Para ser un vividor hay que cuidarse.
A mí me encanta el adjetivo, pero no la carga peyorativa que lleva asociada: los malos hábitos.
Porque me gusta vivir, mucho, me preocupo por tratar bien a mi cuerpo, darle actividad, buena alimentación y esmerarme en mi salud mental.
Vividor como amante de la vida, no como un aprovechado de ella.
Quiero ofrecer lo mejor de mí y para ello debo mimar todo lo bonito que tengo.
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