Así que llega una boda, una comida en un restaurante o una película en el cine, nos encontramos y me demuestra estar al tanto de mi vida, pensamientos y proyectos.
—Te leo a diario en las redes, Salva.
—Pues levanta el dedito —le respondo cariñoso—, muéstrame que estás ahí.
Cuando alguien se abre en canal —y yo lo hago a diario— es muy agradable recibir algo a cambio, aunque sea un pequeño corazón.
—Oye, Salva, que estoy aquí.
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