necesita que lo engrasemos, en caso contrario gripa.

Que vendrán averías inesperadas, con total seguridad, pero que nos cojan con los deberes hechos.

No vale dejarse ir.

domingo, junio 23, 2024

Autocrítica

En el entorno laboral son habituales los roces, más o menos desagradables, al tener que tratar con personas que no ven las cosas, o las formas de hacerlas, de la misma forma que tú y estar obligados a entendernos.

Suele ocurrir que ninguno tiene toda la razón.

Cuando llegan esos momentos, una vez que se resuelven, soy partidario de analizar qué ha podido pasar con aquel compañero con quien ha ocurrido el conflicto, para evitar que se repita en el futuro.

Es una dinámica que recomiendo, poner las cartas encima de la mesa para salir creciendo los dos.

Normalmente funciona.

—Oye, perdona, creo que este asunto no estuvimos acertados.

La sorpresa llega cuando uno admite en voz alta lo que ha podido hacer mejor y la otra persona, tras escucharte, no asume el menor reproche.

—¿No tienes ninguna autocrítica que hacerte?

—Por supuesto que no.

Pobre infeliz.

Prisas

Tener muchos seguidores me hace recibir mensajes diariamente, cosa que agradezco cuando llegan llenos de cariño, con propuestas interesantes o de personas de quienes aprendo.

No todos son así. Hay una modalidad que se repite. La mujer que dice leer todos mis textos de cada tarde, que se confiesa fiel seguidora y que, al mismo tiempo, me propone, con mayor o menor descaro, una relación sentimental.

Hay que invertir un poco más de tiempo, les digo, en elegir a la persona deseada.

Caca

En esta ciudad con tanta guasa en la que nací, en cuanto llegas al mundo te lanzan un mensaje:

—Sevilla bueno, Betis caca.

O a la inversa. Que quede claro, antes de que te dé tiempo a elegir por ti mismo, cuál va a ser tu equipo de fútbol.

Yo, el primer varón, con padre sevillista y madre bética, tuve que posicionarme, y lo hice por el lado maternal.

¡Me gusta el verde!

Es tan potente el mensaje que a algunos chavales les cuesta establecer la frontera.

El chiquitín de una familia cercana viajaba por primera vez fuera de la ciudad para ver a sus tíos. Cuando lo recibieron, le preguntaron:

—¿De dónde viene nuestro sobrinito?

A lo que él contestó lo que le habían enseñado.

—De Sevilla caca.

viernes, junio 21, 2024

Oscuridad

No hay como leer ficción acerca de un lugar antes de visitarlo.

Durante años, he acudido a una librería de Sevilla para pedir consejo cada vez que me enfrentaba a una nueva aventura, Irán, Estados Unidos, Rumanía, Chile, India... Antonio, el librero, disfrutaba sacando novelas o ensayos de esas diferentes culturas para que yo fuera preparando mis viajes con tiempo en la parte emocional.

Una de las últimas ocasiones en que visité Japón, él me entregó un libro pequeño, como si fuera un tesoro.

—¿El elogio de la sombra? —me preguntó la azafata de Iberia en cuanto subí al avión a Tokio—. Te va a cambiar la vida.

Las 14 horas de vuelo las pasé sumido en ese delicioso tratado acerca de la diferente forma de ver el mundo de la sociedad nipona.

Una vez que aterrizamos, busqué a la azafata.

—Estoy maravillado —le confesé.

Y ella me sonrió.

La mano

Llegaba a un encuentro con una colega de trabajo en las oficinas de Madrid y me levanté a darle dos besos en cuanto apareció por la sala de reuniones.

Tras de mí, la saludó un compañero de mi equipo. Ella, en un gesto algo brusco, le lanzó la mano para evitar el beso.

De pronto, me sentí culpable.

Es cierto que nos han educado, en España, en el beso a las mujeres como muestra de cortesía. Tan cierto como que, a día de hoy, ellas toman la decisión de si les apetece o no.

Lo hablaba hace unos días, en una convención en la que participaba, con una ejecutiva de la compañía que organizaba el acto. 

—Es la mujer quien decide la forma de saludo —me explicaba, tras darme dos besos.

Hay quien puede ver aquí una muestra de feminismo trasnochado, yo, por mi lado, considero sano que todo se replantee, por mucho que la tradición nos lleve a situaciones violentas.

jueves, junio 20, 2024

Pasos

Mi hermana Mónica es la voz de la conciencia de nuestra salud.

Nos reímos cada vez que nos da una pauta nueva para comer o una sugerencia para llevar una vida sana, pero acabamos, casi siempre, haciéndole caso.

Hace tiempo me metió en la cabeza el compromiso personal de hacer seis mil pasos al día.

—Pasas muchas horas sentado —me explica.

Así que tengo integrado que, antes o después, tengo que pegarme esa caminata, que suelo disfrutar como un bálsamo contra el estrés.

Ocurre, sin embargo, que hay días en los que llego agotado a casa, miro el móvil y, como ayer, solo he hecho 5.800 pasos.

—Borete, voy a sacar la basura —me dice Fran.

Yo, tumbado en el sofá, miro la hora, a punto de la medianoche, y le digo, medio en broma, medio en serio.

—Llévate mi móvil, porfa, y regálame doscientos pasos.

sábado, junio 15, 2024

Colores

Me gustan las comidas entretenidas y de colores.

Esas que se despliegan en varios cuencos de los que tienes que ir sacando pequeñas porciones para ir dando con sabores diferentes en función de cada mezcla, las que te permiten jugar con ingredientes muy diversos para poner a prueba tu paladar.

A mí me apasiona ir a sitios muy concretos donde sé que me van a ofrecer ese juego culinario de divertirme comiendo.

Dicen que un buen menú está lleno de colores. 

Mimados

Todos mis amigos que han llegado a la edad adulta con la vida solucionada han salido perdiendo.

Alguno me leerá hoy y ya sabe cómo pienso.

Es un error de los padres dar las llaves de un coche, las de un apartamento o proporcionar una importante suma bancaria a quien está naciendo a la madurez. Con todo el amor que se les presume en esa acción generosa para con sus hijos, no están sino envenenando su capacidad para sentirse realizados por sí mismos.

Distinto es echar un cable, o dos, para cubrir lo básico.

Yo recapitulo y compruebo, sin equivocarme, que aquellos que se han labrado a sí mismos hasta encontrar su propia subsistencia son personas mucho más capaces de entender el mundo, de amar de frente, de valorar más a sus padres y de empatizar con el que no consigue llegar.

Fácil

Una de las mejores formas de pasar por la vida consiste en hacer las cosas fáciles a los demás.

En el ámbito que sea, da igual el grado de confianza, ni qué sienta el otro por nosotros.

Facilitar la vida de la gente que nos rodea es engrasar el mundo, eliminar tensiones residuales, una forma sencilla de evitar que nazcan problemas de dónde no los hay.

En muchas ocasiones el ser humano se empecina en lo contrario, en la queja y el rechazo, con lo fácil que es dar la mano y decir 'aquí me tienes'.

Retorcidos

La persona retorcida siempre tiene argumentos para defenderse, porque en caso contrario no actuaría con maldad.

Es el primer concepto que hay que entender cuando uno tiene que afrontar relaciones con gente tóxica, compañeros de trabajo, familiares o vecinos con los que no hay más remedio que mantener un mínimo contacto.

Ellos se construyen un relato para actuar como actúan, de modo que establecen, sin saberlo, todo un parapeto de justificaciones cuando les echas en cara su comportamiento.

Segundo concepto a retener, casi siempre su defensa la basan en el victimismo.

'Yo no soy malo, me han hecho que sea así'.

Hay una última y tercera variante, suelen ser narcisistas. 

'Primero yo, luego yo y, por último, yo'.

Qué pereza dan.

Yerno

He lamentado a menudo que mi madre y Fran no coincidiesen en el tiempo para conocerse. Hay días, como ayer, en los que un recuerdo me lleva a otro y lo comento con él. 

-A lo mejor yo no le hubiese gustado -me responde.

-Sabes que sí.

