La segunda escritura de una novela es mucho más importante que la primera.
La primera es más compleja, hay que partir de la nada; la segunda es más hermosa, hay que dar vida a los muñecos.
Sí, conforme vas generando personajes te dedicas a darles todos los atributos para que su presencia en la novela tenga sentido. Es cuando decides cuántos hermanos, qué profesión o conflictos emocionales tiene. Es la fase de dibujar. Los trazos tienen que ser seguros, pero a lápiz, porque cuando llegue la revisión tendrás que usar la goma de borrar.
A quien entonces le hiciste decir no, ahora tal vez quiera decir lo siento.
Ya para entonces los conoces tan bien, tras meses de construir el ensamblaje, que el trabajo consiste en dar color y con el color va la vida. Ya no vale que el personaje sea redondo en sus matices, sino que hable por sí mismo, que se te escape de las manos, que no se parezca en nada a ti.
Es la fase en la que mata al creador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario