Cada vez que alguien se posiciona en las redes se está sometiendo al escrutinio público.
Me consta que en muchas ocasiones me han bloqueado por expresar puntos de vista que no gustan a quien me lee.
Tras muchas vueltas, me vi obligado a borrar de mis contactos a una gran lectora de mis novelas. Una profesora de primaria negacionista del cambio climático empeñada en defender ideas trogloditas.
¡Una profesora que modela las creencias de decenas de niños!
Prefiero perder un lector a simular que no lo veo.
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