-Lo que es seguro -me dice- es que no encontraría nunca un yerno que quisiera a su niño tanto como yo.

miércoles, junio 12, 2024

Teletrabajo

Vivo en un bloque de apartamentos que se ha convertido en una comunidad triste, habitado por personas de la tercera edad cansadas de bregar con su día a día.

Las mañanas que teletrabajo en casa son un suplicio de gritos, quejas y broncas que no tienen que ver sino con la desesperación de personas con las facultades mentales y físicas muy deterioradas.

Apenas un piso con niños, chinos, ruidosos y divertidos que dan el toque de vitalidad que rompe con los malos rollos.

Ya a primera hora debo cerrar las ventanas interiores al patio para poder concentrarme en el trabajo.

Qué duro es llegar a la vejez, qué duro tanto mal humor.

martes, junio 11, 2024

Sudamérica

Hay señoras que votan a Vox traídas al colegio electoral en silla de ruedas por una paraguaya, a la que, en muchos casos, no tienen dada de alta en la seguridad social. ¡Y votan para echarla!

Sí, es una evidencia, hay muchos sudamericanos en nuestro país. ¡Bendita evidencia! 

Son personas que tienen en común una característica, han tenido el arrojo para atravesar el Atlántico y dejar atrás una familia y unos paisajes de infancia con el firme objetivo de poder tirar para delante. Esa característica, que los une, su arrojo, los dignifica aún más.

Llegan a un país que los entiende, que les da trabajo, pero que también, en muchos casos, los mira por encima del hombro al distinguir sus rasgos faciales.

Nos ponen el café, sirven a nuestros viejos, nos revisan la maleta en el aeropuerto, limpian nuestras calles, planchan nuestra ropa, y no los queremos integrar.

A mí me emociona verlos llegar a puestos de responsabilidad. ¡Ya empiezan a hacerlo! La generación que ya nació aquí, que disfrutó de la infancia digna que le regalaron sus padres, que supieron creérselo.

Que son tan maravillosos como los que más.

Alvise

Tan podrida está una parte de nuestra sociedad, que debemos contemplar como casi un millón de ciudadanos de nuestro país dan su voto a un negacionista climático, terraplanista, homófobo, machista y racista.

A estas alturas del siglo XXI.

Cuando, la noche de las elecciones, busqué su nombre en Google me horroricé aún más. ¡Es sevillano!

Así se lo comenté a Fran que, charlando con una amiga, se lo confirmó:

¿Que ese mamarracho es de aquí? —le preguntó ella.

Fran asintió.

De Sevilla, sí.

Ay, ¡qué horror! Que, por lo menos, sea de las afueras.

Que no falte el humor frente a la barbarie.

lunes, junio 10, 2024

Armaçao

Me asomaba este fin de semana al atardecer de un paseo por la playa, tras una larga caminata.

Apoyado en la barandilla del paseo marítimo, observaba el jaleo de los críos jugando a la pelota, en una escena ya lejana para mí, en aquellas jornadas eternas de verano en las que se nos hacía de noche dando patadas a un balón hasta bañarnos, exhaustos, con el último rayo de sol.

Los miraba y me decía, no saben que son tan felices, no se dan cuenta de que esos tiempos de tardes infinitas no serán eternos, que muchos de esos amigos imprescindibles se difuminarán.

Los adultos solemos olvidarnos de los miedos de cuando éramos jóvenes y nos decíamos, ¿conseguiré un trabajo? ¿Tendré alguien que me quiera? ¿Sabré vivir la vida?

Tengo mucha más paz interior ahora, viéndolos jugar al balón, que cuando era yo el que daba esos patadones y me moría de la risa con cada balonazo en las barrigas de mis amigos.

Los audios a doble velocidad

Dicen que el estrés está en el origen de múltiples enfermedades, así que, donde lo veo, lo ataco.

El otro día un amigo me pasó su teléfono, para que escuchase un mensaje de audio que, para mi sorpresa, se reproducía a doble velocidad. Con voz de pitufo, alguien nos explicaba cómo llegar al sitio donde nos teníamos que encontrar.

¡Qué necesidad de ganar 30 segundos!

Nos dan herramientas para hacer cada vez las cosas más deprisa, como si en la rapidez estuviera la clave del éxito o del control de nuestras vidas.

Ya imagino a alguien escuchando una ópera al triple de velocidad, por no tener tiempo para hacerlo de otra forma.

Qué angustia.

Soy muy partidario de la lentitud, porque cuando practicas esa gimnasia, la de concentrarte en hacer algo con calma, sueles manejar los tiempos de manera mucho más eficaz.

viernes, junio 07, 2024

Ascensor

Se iba a cerrar la puerta del ascensor, pero conseguimos entrar.

Nos miraron raro. En el centro había un tipo muy maqueado, con ropa vanguardista, provocadora, y a su alrededor una cuadrilla de personajes, de más edad, que nos miraban con cierta desconfianza.

Cuando llegamos a la planta del centro comercial a la que nos dirigíamos, Fran me preguntó.

—¿Has visto quién era?

—¿El del ascensor?

Me comentó que era un rapero muy famoso, del que no retuve el nombre. Entonces visualicé la escena de unos segundos antes, ese hombre como un pavo real, desplegando su cola de colores, con su corte aduladora alrededor.

Cuando no sabes que delante de ti está el famoso, éste pierde su superpoder y, lo que ves, sin prestar atención, roza lo ridículo.

miércoles, junio 05, 2024

Buhaira

Cuando Fran tiene turno de tarde, me gusta ir a buscarlo a la salida de su trabajo, como un novio adolescente.

Otras veces hago justo lo contrario, salgo a pasear en el sentido opuesto para que, cuando me llame, yo tenga que darme una buena caminata hasta dar con él. Técnicas básicas para obligarme a mover el cuerpo tras horas frente al ordenador.

Entonces nos citamos en un punto intermedio.

—Allí nos vemos.

Es un placer, otro más, patearse la ciudad a solas. Ver el mundo girar.

Hice por fijarme en una chica, hablando por el auricular, que parecía dirigirse al mismo sitio que yo. Hablaba, gesticulaba, y no paraba de hablar. Así durante un par de kilómetros.

Agotador.

Ni siquiera pasear a solas, en silencio, con calma, se permite la gente. 

Felicidad

El lunes volvíamos de dejar en su casa a Isaac, tras cenar en una terraza de Montequinto en una noche espléndida.

—¡Qué felicidad! —nos dijimos.

Tenemos todo el derecho a decírnoslo, porque la vida nos trata bien. Atravesamos una época preciosa, nos queremos, estamos contentos con nuestros trabajos, la salud nos respeta.

Si no gritamos ahora nuestra felicidad, ¿cuándo lo haremos?

Cantar lo bonito es de sabios.

Cerveza

Fue su última salida del hospital; él mismo veía que le quedaban pocos días.

—¿Nos tomamos una cerveza, papá?

—Claro que sí.

Estaba muy débil, pero su espíritu vital pudo con su cuerpo agotado.

Quería llevarlo a su bar, el Jamaica, donde íbamos todos los domingos desde que tengo uso de razón, allí donde nos esperaba cuando salíamos de misa con mi madre, antes de que la fe nos abandonara a cada uno de los hijos.

Ese Jamaica de huevos rellenos y mero empanado, en el que lo encontraba cuando escapaba un poco antes del trabajo, siempre acompañado por sus amigos.

Lo razonable ese día era llevarlo a casa, pero quería regalarle esa última cerveza.

Le costó llegar a la silla, pero llegó y resopló. Era su momento.

Una de las camareras más veteranas, tras acercarle su última cerveza, le dio un beso en la frente que me inundó de emoción.

Ella sabía que nunca más lo vería allí sentado.

lunes, junio 03, 2024

Churros

Tener en cuenta principios básicos de una buena nutrición no es solo algo obligado para con uno mismo, sino para con los demás.

Todas las enfermedades y achaques que tengamos serán aguantadas por la gente que nos quiere. Qué menos que cuidarnos.

Lo que sí tengo claro es que no debemos ser talibanes y permitirnos alegrías de vez en cuando, para que no se nos retuerzan los cuernos.

Así que hay días en los que decimos, ¡hoy, churros!

Pero, eso sí, no puede ser aprisa y corriendo, sin buena compañía, ni con un vaso de agua.

Ya que pecas, ¡peca bien!

Barra Baja

En cuanto se abrieron las puertas de las casas tras la pandemia, Fran y yo salimos escopetados a brindar por ello.

El azar quiso que diésemos con un restaurante, el Barra Baja, recién abierto días antes de que apareciera el covid. Una pareja joven, catalana ella, sevillano él, se las veía y deseaba para mantener el negocio a flote.

Comimos tan bien, nos trataron ¡tan bien!, que volvíamos cada semana. A veces, éramos los únicos comensales en toda la noche. Pero apostamos por ellos, trajimos gente, hablamos maravillas de su cocina. Pusimos nuestro pequeño granito.

Su buen hacer hizo el resto. Cuando hay calidad y al cliente se le trata bien, la recompensa suele venir.

Años después, una noche, tras cenar y cuando ya salíamos, nos dijeron.

¡Esperad un momento!

Yo agarré a Fran y le dije que nos llamaban. Pensé que nos invitarían a un chupito.

Entonces aparecieron, desde la trastienda, con mi novela 'Nunca sabrás quién fui'.

¿Nos la firmas?

Amor con amor se paga.


domingo, junio 02, 2024

Desinformación

La desinformación en las redes es algo más sutil que un montaje de Putin vestido de santo.

Es una línea tan delgada que piensas que están de moda cosas que solo están de moda para ti, es tan sibilina esa desinformación que te hace creer que todo el mundo ve las cosas con el mismo prisma que tú.

Al singularizar tanto las grandes plataformas todas tus apetencias, porque nos conocen tan bien, a nosotros llega lo que ellos deciden que nos debe llegar.

Así, a un seguidor de Abascal, le llega un mundo devorado por los demonios del socialismo, donde todos los inmigrantes roban, la mitad de las ciudades están controladas por okupas y la mujer de Pedro Sánchez devora niños al pil-pil entre velas negras en la Moncloa.

Y se lo creen.

Del mismo modo que a mí me hace pensar que la ropa que yo me pongo es la que se lleva porque he comprado dos polos y un pantalón que me gustaron, o me hace sentir que el arte contemporáneo es una tendencia que abraza todas las culturas, porque cada tarde me pongo a buscar un cuadro que juntar a este texto que te ofrezco a ti.

sábado, junio 01, 2024

Guilty

Escuchas a Trump tras ser declarado culpable y no tienes más remedio que sonrojar.

Vergüenza ajena no solo por él, sino por pensar que la mitad de la población americana, un país del primer mundo, pueda creer sus frases sin sentido o empatizar con su causa, la de un hombre corrupto, vulgar, machista, chabacano, mentiroso, prepotente, extorsionador, filibustero, que puso a su propio país contra las cuerdas tras incitar a una muchedumbre a atacar su propio Congreso.

Si esto ocurre en Estados Unidos, qué no podemos esperar del resto de democracias del mundo.

El otro día leía a un filósofo decir que a una gran parte de la población le encantaría que todo se fuera al garete, eso sí, siempre que ellos no se vieran afectados.

Quieren que el mundo se vaya al infierno y verlo tranquilitos por la tele.

Bogavante

El crío estaba en la mesa de al lado, en un chiringuito en Conil, con la mirada puesta en su tablet, con un plato de arroz bajo su barbilla en el que, como un autómata, de vez en cuando metía el tenedor.

Nosotros nos debatíamos entre un calamar a la plancha o un arroz negro, cuando un camarero pasó con un bogavante gigante, vivo, en un plato, para enseñarlo a clientes que estaban unas mesas más atrás.

Al pasar junto al niño, los padres le pidieron que enseñara el animal a su hijo.

Se lo puso literalmente en la cara, el crío miró apenas una décima de segundo y siguió con su maquinita.

¿Dónde está el mundo real de esa criatura?