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lunes, mayo 26, 2025

Cotilla

Por su cumple, le hemos regalado a mi hermana Raquel un viaje a Roma.

Loca siempre por viajar, lleva años repitiendo que no conoce esa ciudad. Así que nos guardamos la sorpresa para un fin de semana que pasamos en Portugal.

—Tenemos que contarte algo —le dije, y Fran no me dejó seguir hablando.

Cierto, habíamos quedado en que se lo soltaríamos en uno de nuestros sitios favoritos para cenar, un local en el que nos encontramos como en casa, tiene música en directo y la noticia iba a sonar mejor.

Llegada esa noche Raquel quiso saber qué era eso que nos traíamos entre manos.

—Que nos vamos a Roma por tu cumpleaños.

Fran me volvió a reñir. Tampoco podía dar esa información. Debíamos hablarle de un viaje pero no especificarle el destino.

Soy un revienta-sorpresas, porque nunca sé qué, cuándo y cómo tengo que contar las cosas. 

Se escapa el niño impaciente que hay en mí.


Placer

En sus primeros discursos, el recién estrenado León XIV no tardó en señalar al placer como enemigo del alma.

Sí, nombraba otras cuestiones con las que puedo estar de acuerdo: el dinero, el poder... 

El placer, que habita tanto en una onza de chocolate como en una carcajada con los amigos, convertido en objeto prohibido de tentación. Como si disfrutar fuera un pecado. Esa es una de las características que menos me atrae del catolicismo, su condena del deleite.

De pequeños deberían ofrecernos un catálogo con todas las religiones: "pulsa la tecla C para catolicismo, I para el islam, B para el budismo. Pulsa Z si no te apetece ninguna".

¡Qué barbaridad! Dirán que un niño no está preparado para elegir. Si no tiene capacidad de decidir ¿por qué sembramos en él una fe que nunca pidió?

Yo pulsaría la Z, sin duda. Pero si esa tecla se escacharrase me iría a por la B, donde —dicen— basta con amar de verdad.

Prado

Carmen y Chema nos habían preparado una sorpresa para el finde, y no sabíamos lo que se venía.

Nosotros poníamos el coche, los recogíamos el viernes tras salir de trabajar y ellos nos indicaban la dirección.

Acabamos en un hotel rural precioso en Prado del Rey, el pueblo de Carmen, justo donde nace la sierra de Cádiz. Un paisaje de colinas que se van haciendo montañas de infinitos colores verdes.

Allí se saludan todos. En la panadería echas un rato para comprar el pan; en la confitería, otro tanto para hacerte con una palmera de chocolate. En la calle te detienes a cada momento, sin prisas. Dices 'hola' a todo el que te cruzas. Te miran a los ojos, se interesan por saber quién eres.

Hoy, al despertarme para trabajar, sentí que venía de un cuento de papeles de cartón.

Arrepentimientos

La mejor forma de evitar arrepentimientos por no haber experimentado aquello que te apetecía es hacerlo cuando la oportunidad se presente.

Siempre es mejor equivocarse que no haberlo intentado. Los qué habría sido si... se vuelven dolorosos con los años, cuando descubres que ya no hay forma de dar marcha atrás.

Encontrar excusas en el día a día para no lanzarse es fácil. No hay que ser un hacha para encontrar argumentos que te hagan decir que no. Lo complicado es ver que la rutina, disfrazada de falsa calma, no te cuida: te paraliza.


miércoles, mayo 21, 2025

Soledad

Hay mucha soledad.

Solo hace falta vivir con los ojos abiertos para comprobarlo.

Tendemos a relacionar esa maldita palabra con la vejez, cuando hay personas de apariencia exitosa que no tienen un teléfono al que llamar para tomar una cerveza por el puro placer de charlar.

Si la gente fuera consciente, desde la más tierna infancia, de lo reconfortante que es entretejer un amplio círculo social estable alrededor, la sociedad sería más libre.

Más libre para equivocarse, para pedir ayuda, para no fingir.

No hay mayor antídoto contra la tristeza que saber que alguien, en algún rincón, piensa en ti sin que se lo recuerdes.

Mosquitos

Los que tenemos vida propia tenemos que padecer a quienes no la tienen.

No porque nos creamos mejores, sino porque ellos necesitan demostrarnos que estamos lejos de serlo.

Te vigilan, te juzgan, te cuestionan cada paso. Les molesta tu entusiasmo, tu paz, tu modo de no depender.

Y uno, que solo quiere vivir con intensidad los propios proyectos, acaba por defenderse de ataques que no vio venir.

Son como mosquitos en verano: no te matan, pero te quitan el sueño.

Dientes

El mismo día leí dos noticias contradictorias. En la primera, una dentista decía que enjuagarse la boca tras cepillarse era tirar por el desagüe todos los beneficios de la pasta dental. En la segunda, un experto en nutrición afirmaba que uno de los mayores venenos para nuestro cuerpo es precisamente esa pasta.

Ahí me quedé, con la boca abierta y llena de espuma, sin saber si escupir, tragar o salir corriendo.

Cada día hay un nuevo dogma, una nueva alarma, un nuevo gurú que viene a decirte que lo que hacías hasta ahora, con toda tu buena intención, te estaba matando lentamente.

Uno, que solo quería tener los dientes limpios y vivir un poco más, se pregunta: ¿en qué momento la vida empezó a parecerse tanto a una yincana de contradicciones?

Lo peor es que mañana seguro que leo que el verdadero problema era el cepillo.

Gaza

Sería absurdo pensar que si tú me criticas, estás atacando a todos los sevillanos.

Y, sin embargo, eso es lo que está ocurriendo con la matanza en Gaza: si uno condena las barbaridades que está liderando Netanyahu, le acusan de antisemita.

No es una cuestión de derechas o izquierdas. Es una cuestión de humanidad.

Es insoportable ver, a través de los móviles de los propios palestinos, cómo están masacrando a niños. Cómo los dejan morir de hambre.

Hamás cometió un atentado execrable. Pero el gobierno israelí, con su respuesta desproporcionada, está traicionando el sufrimiento histórico de su pueblo.

¡Basta ya!

Confianza

—Porque tengo confianza en ti, me puedo permitir preguntarte esto.

Es una frase que uso a menudo, la uso de corazón y me funciona. 

Desconozco tantas cosas, tengo dudas sobre tantas otras, que necesito recurrir a personas de mi entorno para consultarles acerca de lo divino y lo humano.

Así que yo me doy la entradilla, para derribar muros, y lanzo la cuestión.

Probadlo.

martes, mayo 20, 2025

Arrachera

A mí me destinaron, de un día para otro, a una ciudad en medio del desierto del norte de México: Torreón.

Un problema gordo de calidad había provocado una crisis en mi empresa y me sentía orgulloso de que hubiesen pensado en mí para acudir a resolverlo.

Me destinaron allí 4 meses y no pensé que pudiera gustarme tanto México. No tanto la ciudad, que no era bonita, sino la gente. Desde entonces, no me canso de repetir que no he conocido pueblo más acogedor que el mexicano.

Sin conocer a nadie, me iba cada noche a un restaurante montado en un edificio cuadrado de cristales, donde me servían una cerveza Modelo helada y una carne riquísima, a la que llamaban "arrachera".

Aun a día de hoy, veinte años después, cuando voy a un sitio de brasas y me preguntan, "¿qué corte prefieres?", yo pregunto, con toda la inocencia de quien recuerda los días felices en Torreón:

—¿Saben lo que es la arrachera?

lunes, mayo 19, 2025

Percha

—Fran, ¿qué me pongo para la cena?

—Voy a la percha, cierro los ojos, cojo lo primero que encuentre, te lo tiro encima y ya estás impresionante.

Convivir con una persona que te trata así es pura alegría de vivir. Compartir la existencia con quien está siempre por la labor de ver lo bonito que hay en ti es todo un lujo.

Son cuatro o cinco veces al día las que me dice:

—No he visto una cosa mejor hecha ¡en mi vida!

Qué más da si soy así o asá si tengo a Fran a mi lado.

Pasado

Despertaba con placidez el domingo sin despertador y conseguía entrelazar imágenes de mis sueños, en los que corría, entre risas, por la orilla de la playa de mi infancia, perseguido por mis amigos. No me podían pillar.

Antes de abrir los ojos, viajé, ya consciente, a esos tiempos de sol y luz.

Sí, descubrí que había risas de dolerme la barriga que ya no aparecen en mi presente, como también había mucho miedo a ser desplazado por mi pandilla, a esa nariz tan grande que no paraba de crecer, a no saber qué estudiar, a perder a mi madre. Miedo al despertar sexual. Miedo al mundo.

No me cambio por ese chaval que fui. Ahora las risas son otras. Menos dependientes de los otros, más elaboradas por mí.

sábado, mayo 17, 2025

Positiva

Mi trabajo me gusta tanto como me frustra.

Este desagrado se debe no tanto a la  necesaria presión por obtener resultados, sino a la manera en que se maneja la gente para conseguirlos, a partir de malos modos que destruyen lo hermoso que puede encontrarse en colaborar en equipo para conseguir las metas que nos proponen.

No hace mucho, una de las personas que más hace por complicarme la existencia me reconocía:

—Lo que más aprecio de ti es tu espíritu positivo, Salva.

—A estas alturas de mi vida —le respondí, tras agradecerle el comentario—, no pretendo cambiar.

Pese a que haya días en los que apetezca dar rienda suelta al descorazonado trabajador que hay en mí.

Galerías

Suscrito a todas las galerías de arte que hay en Sevilla, por el puro placer de acudir a conocer cada propuesta. Sin embargo, cada vez que se abre un nuevo espacio expositivo me planteo: ¿hay pinturas para tanta pared?

¡Claro que hay!

Siempre habrá más cultura que espacios para llenarse de ella.

El límite no está en la creación, sino en la capacidad de la ciudadanía para disfrutarla. Si leyésemos más, si quisiéramos ser provocados más veces por creadores, si buscáramos más cine, más teatro... siempre habría una obra para darnos satisfacción.

El límite lo pone la demanda, la falta de demanda. Las otras prioridades menos conectadas con lo que somos.

Sí, sueño con más centros culturales que me hagan pensar y menos mega-centros comerciales que me hagan gastar en lo que no necesito y acabo comprando.


jueves, mayo 15, 2025

Hasta

Cuando empecé a currar y me metí en la compra de mi piso, lo tenía crudo para llegar a final de mes. Así que me decidí a alquilar una habitación a estudiantes extranjeros.

El primero que llegó, Matías, era alemán. Un tiarraco simpático con el que era muy fácil convivir.

Yo le corregía su español básico sin agobiarlo y en pequeñas dosis, pero había expresiones tan simpáticas que prefería no decir nada.

Cómo veía que yo saludaba con un "buenas" cuando llegaba a casa, él decidió reducir a un "hasta" el "hasta luego" de despedida.

Ahora tengo en mi equipo a un César, un joven ingeniero brasileño que habla un español casi perfecto, pero que tras cada reunión semanal, me dice adiós con un:

—¡Hasta, Salva!

—¡Hasta, César!

Sigue presente la sombra de Matías, en esa tierna época de mi vida en que me estaba haciendo un hombre.

Mújica

La muerte de Pepe Mújica me ha producido un desamparo similar al que sentí cuando nos dejaron José Saramago o José Luis Sampedro, ángeles que te hacen creer en que otra humanidad sería posible si los escucháramos con más atención.

Uno de los razonamientos que más me afectó de entre los muchos que le escuché a ese humilde señor tenía con ver con su canto a la austeridad, en cómo vendemos nuestro tiempo para ganar dinero y cuánta de esa plata la gastamos en productos que no necesitamos.

Regalar ese tiempo es perder libertad.

Hemos construido una sociedad terriblemente consumista, yo me incluyo, en la que se ha priorizado todo aquello que se puede comprar frente al disfrute sencillo de la charla, la reflexión, el paseo y la caricia.

lunes, mayo 12, 2025

Desconfianza

Nos malea la gente mala. Una pena que sea así.

Como a cualquiera que se mueva en redes sociales, estoy acostumbrado a recibir peticiones de amistad. Hay veces en las que me llevo la alegría de que es un nuevo lector que quiere compartir su experiencia tras leer alguna de mis novelas. 

Hay otras, las más, en las que la recién aceptada "amistad" acaba proponiéndome un préstamo, o me envía fotos pornográficas, o se lanza a pedirme una cita.

Entonces te dedicas a bloquear, a no aceptar a nadie desconocido y a impedirme el placer de charlar con ese lector que solo quería conversar conmigo. 

Infantil

Estaba tan bloqueado con un tema técnico en el trabajo, que decidí recurrir a la inteligencia artificial para que me despejara las ideas. Le comenté en qué consistía el problema, complejo, en el que entraba en juego el par de apriete de la cabeza de una biela de un motor GPL.

Una vez que terminé de comentarle mis dudas, el Chat GPT me soltó un rollo tremebundo que me hizo despistarme más todavía.

Entonces le pedí que me lo explicase de forma simple, como si se lo narrase a un niño:

"Salva, érase una vez un motorcito al que querían atornillarle una maravillosa bielecita de colores..."

Será inteligente, pero también bobalicona.

domingo, mayo 11, 2025

Europa

La llegada del euro coincidió con mi traslado a Francia. 

De la máquina del café de Rueil-Malmaison, donde trabajaba, recogía las monedas con espíritu de coleccionista. Comentaba con mis compañeros de qué país era cada una de ellas y monté con espíritu infantil, en mi casa parisina, una estantería donde las coleccionaba. 

—Me falta la de dos céntimos de Malta y la de 2 euros de Luxemburgo —les decía, entre miradas de no entender de dónde había salido ese españolito tan entusiasta.

Lo hacía con los pulmones abiertos por lo mucho que suponía para mí avanzar en paralelo con Europa en esa operación de abrir fronteras, de compartir espacios, de internacionalizar soluciones.

Me hizo sentirme mucho menos extranjero en Francia.

Hoy se defiende por todo el continente el éxito que ha supuesto estar unidos. Ochenta años sin guerras dentro de la Comunidad Europea, el mayor período de paz de nuestra historia.

Una unión voluntaria de países que, con todos sus defectos, defienden derechos y valores comunes.

No somos conscientes de que vivimos en el mejor de los mundos posibles. No debemos permitir que los agoreros nos lleven de nuevo al tiempo de las cavernas.

sábado, mayo 10, 2025

Miedo

No se puede vivir con miedo.

Lo que tenga que venir, vendrá. La vida no es sencilla. Pero temerlo, lo malo, es una forma de acelerar su llegada, de integrar en nuestro presente situaciones desagradables que están lejos de estar aquí y ahora.

No es un terreno sencillo de trabajar, el tener la cabeza despejada de tormentas interiores. Lo que sí es más fácil de entender es que todo lo que hagamos por concentrarnos en aquello que nos gusta de nuestro mundo es espacio que quitamos a los infiernos que no existen.

Asceta

Yo bien podría haber nacido asceta.

Pese a lo buen vividor que soy, lo mucho que me gusta la calle, organizar cenas en casa o viajar acompañado, en cuanto me retiro un tiempo a solas me doy cuenta de lo poco que necesito para disfrutar de la vida.

Una cama, un buen libro y cuatro imprescindibles en la nevera. Poder pasear, hacer algo de estiramiento y darme tiempo para cocinar.

De haber vivido otros tiempos, tal vez hubiera elegido ser monje, no por creencias religiosas, sino por disfrutar del silencio y mi mundo interior.

Conocer a Fran es lo mejor que me ha pasado.

jueves, mayo 08, 2025

Papa

Pese a que no crea en Dios y me sienta muy lejos de esos 133 hombres vestidos de rojo, he de confesar mi fascinación por todo lo que rodea el cónclave.

Pienso que hay dos factores que lo explican: la exquisita liturgia elaborada durante dos mil años, que nos lleva a viajar en el tiempo, y la base espiritual que impregna todo, el sentido de la vida y de la muerte, por mucho que no comulgue con la existencia del Espíritu Santo.

Sé que me separa un mundo de esos señores, solo señores, de sus discursos y su mentalidad; pero aún tengo más claro que es importante que surja un Papa que no tire por la borda los pasos dados por Francisco, escasos, pero necesarios, por la gran influencia que tienen sobre una parte importante de la sociedad, que escucha lo que dicen y cómo lo dicen.

miércoles, mayo 07, 2025

Herederos

He visto pasar tantos imprescindibles por mi empresa que no sé cómo puede quedar aún gente que crea que va a heredarla.

Viven por y para ella, echan 12 horas diarias, no se despegan del correo en todo el fin de semana, te bombardean a mensajes en cualquier momento del día, no tienen tema de conversación que escape del negocio. Se alimentan de sentirse necesarios. De creer que sin ellos todo se vendría abajo.

El otro día me hablaban de alguien a quien despidieron y que casaba al pie de la letra con esa definición de imprescindible. Él se veía así.

Al día siguiente de que lo echasen, deprimido en su casa, sin despertador que sonase, se decía "no sé hacer otra cosa, ni tengo a quién recurrir".

Dresde

Me contaban que en Alemania los chistes se ceban con la gente de Dresde.

Esta ciudad del Este, con una orografía que la hace estar en una hondonada, estuvo especialmente incomunicada durante el largo periodo comunista. En el resto de la Alemania Oriental se las apañaban para apuntar con las antenas de televisión de manera que captaban señales del otro lado del telón de acero, pero en Dresde esas ondas no llegaban. Vivían en su mundo feliz de no tener que ver anuncios de Coca-Cola ni comprobar lo que era el transcurrir de la historia sin otra versión que la ordenada desde Moscú.

El ser humano necesita de la información para ser libre. Todo lo demás es anestesiar la capacidad de decidir.


domingo, mayo 04, 2025

Murphy

Se nos cae la tostada con la mantequilla hacia abajo y pensamos en la ley de Murphy. ¡Así nos trata la vida!, nos decimos.

Esa ley la inventó quien creyó que en la vida todo sale bien a la primera.

De hecho, no apreciamos cuando las cosas ruedan bien, lo damos por supuesto. Solo nos alertamos cuando nos damos el tropezón y olvidamos cuántas veces la vida fluyó bien.

Cuando te equivoques al tomar una decisión, piensa cuántas veces sí acertaste.

Papel

Nuestros días son tan diferentes, hay tanto viaje y bamboleo, que hay episodios relacionados con la cotidianeidad que me hacen mucho bien.

Coger el coche e ir a comprar los básicos de una familia que se quiere.

Hablarse de quién preparará la cena del día siguiente o si es necesario comprar nuevas sartenes.

Ese ir entre los pasillos con el carrito y escuchar a Fran por detrás decirme:

—Borete, busca papel de cocina.

Un cosquilleo de placer recorre mi cabeza de sentirme tan protegido.

sábado, mayo 03, 2025

Extramuros

La visita a San Pablo Extramuros fue una excursión soleada de domingo que disfrutamos los tres: Fran, Iván y yo.

Tenía yo ganas de conocer una pirámide que se hizo un noble romano, Cayo Cestio, a la moda egipcia unos pocos años antes de Cristo. Me parecía tan presuntuoso que no quería dejar Roma sin verla. Luego llegamos al Circo Máximo, un espacio enorme donde las hierbas se alzan por entre las piedras de lo que debió ser espectacular presenciar las cuádrigas y juegos de atletismo.

Por fin, gracias al metro, llegamos a una de las cuatro basílicas mayores de la ciudad, la única fuera del antiguo recinto amurallado. Antiquísima. Era tan inmensa que nadie nos vio entrar a pesar de estar celebrándose la misa dominical. Inundada de cientos de curas bajo el altar, nos quedamos sublimados por la belleza del espacio, donde lo bizantino se hacía fuerte.

Narcotizados por la música, pude ver que alrededor de todo el perímetro interior hay rosetones con las figuras de los papas, desde San Pedro hasta Francisco, que quedaba iluminado por un foco. Me sorprendió que ya no hubiera espacio para ningún otro retrato.

¿Seguirá iluminado el retrato de Francisco o ya apagaron su luz? ¿Dónde meterán al que está por llegar?

Tengo que volver a Roma.

viernes, mayo 02, 2025

Moros y sudacas

Una persona también se significa por su vocabulario y la que habla de moros y sudacas tiene todos los ingredientes para no ser bienvenida por mí.

Hay tal desprecio en el uso de esos apelativos que no hay justificación posible para la defensa, por mucho que se argumente que el término 'moro' es una denominación histórica de los pueblos árabes del norte de África.

Todos sabemos que, a día de hoy, esa palabra es peyorativa, porque los usos sociales así lo han refrendado.

Referirse a un ser humano con desprecio es posicionarse en un lugar del que yo quiero estar lejos.

Felicidad

Es una ecuación compleja la de la felicidad, porque uno de los factores que la sublima es el hecho de ser consciente de ella.

No es lo mismo disfrutar de un helado, que disfrutar del helado y del hecho en sí de disfrutarlo.

Ocurre con los perros cuando los ves corretear por la playa: son felices sin saber que lo son.

El saberlo, distinguir esos momentos, potencia el placer de sentirse bien en tus huesos.

Veo muchas situaciones en las que una determinada persona está entregada a una pasión, pero no se permite el lujo de recordárselo a sí misma. Ocurre incluso en asuntos laborales, familiares, cotidianos. Momentos en que me gustaría para el reloj, zamarrear a quien tengo al lado y decirle: "esto es la vida, la estás disfrutando y no te paras de quejar".

La ecuación es tan rara que incluso puedes ser feliz... con la felicidad de los otros.

jueves, mayo 01, 2025

Apagón

Siendo una semana más corta y para atemperar un poco el estrés de mi nuevo cargo, decidí teletrabajar estos días en Portugal, así que el domingo no me volví para Sevilla con Fran.

El apagón en el Algarve fue especialmente virulento, porque perdimos rápidamente la conexión a internet y, con ello, la capacidad de saber qué estaba pasando.

Sin conocer la dimensión de la crisis, practiqué el estoicismo de trabajar hasta que mi ordenador acabó la batería, mientras observaba como la del móvil no paraba de bajar sin posibilidad de hablar con nadie. No tenía un coche donde enchufar el teléfono o escuchar la radio.

Decidí hacerme una ensalada de alubias, busqué mi ebook y me puse a releer 'Crimenes imaginarios' de Patricia Highsmith, porque no dudaba de la llegada de mi ángel redentor.

A eso de las siete de la tarde sonó la cerradura.

El amor también es esto.


lunes, abril 28, 2025

Compasión

En una de esas cenas que nos regala la vida, Elisa, querida amiga y reumatóloga, nos hablaba de su nuevo residente MIR.

—Un joven brillante —decía—. Memoriza términos imposibles, tiene siempre la respuesta perfecta.

Eficiente, comprometido, dispuesto. Pero distante con el paciente.

Elisa, tras observar todo su potencial, le propuso darle un consejo. Él, pensando que le recomendaría algún libro o curso, le respondió que sí.

—No te desprendas nunca del espíritu compasivo.

domingo, abril 27, 2025

Amatriciana

Mis añorados diez días del pasado otoño en Roma me vienen a la cabeza estos días en que los cardenales llenan los telediarios.

Allí fui tan feliz como yo sé ser cuando me dejo llevar por mi curiosidad, mis piernas y mi apetito.

La pasta en Roma también es religión y una religión sencilla, de pocos ingredientes: el queso pecorino, la pimienta y el bacon como base. Si le añades huevo, tienes la carbonara; si le pones salsa de tomate, tienes la amatriciana.

Estos días hasta dos veces he pedido esta última, mi favorita, en restaurantes de Portugal y en las dos ocasiones tenían cebolla.

La cebolla a la pasta romana es como el diablo al Papa.

Alcohol

Tras un viaje caótico, retenidos un día entero en el aeropuerto de Catar, llegué en medio de un temporal de nieve a Teherán, a las tres de la mañana.

Sin haber comido nada, pedí que me llevaran un sándwich y un par de cervezas a la habitación del hotel. Cervezas que me sentaron de maravilla, y tras lo que pude dormir a pierna suelta unas horas, con ese puntito del alcohol que se hace mucho más potente cuando estás agotado.

Al día siguiente, tras terminar de trabajar, pedí otra al llegar al hotel.

—No sabía que sirvieran cerveza en Irán.

El camarero me respondió que era sin alcohol.

—Pero ayer me tomé una que sí lo tenía —le comenté.

—Imposible, caballero. Está prohibido por ley.

Total, fue un colocón psicológico.

Ahora he descubierto en Portugal un vino riquísimo 0,0. Me preparo unos tintos de verano buenísimos sin pecar. Todo es ponerse. El puntillo me lo fabrico yo, a lo iraní.

lunes, abril 21, 2025

Gintónics

Hubo una época en que me vi en un apuro económico, por circunstancias ajenas y cuestiones que no vienen al caso. 

Pero acababa de entrar a trabajar y tenía todo el futuro frente a mí.

Así que tiré de mis amigos, de aquellos que sabía que podían, para sortear el bache. Todos respondieron, menos uno. A todos les devolví el dinero antes de lo acordado… menos al que no me lo prestó.

Ese hombre, durante media vida, cada vez que se bebía dos gintónics volvía a sacar la conversación.

—Cómo me arrepiento, Salva, de no haberte ayudado cuando me lo pediste.

Yo le quitaba la importancia que sí tuvo su falta de confianza en mí.

Una década después, me pidió ayuda para comprarse un coche. Y lo ayudé. No por él, sino por mí. Porque aprendí que la generosidad, cuando nace limpia, no necesita devolver la herida.

El ser humano, cuando es joven, piensa que la vida le ofrecerá mil oportunidades de demostrar su valía. Pero no llegan tantas y, cuando llegan, hay que saber elegir.

Nunca olvidaré a quienes me ayudaron: Montse, Bárbara e Ignacio.

Agostini

Soy de los bichos raros que aprendió francés con los fascículos de Planeta Agostini. 

Cada semana bajaba a por mi entrega semanal, cuando era un jovenzuelo, impaciente por meter el casete en la radio y dedicarme a 'écoutez-répétez' cada uno de los diálogos.

Sí. Era evidente que la mayoría de chavales de mi edad no se dedicaban a eso. El caso es que cuando terminé mi carrera de Ingenieros mi primera entrevista de trabajo fue con Renault y supe contestar a las preguntas que me hicieron en francés.

Soy un militante de la gimnasia del aprender.

Es de las actividades más baratas y más gratificantes: te hace siempre crecer.

Llanto

Puede parecer muy tremendo, pero cada cierto tiempo necesito llorar a mi madre.

Una madre que se fue cuando yo apenas acababa de hacer los 18.

Tiene tanto de emoción delicada como de instinto primario.

Son escenas que me purifican, a veces con la luz apagada, a solas, de mi habitación; otras tantas en cenas tranquilas, con Fran, cuando una conversación nos lleva a qué era de mí cuando era un adolescente.

El amor de mi marido puede con todo y sabe que nombrar a mi madre es como darle la kriptonita a Supermán. Así que enlazo eso que le contaba con alguna anécdota del pasado, que me lleva de paseo por esos tiempos en los que yo dormía en la litera de arriba y ella venía a darme, con apenas la luz que entraba desde la cocina, un beso de buenas noches.

Entonces tomo mi copa de vino, brindo con la de Fran y le pido, sin pedirle, tiempo para llorar.

Dejadez

Quizás sea el más inocuo de los mal llamados pecados capitales, lo que no impide que sea uno de los que más me fastidia: la dejadez, la pereza, el apalancamiento.

No nací para estar parado, de ahí que me rechinen los días en los que no puedo tirar de mi cuerpo. No tanto por el cuerpo en sí, sino por esa desgana que me impide incluso ordenar los pensamientos.

Sí. Ya sé. Claro. Hay que permitirse días así. Es sano no hacer nada. Una tumbada eterna de sofá, un día entero con pijama en casa, un fregadero con platos acumulados. Una tele sin parar de sonar.

Lo sé.

Lo que ocurre es que a mí esas horas tontas de no tener fuerzas para buscar el mando a distancia me provocan más ansiedad que descanso.

Me da pereza la pereza.


Leche

Nos pedimos un postre, para rematar una cena romántica en Portugal, que a Fran le entusiasmó.

—Esta tarta es la leche —exclamó.

El camarero que nos atendía lo escuchó y puso cara rara.

—Es una forma de hablar —le dijo Fran—. Cuando algo nos gusta mucho, lo expresamos así.

—¿Cuando una comida está muy buena? —se interesó.

—En general, sirve para todo —le aclaramos.

Hay personas que son la leche, también.

Cuando, a veces, me quejo de expresiones complejas en otros idiomas, que me hacen pensar que nunca los voy a dominar, vienen bien estas situaciones en las que te das cuenta de las expresiones tan raras que también tenemos en español.

viernes, abril 18, 2025

Supermercados

En Portugal los grandes supermercados están abiertos todos los días.

En Madrid, las tiendas de Gran Vía no cierran los domingos.

Esto genera empleo, sin duda. Tener más horas abiertos los negocios implica más personal rotando durante la semana.

Hay mucho paro todavía, gente con ganas de currar sin importar horarios ni festivos. El cliente, además, puede ir a por los ingredientes de una crema de verduras el día que se le antoje o vestirse de fiesta un domingo por la mañana.

Lo que no sé es hasta qué punto necesitamos tener todo a nuestra disposición en todo momento.

Siempre alguien a nuestro servicio atento a nuestros antojos.

Pastillas

Tras us susto gordo, llevo años tomando una medicación muy específica.

Esta Semana Santa, tras llegar a Portugal el miércoles noche para escapar unos días, comprobé que la había olvidado en Sevilla. Madrugué el Jueves Santo para acercarme a una farmacia de guardia de Ayamonte, a una hora de coche de nuestro refugio de vacaciones.

La farmacéutica no me dio opción, pese a mis súplicas, 'no te corresponde hasta dentro de unos días'.

Entonces se introdujo en la conversación el hombre que hacía cola tras de mí.

—Yo tengo esas pastillas. ¿Cuántas necesitas?

Le dije que le pagaba lo que me pidiera.

—No tienes que darme nada, te doy una tableta. Las tengo ahí en el coche.

Le insistí en que le iba a romper el ciclo de su medicación.

—Ese es mi problema. No te preocupes. —Se acercó a su coche y trajo la caja—. Toma. Coge las que necesites.

Me alegré en ese momento del olvido, del madrugón y de los doscientos kilómetros de carretera.

Nos dimos un abrazo ante la mirada atónica de la farmacéutica.

Nuria

Uno se da cuenta, en la expresión del que te ve por sorpresa, de la ilusión que le provoca el verte.

Tomábamos unas tapas en la calle Canalejas y aparecieron Enrique y Nuria con la moto por allí. La cara de ella debió de ser como la mía, de pura alegría de vernos.

Son las mejores pruebas del verdadero cariño, cuando se produce el encontronazo.

Recuerdo los mediodías en los que salía del trabajo y me iba al bar Jamaica a tomarme una cerveza con mi padre, sin previo aviso. Lo veía de charla con sus amigos y me acercaba por detrás.

—Papá.

En su reacción había amor total.

Mails

Con tanta movida trumpista uno acaba por darse cuenta de lo frágil que resulta el mundo en que vivimos.

Visto lo visto, uno de mis mayores temores es perder este canal de comunicación que desde hace tantos años me mantiene unido a ti diariamente. Esa café que te tomas leyendo mis posts, tu despertar asomado a mis textos, el rato que dedicas a comentar mis relatos, el enlace de ida y vuelta que hemos establecido.

Así que le pedí a mi sobrino que rehiciera mi web.

—Por si Facebook o Instagram me bloquean por algún pensamiento subversivo o alguien hackea mi cuenta.

E Iván ha hecho un trabajo soberbio, ya lo podréis ver.

—Así podrás conseguir los correos electrónicos de tus lectores —me decía—, por si te quedas sin redes.

¡Ya está terminada la web! Y viene con regalo, un pequeño cuaderno electrónico con mis diez textos más celebrados en todos estos años. 

Aquí te espero -> www.salvador-navarro.com


domingo, abril 13, 2025

Entropía

Mi amigo Isaac se quedó un poco pillado cuando le expliqué el término entropía.

—Cuando quitas el triángulo a las bolas de billar y las golpeas, nunca volverán a su posición original.

Así es, el universo tiende al desorden y es una dinámica que no tiene marcha atrás salvo que apliques un esfuerzo en revertirla.

Por eso las cosas nunca vuelven a ser lo que son, por eso no podemos aspirar a repetir aquellos días felices.

Vendrán otros, distintos. Con personas nuevas y luces de otro color.

La entropía, pura ciencia, segunda ley de la termodinámica, nos lo avanza.

Nunca nada será igual.


Argentina

Eran compañeros de mi empresa que venían de Argentina para unas jornadas de trabajo en Europa. Uno de ellos comentó que era su primera visita al continente.

—¿Y qué te parece? —me interesé.

Sorprendentemente, antes de hablarme de monumentos, comidas o acentos, me habló de seguridad.

—¡Anoche pude caminar solo por la ciudad mientras hablaba por el móvil!

Algo tan habitual para nosotros, los europeos, es un regalo para quien nos visita.

Resultados

Mis muchos años trabajando en una multinacional me dan criterio para opinar sobre la mejor forma de gestionar un equipo, aplicable a cualquier faceta de la vida en la que haya un grupo humano.

Hay dos métodos principales de gestión: basados en los resultados o en las personas.

El directivo que se mueve por resultados piensa que, al conseguirlos, todo rodará. La empresa recompensará los esfuerzos. Suelen ser equipos muy dinámicos y competitivos.

El que se mueve con el foco en las personas tiende a ser más lento en conseguir los objetivos, pero triunfa a largo plazo, porque coloca la motivación como eje principal del trabajo.

Yo he conocido los dos tipos de ejecutivos. El primero acaba, a la larga, achicharrando al personal, a quien ha enseñado a ser, por encima de todo, individualista. El segundo es el de la adhesión inquebrantable, el jefe al que siempre recordarás.

A veces, más veces de la cuenta, olvidamos que todo proyecto tiene al ser humano en el centro.

Salmones

Esta semana me desperté con una noticia que me hizo pensar si aún estaba soñando.

Venía a decir que los salmones, adaptados a ríos contaminados por el vertido de los ansiolíticos que llegan de las ciudades, se estaban volviendo más atrevidos e individualistas.

Para confirmar la teoría, una universidad sueca realizó un experimento. Preparó piscinas dopadas con distintos tipos de medicamentos, en proporciones similares a las que pueden llegar a la naturaleza. Y, tras pasar por esos criaderos, soltaron a las crías de salmón en el nacimiento de un río.

Los que habían recibido el chute de antidepresivos tardaban tres horas en pasar las turbinas de una presa, los que no habían sido drogados tardaban ocho horas de media. Les podía el miedo.

Aquellos con medicación en el cuerpo llegaban antes y en mayor proporción a la meta final del mar.

¿Quién no se siente salmón?



jueves, abril 10, 2025

Luces

He viajado mucho por grandes ciudades de cuatro continentes y hay una imagen que aún me conmueve: las luces de una ciudad al anochecer.

No las que iluminan la torre Eiffel o la estatua de la Libertad. Las luces de habitaciones de apartamentos anónimos que se desparraman al infinito. ¡Cuánta gente! ¡Tantas vidas!

Me conmueve porque me confirma lo pequeñito que soy, apenas un grano de arena en una playa.

Aunque quizás, lo que más me conmueve, es que soy cada una de esas personas en cualquier lugar del mundo.

miércoles, abril 09, 2025

Mamá

A pocas horas de morir mi padre, cuando ya había perdido todo signo de consciencia, de su boca salió un helador gritó de socorro: ¡mamá!

Me atravesó el alma esa llamada de auxilio de quien estaba a punto de fallecer, buscando, como un crío, volver a los brazos de su madre.

Pedí, sin pedirlo, que mi abuela estuviera al otro lado para consolar a su niño.

En ese momento asumí que algún día yo también daré ese grito animal de vuelta al vientre de quien me dio la vida, aunque ella no sea ya sino el más absoluto de los agujeros negros.

domingo, abril 06, 2025

Críticas

Aceptar las críticas es un aprendizaje continuo.

Distinguir las que te pueden hacer crecer es una de las lecciones claves de esa formación.

Se gana mucho cuando se adquiere esa habilidad de asumir que los demás ven en ti defectos que con alta probabilidad sean ciertos. Creces como persona, ganas en autoconocimiento, potencias tu humildad.

Si las admites, dejas de ser esclavo de la opinión de los otros.

La semana pasada quedé con un amigo, cultísimo, que acababa de terminar 'El niño del beso'. Me pedí un té verde y le insistí en que fuera sincero.

Me dijo que era mi novela más potente y me sugirió por dónde podía mejorarla. Cosas concretas. Sin anestesia.

Fue un tremendo regalo.

Egoísmo

Siempre hay argumentos para ser egoísta. No los escuches.

Todo cruce de caminos tiene una salida en la que meterte más dentro de ti. Está señalado con simbolitos de sol y hamacas, porque es verdad que se está calentito en los lugares donde uno está escondido.

No suele ser el destino adecuado. Allí no está el corazón.

Lo fácil suele ofrecer pocas recompensas.

Un día vociferarás tu soledad y no habrá nadie que escuche el grito.

Diez euros

Yo le di diez euros a una mujer en Lisboa y me quedé con sus ojos.

Subí las escaleras y miré allí donde la dejé, con su mirada de agradecimiento aún clavada en mí.

Para mí no eran nada, para ella un mundo.

No sabría recordar aquello que hice hace tres días, pero no olvido esos ojos, que se me aparecen a menudo para decirme dónde está la verdad de las cosas.

Groove

Sonaba 'Into the groove' en el coche, una canción de la mejor época de Madonna y yo solté, con determinación:

—Esa canción es del 85.

Fran, conocedor de mi endémico despiste, se sorprendió por la precisión.

—¿Y eso?

Entonces yo le conté la cinta de casete que me grabé de los 40 principales los días previos a la muerte de mi madre. Esa madrugada larga junto a ella en su cama del hospital, agarrado a su mano, mojándole los labios con una gasa húmeda, escuchando en mi walkman 'Into the groove' para evitar el sonido insoportable del silencio.

—Hay fechas que no se olvidan.

sábado, abril 05, 2025

Puebla

No había nadie en la farmacia y tosí, con discreción, para que me atendieran.

La mujer salió al mostrador mientras terminaba una conversación con alguien que se movía por el almacén.

—Si es que mi pueblo está todo el día en Canal Sur. -Entonces se giró hacia mí-. ¿Qué desea?

Yo le expliqué lo que buscaba y me planteé dos opciones, pero sabía que ganaría la de preguntar de dónde era.

—De La Puebla de Guzmán, en Huelva.

Puse entonces a funcionar a mi cerebro.

—De la comarca del Andévalo, ¿no?

A la señora se le iluminó la cara, me miró con otros ojos y comenzó a hablarme de su tierra.

—Allí hay censados más caballos que personas.

Volví a casa no solo con mi Couldina.

martes, abril 01, 2025

Edadismo

¿A partir de cuándo dejamos de ser útiles?

Recuerdo una película futurista, La fuga de Logan, que retrataba una sociedad, en apariencia feliz, donde sus ciudadanos desaparecían al cumplir 30 años. Lo maquillaban con un ritual, 'El Carrusel', para no decir que los liquidaban. Ya eran molestos.

¿Dónde está nuestro carrusel?

Una sociedad como la nuestra, embelesada a través de pantallas móviles con la adoración de la belleza, cada vez se siente más incómoda con quienes comienzan a no ser 'de calidad'.

Tiene nombre.

Se llama edadismo.

Tiene solución.

Se llama empatía.

Y memoria.


Negra

Es curiosa la fascinación por el crimen.

Hay autores actuales, siempre los ha habido, que componen novelas desparramadas de vísceras, palizas y cadáveres destrozados que una masa lectora devora con avidez.

Me planteo por qué.

Personas dulces en su día a día se lo pasan en grande con Carmen Mola o autores escandinavos que rozan lo sórdido y juegan con lo escabroso.

No sé si es sintomático de la sociedad en que vivimos.

Hay quien dice que la calidad literaria es inversamente proporcional al número de asesinatos.

Sé que no es verdad, pero me gustaría que lo fuera.

Después

—Hay un antes y un después de leer 'La montaña mágica'.

Es una frase muy mía, porque refleja mi visión pasional, exagerada y arrebatada de las cosas. 

Cómo nos cambia la vida un viaje, una película, una persona. Nunca somos el mismo de ayer, pero hay circunstancias que aceleran esa evolución, desmadejándonos por dentro.

Hay mil lugares, conversaciones, personajes que me hicieron ver el mundo de otra forma.

Nada vuelve a ser igual después de ver 'Estación central de Brasil'.

Gustazo

Dependiendo de la economía de cada uno, pegarse un homenaje puede ser un tapeo por el centro de la ciudad o una comilona en un estrella Michelín.

Pero los homenajes hay que pegárselos.

Porque nos los merecemos.

El disfrute no es pecado, es salud mental.

Hay quienes, como hormigas, van contando cada euro para llegar a la vejez con la cuenta corriente a rebosar.

Un día, tarde, se dan cuenta que ya nunca lo podrán gastar.

Comparar

Una reacción muy extendida al alabar las bondades de algún lugar es la comparación.

Sea ciudad, restaurante o película. Cuando haces un canto a lo mucho que aquello te gusta siempre hay quien reacciona diciendo que hay algo mejor, en vez de preguntar por las bondades de tus querencias.

Sí, me pueden gustar Madrid y Barcelona. El pulpo y el entrecot. Cold Play y Amaral. 

Al escuchar a alguien hablar de lo bien que se lo ha pasado con esto o con lo otro, ganamos una oportunidad de saber más, de preguntar, de pedir consejo. No es el momento de interrumpir para decir que conoces otros paraísos.

—Vengo enamorado de Roma.

—Pues a mí me gusta más Venecia.

—Pero, resulta, que te estoy hablando de Roma... 

Comparar es de catetos.

martes, marzo 25, 2025

Carrefour

Era un lunes casi de noche y acudí a comprar un limón para mi nueva receta. 

Me encontré el supermercado lleno.

Delante de mí, en la cola, una mujer charlaba con su hija pequeña en inglés. 

'¿Estos niños guiris no tienen clase para andar de turismo entre semana?', me pregunté.

Entonces vi que la niña levantaba una mochila con libros del suelo, con la que casi tira las cervezas de la estantería. Del susto, la madre la regañó en italiano.

'Vaya, deben ser expatriados italianos que trabajan en Sevilla', deduje.

Cuando fueron a pagar, la mujer le preguntó a la cajera, con perfecto acento andaluz, cómo iba de su catarro.

'Pero si estas dos están más integradas en el barrio que yo', concluí.

Qué rápido nos montamos películas de los demás que no tienen nada que ver con la realidad.


Beso

Mi juventud sentimental fueron tres amores no correspondidos en los que desperdicié una década de corazón por dar.

El primero, malagueño, me tuvo en vilo toda la época universitaria. Nos buscábamos, nos mirábamos, nos sonreíamos. A mí se me eternizaban los veranos sin saber de él. No hace mucho lo encontré en el AVE de vuelta de Madrid. Los dos enchaquetados, los dos hechos dos señores. Me enseñó fotos de sus hijas.

El segundo, italiano, estudió Erasmus en Sevilla. Lo conocí en la República Dominicana, en el viaje fin de carrera. Allí me tomaba de la mano, me seguía allí adonde yo iba, me hablaba de sus sueños de futuro. A la vuelta, un día de Feria, le confesé mi amor. Se quedó en el más atroz de los silencios.

El tercero, sevillano, me tuvo enredado durante años recién llegado a Renault. No había día en que no nos cruzásemos. Mucho tiempo después se lo dije. Él se limitó a sonreírme.

Llegué a los treinta años con el sabor a derrota de haber sufrido lo indecible sin, ni tan siquiera, un beso.

Virtud

Siempre he presumido, como virtud, de recordar con nitidez mis sueños.

Porque me parece un don: el no viajar a oscuras por una porción tan grande de mi vida.

Aprendo de ellos, me lanzan señales. Son invitaciones a la reflexión que trato de desmenuzar cuando vengo del otro lado del espejo.

El caso es que hay etapas, como la que vivo, en que mi vida está tan acelerada, que esa pulsión se traslada a ese lado de la frontera, donde no tengo el control. Y ocurre que lo tremebundo se apodera de todo. Tanto así que, a veces, me provoco el despertar; tanto, que incluso me da miedo volverme a dormir.

Quizás ese terror es una forma de decirme: ¡Para!

Ya imagino la novela —soy peliculero—, en la que el protagonista, acongojado por la potencia terrorífica de sus sueños, intenta no dormir. 

Hasta que descubre que los monstruos de la noche se asoman desde este lado de la consciencia.

Cosmin

Me nombraron responsable de un grupo de personas de distintos continentes y lo primero que hice fue mantener una larga conversación personal con cada uno de ellos. Era lo básico: iba a ser su jefe durante los años siguientes.

El caso es que uno de ellos, de un país de Europa del Este, tenía un nombre compuesto. Así que le pregunté cómo le gustaría que me dirigiese a él. Pongamos que se llamase Vlado Boric.

—Todo el mundo me llama Boric —me respondió—. Me horroriza que me digan Vlado.

—A mí llámame Salva —le dije.

Días después, tras una reunión donde participaba mucha gente, incluido su antiguo jefe, éste me recriminó:

—Te has llevado toda la reunión refiriéndote a él como Boric, cuando a él le gusta que le llamen Vlado.

Le respondí con un 'ok'. A quien se ha preocupado tan poco por su equipo no le voy a dar lecciones de nada.

Migüel

Qué gran distancia hay entre la inteligencia analítica y la inteligencia emocional.

Una compañera de trabajo, extranjera, llevaba más de un año viviendo en España. Muy capacitada en su campo, lideraba reuniones en inglés —por la diversidad de nacionalidades— con gran soltura.

Sin embargo, seguía llamando "Migüel" a uno de los participantes y pronunciando "Valadolid" cada vez que hablaba de esa ciudad.

Toda su sabiduría se limitaba a lo técnico. No se aplicaba ni un poco en adaptar su vocabulario al país donde residía.

¡Qué poca picardía!

sábado, marzo 22, 2025

Gatitos

Mucha gente me pregunta cómo saco tiempo para llevar la vida que llevo. 

Un trabajo de responsabilidad que requiere horas de más, viajes profesionales que me hacen no saber a veces en qué ciudad acaba de sonarme el despertador, tardes de escritura para avanzar con mi próxima novela, cenas con amigos para no perder el contacto con ellos y con la calle, horas componiendo textos como este, para ti.

Cuando algo te hace feliz, no le buscas hueco. Se lo haces.

—Yo también escribiría, Salva, pero no tengo tiempo...

Entonces saco mi vena guasona y les respondo:

—Yo produzco mientras tú estás viendo gatitos por Instagram.




Objetos

Soy muy de enviar fotos cuando un paisaje o un objeto me recuerda a alguien.

Sin más.

Somos el producto de lo que vivimos y del cariño que un día nos dimos.

Si veo esa plaza donde te conocí y no te lo hago ver, habremos perdido los dos un instante sanísimo de emoción, una forma de abrazarnos en la distancia sin apabullar, una pausa de amor entre nuestros días.

Es decirte que estás en mí.

Niñas

Mis hermanas son 'Las Niñas'.

Ya pasen los años.

Desde que nací, ya estaban ahí. No concibo mi vida sin ellas. Mónica y Raquel, Raquel y Mónica. Tanto Monta. 

¡Las Niñas!

Perder a una madre tan joven resituó todos los roles en la familia y ellas pasaron a ocupar un espacio que había quedado tremendamente vacío, con un padre apenas en los cincuenta, tan bondadoso como perdido.

Tan diferentes entre sí, tan unidas, son sus mejores amigas. Nadie me pregunta por una o por otra. Son las dos.

—Oye, Salva, ¿cómo están las niñas?

—Las Niñas están divinas. 

Más fuertes que nunca.

Vejez

Asusta ver cómo la gente que conoces se va metiendo cada vez más en su escondite.

Es condición humana.

Pasan los años, las décadas, y el individuo, sin advertirlo, se vuelve cada vez más refractario al contacto social y encuentra sus parcelas de felicidad en el fondo de su agujero, al que le abre rendijillas para ver sin ser exponerse.

Cada día más en nuestro mundo y menos en el de los demás.

Aun así, a veces basta un gesto, una palabra, para que esa rendija se abra un poco. Uno se habitúa a vivir en voz baja, pero la necesidad de los otros nunca se va del todo.


Ljubljana

Una ciudad son las cosas que te han pasado en ella, las gentes de allí que has conocido, las risas que echaste en un bar.

A Ljubljana llegué por vez primera una noche de invierno por un tema urgente de trabajo, con un compañero divertidísimo que suavizó el marrón que nos esperaba al día siguiente.

En esa ciudad le confesé mi sexualidad a una amiga.

Allí pasé unos días maravillosos tomando vinos en noches heladas. Con Fran.

También tuve momentos de absoluta soledad para repensar mi futuro, entre sus calles empedradas. Paseos subiendo a su castillo que me hicieron mucho bien.

Ljubljana no es un punto más en el mapa.

Cuando cambié de puesto de trabajo, esa ciudad dejó de estar entre mis rutas. Me había ofrecido sus calles, generosa, a sabiendas que, pateándolas, iba a decidir romper mi vínculo con ella.

Cómo se echan de menos los sitios en los que has sido feliz.

modales

Desconfío, cada vez más, de quienes que pierden los papeles, y los modales, al defender una causa.

Demasiadas veces son los mismos que, llegado el caso, cambian de trinchera.

Cuando los argumentos se sostienen el insulto, el tremendismo y la exageración, donde todo es blanco o negro, el pensamiento pierde matices y la verdad se diluye.

Hay temas universales que necesitan de un posicionamiento nítido, pero nunca a costa de la cordura.

Cuanto más sereno, más contundente. Quien habla con calma suele ser quien más convence.

El grito y la descalificación componen el posicionamiento mental de nuestros tiempos; lo que hace que la sociedad esté cada vez más polarizada en extremos que se realimentan entre ellos, como si no supieran vivir sin enemigos.

No hace ningún bien el desprecio como argumento, eso hay que dejarlo a los que carecen de sensibilidad.

Tenemos que ser más inteligentes y creer en la fuerza de la palabra, esa vieja herramienta que aún puede abrir puertas sin derribarlas.

jueves, marzo 20, 2025

Ducha

Nos enseñó su casa justo cuando nosotros habíamos terminado la obra del baño, que había quedado precioso.

Todo lo que tiene que ver con la decoración, y todo lo que tiene que ver con todo, lo hace bien Fran.

El caso es que lo que no dejaba de repetir nuestra amiga es que había dado órdenes estrictas de que la alcachofa de la ducha no estuviera justo encima de los grifos. Lo repetía tanto que me estaba dando coraje. ¡Cómo no se nos había ocurrido a nosotros!

No quise decirle nada a Fran para que no se sintiera mal.

—Es fundamental, Salva —insistia ella—, así no te pegas el golpe de frío cuando abres el mando.

Meses después de esa escena, duchándome, le di al agua. Entonces miré para arriba.

Me quedé quieto un segundo.

¡Nuestra nueva alcachofa tampoco está encima del grifo!

Unicidad

Una de las condenas más sutiles del vivir es la unicidad.

El tenernos solo a nosotros cuando nos miramos en el espejo es de una brutalidad inmensa.

¿Y si todo lo demás es irreal?

Por mucho amor que tengamos, nadie nos quita ese batallar contra nosotros mismos, introducidos en el juego del tirar para adelante pase lo que pase. 

Nos llevamos toda la vida con nosotros mismos, desde que abrimos un ojo hasta que lo cerramos. Son muchos los momentos de disfrute, pero hay días en que te dices: estoy harto de estar siempre aquí metido dentro de mí.

martes, marzo 18, 2025

Susceptibilidad

La susceptibilidad es una máquina de cerrarse puertas que yo tuve muy engrasada en mi juventud, sin darme cuenta, hasta que entré en la madurez, de lo poco inteligente que resulta cabrearse por nimiedades que producían mucho menos daño que mis mosqueos.

Hay que saber filtrar.

Si cada feo lo tomamos como una afrenta no se libra ni el Tato. 

Los verdaderos desplantes y traiciones hay que saber señalarlos para que no se repitan, pero tomarse cada gesto que no nos gusta de las personas que nos rodean como una agresión es torpe.

Cuando sabemos que alguien nos quiere, y eso se sabe, debemos de relajarnos con sus meteduras de pata, porque ellos están hartos de las nuestras.

lunes, marzo 17, 2025

Narcisista

Te hace la vida imposible, especialmente cuando estáis a solas, para no dejar rastro. Te desmiente en público sobre temas que ya habíais acordado. Pone cara de asco cada vez que hablas para demostrarte su odio. Se encarga de hablar mal de ti, cuando tú no estás. Medra a tus espaldas, escribe correos que te afectan sin ponerte en copia, hace lo imposible por ponerte en mal lugar. Se niega a cualquier tipo de disculpa, ni admite ningún error.

Llega un día en que le dices 'basta ya' y esa persona, el narcisista de libro, empieza a contar la película a partir de ese momento.

—Ese tipo me dijo 'basta ya'.

sábado, marzo 15, 2025

Contar

Qué ansia la del ser humano por contar su historia sin escuchar la del otro.

Es un comportamiento digno de estudio: analizar la impaciencia por cortar el discurso de quien nos habla para decir que lo mío es más fuerte, más desgarrador o más divertido de lo que esa persona, por muy querida que sea, me está contando.

En lugar de habitar la historia ajena, de dejarnos llevar por la experiencia de quien nos habla, con el aprendizaje asociado que conlleva el experimentar en la piel del otro, nos aferramos a nuestro relato, archiconocido para nosotros.

Sueño con un mundo menos ruidoso, carente de atropellos, donde nuestros semejantes se sientan atendidos cuando quieran explicarnos acerca de su interior.

Un mundo en el que nos demos la palabra con sinceridad, porque realmente nos interese lo que nos tienen que narrar.

Pocas cosas hay más atractivas que alguien que sabe escuchar sin la urgencia de interrumpir.

Famosos

No es un fenómeno nuevo que existan famosos cuya única cualidad sea la de ser famosos.

Personajes que no han creado nada, que no destacan en nada más allá de su ubicuidad mediática, siempre presentes, siempre en la foto.

Mientras les dedicamos portadas, entrevistas y horas de tertulia, ignoramos a quienes realmente tienen algo que decir.

Esos no interesan. Quizás porque nos recuerdan, con su talento y su esfuerzo, lo poco que nos exigimos a nosotros mismos.


Soñada

No llevo la vida soñada, pero soy, en esencia, feliz.

Gestionar esa contradicción no es de valientes, se acerca más a una estrategia vital. Si racionalizo mi día a día, las horas a las que suena el despertador, los malos humos que tengo que soportar en el trabajo, la escasa vocación hacia mi profesión o los largos viajes laborales en soledad podría llegar a concluir que he equivocado el tiro. 

Entendí, hace tiempo, que no hay que recrearse en lo que te disgusta sino valorar aquello que te hace grande. De forma que potencio la parte humana de trabajar con grandes equipos, me encariño de las ciudades de visita obligada y me formo sin cesar en la parte más bonita de un oficio que al que le supe encontrar su punto.

Y luego está la desconexión, el amor al llegar a casa, las risas con los amigos, la liberación de contar historias, los paseos junto al mar, el bajar a la calle y perderme en mi ciudad.

domingo, marzo 09, 2025

Estrés

El estrés es querer hacer dos cosas a la vez.

Esa es mi definición. Puede que poco acertada. Pero así lo sufro yo.

En mi día a día padezco un bombardeo de peticiones que me dispersa hasta el punto de no terminar ninguna tarea antes de empezar la otra.

Algo que me angustia. 

De ahí que mi lucha para encontrar la calma, en la vorágine en la que me muevo, es organizarlo todo para concentrarme solo en lo que hago en ese instante.

Como ahora, que te escribo. Poner todo mi amor aquí, toda mi cabeza.


Guitarra

Veo a alguien con una guitarra al hombro y ya me da buen rollo.

Siempre me ha enamorado la gente que crea, la que compone, la que diseña, la que interpreta. Personas que quieren hacer sentir.

Nacer con ese don, el de buscar las emociones. Provocar en el otro. Hacer la vida menos cuadriculada, más amable.

Yo veo a alguien con una guitarra al hombro y me apetece seguir sus pasos, ver dónde va, escuchar su voz. Sentarme a su lado y dejarme llevar por los sonidos que me proponga.

Madrid

Haber vivido en una gran ciudad curte, como curte haber vivido en el campo.

Lo que sí es cierto es que la sensación de invisibilidad, de pequeñez, de anonimato que ofrece habitar una metrópolis se convierte en una terapia o una condena según te lo tomes.

Yo ya pasé por ahí tras vivir cuatro años en París, una ciudad tan hermosa como dura, un conglomerado donde no eres nadie ni nadie te ve.

Quizás me volví a enamorar de mi ciudad, a la que tanto criticaba, cuando regresé de allí.

Para mí fue terapia, fue encontrarme, fue entender qué es lo que yo quería de mí.

Calzoncillos

Pasé tanto frío una tarde en Valladolid que decidí comprarme unos calzoncillos largos.

De esos que llegan a los tobillos.

Feliz de haber encontrado la forma de pasearme por la ciudad sin sentir congelados los muslos, llegué una tarde a un club de lectura en Madrid. Tomé el AVE en Pucela y llegué justo a tiempo para compartir las impresiones de mi última novela con 'Un ratito para leer', un grupo de lectoras, y un lector muy especial, que me cuidan desde hace años.

El centro cultural estaba preparado, habían colocados sillas en círculo para empezar a charlar sobre la historia.

Hasta que crucé las piernas y aparecieron los calzoncillos por debajo de los tobillos.

Destratar

Salió del bar con su copa y con la mía.

—Me ha destratado, Salva.

Se refería a la camarera y a mí la frase se me quedó grabada. No hablaba de maltrato, sino de destrato, una palabra que no existe en la RAE pero que ejemplifica con sonoridad uno de las peores maneras de comportarse con alguien: el ninguneo.

Esa mujer que traía las copas era María Emilia, una uruguaya que se llevó un trozo de mi corazón cuando se fue a vivir a Montevideo.

Cada vez que paso por ese lugar donde nos conocimos, ese bar donde la destrataron, me acuerdo de sus pelos rojos y su manera divertidísima de relatar lo mundano de nuestras vidas.

viernes, marzo 07, 2025

Bien

Si antes de manifestar nuestra opinión a alguien, sobre algo que le afecta, pensáramos más en esa persona y menos en nosotros, seguro que seríamos más prudentes.

Es una pregunta que deberíamos hacernos, ¿va a hacerle algún bien eso que le voy a decir?

Bajo el disfraz de consejo muy a menudo se agazapan críticas feroces a lo que el otro representa para nosotros.

No sé cuántas veces habré metido la pata diciendo necedades a gente querida, amparado en mis buenas intenciones, que no llevan a ninguna parte.

Antes de aconsejar medito mucho, porque sé el valor que los demás dan a mi palabra.

Perro

Lo observo desde hace tanto tiempo que lo he visto envejecer.

Es un tío apuesto, delgado, deportista, que pasea a su perro, enorme, por los alrededores de casa. 

No sé dónde vive, a qué se dedica ni si tiene familia. Solo sé que tiene perro.

Se lleva horas con él, en cualquier momento del día, calmado, mirando una ventana o una loseta.

Pagaría por tener esa tranquilidad de espíritu, ese sano cuajo para tirarme los ratos así, sin más que la compañía de un perro, en medio de la ciudad, observando una farola.

martes, marzo 04, 2025

¿Todo bien?

Heredado de mi padre, los hermanos Navarro solemos responder al móvil preguntando:

—¿Todo bien?

Hombre vitalista como era, guardaba un terror escondidísimo a todo lo inesperado. Si llegabas tarde a casa, se ponía en lo peor; si venías triste del colegio, imaginaba una desgracia. Se asomaba a nuestras habitaciones si llevábamos un rato sin salir.

—¿Te pasa algo?

A mí, cuando me llama gente que no suele hacerlo, se me pone el corazón en la garganta y me monto un drama.

Tanto es así que, cuando nos telefoneamos entre hermanos, tenemos que empezar diciendo.

—Tranqui, que no pasa nada.

Alabar

Soy muy insistente en una teoría acerca del ser humano: una persona que habla bien de los demás es una persona con valores.

Puede que, en el fondo, sea un miserable, aunque lo dudo. Tal vez su día a día demuestre otra cosa, pero me costaría creerlo. ¿Y si solo es una estrategia para darse pábulo, un modo de ganar simpatías? No me encaja.

Suele ocurrir que, por mi trabajo, tengo que establecer relaciones con gente de la que ya tengo una opinión formada. Por conversaciones de café, por su forma de hablar, incluso por puro instinto.

Luego llega el día en que me toca trabajar con esa persona, que no me hace tilín, y resulta que se deshace en elogios hacia sus compañeros.

Ya me tiene embaucado.

Fulano

Miembro del comité de dirección de mi fábrica, pongamos que se llamase Pascual de la Montaña.

Tirano en sus maneras, nada empático con sus subordinados, paseaba como un pavo real por entre los pasillos, petulante, para dictar sentencia, a voz en grito, de lo que estaba bien y estaba mal.

Una mañana, satisfecho con un proyecto que yo le había presentado, se me acercó en un aparte, yo no tendría 30 años, y me dijo, a boca llena:

—Salva, algún día llegarás a ser un Pascual de la Montaña.

Yo le sonreí y para mí me dije 'Dios no lo quiera'.

Me lo debió notar.

lunes, marzo 03, 2025

Borracho

Hay palabras que me llevan a la infancia y muchas tienen que ver con la merienda.

La merienda en sí, ¿hay algo más infantil?

Hasta el mismo nombre es de dibujitos animados, de mesa camilla en invierno y mantel de hule bajo el sol en verano. Su soniquete es el de barriga llena, de azúcar cuando no era veneno, de risas y cara de siesta, de tele sin apenas volumen.

Son bocatas de Nocilla, galletas mojadas en leche, bollos de chocolate, Panteras Rosas. Es la voz de alguien que ya no está.

El otro día nos ofrecieron un pastel al terminar una cena y pregunté qué era.

—Un borracho —me explicaron.

¿Un borracho?, me dije, ¡cuántos siglos sin escucharlo! Una palabra que, como un túnel del tiempo, me llevó al sofá de la casa de mi abuela Salud.

Zafios

Hay escenas familiares tan cutres, tan descarnadas, que me planteo la desgracia de nacer en ese entorno.

Veo críos que apenas saben hablar al que sus padres vociferan con palabras zafias, en la cola del Carrefour o en la barra de un bar, que me hacen desear, para esos niños, que algún ángel los rescate.

Por mucho que nos quieran vender el sueño americano de que todo el que quiere, puede, cuando la familia en la que naces es tóxica, con independencia de la clase social, es difícil salir adelante de forma equilibrada.

Observo los gestos, los desprecios, el mal rollo y me digo: que haya algún compañero de clase que lo invite a su casa a merendar, que tenga un primillo que lo saque los fines de semana al campo, que tenga un abuelo bueno que le diga que la vida no tiene por qué ser así.

sábado, marzo 01, 2025

Petardos

Veníamos de darnos un paseo por el Madrid de los Austrias y, ya reventados, llamábamos a un taxi.

En ese momento, nos explotaron varios petardos bajo los pies, que nos hicieron dar un salto de terror. Menudo susto. Vimos a unos chavales correr y les lanzamos insultos de todos los colores.

Cuando, ya en el taxi, se me puso el corazón en su sitio, vi a Fran ocultando la risa.

—¿Qué te hace tanta gracia? —le pregunté.

—Que yo era igual de gamberro.