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salvador-navarro.com

viernes, marzo 07, 2025

Perro

Lo observo desde hace tanto tiempo que lo he visto envejecer.

Es un tío apuesto, delgado, deportista, que pasea a su perro, enorme, por los alrededores de casa. 

No sé dónde vive, a qué se dedica ni si tiene familia. Solo sé que tiene perro.

Se lleva horas con él, en cualquier momento del día, calmado, mirando una ventana o una loseta.

Pagaría por tener esa tranquilidad de espíritu, ese sano cuajo para tirarme los ratos así, sin más que la compañía de un perro, en medio de la ciudad, observando una farola.

martes, marzo 04, 2025

¿Todo bien?

Heredado de mi padre, los hermanos Navarro solemos responder al móvil preguntando:

¿Todo bien?

Hombre vitalista como era, guardaba un terror escondidísimo a todo lo inesperado. Si llegabas tarde a casa, se ponía en lo peor; si venías triste del colegio, imaginaba una desgracia. Se asomaba a nuestras habitaciones si llevábamos un rato sin salir.

¿Te pasa algo?

A mí, cuando me llama gente que no suele hacerlo, se me pone el corazón en la garganta y me monto un drama.

Tanto es así que, cuando nos telefoneamos entre hermanos, tenemos que empezar diciendo.

Tranqui, que no pasa nada.

Alabar

Soy muy insistente en una teoría acerca del ser humano: una persona que habla bien de los demás es una persona con valores.

Puede que, en el fondo, sea un miserable, aunque lo dudo. Tal vez su día a día demuestre otra cosa, pero me costaría creerlo. ¿Y si solo es una estrategia para darse pábulo, un modo de ganar simpatías? No me encaja.

Suele ocurrir que, por mi trabajo, tengo que establecer relaciones con gente de la que ya tengo una opinión formada. Por conversaciones de café, por su forma de hablar, incluso por puro instinto.

Luego llega el día en que me toca trabajar con esa persona, que no me hace tilín, y resulta que se deshace en elogios hacia sus compañeros.

Ya me tiene embaucado.

Fulano

Miembro del comité de dirección de mi fábrica, pongamos que se llamase Pascual de la Montaña.

Tirano en sus maneras, nada empático con sus subordinados, paseaba como un pavo real por entre los pasillos, petulante, para dictar sentencia, a voz en grito, de lo que estaba bien y estaba mal.

Una mañana, satisfecho con un proyecto que yo le había presentado, se me acercó en un aparte, yo no tendría 30 años, y me dijo, a boca llena:

Salva, algún día llegarás a ser un Pascual de la Montaña.

Yo le sonreí y para mí me dije 'Dios no lo quiera'.

Me lo debió notar.

lunes, marzo 03, 2025

Borracho

Hay palabras que me llevan a la infancia y muchas tienen que ver con la merienda.

La merienda en sí, ¿hay algo más infantil?

Hasta el mismo nombre es de dibujitos animados, de mesa camilla en invierno y mantel de hule bajo el sol en verano. Su soniquete es el de barriga llena, de azúcar cuando no era veneno, de risas y cara de siesta, de tele sin apenas volumen.

Son bocatas de Nocilla, galletas mojadas en leche, bollos de chocolate, Panteras Rosas. Es la voz de alguien que ya no está.

El otro día nos ofrecieron un pastel al terminar una cena y pregunté qué era.

Un borracho me explicaron.

¿Un borracho?, me dije, ¡cuántos siglos sin escucharlo! Una palabra que, como un túnel del tiempo, me llevó al sofá de la casa de mi abuela Salud.

Zafios

Hay escenas familiares tan cutres, tan descarnadas, que me planteo la desgracia de nacer en ese entorno.

Veo críos que apenas saben hablar al que sus padres vociferan con palabras zafias, en la cola del Carrefour o en la barra de un bar, que me hacen desear, para esos niños, que algún ángel los rescate.

Por mucho que nos quieran vender el sueño americano de que todo el que quiere, puede, cuando la familia en la que naces es tóxica, con independencia de la clase social, es difícil salir adelante de forma equilibrada.

Observo los gestos, los desprecios, el mal rollo y me digo: que haya algún compañero de clase que lo invite a su casa a merendar, que tenga un primillo que lo saque los fines de semana al campo, que tenga un abuelo bueno que le diga que la vida no tiene por qué ser así.

sábado, marzo 01, 2025

Petardos

Veníamos de darnos un paseo por el Madrid de los Austrias y, ya reventados, llamábamos a un taxi.

En ese momento, nos explotaron varios petardos bajo los pies, que nos hicieron dar un salto de terror. Menudo susto. Vimos a unos chavales correr y les lanzamos insultos de todos los colores.

Cuando, ya en el taxi, se me puso el corazón en su sitio, vi a Fran ocultando la risa.

—¿Qué te hace tanta gracia? —le pregunté.

—Que yo era igual de gamberro. 

viernes, febrero 28, 2025

Sillas

He tenido dos grandes jefes a los que admiré durante el tiempo que trabajé con ellos. Varios años en ambos casos. Me resulta curioso, en cambio, que de todas las grandes enseñanzas que pude recibir de ellos, me quedé con dos muy tontas que me hacen recordarlos a diario.

Uno de ellos me aconsejó no enrollar el cargador del móvil, al guardarlo, como si fuera una bobina de lana.

—Se te va a romper el cable si sigues haciéndolo así.

El otro siempre llamaba la atención cuando, al terminar una reunión, la gente arrastraba las sillas para levantarse y no las colocaba en su sitio.

Así que, cada vez que termino de comer, me levanto con extremo cuidado, sin hacer ruido, y coloco bien la silla pegada a la mesa; del mismo modo que cada vez que hago la maleta, y la hago a menudo, trato con cuidado el móvil del cargador.

Al menos, los tengo presentes.

miércoles, febrero 26, 2025

Valladolid

Una de las muchísimas cosas que me gusta de Valladolid, donde paso tanto tiempo, es lo calentito que se está en todos los sitios.

En Sevilla, con un invierno mucho más suave, se pasa un frío tremendo en los locales. Puertas abiertas, escasez de calefacción, suelos de mármol.

Ocurre que las ciudades, como las personas, viven de acuerdo a su fama. Las calurosas están repletas de climatización, las acostumbradas a bajar de los cero grados, en cambio, son expertas en la calefacción, de modo que no disfrutas de las ventajas del clima de cada una.

Yo no he pasado más calor que en el verano parisino, en mi apartamento de Boulevard Port Royal.

A algunos humanos les pasa igual, potencian su lado bueno y se olvidan de peinarse.

martes, febrero 25, 2025

Sentarse

Coger el buen asiento en una mesa de grupo es de sociología avanzada.

Estudiar quiénes son los comensales para evitar al que te va a poner la cabeza como un bombo, al tiempo que estar cerca de quien alegra la comida y no tener de frente al de los chistes fáciles. 

Acostumbrado a muchas comidas de trabajo, soy experto en hacerme el remolón para que me adelante este, dar un giro teatral como de haber olvidado algo cuando veo que me sigue aquella o acelerar en el momento en el que veo el grupo del buen rollo.

Tengo un máster en técnicas de encontrar la buena silla.

domingo, febrero 23, 2025

Diablos

Sin el menor de los escrúpulos, Putin ha provocado decenas de miles de muertos, incluso entre sus compatriotas, y provocado la expulsión de millones de ucranianos de su tierra, en el más absoluto de los delirios ególatras.

Esa guerra sin sentido provocó subidas de los precios de los combustibles y escasez de cereales, lo que llevó a un aumento de la carestía de la vida en todo el planeta que, como siempre, sufren con virulencia los más pobres, incluso las clases bajas norteamericanas, que votaron a Trump con el principal argumento de una inflación disparada.

Ahora tienen a un presidente que agradece a Putin el caos que le ha llevado al poder, llamando dictador a Zelenski y poniéndole en bandeja al verdadero tirano ruso los territorios esquilmados contra toda legalidad internacional.

El diablo los cría y ellos se juntan.

Vienen tiempos malos.

sábado, febrero 22, 2025

Detergente

Cuando fui a poner la lavadora no encontré el detergente.

—Es nuevo, una botella blanca —gritó Fran desde el baño—. Echas un tapón en el cajetín de la izquierda.

Me acerqué al baño.

—¿Qué se echa, en el mismo sitio que el suavizante? —pregunté—.Yo siempre lo pongo en la derecha.

—No, hombre, si en el de la derecha pone una flor.

Me miró entonces a la cara.

—Llevas veinte años echando el detergente donde el suavizante, ¿verdad? —Asentí—. ¿Y el suavizante?

Me volví a la lavadora.





Madre

Estamos hechos de contradicciones.

Mi mente racional lo tiene claro: todos los cielos y los infiernos están en este mundo, y al morir, simplemente morimos. No hay más vida que el recuerdo que podamos dejar.

Y, sin embargo, desde los dieciocho años—la edad en que la perdí—mi madre está presente en cada paso que doy. En cada logro, en cada revés, la imagino celebrándolo conmigo o consolándome.

Sí, lucho mi vida por mí y por los míos, pero no puedo evitar ese cosquilleo incontrolable que me empuja a hacer que se sienta orgullosa de mí.

Zamora

Es un pueblo de menos de cien habitantes, en Zamora, donde todos sus vecinos están emocionados con el nacimiento de un crío tras mucho tiempo sin celebrar algo tan hermoso.

Van parando a los felices padres por la calle para llenarlo de besos e interesarse por cómo está.

Un crío que crecerá rodeado de mucho amor.

Sin embargo, para el partido político Vox se trata de un hecho tenebroso, porque los padres de esa criatura son marroquíes. Añoran los tiempos de la Inquisición y las hogueras.


viernes, febrero 21, 2025

Cabra

Me di cuenta de que la puerta de casa estaba abierta y, cuando la quise cerrar, entró una cabra.

Muerto de miedo, hice por asustarla, pero se metió otra justo cuando ya tenía controlada a la primera. Luego saltó una tercera por encima de mí. Empezaron a entrar pájaros y ratones que se me escurrían por entre las piernas.

—¡Borete! —me despertó Fran. Y me abrazó.

No quiero imaginar la que tenía yo montada en la cama ahuyentando a toda esa fauna.

Hay períodos de tanto estrés laboral, como el que actualmente vivo, que hasta me invaden cabras en mis sueños, un territorio en el que suelo ser feliz.

Esta mañana Fran me llamaba, preocupado por lo que vio anoche y, sobre todo, por mi ansiedad en el trabajo. Entonces le expliqué la pesadilla.

—La gente sueña más bien con ovejas —bromeó.

Serían ovejas estresadas disfrazadas de cabras, pensé.

martes, febrero 18, 2025

Francisca

Fue no más de un minuto y ya tengo necesidad de leer de ella: Francisca Aguirre.

Fran se había quedado dormido viendo el documental de Antonio Machado y al día siguiente le comenté.

—Hay un momento en que habla de él una poetisa con tal devoción, que se me puso la piel de gallina.

La película está en Filmin, así que esa misma noche la busqué para ponerle ese minuto en el que Francisca habla con devoción de la generosidad de Machado, hacia el ser humano, al escribir sus poemas. Cuando lo encontré, ¡Fran se había dormido de nuevo!

Pensé entonces en 'La Naranja Mecánica', tendría que ponerle pinzas en los párpados para que no se me durmiera.

A la tercera, la noche siguiente, fue la vencida. Conseguí que escuchara esas palabras de puro amor hacia la literatura del poeta en boca de una poetisa.

—Maravilloso —admitió.

Está por allá por el minuto 31, no os arrepentiréis.

Grava

Pasé la tarde en el vallisoletano Museo del Patio Herreriano.

Tuve la suerte de que la primera de las exposiciones que visité era la que más necesitaba: una sala inmensa, vacía, con un asiento largo de madera solo para mí. 

Lara Almarcegui, una artista zaragozana, me había creado una producción bellísima en vídeo, sin sonido, con imágenes apenas móviles de un centro de producción de grava al aire libre.

Bodegones formados por paisajes de tierra, de piedra; colores grises, marrones; el cielo azul detrás. 

Pantallazos que duraban eternos para estos tiempos convulsos.

La propuesta era un reto a permanecer allí, con los ojos clavados en ese silencio, tentado mil veces a levantarme, a mirar el móvil, a seguir con la visita.

Superé todas las batallas, frente a la pantalla gigante, sumergido en la pausa que me proponía.

El arte se gana su nombre cuando te trastoca.

Gimnasia para el alma.

lunes, febrero 17, 2025

Laín

Hacíamos una visita guiada a las minas de Río Tinto, una experiencia más que recomendable a todos los niveles: por lo espectacular de la naturaleza, por el aprendizaje científico, por el conocimiento de nuestra historia. Hablamos de una explotación minera que viene de más allá de la época romana.

El caso es que nos explicaron todo el proceso de extracción y metalúrgico que nos llevaban al producto final, que no era el cobre que todos conocemos.

—No —explicaba el guía—. Todo esto se carga en el puerto de Huelva hacia China y la India, que utilizan medios no muy sostenibles para obtener las planchas finales de metal.

Fue entonces cuando nos habló de Eva Laín, sin decir aún su nombre.

—Una chica que va a conseguir que ese proceso final, el de mayor valor añadido, se pueda hacer aquí y sin contaminar.

Los visitantes nos interesamos por esa joven. ¿De dónde era? ¿Qué había estudiado? ¿Qué edad tenía?

—Es madrileña, con estudios de Química y lo que ha conseguido desarrollar es una revolución científica.

Qué de tiempo dedicamos a ensalzar a figuras de papel maché y qué poco a mujeres (y hombres) como Eva Laín. Cuando la gente, al escuchar su historia, muestra un interés desmedido.

Para ella la gloria.

Gilipollas

Una más de las desgraciadas consecuencias de la llegada al poder de Trump, es que se ha puesto de moda ser un cretino.

Se glorifica lo soez como comportamiento. Quien diga la barbaridad más grande se lleva el premio.

Ha salido en tropel toda una jauría de personal gritando contra los tiempos modernos, contra la diversidad, contra el respeto al diferente; a mofarse del débil, del pobre, del que no es blanco platino.

Están creciditos los matones de barrio.

No debemos caer en ese juego. Hoy, más que nunca, debemos reivindicar la empatía, la educación y el respeto a los demás.

Tenemos que demostrar, con nuestro ejemplo, que siempre gana la bondad.

domingo, febrero 16, 2025

Abrecartas

Me regaló un abrecartas precioso con mi nombre grabado, 'Borete'.

En mi vida hay una frontera que divide a mi gente en dos, la que me llama Borete, que tiene que ver con mi infancia, y la que se dirige a mí como Salva, ya a partir de mi adolescencia.

Cada vez que reordeno papeles y organizo libros, aparece el abrecartas y con él se presenta Bárbara, esa niña de la infancia a la que yo vigilaba en su cuna, como Carlota vigilaba a Fernando en mi última novela.

Ya no nos vemos, ya no sabemos apenas el uno del otro, aunque siempre nos alegra encontrarnos.

Hoy apareció el abrecartas y el pellizco se repitió con el eco de lo que fuimos.

viernes, febrero 14, 2025

Laura

'Mañana pego el salto para Sevilla', me escribía Susana Martín Gijón.

¿No habéis leído nada de ella? Estáis tardando. Su saga de novelas de Camino Vargas es todo un disfrute.

Acudía a un acto en el Hay Festival junto a la directora de cine Laura Hojman, así que reorganicé toda mi agenda para poder estar allí, con esas dos sevillanas empoderadas.

El acto, celebrado en las impresionantes salas de la antigua fábrica de Artillería de Sevilla —de donde salieron los leones del Congreso—, fue un olvidar todos los estreses.

A la salida del acto nos fuimos de cervezas y tuve la oportunidad de charlar con Laura, que compartió con nosotros las alegrías que los últimos documentales le está regalando.

Al día siguiente, Susana me escribió disculpándose... Yo le conté lo mucho que me gustó conocer a la directora.

'Anoche nos vimos su 'Antonio Machado, los días azules' en Filmin. No pude emocionarme más. ¡No dejéis de verlo!

Como le decía a Susana: la gente buena trae gente buena.

Funerarias

'De gintónics a funerarias'.

Ése es el mensaje que me envié. Es así como trabajo mi mundo interior para dar pie a mis textos de cada tarde. Voy mandándome a mi propio WhatsApp sensaciones que luego, en la calma de casa, me dedico a poner en pie.

Así, voy observando el mundo, y mi mundo, con los ojos bien abiertos, tanto respecto a lo que me toca de lleno como a lo que siento que afecta a los demás.

Lo que ocurre es que hay veces en que lo hago de forma tan críptica, que no entiendo las pistas que yo mismo me lancé.

¿De gintónics a funerarias? ¿Qué me quise decir?

jueves, febrero 13, 2025

Acentos

Me gusta preguntar por los acentos.

Hay quien ve monstruos en que nos atienda gente de fuera, que incluso vota por expulsarlos. A mí, en cambio, me apasiona escuchar formas de hablar distintas, se me hace más bonita la ciudad, más sana.

Acierto con dificultad, confundo al venezolano con el cubano, al turco con el marroquí, al chino con el nepalí, pero pregunto.

A ellos se le encienden los ojos, pero tratan de desviar la conversación a otro tema, porque quizás teman que tras mi sonrisa hay un tipo que los maldice por estar en nuestra tierra.

Estamos construyendo una sociedad enferma que sigue postulados propios del Neardental.

martes, febrero 11, 2025

Pilar

 Ayer enterramos a mi tía Pilar.

Toda una institución en la familia, la hermana mayor de mi padre, mujer religiosa, madre de nueve hijos, llevaba un año diciendo que se quería ir, desde que enviudó de mi tío Luis, un médico militar enjuto y delgadísimo, de tremendo vozarrón, al que yo tenía pánico cuando era un crío.

Quería irse, me decía uno de mis primos, pero no olvidaba una sola cita médica. Siempre pulula el terror a lo desconocido.

Para mi memoria queda su mirada perdida, agarrada a un busto de Cristo, deambulando por el tanatorio el día que enterró a su hijo Juan. No hay mayor dolor para una madre.

Ella creó una familia hermosísima, muy ligada a la medicina y al acompañamiento, muy humana; no pudo dejar mejor herencia, ayer no podía sentirse más amor en su despedida, con tantísimos nietos con los ojos rojos.

Fran, que la trató más en los últimos días de mi padre, tuvo más trato con la familia Mármol Navarro a partir del día en que yo pedí ayuda a mi primo Tete para echar un cable médico a mi suegro.

Empezó entonces a conocer a los hijos de Pilar y quedó maravillado.

—¿Cómo has tardado tanto en presentarme a los Mármol?

lunes, febrero 10, 2025

Cabarets

En mis años locos en París conocí a un canario.

Mayor que yo, terriblemente apuesto, cultivado, vividor, este hombre era un abogado que compartía vida con un francesito esmirriado, guapísimo, que actuaba en cafés con espíritu de cabaret.

Allí iba yo, y a la ópera, y a su casa, y a visitar exposiciones de arte contemporáneo. 

Cada día trabajaba más en Bruselas, con lo que se hacía más difícil quedar, hasta que un día me di cuenta que nos habíamos dejado de ver. Nuestras vidas eran tan intensas que tardé tiempo en echarle de menos.

Ahora no sabría cometer el error de volver a él, porque lo que significó para mí ya no funcionaría hoy.

Rosalía

Hace días me encontré con alguien de la familia a la que apenas veo.

Somos tantos primos y tíos que resulta complicado mantener el contacto. El caso es que me hizo especial ilusión verla. Ella representaba mis años de infancia, los veranos en la playa, las cenas de Navidad.

Al darle un beso de despedida le lancé un 'te quiero' que nos desconcertó. 

Que poco acostumbrados estamos a decirlo.

domingo, febrero 09, 2025

Color

Que se me va el santo al cielo a menudo es algo que no sorprende a quien me conoce.

Presto atención absoluta a cuestiones que me inquietan y soy disperso en grado sumo con aquello que no me motiva, lo que ocurre es que, a veces, incluso me sorprendo yo.

Estábamos hablando de coches entre compañeros de trabajo, algo lógico al ser el sector al que nos dedicamos. Cada uno contaba cómo le iba con el suyo y yo flotaba a mi bola, hasta que alguien me bajó a la tierra.

—Salva, tu coche ¿de qué color es?

—Ostras —respondí—. Pues no me acuerdo.

¡No nos lo podíamos creer!

sábado, febrero 08, 2025

Impotencia

Hay una realidad que me cuesta asumir, y me frustra, no puedo cuidar de mis amistades tanto como quisiera.

Enviar mensajes de móvil con corazones está bien y lo practico, pero alimentar las relaciones implica hablar, mirarse, tocar.

Hacer la cuenta de las horas libres no sirve más que para confirmar que no es posible, porque quedar para cenar con uno es renunciar a quedar con otra y las semanas pasan, de pronto te ves en primavera, y te quedan mil citas por concretar.

Yo quiero saber de ellos, tomar cafés, dar paseos, escucharles de sus vidas, ponerme al día de cómo les trata el mundo.

Que la vida se nos va y yo los quiero.

Amabilidad

Hay quien confunde amabilidad con falta de carácter.

Es algo que se da mucho en el mundo laboral. 

Ocurre que, si escuchas sin interrumpir, si sonríes al saludar o utilizas un tono calmado al explicar un tema, piensan que  te pueden comer con patatas, como si la razón la dieran el volumen de voz y el número de interrupciones por minuto.

El otro día un compañero me decía.

Salva, ