Incluso muchos de los que no somos creyentes dudamos si no existe algo o alguien que sepa qué va a ser de mí, qué habrá detrás de esa esquina que voy a girar, cuántos niños están jugando ahora mismo con un balón en Sevilla o qué día volverá a nacer el futuro presidente de Camboya.
Ese manto de protección de pensar que alguien lo sabe todo.
Luego, los que no creemos, bajamos al planeta Tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario