Sin abusar, para que no se note, suelo repetir el mantra de 'qué bien estamos' o alguna de sus variantes: 'aquí se está en la gloria', 'qué manera de disfrutar'...
Funciona muy bien cuando se está de viaje, porque hay momentos de fatiga en los que te sientas en un banco o en la escalera de una iglesia y te olvidas del privilegio que supone visitar sitios que no te pertenecen.
En cuanto suelto la frase Iván saca una sonrisa y Fran me da la razón con la cabeza.
─Qué suerte la nuestra.
La alegría hay que recordársela.
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