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miércoles, diciembre 31, 2025

Influencer

Hace unos días murió en el Pirineo un alpinista y la consternación llegó a la casa de mi hermana.

Al ver su imagen en el telediario, le escribí.

"Mónica, ¿has visto lo de tu influencer?"

Sí. Ella llevaba años enviándome vídeos grabados por ese hombre acerca de cómo llevar una vida sana, en los que te explicaba con detalle los beneficios de determinadas comidas o medicamentos. Un científico con una enorme capacidad de transmitir.

Las redes también son eso, gente que nos hace crecer, gente que deja de ser anónima, seres humanos de luz.

Mercado

Recién aterrizados en Catania, decidimos visitar Enna camino de la capital.

Una ciudad fortaleza en el medio de la isla, a casi mil metros de altura, desde donde se divisa toda Sicilia.

Para que las cuentas nos salieran, ya que queríamos organizar la cena de Nochevieja en nuestro apartamento, decidimos hacer una compra en el mercado de esa pequeña ciudad. Todo un espectáculo ver a las familias italianas llenando carros de panetones y prosecos, entre quesos, embutidos y aperitivos que no son los que estamos habituados a ver.

Advertí a Fran de que se nos hacía tarde para llegar a Palermo a la hora del almuerzo.

Ya encontraremos algo me dijo. Esta compra en este mercado también es parte del viajar.

Estrés

Con dos trabajos en paralelo, múltiples cuidados a su familia, formaciones, entrenamientos y vida social, Fran es una persona que lo lleva todo para adelante con una sonrisa.

Eso no quita que haya días en que lo vea inquieto mientras duerme o que caiga rendido en cuanto organiza el salón para ver una película. No llega a los títulos de crédito.

Hay días, escasos, en los que el estrés se le escapa sin él saberlo, aquellos en los que se despide de mí y, al salir, cierra la puerta con llave olvidándose de que estoy dentro.

lunes, diciembre 29, 2025

Morir

Hay que estar cada día preparado para morir.

Yo no sé cómo se hace eso, pero sé cómo no: dilatando las decisiones que sí se pueden tomar.

No somos conscientes de lo que es respirar a pleno pulmón hasta que un día dejamos de hacerlo y eso es algo de lo que aprendí. 

Sé que cualquier día puedo caerme redondo en medio de la calle, que lo habré disfrutado bien.

Amor

A mí me educaron con amor.

Sin saberlo, tiro mucho de ahí para seguir hacia delante, sin querer investigar hasta qué punto fue verdad o yo endulcé mi propio relato.

Todas mis novelas, sin pretenderlo, bucean ahí: en el niño que fuimos.

Pero no recurro a ello de forma consciente, solo sé que es mi verdad, que se fomentó en mí una forma de acercarme al mundo llena de luz.

Es en ese lugar donde aparece mi madre, la que no me reñía sino para comer.

Aquel beso cada noche antes de dormir.

Cuando observo tanto cascarrabias me digo: no todos tuvieron la suerte que tuve yo.

Sicilia

Mañana volamos a Sicilia con el Etna en erupción y dos latas de uvas deshuesadas en la maleta.

Sin más expectativas que todas las del mundo.

Llevamos semanas variando itinerarios en función de lo que nos cuentan los amigos, pero con la picardía de no atiborrarnos de fotos para llegar, de verdad, por vez primera.

Con los años uno va teniendo claro lo que le gusta, lugares donde se confabula la belleza del escenario con la pulsación de lo humano, y a nosotros nos gusta Italia.

domingo, diciembre 28, 2025

Corea

Fran insistió en que viésemos un reportaje que yo me había perdido acerca de Corea del Sur.

Nos colocamos con mantas en el sofá y lo disfrutamos.

Al ser un país que conozco, por trabajo, comenté imágenes que me recordaban mis días allí.

Todo se resumía en el poder de la K (Korean Power), en cómo un país ha ido integrándose en la cultura de Occidente a través de la música, la comida, lo audiovisual... Una manera mucho más inteligente de hacerlo que a través del matonismo de otros países.

Me ha encantado le comenté a Fran, aunque me parece exagerado el nivel de influencia que le conceden, como si todos consumiéramos productos coreanos.

Te recuerdo que la única crema que te echas antes de dormir, desde hace tiempo, es coreana.

Mediocres

Si prestáis atención, los racistas suelen ser, además de detestables, gente mediocre. 

Personas que, por un motivo u otro, que casi siempre tendremos que encontrar en ellos mismos, han conformado una vida que no les gusta. 

Como es duro reconocer que no vales un pimiento, buscan la culpa en los otros. ¿Y quienes son los más frágiles? los que no tienen la piel blanca ni saben hablar tu lengua sin acento.

Es la diana que buscan para lanzar los dardos de su ira, que no es sino contra ellos mismos.

Alguien a gusto consigo mismo no necesita odiar.

jueves, diciembre 25, 2025

Adiós

Desde hace muchísimo tiempo cada vez que se acerca la Navidad me llama un antiguo amor.

Tiene familia en Sevilla y baja desde Madrid cada año para la cena de Nochebuena. No nos vemos el resto del año, ni nos tenemos al tanto, ni nos seguimos en redes.

Nos ponemos al día, viene a cenar a casa, y hasta la próxima.

Los encuentros iban siendo cada vez más tensos, con reproches hacia la vida que llevaba cada uno, hasta que el año pasado explotó. Cenaba en casa con Fran y conmigo y nos soltó un panegírico sobre las virtudes de la Ultraderecha. ¡Un gay!

Se fue dando un portazo llamándome burgués de pacotilla.

Este año no ha dado señales de vida. Sé que andará por aquí. Sé que da pena. Sé que es lo mejor.

miércoles, diciembre 24, 2025

Serio

Tomarse muy en serio es de torpes.

Es no entender el juego. 

Creerse algo, sentirse imprescindible, presumir de lo propio no lleva a nada bueno, porque la clave que hay que entender es que todo pasa y el tiempo se ríe de los egos rígidos que insisten en construirse su propio pedestal.

Buscar la bondad sí es de listos. Porque hace milagros para la salud mental de propios y ajenos. Buscar el humor, el amor, lo inútil, lo tonto, lo gratis. Ahí está el premio, cuando llegas a abrir el sobre y te das cuenta de que no hay oro que pague un haberlo pasado bien, el haber querido mucho, el haber sabido hacer las cosas fáciles a los demás.

Es eso.

Clima

Que la actividad humana está provocando un cambio en las condiciones climáticas del planeta es una realidad que ningún científico discute.

Como cualquiera, con dos dedos de frente, admite que la tierra es redonda.

A ese nivel de explicación tenemos que rebajarnos para indicar nuestra indignación con políticos que ponen en cuestión temas en los que nos jugamos el futuro del mundo y, con él, el porvenir de las generaciones que heredarán el regalo de estar vivos.

Pues con esas, el alcalde conservador de Sevilla acuerda con Vox el abandono de la zona de bajas emisiones de la ciudad.

Vergüenza.

martes, diciembre 23, 2025

Apuntes

Pena que durante mi infancia, el escritor que iba a ser yo no hubiera cogido apuntes.

En las cenas de Nochebuena, sin ir más lejos. En esa casa grande de la abuela materna, con todos los Leones reunidos después de un año sin vernos. Las preguntas sobre estudios y noviazgos de todos los tíos, los chistes empapados de alcohol, el aliño de zanahorias de mi tía Cuqui, los ensayos de villancicos tras las cortinas, el pastel de cabracho de Rosalía, las quejas de los mayores sobre los precios, la guasa con quien no estaba, las bromas con el discurso del Rey.

Las mujeres en la cocina, los hombres frente a la tele. Niños corriendo por todos lados.

Hoy hubiera retratado con astucia a esa enorme familia que éramos, tan cercana, tan distante, tan gritona.

La muerte de mi madre puso a cada uno en su sitio.

Notaria

Me contaba mi amiga Raquel que su tía, la hermana mayor de su padre, notaria, soltera, convocó a todos los sobrinos el día de su jubilación.

Os propongo una cosa: que disfrutéis de mi herencia cuando yo me muera o que nos organicemos viajes por Europa mientras mi cuerpo aguante.

Por aclamación ganó la segunda opción. 

Raquel aún recuerda las comidas por Portofino con su tía aún en vida.

Cocineros

Era domingo por la noche y tomábamos tapas por el centro de Sevilla.

Hablan francés ahí dentro, ¿verdad?

Sí me confirmó Fran.

Los prejuicios me hicieron pensar que de la cocina de ese bar saldrían dos marroquíes o tres senegaleses, currantes de tomo y lomo para los que nos podemos permitir disfrutar de un tapeo.

Pero no, salieron dos chavales altos, delgados, rubios, bien franceses, con sus uniformes de cocineros, en una taberna más del centro de la ciudad.

Me gusta la imagen le dije a Fran.

Ver que todo es posible, que también el mundo puede funcionar al revés. Que, ojalá, algún día sea normal que un blanco le ponga una tapa a un negro.

domingo, diciembre 21, 2025

Cápita

Si a una empresa privada le das la gestión de un hospital y le pagas, haga lo que haga, por el número de habitantes que tiene que atender, está blanco y en botella: hará lo mínimo. Ya tiene el dinero en la buchaca. Atenderá con cuentagotas, reutilizará lo no reutilizable, operará lo que menos gasto implique, mirará para otro lado hasta que te canses y vayas a un hospital de pago. 

Es más, si a esa misma empresa le pagas un plus por cada paciente de otras ciudades, hará lo posible por poner la alfombra roja a quien no haya nacido allí. Dinerito, dinerito... 

Sin demonizar a las empresas, éstas no se crean para hacer el bien —ni para hacer el mal—, sino para hacer dinero. Es de primero de economía. 

Si, a pesar de todo, consideras que una compañía privada gestionará mejor lo público, entonces condiciona su gestión a reducir las listas de espera, al índice de supervivencia en tratamientos críticos, al porcentaje de operaciones quirúrgicas exitosas, al nivel de satisfacción de sus ciudadanos a través de encuestas anónimas. Colócale esas métricas y seguro que lo hacen mejor, sobre todo si les penalizas económicamente por cada uno de los objetivos que no cumpla. 

Así funcionan las empresas.

sábado, diciembre 20, 2025

Obligaciones

Por estar en Madrid con su padre en un evento organizado hace meses, Elisa no pudo estar ayer en la fiesta de cumpleaños de Fran.

Pero le envió un mensaje en vídeo, en el que le pasaba a su padre la palabra, y la cámara, para que le explicara a Fran sus razones para llegar a los casi 94 años en muy buenas condiciones.

Hay tres cosas explicaba—, mantener muy buenas amistades, ser moderado en todo y cumplir con tus obligaciones.

Me sorprendió este último argumento, imagino que bien trabajado en su cabeza desde hace años.

Cumplir con nuestras obligaciones para vivir mejor.

jueves, diciembre 18, 2025

50

Hoy celebramos los 50 años de Fran.

Perfeccionista como es, necesitó de un empujón para organizar el fiestón de esta noche.

Es un lío me decía.

¿Qué mejor motivo puede haber? le dije, para terminar de convencerlo.

Ya van por cincuenta los invitados. No hay nadie que diga que no, porque todos quieren estar con él.

Ya media vida a mi lado, no puedo ser más consciente del privilegio que fue estar ese día ahí, a esa hora, para dar con él. Hoy yo sería otra persona mucho menos luminosa.

Lo sé.

Porque a mi amor total se une el tremendo orgullo de saber que comparto mi vida con una persona buena, en el sentido más hermoso, y auténtico, de la palabra.

Media hora

Desde siempre, he encontrado un disfrute total en mi primera media hora de jornada laboral.

Más incluso en invierno, cuando la ciudad está a oscuras y aun no has interactuado con nadie. Ese rato de abrir correos, de organizar tareas, de revisar indicadores. El cosquilleo de sentirte útil.

Luego viene la primera llamada, el marrón del día, las urgencias imprevistas, el tonto de turno, el café.

Y ese disfrute se difumina para convertirse en trabajo de trabajar, sin ninguna poesía.

martes, diciembre 16, 2025

AVE

La gente no sabe pasar dos horas en silencio.

Imagino la angustia de viajar a solas en un avión, no porque se pueda estrellar, sino por no poder llamar a alguien para hablar de nada.

Esta semana viajaba en AVE y la señora del asiento posterior al mío no dejó de hablar, con al menos diez personas, durante las más de dos horas de trayecto.

Llamadas prescindibles que empezaban con un ¿qué te cuentas?, sin preocuparse en absoluto por que los que estábamos a un metro de ella no podíamos siquiera pensar en nuestro mundo.

Se lo dije al salir:

Señora, usted no vive sola en el mundo.

Me miró como quien observa a un extraterrestre. 

lunes, diciembre 15, 2025

Lluvia

Me gusta escribir cada tarde con música clásica, salvo cuando llueve.

Si viviera junto al mar, quizás lo haría en silencio cada tarde, con la sola compañía del rugido de las olas.

Fue hace tiempo cuando tuve esa revelación. Corría por la arena, casi al caer la noche, entre Conil y El Palmar. La playa para mí. Escuchaba música cañera por mis auriculares y, de pronto, pensé en cómo sonarían esas olas al correr.

La lluvia me mete aun más dentro de mí.

domingo, diciembre 14, 2025

Huevos

Recuerdo con horror los tiempos en los que en los que los directivos de mi empresa ponían, metafóricamente, los huevos encima de la mesa para justificar sus decisiones. Esa época en la que los homosexuales perdíamos aceite y todos reían la gracia. Los años en los que las mujeres ingenieras eran algo exótico en mi fábrica.

Llevo 30 años de vida laboral, por lo que no estamos hablando del Paleolítico, sino de una España muy machista que existía y se movía a golpe de testículo.

Parece que tenemos poca memoria o no hemos sabido explicar a los jóvenes de la cueva de la que venimos.

Frankfurt

A Sardasthi la conocí en Teherán en una visita de trabajo.

Ingeniera brillante, madre de familia, deliciosa conversadora, me hizo las cosas muy fáciles en un viaje estresante, por el tema a tratar, en un país desconocido que sufría uno de sus mayores temporales de nieve.

El ingenierito sevillano estará siempre agradecido de haberla tenido a ella en esas circunstancias.

En una de las últimas comidas de trabajo, ella nos situó en una mesa apartada del resto.

Salva, no puedo más.

Hablaba de un país teocrático en que la mujer era menos que nada y donde todo lo dominaba la religión.

De eso hace diez años. Esta semana recibo un WhatsApp de ella para decirme que está trabajando con su familia en Frankfurt.

Desorden

Salía con un compañero en viaje largo de trabajo, en mi coche. Ya a punto de salir, recordó que había olvidado algo en su maletero.

Es este Mégane de aquí, no tardo.

Me acerqué con él, por si necesitaba ayuda. Entonces abrió el maletero y, ¡horror!, entendí todo.

El desorden no estaba solo en su forma de trabajar.

Memoria

Cuántas veces no llegamos a un sitio de ensueño y no nos paramos a observarlo, para memorizarlo en nuestra retina, y sí nos dedicamos a fotografiarlo para guardarlo en la memoria de un teléfono a la que rara vez acudiremos.

Te vas del lugar y, de golpe, te planteas dónde estaba el sol, cuántas columnas tenía el edificio, cómo se movía la gente, qué arboles había.

Ya solo queda una foto, pero el tiempo de engrandecer la memoria se ha perdido para siempre.

Reglamento

Me hablaba esta semana mi amiga Raquel de su padre, médico rural ya jubilado del norte de Portugal, hombre curtido en todo tipo de situaciones que escapan a la medicina hospitalaria.

Había un dicho que repetía a sus hijos como lección de vida, donde se cruzaba la amistad con lo profesional:

"Cuando un amigo acude a mí, le doy todo. Cuando lo hace un enemigo, aplico con justicia el reglamento".

¿Y si fuese una ley universal?

lunes, diciembre 08, 2025

Perro

Hay un camino de madera que me funciona como el mejor ansiolítico.

Cubre varios kilómetros entre Armaçao de Pera y Salgados, en el Algarve portugués. Caminarlo sin prisas los fines de semana es mi gimnasia preferida, para el corazón y para la cabeza. Atravesando un parque natural, recorres todos los olores y todos los paisajes, desde una zona de dunas a un humedal, pasando por zonas llenas de árboles que no sabría nombrar.

En invierno es un camino tranquilo, donde puedes recorrer mil metros sin encontrarte con nadie.

De vez en cuando te topas con un corredor y no es extraño que venga acompañado de su perro, algunos con la lengua fuera.

Hay veces que cruzo la mirada con ellos, con los perros, agotados tras el dueño.

"Menuda mala suerte tuve en el sorteo", me dicen, exhaustos, con la mirada.

domingo, diciembre 07, 2025

Bonitas

Todos tenemos cosas bonitas.

Sin excepción.

La cuestión no es saberlas encontrar, sino saberlas decir. Potenciar en el otro esa forma de reír, de escuchar o de manejar conflictos.

Nos decimos poco lo mucho que valemos, sin imaginar hasta qué punto el mundo ganaría en color.

¿Qué te gusta de ti?

Director

Si el mundo es muy clasista, las empresas lo son más.

En toda compañía que se precie hay jerarquías y uno se cree más por tener tres galones en vez de dos. Vive su pequeño festival de vanidades cuando ficha al entrar para retomar su mediocridad al salir.

Desde hace algunos años a mí me concedieron el galón de director, algo que me recuerdan a menudo tanto para dorarme la píldora como para meterte presión:

Salva, es que tú eres un director me dicen.

"Yo soy escritor", les quiero responder, mientras sonrío, "y te voy a sacar, por clasista, en un post".


Personajes

La segunda escritura de una novela es mucho más importante que la primera.

La primera es más compleja, hay que partir de la nada; la segunda es más hermosa, hay que dar vida a los muñecos.

Sí, conforme vas generando personajes te dedicas a darles todos los atributos para que su presencia en la novela tenga sentido. Es cuando decides cuántos hermanos, qué profesión o conflictos emocionales tiene. Es la fase de dibujar. Los trazos tienen que ser seguros, pero a lápiz, porque cuando llegue la revisión tendrás que usar la goma de borrar.

A quien entonces le hiciste decir no, ahora tal vez quiera decir lo siento.

Ya para entonces los conoces tan bien, tras meses de construir el ensamblaje, que el trabajo consiste en dar color y con el color va la vida. Ya no vale que el personaje sea redondo en sus matices, sino que hable por sí mismo, que se te escape de las manos, que no se parezca en nada a ti.

Es la fase en la que mata al creador.

Escritor

Un escritor se hace maduro cuando asume que escribe para sí mismo.

Importa, y mucho, trabajar en la fluidez del relato. Lo que ocurre es que, al hacerlo, estamos trabajando nuestra capacidad para desmadejar la forma de explicar las cosas y quien más gana al hacerlo es uno mismo. Acercarme al espectro autista en mi última novela fue una prueba de fuego. Es una gimnasia cerebral que contribuye a hacer de quien escribe una persona con la cabeza mejor amueblada para razonar.

Pero hasta aquí solo hablamos de las formas, lo que realmente beneficia a los que contamos historias es la terapia diaria que hacemos acerca de la persona que somos y de aquellos que nos rodean, sean conocidos o no, sea una persona con nombre y apellidos o el ser humano en sí, sea mujer, niño, anciano, empresaria de éxito o enfermo terminal. 

Yo cada vez me conozco más en mi ejercicio diario de construir historias inventadas.

Si escribes para el aplauso, este no vendrá tan fuerte como si escribes para crecer.

jueves, diciembre 04, 2025

Onda

Soy un gran lector de clásicos.

Haber disfrutado de Madame Bovary, Trafalgar, La tía tula o La montaña mágica es algo que queda dentro para siempre. 

Lo que sí observo, en mis intentos actuales de acercarme a escritores de hace siglos, es cómo la onda literaria actual vibra en otra frecuencia. La falta de tiempo para el ocio que padece nuestra sociedad hace que se haga bola para muchos el poder pausar los ritmos para leer capítulos largos donde, aparentemente, no pasa nada.

No hay paciencia.

Se pide más emoción, más rápido, más golpes de efecto, menos profundizar.

Es un reto al que nos enfrentamos los escritores actuales: saber narrar en la prisa de los demás.

Cada lector mira cuánto queda para terminar una escena, cómo de largo es el texto de facebook, qué porcentaje del ebook llevo leído, qué grosor le queda aún a la novela. 

Corremos, corremos, sin saber muy bien hacia dónde. Sin pararnos a disfrutar de estar parados. De respirar.

Recomendaría vivamente a Machado: 'caminante no hay camino, se hace camino al andar'.

No hay sitio al que llegar.

Muerte

Desde hace años hay una anciana que se muere en nuestro patio.

Sus gritos de dolor no paran desde no sé ya muy bien cuándo. A cualquier hora del día o la noche, de pronto surgen los ¡ay! continuos que se me meten en la piel para recordarme lo horrible que puede llegar a ser la vida.

Son tres hermanos los que conviven en ese piso. Él es un impresentable y a las dos mujeres las recuerdo, de siempre, asomadas a su ventana, dando los buenos días a cada vecino que salía por el portal.

Cada mañana suenan los gritos desesperados de una a la otra:

¡Carmen! ¡Carmen!

Es angustioso tener que irse del mundo así.

lunes, diciembre 01, 2025

Captura

Leía que quedamos para resumir vivencias, no para compartirlas.

Programamos cafés y cenas para ponernos al día, que es precioso, sin atender a que hemos dejado de crear memoria juntos.

Por eso es tan bonito quedar con una amiga y perderse unos días por Italia. 

No es lo mismo contar cómo lo hemos pasado que disfrutar de haberlo compartido.

Vivimos en un mundo programado.

Desprogramémoslo.

Bruno

Hay un restaurante del Algarve al que solemos acudir los viernes por la noche, directos, desde Sevilla, en cuanto terminamos de trabajar.

No es difícil enlazar que lo relacionamos con la pura felicidad.

Vamos a ese lugar no porque tenga la mejor comida, que la tiene, sino porque está Bruno.

Un portugués sumiller, casado con una sueca, recién padre de un pequeñín, que nos aconseja vinos de escándalo.

Cuando llevamos semanas sin ir, escribe a Fran:

"Me acaban de traer algo que os va a encantar".

Sueños

Es difícil que sueñe con alguien que no se desdoble en dos.

Puede acompañarme toda la noche mi hermana Raquel, que al mismo tiempo es la presentadora del Telediario. O mi amigo Martín, que se confunde con un compañero de Aveiro.

Yo vivo odiseas extraordinarias en mis sueños que nadie me sabe explicar.

¿Qué hago siempre conduciendo bicicletas de veinte metros de altura?

Ya en la ducha, tratando de reconstruirlos, me pregunto cómo el hombre ha llegado a la luna y no ha sabido descifrar las aventuras que vivimos al dormir.

Tal vez ahí se encuentre el germen de la mejor terapia mental.

domingo, noviembre 30, 2025

Bailar

Cuando pienso en gente feliz, me la imagino bailando.

No hay más que mirar a los niños. Esa falta de pudor cuando suena una canción y se bambolean de un lado a otro.

Porque no hay cosa más tonta, más innecesaria, más relajante que dejarse llevar por la música.

¿Quién no ha aprovechado un ratito a solas en casa, ha puesto el equipo a todo volumen y se ha lanzado a la pista del salón?

Ese día, ese rato, era feliz.

jueves, noviembre 27, 2025

Mérida

Venía en coche desde Valladolid, seis horas de ruta hasta Sevilla, tras una semana agotadora de trabajo. 

Con mi música, a mi bola, con la futura novela en mi cabeza y las ganas de cenita romántica con Fran, cuando paré a echar gasolina al entrar en Extremadura.

Se me acercó un hombre con uniforme de trabajo.

¿Pasa por Mérida?

Sí le dije.

¿Puedo ir con usted?

No le respondí, con toda la carga de una semana tras de mí de reuniones, seminarios, cenas de trabajo. No, lo siento. Necesito estar solo. —Me miró como quien mira a un extraterrestre.

Terminé de echar gasolina y miré hacia un lado. El tipo se tomaba unas cervezas en una mesa cercana, pero a mí me dejó una mochila de culpabilidad.

Bendición

Caía la noche por la vieja Sevilla, volviendo a casa, y vi una iglesia abierta.

No tener prisa me hizo asomarme.

'Se bendicen embarazadas', decía un cartel en la puerta.

¿Cómo conseguirán especializarse en eso? 

¿A qué ángel habrá que recurrir para que te den el título?

Me quedé tan flipado, que se me olvidó entrar.

Anónimos

Hay señales tontas que me llevan a otros tiempos y allí, entre la bruma de mi memoria, se me aparece gente con la que me lo pasé en grande.

Entonces trato de ponerles nombre, de encontrar una pista, de decirme cómo podría dar con ellos de nuevo.

Sí, en los recodos de nuestras neuronas hay una biblioteca de personas de las que perdimos el hilo de dónde tirar para preguntarles cómo les trata la vida que un día compartimos.

Amore

Era tan estúpida que me encantó.

Si te esperas un rato, te doy una mesa me dijo la camarera, con cara de sargento y el pelo tan estirado en una cola que dolía la propia frente de verlo.

Era un restaurante de Bari especializado en orechiettes y no queríamos perder la oportunidad de probarlos antes de terminar nuestro viaje a la Puglia.

Ya sentados, le pedimos un vino de la carta y nos riñó.

Ni se os ocurra tomarlo con la pasta. Entonces nos cogió la carta y nos dijo cuál debíamos elegir, incluso más barato que el que habíamos elegido. Este vino es el amor.

Ya comiendo vi al de la mesa de al lado, cotilla, fotografiando nuestra botella. Se la coloqué para que apareciera bien la etiqueta y el hombre, encogiendo los hombros y en italiano, se justificó:

Quería tener un recuerdo de 'l'amore'.

lunes, noviembre 24, 2025

Tout s'en va

No soy masoca, pero me gusta sufrir en pequeñas dosis.

Sobre todo al leer, al escuchar música, al escribir, al meterme en mundos oníricos que provocan un sufrimiento que, siendo virtual, no deja de conmoverme.

Me ocurre con una canción de Calogero, un intérprete francés que no dejo de recomendar.

En ella, 'Yalla', resuena una frase hermosísima: 'tout s'en va'. Palabras que recogen una emoción que me lleva a asomarme al precipicio.

Tout s'en va... todo se va, todo acaba... Entonces pienso en mi vida privilegiada, en mi amor eterno, en la gente que quiero, en lo feliz que soy... y me arrebata el dolor del 'tout s'en va'...

Tout s'en va.

Importante

Cuando echo la vista atrás para entender mi más que positiva carrera profesional, a sabiendas de mis muchísimas limitaciones técnicas como ingeniero, llego a una conclusión:

Mi gran cualidad es saber detectar qué es importante.

Me lo aplico también a mi vida personal, de la que no me quejo. He sabido, en los momentos decisivos, tomar el camino correcto. He entendido, en el día a día, qué es lo que realmente marca.

Hay personas preparadísimas que no llegan donde merecen porque se entretienen en lo accesorio.

Gracias

Soy malo.

Cuando le abro la puerta a alguien, le dejo pasar en la cola del súper o le explico cómo llegar a un sitio y no me lo agradece, les digo:

De nada.

Quien lo recibe reacciona con un gesto de mosqueo, pero me da igual. Me gusta provocar a la gente maleducada.


lunes, noviembre 17, 2025

Profesora

Hay quien se molesta porque dejes de seguirles o los bloquees, sin atender a la responsabilidad que tiene cada uno en publicar lo que publica.

Cada vez que alguien se posiciona en las redes se está sometiendo al escrutinio público.

Me consta que en muchas ocasiones me han bloqueado por expresar puntos de vista que no gustan a quien me lee.

Tras muchas vueltas, me vi obligado a borrar de mis contactos a una gran lectora de mis novelas. Una profesora de primaria negacionista del cambio climático empeñada en defender ideas trogloditas. 

¡Una profesora que modela las creencias de decenas de niños!

Prefiero perder un lector a simular que no lo veo.

domingo, noviembre 16, 2025

Italia

Que Italia es un país entregado al catolicismo no es algo que necesite un viaje para confirmarlo, pero hay escenas que van más allá de lo esperado.

Entrábamos en una iglesia imponente a la que restauraban su fachada. Impresionado por la grandeza de su interior, no hice mucho caso al guardia de seguridad apostado en la puerta.

El caso es que había un cura rezando que no lograba encontrar en ninguno de los altares. Un hombre que repetía unos salmos que entendí que eran la lectura del rosario.

Entonces, al salir, para mi asombro, vi que era el de Prosegur el que, desde su puesto de vigilancia, iba cantando por un micrófono los ora pronobis que resonaban en todo el templo.

Confesión

Impactados por la belleza de la Plaza de la catedral de Lecce, entramos a visitarla.

Todo giraba en torno a San Oronzo y pronto vimos, por determinados ensayos de gente moviendo velas y cruces, que ahí iba a pasar algo relacionado con 'la penitencia'.

Así que continuamos el paseo por la ciudad con idea de volver.

Al regresar nos encontramos con una iglesia abarrotada de sacerdotes confesando por todas las esquinas y gente haciendo colas.

Sobre todo, mujeres.

Nos sentamos a observar la historia de siglos. Cómo mujeres comparten sus pecados con hombres que las juzgan y que, lo tengo claro, en gran parte de las ocasiones, no las orientaban por el camino de la liberación, la autoestima y el empoderamiento.

No había más que ver las caras.

Supersticiones

Las supersticiones se quitan quitándoselas, porque si las alimentas acaban por bloquearte.

Convertimos una casualidad en ley, para lo bueno y para lo malo, hasta creer que estamos a salvo de malas noticias y tocados por el aura de una santa bendición. 

La realidad es mucho más prosaica. Romper los ritos es la mejor forma de comprobar que no hay rutinas que nos protejan. 

La salvación está en la acción. 

Pécora

En Italia no gusta lo verde para empezar. Si quieres una ensalada, salvo excepciones, debes pedirla como guarnición con el plato principal.

Así que acabas por comenzar las comidas con panes con burrata o tablas de chacinas.

Un mediodía nos decidimos por comenzar por un surtido de quesos. Cuando nos lo trajeron les pedimos que nos los explicaran, aunque fuese en italiano. 

Entonces nos señaló el orden en el que debíamos comerlos y de qué animal era cada cuál. 

Al llegar al último nos señaló: 

Este es de pécora.

Y se sorprendió con nuestras caras de espanto.

Sustos

Veíamos un Cristo yacente, tras un cristal, en la catedral de Amalfi.

Analizamos las similitudes con el Cristo velado de Nápoles que habíamos admirado el día antes.

Mira la posición de la mano izquierda, mira los dos cojines donde apoya la cabeza me decía Elisa. Es el mismo simbolismo.

Y la corona de espinas, colocada a sus pies -añadió Fran.

Entonces giré la mirada para ver los pies y me topé con un angelito a un palmo de mi nariz.

Mi grito de horror y el salto hacia atrás rompieron toda la magia.

Esculpían para asustar.

Amalfi

En cuanto entramos en el restaurante de Amalfi nos saludaron en castellano. 

Soy cubano nos comentó con una energía arrolladora mientras nos preparaba una mesa grande.

Especialmente atento con Elisa, le agradecí como la trataba.

¡Cómo iba a hacerlo de otra forma, si me he criado entre cinco mujeres!

Escucharle hablar de su madre era un canto a la vida.

Tortilla

Sé, porque me lo dice la experiencia, que hay momentazos del presente que se disfrutan incluso más en el futuro.

Atravesando en barco el Tirreno, entre Amalfi y Cetara, decidimos comprar los ingredientes para una tortilla. Teníamos una casa en Ravello que queríamos disfrutar.

Ese vinito de pueblo, mientras se freían con calma las patatas, escuchando las risas de Elisa, viendo a Fran preparar la mesa, va a ser un lugar al que volveré muchas veces cuando la vida se tuerza.

viernes, noviembre 07, 2025

Mujeres

Cenábamos en un bar muy coqueto por Plaza de Armas.

Todo novelista lleva un mirón encima y esa noche, relajada, me embelesé con la risa de dos mujeres que debían rondar los cuarenta.

No eran carcajadas, ni sus decibelios eran altos, ni sabía de qué hablaban. Eran, simplemente, dos mujeres libres pasando un buen rato.

A los chavales ultraderechistas de hoy en día les explicaría que en esa escena está el triunfo de décadas de democracia.

Taxista

Tras una jornada agotadora, tomé un taxi en una tarde desapacible en una ciudad norteña.

—A la estación, por favor.

El hombre, hablador, me empezó a contar que ese día no tenía previsto trabajar, pero que la lluvia le había hecho abandonar sus planes. 

—Eso es una suerte, ser uno su propio jefe —le dije.

Animado por mi respuesta, empezó a soltar por esa boca improperios acerca del mundo mundial, en un discurso lleno de descalificaciones racistas que rozaban la ignominia. Entonces decidí irme de allí sin abrir la puerta. 

El taxista, al parar en un semáforo, se giró, extrañado por mi silencio.

—Pensé que se había ido.

—No me apetece hablar con usted.

Quién me iba a decir que algún día tendría el valor de hablar tan claro.

Palangana

Mi hermano es palangana.

Como lo era mi padre.

Yo, afortunadamente, soy bético. Seguí la estela de mi madre.

A los sevillanos, en cuanto nos presentan a alguien que es del equipo contrario, lo vemos más feo.

Es gracioso cómo hay sentimientos que te instalan de pequeño de los que no te podrás deshacer.

Puede parecer una tontería, pero cuando la rivalidad vive dentro de casa, aprendes a querer al enemigo. Cuando el Sevilla gana un partido o un trofeo a mí me revienta, pero entonces pienso en David y en mi padre, y me relajo.

Samsung

Rey del despiste, llevo años relacionando mi acierto en conectar a la primera la carga del móvil con mi buena suerte.

¡Qué tino!

Porque cuando quiero llenar la batería del teléfono es a la hora de dormir, en esos instantes en que estoy más para allá que en este mundo. Tomo el cable, apunto y acierto. Nunca lo pongo al revés.

El otro día, en una reunión soporífera, me dio por analizar. Horror. Los conectores actuales son simétricos, igualitos por arriba y por abajo, no como los de toda la vida que solo tenían una posible posición.

Con lo a gusto que yo estaba con mi buena suerte.

jueves, noviembre 06, 2025

Corazones

Hay gente a la que no veo y que sabe todo de mí.

Así que llega una boda, una comida en un restaurante o una película en el cine, nos encontramos y me demuestra estar al tanto de mi vida, pensamientos y proyectos.

—Te leo a diario en las redes, Salva.

—Pues levanta el dedito —le respondo cariñoso—, muéstrame que estás ahí.

Cuando alguien se abre en canal y yo lo hago a diario es muy agradable recibir algo a cambio, aunque sea un pequeño corazón.

—Oye, Salva, que estoy aquí.

Goloso

Soy de un goloso empedernido y esa parte insana en mí se enfada con el Salva cuidador de su cuerpo.

Por mucho estrés que me invada, no perdono mi rutina de los seis mil pasos. Llueva, truene o haga 40 grados. No hay ni un solo día, en años, en que no los haya caminado ese mínimo imprescindible.

Las tardes de más pereza me pongo como objetivo una confitería en la calle Canalejas que tiene unas palmeras de chocolate espectaculares. Ir y volver desde casa viene a supone cumplir con el compromiso diario. Compromiso con más nadie que conmigo mismo.

Entonces, una gran parte de las ocasiones, rodeo la manzana donde está la pastelería y me vuelvo sin pecar. Me sirve como la zanahoria al conejo.

Eso sí, hay días en que caigo de lleno y me regodeo en el Salva pecador.

Tiempo

Tengo una ley laboral propia, y está por encima de cualquier otra:
si alguien quiere hablar conmigo, eso va primero.

Da igual si es un problema técnico o un desgarro personal.

Uno deja lo que esté haciendo y pone en ese compañero todos los sentidos.
Porque cuando alguien necesita hablar, no estar ahí es un modo de romperle algo.

Todo lo demás —los plazos, los informes, las reuniones— puede esperar.
Negarse a escuchar es la forma más silenciosa de envenenar un equipo.

Puglia

Descansar, para mí, no implica reposo.

Implica cambio. Y el cambio suele asociarse a paisajes ajenos.

A estas alturas, el año pasado, mi descanso fue Roma. Desaparecí diez días para encontrarme a mí mismo en esa imponente ciudad, sin planificación ninguna. Caminar y detenerme donde me apeteciera. Comer aquí, sentarme allí, echarme una cabezada cuando me lo pedía el cuerpo.

Esa Italia me calmó.

Este sábado vuelvo a repetir descanso, uno de no parar desde Nápoles a Bari, recorriendo la costa amalfitana, Matera y la Puglia. 

Volver a reflexionar sobre dónde voy en lugares que me abracen con su belleza.

Igualdad

Iba en el AVE y dos señoras hablaban de sus familias.

Lo sé porque, aunque ya me gustaría no haberlas escuchado, sus voces me impedían trabajar.

Hablaban de cómo se les iban quedando sus casoplones vacíos con la partida de sus hijos. Eran casoplones porque daban detalles del número de habitaciones que tendrían que cerrar.

El mío pequeño no ha sacado nota para entrar en Ingenieros, así que lo hemos metido —¡atención, lo hemos metido!— en la privada, en el CEU, tú sabes...

Sí. Yo sé. Todos sabemos. Quien no progresa es porque no quiere.

miércoles, noviembre 05, 2025

Metálico

Hace unos días me devolvieron un dinero que presté y decidí no ingresarlo en el banco. Pensé que teniendo billetes en la cartera sería un poco menos gastoso.

Los problemas no vinieron por ahí, porque sigo siendo callejero, sino por mi torpeza para moverme con efectivo.

Son siete con dos —me dice la del Carrefour.

¿Siete con dos? Empiezo a sacar billetes y monedas para que la cajera vaya picando de la palma de mi mano, porque hacía años que no los utilizaba para realizar ningún pago.

Me ocurre casi lo mismo que al escribir. Ya solo uso el boli para las dedicatorias de mis novelas.

¿Qué significa esa palabra? me preguntan, apurados.

Y no la entiendo ni yo.

domingo, noviembre 02, 2025

Hipoteca

La hipoteca se va vaciando conforme se vacía la vida.

No hay mejor metáfora de la existencia, que ver cómo conforme vamos quitando carga vamos perdiendo fuerzas.

No dudo que hay un componente de victoria personal en esos bocados que le vamos dando a esa deuda infinita. El sistema es lo que quiere, que seamos ciudadanos ejemplares en busca de nuestro cachito propio de paraíso. 

Más que el sistema, es la banca la que siempre gana. 

Tantos miles de millones de euros de beneficio cada año que da incluso vergüenza ajena.

Eso sí, no les pongas impuestos: no vaya a ser que contribuyan al bienestar de esos ciudadanos que los hacen inmensamente ricos.


Sucio

Para hacer deporte en el colegio nos cambiábamos en las gradas del polideportivo. Éramos pequeños e imberbes. Pero un día uno de los mayores, desagradable y cretino, se bajó los calzoncillos y nos mostró de forma burda los genitales. Recuerdo sus carcajadas al hacerlo.

Cuando nací a la sexualidad, sintiéndome diferente, busqué todas las herramientas que un crío inteligente puede encontrar para renegar de la propia naturaleza, por temor a defraudar, sobre todo, a los padres.

Así que, durante mucho tiempo, utilicé la imagen de ese gañán mostrando sus genitales para hacerme con la sensación de asco a lo masculino.

Era mi propia autoterapia de conversión. La más cruel, la que aún deja una estela, la que envenena los propios deseos.

Hay quienes votan a partidos que quieren instaurar esa tortura para jóvenes de familias bien, que ya sufren con terror el no ser como sus padres hubieran querido que fuesen.

sábado, noviembre 01, 2025

Arena

Miro la arena bajo el Arte Náutica y veo al pequeño Iván jugando al fútbol con la camarera.

Hay imágenes, benditas, que quedan para siempre.

Ese restaurante es nuestro refugio, donde Fran y yo acudimos tras el duro trabajo de la semana, desde hace veinte años, cada vez que nos acercamos a Portugal.

Lo descubrimos cuando mi sobrino era un renacuajo al que no le gustaba comer. Se venía con su balón y se liaba a pegar patadas a los pies del local, erigido sobre patas de madera en plena arena.

Una tarde, una camarera bajó a jugar con él.

Bondad

El jueves por la tarde hablamos de la bondad.

Era una tertulia con mujeres lectoras acerca de 'Lo que hicieron de mí'. La habíamos convocado en el café Piola, uno de los escenarios de la novela, y pronto saltó la polémica.

—¿Cómo puede tanta gente ayudar a Álvaro en esta historia?

Había quien criticaba tanto buenismo; otras compartían ejemplos personales que desmentían mi teoría, basada también en experiencias personales, de que lo bueno trae a lo bueno.

Con todas las excepciones del mundo.

La edad es enemiga para mucho, pero aliada para aprender a elegir de quien rodearte. Si eres una persona de luz y tienes carácter para alejarte de quien no te conviene, es probable que cuando pidas ayuda a esos que has elegido, te la den.

Entre otras cosas, porque sabrán que tú harías lo mismo.

jueves, octubre 30, 2025

Merengue

Hay lágrimas que no imaginas que puedan llegar de golpe, pero ayer aparecieron.

Apagué luces para ver el funeral de las víctimas de la DANA y la atmósfera de dolor se apoderó de mi salón, acariciando el clímax de tristeza cuando Naiara cantó el amor por su marido muerto, Slim, un inmigrante a quien conoció en Mallorca, venido de Túnez, y al que llevó a su tierra valenciana cuando se casaron.

Con quien compartía su vida desde hacía 25 años.

Narró cómo esa maldita noche llegó con sus hijos a casa y allí no estaba Slim, cómo atravesó todos los terrores hasta recibir la terrible noticia de que ya nunca más lo vería con vida.

Habló entonces de un pastel que hizo su marido unos días antes. Naiara tomó el merengue que lo coronaba y lo guardó en el congelador. Incapaz de comerlo, incapaz de tirarlo.

Así quedaron tantas vidas: como un merengue en el congelador.


Sillón

Para mí la felicidad son las mañanas de sábado sentado en mi sillón del piso del Algarve componiendo historias, con el pie de Fran buscando caricias de mis manos.

Ese placer del tiempo detenido, de no necesitar nada, de congraciarse con uno mismo.

El mayor grado de madurez de un ser humano radica en no conocer el aburrimiento, en saber sacarle partido a esos grandes ratos en los que el mundo no nos demanda nada.

Siento que mientras nuestro bienestar mental venga dado por rutinas que no se miden en dinero, estamos salvados.

domingo, octubre 26, 2025

Llorar

No solo tenemos el íntimo derecho a llorar nuestros dolores, sino que pocas actividades me parecen más sanas para calmar al frágil individuo que habita en nosotros.

A lo que no tenemos derecho es a llorar todo el tiempo. Y cuando hablo de llorar, me refiero también a la queja y al lamento.

Porque nuestro desconsuelo, cuando se prolonga, lo embadurna todo de tristeza y parálisis; esa hiedra lo agarra todo por las piernas, las nuestras y las de quienes nos quieren.

Yo comparto trabajo con gente a la que no le he escuchado en meses otra cosa que lamentos. Y, aseguro, que esas personas perjudican seriamente, no solo mi productividad, sino mi salud mental.

Barcelona

Cuando hago repaso a mi vida viajera, encuentro con facilidad el instante que más me impresionó.

Ayudaba que yo era un crío, que apenas había salido de Sevilla, que iba con una ilusión tremenda a participar en mis primeros campeonatos de España de remo.

Fue mi entrada en Barcelona. Cómo la avenida Diagonal abría aquella ciudad enorme en dos a nuestro paso. Tanta belleza, tanta gente, tanto coche, ¡tantas historias!

Asomado a la ventana de mi autobús, camino de Girona, me quedé impactado por la potencia de un lugar que no podía imaginar, por entonces, que visitaría tantas veces cuando me hiciera mayor.

Linkedin

Las redes sociales suelen servir para alimentar el ego, pero hay algunas, como LinkedIn, donde este puede alcanzar cotas de narcisismo.

Entiendo su utilidad para la búsqueda de empleo o para tratar de generar contactos en tu mismo nicho profesional, lo que ocurre es que el ser humano es víctima de su propia petulancia y la aplicación se convierte en una auténtica hoguera de las vanidades.

Llena de frases grandilocuentes para presumir de cada proyecto, de verbos excesivos para declarar tu amor por la empresa, de descripciones más que trabajadas de puestos directivos para hacer ver al mundo tu valía.

Los 'I'm excited to share this with you' lo inundan todo y yo, honestamente, no me 'excito' tanto con el día a día de mi empresa, por mucho que sea el primer interesado en que nos vayan las cosas bien.

Guapo

Cuando una persona ha sido rabiosamente guapa en su juventud, ya tiene anticipada la condena de 'en lo que se ha convertido' en cuanto la vida empiece a trazar los primeros signos de decadencia.

Por eso es tan complejo nacer guapo: quienes lo hacen reciben recompensas y castigos injustos solo por serlo.

Porque sí, la belleza abre puertas a quien la posee, pero si se abusa de ello puede que llegue el punto en que se cierren en las narices por no haber comprendido que lo que realmente da fuerza con el paso del tiempo no se maquilla en ningún espejo.

Familias

Es muy sano que en las familias convivan distintas sensibilidades políticas, porque por muy convencido que uno esté de sus creencias, es más fácil escuchar los argumentos del que piensa diferente cuando es un hermano, un padre o un hijo.

Cuando es así es más complicado lanzar insultos al otro.

En estos tiempos de barricadas falta mucho la charla sana para entender las razones en el otro. 

Si a ese otro lo quieres, los decibelios bajan.

jueves, octubre 23, 2025

Timbrazo

Concentradísimo en mi trabajo, sonó el timbre del portal. No una, ni dos, sino cinco veces y durante largo tiempo.

Llegué al telefonillo con toda la rabia que surge cuando ataca la mala educación. Y con la frase de cabreo bien preparada.

—¿Quién es? —pregunté.

Entonces escuché la voz de una anciana, medio asfixiada, preguntando por un tal Antonio.

La ira se me fue a los pies.

—En mi piso no vive, señora, pero le abro.

Nunca podemos asegurar con quién vamos a tropezar.

miércoles, octubre 22, 2025

Speech

Uno de mi equipo tenía que presentar un trabajo a un jefazo.

Me pidió revisar el dosier con él antes del día D, así que me planté en su despacho.

Abrió su powerpoint y comenzó a explicarme el detalle, pero lo interrumpí.

—Piensa que soy él y mírame a los ojos.

Descolocado, volvió a empezar. De nuevo lo interrumpí.

—Olvídate del ordenador, cuéntame en dos frases qué quieres contarle.

Incómodo, empezó a hablar.

—No digas —le dije— lo que vas a intentar hacer. ¡Vas a hacerlo, sin dudas!

Recomenzó de nuevo.

—Habla bien de todos los que nombras. Dile que va a ser un éxito tu proyecto. Aclárale que todos han dado su acuerdo a este dosier. Evítale las preguntas grandes.

Me volvió a repetir la entradilla.

—Ahora sí, ahora ya me puedes enseñar lo que has preparado.

Pablo

Hace unas semanas fui a una boda. 

De las que más me gustan, de esas donde no hay compromiso, sino muchas ganas de ir.

Allí me encontré con un antiguo compañero de trabajo al que aprecio muchísimo. Nos pusimos al día, nos presentamos a nuestros amigos, echamos un buen rato.

Al día siguiente, me envió un mensaje que justificaba la boda en sí:

'¡Qué bien lo pasamos ayer, Salva, a ver si nos vemos más!, me encantan los momentos contigo, me divierten pero a la vez me dan paz...'

Hay instantes en que a uno se le derrite el corazón.

martes, octubre 21, 2025

Vacío

A Fran le encantan los inventos y el último que ha descubierto es una máquina para envasar al vacío.

Así que coge toda la comida que sobra tras preparar una cena y la mete en esos plásticos para extraerles el aire. Embutidos, quesos, carnes... todo está amenazado de pasar por la maquinita.

No hay más que verlo para entender la palabra disfrute.

Lo malo, o lo bueno, es que cuando ataca el hambre a media mañana y abro la nevera para pecar me encuentro todas las tentaciones tan bien ordenadas y encerradas en su burbuja que cierro el frigorífico y me tomo un vaso de agua.

Cualquier día me envasa al vacío a mí. 

Dice que así duraré eterno.

sábado, octubre 18, 2025

Libertad

A veces me planteo qué grado de libertad tiene una persona para no estar todo el día malhumorado.

Cuánto de su malhumor no ha nacido con él.

Ocurre, al revés, cuando alguien alaba determinada cualidad en mí, ¿hasta qué punto tengo mérito yo y no me venía dado?

Mi esperanza es que haya mucho de nosotros en ser quienes somos, aunque tengo medianamente claro que no todos nacemos con las mismas herramientas para construir un proyecto de vida sano.

Es fácil decir que alguien es un amargado, sin molestarnos en averiguar qué hay de irreversible en su amargura.

Culito

Ya de pequeño mis hermanas se reían de mí porque me dejaba la yema del huevo para el final. Cuando todos habían terminado de comer, yo empezaba a mojar mi trocito de pan.

A día de hoy veo las mismas caras, más disimuladas, en mis amigos a la hora de llegar al postre. Sé retener mi copa de vino y reservar el último sorbo para disfrutar de la tarta de queso o el tiramisú, en esos momentos finales del convite en el que ya nadie se atreve a proponer otra botella.

Miran de reojo mi copa y se dicen 'qué coraje'.

Soy especialista en estirar el placer hasta el final.

Vivienda

Entre la gente que conozco con dinero el denominador común es su inversión en vivienda.

Acumular pisos para vivir con tranquilidad.

Esa espiral lleva a que, al ser una opción apetitosa para ganar capital, el precio de los alojamientos suba, con lo cual más atractivo se hace meter los ahorros ahí.

Nadie es un villano por hacerse con más propiedades, villano es el sistema que lo hace apetitoso.

¡Hay que romper esa dinámica!

Porque el que realmente necesita un sitio para vivir se encuentra en un mercado hiperventilado por la ambición de gente que no los necesita.

Nosotros tenemos un piso en Sevilla y un apartamento en Conil. Estaría más que de acuerdo en que me subieran los impuestos por la segunda vivienda. Y que me frieran a impuestos si me comprara una tercera. Y me metieran más caña por una posible cuarta. ¡No digo ya a partir de diez, de veinte o de cien!

Me parece lógico que quien tenga dinero lo quiera mover para que no se lo coma la inflación, pero que lo hagan con un elemento de primera necesidad es condenar a muchos compatriotas a vivir en la miseria.

¡Compren oro!

miércoles, octubre 15, 2025

Narcolanchas

El gran payaso-emperador que cree gobernar el mundo ha decidido hacer juicios sumarísimos tomando una Coca-Cola en sus campos de golf de Florida.

Ni siquiera eso: ha dado libertad a los suyos para asesinar sin mayor prueba que su palabra lo que es igual a menos cero a presuntos delincuentes en supuestas narcolanchas que no tienen derecho a defenderse.

¿Hacia eso vamos? ¿Quieren naturalizar el crimen de estado? ¿Anestesiarnos ante las barbaridades cometidas por el abuso de poder?

Si se equivocan, serán daños colaterales. Si aciertan, se habrán desecho de personas que tienen derecho, qué menos, a una defensa.

Estamos en los tiempos de los matones y mejor no destacar: te aporrean.

María Dolores Pradera

De adolescente me refugié mucho en la música. 

Conseguí que mis padres me regalaran un tocadiscos casi de juguete y empecé a coleccionar vinilos de Mecano, Tracy Chapman o Everything But The Girl.

Al ser un chaval muy metido para dentro, pasaba muchas noches de sábado con mis padres viendo esos programas musicales donde siempre, antes o después, aparecía María Dolores Pradera.

—Otra vez la pesada esta —protestaba yo, ansioso por escuchar a mis grupos preferidos.

El otro día, conduciendo de vuelta desde Conil, la pusieron en la radio. Una canción preciosa, y de golpe, con cuarenta años de retraso, sentí remordimiento por mis comentarios de entonces.

¡Me puse hasta colorado!

Felicia

—Eres la primera persona que se dirige a mí con buen humor en todo lo que va de mañana —me dijo Felicia, una compañera rumana, cuando empezamos nuestra videoconferencia.

De inmediato miré la hora en el ordenador, las 12:15 del mediodía. Comenzando la jornada a las 7:00 y siendo una hora menos en su país, esa mujer llevaba soportando malos humos durante más de seis horas.

Las empresas no son conscientes de lo productivo que uno se vuelve cuando el personal trabaja con espíritu colaborativo hacia los demás. Se concentran en resultados que se miden en euros, cuando el rendimiento habría que medirlo por el sentimiento de bienestar laboral, fácil de medir a partir de encuestas.

Una compañía que tenga bien estructurada su línea de negocio debe preocuparse ante todo por asegurar un entorno de respeto y colaboración, clave primera y última para conseguir grandes metas.

Los caracuernos son el veneno de cualquier organización.


martes, octubre 14, 2025

Molestar

—A mí no me molestas nunca.

Es un recurso al que suelo acudir cuando alguien me interrumpe en el trabajo. Una manera elegante de evitar las disculpas e ir al grano de lo que se me quiera consultar.

A la gente que no me conoce suele descolocarle, pero está dicho con espíritu sincero, cuando llegan a mí con la manida frase de 'perdona que te moleste, Salva'.

Cuando uno trabaja en equipo debe comprender que la solidaridad es una de las bases de una empresa, sea del tamaño que sea.

Lo preocupante es cuando el aguafiestas que me tiene hasta el gorro viene de nuevo a mí.

—Salva, disculpa si te incordio una vez más.

—¿Qué (diantres) quieres?

lunes, octubre 13, 2025

Prensa

Habituado a leer el ABC de Sevilla desde pequeño, porque no había otro periódico en casa, cuando llegó a las cabeceras el Diario de Sevilla pensé que aumentaría el espectro ideológico en la prensa de mi ciudad. Nada que ver con la realidad.

La prensa local de nuestras ciudades está en manos de empresas que, en su inmensa mayoría, defienden una línea editorial propia de la patronal, e inundada de localismos que adormecen el espíritu crítico de sus lectores.

En la de mi ciudad te atiborran de imágenes de cofradías todo el año y dan más importancia al nombramiento del hermano mayor de una hermandad que a un sevillano que haya registrado una patente en la universidad de Harvard.

¡Y hay tantos paisanos brillantísimos en el terreno de la ciencia, de la investigación, del emprendimiento, de las artes!

No. Prefieren hablar de Jose Manuel Soto.

Religión, toros y fútbol, con unas columnas de opinión en las que transmiten que las ideas progresistas van contra la esencia de una ciudad que no necesita vigilantes de lo que es o no auténtico.

Somos legión los sevillanos que aborrecemos tanto falso purismo. Nuestra ciudad es más grande que todo eso y se hace más válida cuanto más diversa. La machadiana, la de Cernuda, la de Aleixandre, la de Velázquez, la de Chaves Nogales, la de Mañara, la de Blanco White, la de Fernán Caballero, la de Alberto Lista, la de Bécquer. 

Nuestra época más brillante coincide con el período en que fuimos el puerto de conexión entre Europa y América, felizmente invadidos por gentes de otros mundos. ¡Que se abran las puertas!

Nos salva cierta prensa nacional que sí se atreve a tratarnos como adultos, donde la religión, el fútbol o los toros tienen el espacio limitado que le corresponde a una sociedad culta como la española.

Confianza

La confianza, que se pierde en un abrir y cerrar de ojos, es laboriosa de recuperar.

Lo que ha ocurrido con las mamografías en la sanidad andaluza ha roto muchas certidumbres y algo más profundo: la tranquilidad de creer que el sistema velaba por nosotros. 

¿Nadie en toda la estructura jerárquica se planteó que no se estaba informando a las mujeres con pronósticos dudosos?

Ya todos dudaremos de nuestros cribados, de futuros diagnósticos, de plazos que sospecharemos que no son los que merecemos.

Soy un convencido defensor de la sanidad pública, pero en las dos situaciones graves a las que me he enfrentado en los últimos años he tenido que tirar de familiares y amigos para poder acelerar intervenciones en las que se me iba la vida. No quiero pensar qué habría pasado de haber tenido que esperar a que me llamasen.

Hace año y medio que espero que me citen para un TAC.

De nuestros dirigentes esperamos, al menos, que respeten nuestra dignidad.

viernes, octubre 10, 2025

Pulgar

Recuerdo el pulgar de mi madre. Muy pequeño.

En una mujer esbelta como era ella, sorprendía esa peculiaridad que mi hermana Mónica heredó . Cuando, sin querer, observo a mi hermana comer y se me van los ojos a sus manos, vuelve como una explosión el recuerdo de mi madre.

Si su dedo sobrevivió en su hija, cuánto más y más profundo no habrá de ella en nosotros.

jueves, octubre 09, 2025

Claret

Sé que muchos de mis amiguillos de entonces estuvieron allí en su salsa, pero a mí no me vino nada bien estudiar en el Claret, un colegio de curas de mucho renombre en Sevilla.

No tanto por la calidad de la enseñanza, sino porque a mí me hubiera venido mucho mejor un ambiente más acorde con el espíritu de apertura de la transición y no un centro tan poco dado a abrir la mente con ideas venidas de fuera. Recuerdo a mis compañeros celebrar el golpe de Tejero y abominar de la llegada al poder de la izquierda. Pero no solo eso, era un ambiente hostil para un chaval que comenzaba a entender su homosexualidad, que sufría la enfermedad grave de una madre, que dudaba de su fe. 

Cuando anuncié que no haría la confirmación me apartaron como a un apestado. En los tiempos reservados a prepararla, horas lectivas, me expulsaban al patio, pese a ser uno de los alumnos más brillantes de mi curso.

Fran me lo dice, entre bromas, a menudo. 

¡Qué daño me ha hecho el Claret! 

Sí. Daño a él. Porque cuando pude abrir las alas me las tuvieron atadas con cordeles, en esa época adolescente que nunca volverá. De ahí que arrastre desde entonces pudores, miedos y conflictos que debí airear en su momento.

La otra noche, tras un comentario mío en el que me afloraban esas taras emocionales, Fran soltó.

Si es que somos del Claret.

Yo le miré raro.

Del Claret soy yo reivindiqué.

Él, conmigo ya 22 años, me miró con guasa:

No, Borete. Ya somos los dos del Claret.

martes, octubre 07, 2025

Snoopy

Hay una viñeta de Snoopy a la que recurro con frecuencia.

En ella Charlie le comenta, atormentado, que todos nos tenemos que morir algún día, a lo que el perrillo responde que sí, pero que el resto de días no.

Yo me lo aplico de tanto en tanto, cuando intuyo que lo negro intenta apoderarse de mí.

No nos morimos a diario.

Pomodoro

No hice sino hablarle del 'pomodoro' a Fran para tenerlo pocos días después encima de mi mesa.

Dicen que fue el invento de un estudiante italiano que no conseguía concentrarse para estudiar. El chaval tomó un reloj con forma de tomate que su madre usaba para la cocina y con él se impuso tiempos para no despegar la cabeza de los apuntes.

Desde que me lo regaló, he tardado en hacerme a él, pero ahora me resulta imprescindible. 

Ya se puede caer el cielo sobre la tierra, que cuando he marcado 30 minutos de concentración para contestar emails del trabajo, escribir mi próxima novela —o componer estos pequeños textos sin trascendencia— no hay quien me saque de mi mundo.

Estos tiempos nos bombardean con demasiados estímulos, que nos hacen estar en mil sitios menos donde estamos.

Documentales

Me encantaría producir documentales.

¡Se me ocurren tantos temas! ¡Tantos personajes! ¡Tantas historias por ordenar!

Vivimos en un mundo acelerado, vivo en un mundo interior acelerado al que quiero poner freno. Tener tiempo para colocarme delante de un corcho y elegir un mapa, una documentación, gente a la que entrevistar, música de fondo, un guion estructurado para contarte a ti acerca de este mundo tremebundo y maravilloso en el que nos plantaron.

¿Llegará el día en el que pueda hacerlo?

sábado, octubre 04, 2025

Gavalda

Yo iba a la Contrescarpe los domingos al mediodía.

Una placita en pleno barrio latino de París, muy cerca de mi casa.

Iba los domingos con los ejemplares de las novelas de Anna Gavalda, porque en una entrevista leí que la autora francesa solía ir allí ese día de la semana a tomarse el vermú.

A pocos días de llegar a vivir a Francia le pedí a una chica, en una fiesta, que me escribiera en una servilleta lo imprescindible de literatura y música que no podía dejar escapar.

La primera de la lista era la Gavalda, ante cuyos libros caí rendido.

Nunca apareció por allí, pero... Yo sí sé que lo intenté.

Telediario

Los días de trabajo en que como en casa me puedo permitir una pequeña siestecita, con despertador, mientras suena el telediario. De tal forma que mis sueños, tan reales, se contaminan de la actualidad informativa, y así aparezco agotado cuando suena la alarma.

He aprovechado ese tiempo de descanso para excavar túneles enormes para reconducir las aguas torrenciales y evitar que otra DANA se lleve por delante a los pueblos valencianos, me he dedicado a destruir drones rusos con un tirachinas mastodóntico o he viajado a Gaza para preparar grandes potajes a chavales desesperados.

El sonido del teléfono me recuerda, sin piedad, que no he hecho nada más que dormir.

Fidelizar

Salvo excepciones, no hay personal más antipático que el del bar de un aeropuerto.

No hace falta razonar mucho para entender por qué: allí no hay que fidelizar al cliente.

Es así de triste, a veces, el ser humano. Cómo no tengo nada que ganar contigo, porque no voy a volver a verte, me da igual servirte el café frío y con cara de cuerno.

Me gustaría pensar que no tengo razón, que no nos movemos siempre por el interés, que somos capaces de sonreír sin esperar nada a cambio, que es posible ayudar por el simple placer de hacerlo.

Pero llego al aeropuerto, me pido un café y me reafirmo en que somos egoístas.

Marruecos

Esta semana he trabajado en un Marruecos que hierve por la movilización juvenil contra un estado que sienten lejano.

Sé de primera mano lo que gana un joven en la industria, en torno a los 300 euros al mes. Sé, porque acabo de llegar de allí, que los precios no tienen piedad con esos sueldos.

Sin embargo, es un país que crece y puedo decir, porque también me consta, que los cuadros directivos marroquíes de empresas como la mía cobran 4000 euros mensuales.

¿Cómo es posible tanta desigualdad?

Soy un enamorado de esa tierra, un lugar que tiene todo lo necesario para progresar: recursos naturales, mucha gente joven, infraestructuras en crecimiento, un clima maravilloso y una ciudadanía acogedora.

Lo dicen en las manifestaciones juveniles: '¡No queremos estudiar para emigrar!'.

Ojalá la comunidad internacional los ayude a liberarse de ese régimen feudal que les obliga a mirar el horizonte desde la orilla.

viernes, octubre 03, 2025

Flotilla

No sería yo si no escribiera lo que pienso y lo que pienso es que la indignación me corre por las venas cuando escucho a políticos mofarse de voluntarios que se embarcan, desarmados, en veleros llenos de alimentos y medicinas para tratar de llegar a las costas de una tierra asolada por la masacre y la hambruna.

¿Qué catadura moral se puede tener para mofarse de gente así?

Sí, esos voluntarios eran conscientes de que Israel no les dejaría completar su misión, pero en los tiempos que corren que una parte de la sociedad civil se movilice para poner encima de la mesa un problema de primer orden para la humanidad merecería todos los aplausos, desde cualquier ámbito político.

El infierno en la tierra lo tenemos al otro lado del Mediterráneo.

Y hay quien se burla de los que se complican la vida por ayudar.

lunes, septiembre 29, 2025

Abuela

A mí la gente que habla mucho me pone un poco nervioso.

Mi abuela hablaba mogollón, pero la quería tanto (y le tenía tanto respeto) que no podía decirle que se callase, cuando éramos pequeñitos, porque no podíamos ver los dibujos animados con tranquilidad.

Entonces, sin saberlo, sacaba mi crueldad infantil como táctica. Cuando mi madre intervenía, poco, para preguntarle algo a la abuela, aprovechaba para montar un drama.

—¡Mamá, así no nos enteramos de nada!

Zapatero

El otro día me contaron que Daniel Day-Lewis, el gran intérprete de 'Mi pie izquierdo', 'Lincoln' o 'En el nombre del padre', llegó a retirarse del cine para refugiarse en Florencia, donde se formó en el arte de confeccionar calzado. Lo hizo desde la base, durante mucho tiempo, hasta volver tiempo después para protagonizar 'Gangs of New York'.

Que me relataran eso me hizo interesarme por su vida actual y resulta que su última película la protagonizó en 2017 antes de su definitiva retirada.

No sé por qué a mí esas historias me conmueven tanto.

—¿En qué piensas, Salva? —me preguntó quien me hablaba de Daniel Day-Lewis.

—Que quiero ser zapatero en Florencia.

viernes, septiembre 26, 2025

Prisas

Iba con mucha prisa en coche para llegar a tiempo a una reunión cuando, a cien metros de llegar, el de delante puso los intermitentes.

Me prohibí tocar el claxon.

La puerta del copiloto tardó en abrirse y de allí salió una mujer en la cincuentena, con una delgadez extrema, que no tenía apenas fuerza para cerrar el coche. Había un inmenso dolor en su rostro. Aún así, al pasar por delante de mí, tuvo la gallardía de levantar la mano para pedirme perdón por los treinta segundos que me había hecho perder.

Bofetadas así son necesarias.

Dios

Incluso muchos de los que no somos creyentes dudamos si no existe algo o alguien que sepa qué va a ser de mí, qué habrá detrás de esa esquina que voy a girar, cuántos niños están jugando ahora mismo con un balón en Sevilla o qué día volverá a nacer el futuro presidente de Camboya.

Ese manto de protección de pensar que alguien lo sabe todo.

Luego, los que no creemos, bajamos al planeta Tierra.

miércoles, septiembre 24, 2025

Etapas

La etapa más compleja de una novela no es el papel en blanco, sino la cuarta página.

Has pasado semanas de pura abstracción en las que lo fundamental era descubrir qué querías contar. Ésa es la gran decisión. El qué.

Voy a dedicar muchísimas horas de mi vida a poner en pie una historia y necesito tener claro que lo que voy a construir merece la pena, que no solo te va a emocionar a ti sino que me va a remover por dentro a mí.

El día en que escribes la primera escena siempre se recuerda. Vas lanzado. Sabes dónde quieres llegar. Te atragantas de tan claro que tienes el futuro inmediato de tu criatura.

Pero llega la cuarta página.

Repetir

Milan Kundera decía que la felicidad es el deseo de repetir.

Volver a aquel instante en que todo se juntó para subir al cielo de lo que, ya en ese momento, sabías que conservarías para siempre.

Lo descorazonador es que no se pueden construir de nuevo, por mucho que regreses a ese lugar, con la misma gente, con idéntica luz de entonces.

Siempre queda el recuerdo, no está prohibido volver a él, porque ahí sí encuentras esa chispa y la endulzas aún más con aquello que te dé la gana, que para eso el recuerdo es tuyo. 


Palomas

Los días en que teletrabajo solo me acompañan las palomas del otro lado de mi ventana.

Cada poco, se asoman, me miran y se van.

Yo hago lo mismo. 

No sé hasta qué punto nos envidiamos.

Tiempo

Dicen que las nuevas generaciones no quieren trabajar... tanto.

Tal vez porque han visto que en sus casas no podían disfrutar de sus padres hasta ya entrada la noche y no quieren repetir la historia.

Lo fácil es llamarlos perezosos, lo oportuno es tratar de entender por qué hemos creado una sociedad en la que la ansiedad por el escaso tiempo libre ha achicharrado a muchas personas que no tenemos la jubilación muy lejos.

Soy una persona profundamente feliz, siendo consciente que mi felicidad trae detrás un ímprobo trabajo de aceptación, de resiliencia, de autogestión. 

Sé, también, que la vida no merece estos atracones de ansiedad a los que nos vemos sometidos. 

No todo el mundo es fuerte.

sábado, septiembre 20, 2025

Erdogan

En Turquía es suficiente compartir un café para que te declaren su posicionamiento político.

—La situación está muy mal —coinciden todos.

Es cierto que el ambiente laboral en el que yo me muevo es más dado a los enemigos de Erdoğan, el actual presidente ultranacionalista e islamista.

Sí. Enemigos. Hemos llegado a un punto en la política mundial en que no se duda en usar palabras gruesas para calificar al contrario.

A mí me gustaría poder opinar con libertad sin que me tengan que meter en ningún rebaño.

Muleta

Llegué al hotel de Bursa con el coche de alquiler y en la misma puerta me indicaron que el aparcamiento era gratuito.

—En la planta menos dos, señor.

Al bajar la rampa un hombre uniformado me miró, tomó una muleta, rodeó el coche y la barrera se abrió. No me pareció verlo cojear.

No le di más importancia hasta que al día siguiente, al volver de trabajar, otro uniformado diferente se acercó, cogió otra muleta, y rodeó el coche.

Al abrirse la barrera pensé, ¿qué me estoy perdiendo?

En cuanto llegué a Sevilla, Fran me lo explicó.

—Será un artilugio con un espejo en el extremo para mirar los bajos del coche.

Y se queda tan pancho. ¿Tendría un espejito esa muleta?

Platito

Cenaba, a solas, en mi restaurante favorito de Estambul, con la libertad de no tener distracciones. Dejé el móvil a un lado y me propuse disfrutar. 

En la mesa de al lado un grupo de chinos, que de tan educados los confundí con japoneses, se maravillaban con cada plato que les ponían por delante. 

Ya al pedir la cuenta, con apuro, el único hombre del grupo suplicó por que le dejasen llevar el platillo metálico de colores donde les habían traído la cuenta.

La camarera le ofreció una servilleta para esconderlo y le hizo gestos para que no se chivara.

Entonces una de las chinas, riéndose con la escena, vio que yo los miraba y abrió los ojos bien grandes en forma de amenaza amistosa.

Yo levanté las manos en señal de paz. 

Aguacate

La otra noche me recogió un taxista de Almodóvar por las calles de Estambul.

Me había pegado una caminata tan larga para visitar la sublime mezquita de Süleymaniye, que no me quedaban fuerzas para volver al hotel.

—¿Quieres wifi? —me preguntó nada más montarme, lo que acepté. 

Luego me ofreció un cigarro.

—Gracias, no fumo.

—Un hombre saludable —me dijo—. Entonces te apetecerá un aguacate. —Se paró junto a un puesto ambulante y se compró uno— ¿Te corto un trozo?

Al ser un precio cerrado, no me inquietaba que se parase.

—¿Te apetece un café? ¿Un té?

Yo miraba por ver si tenía una cocinilla por ahí instalada.

—Ahí tienes revistas de Estambul —me señaló.

—Gracias. 

En cuanto me dejó en el hotel investigué en la aplicación cómo podía dejarle una propina.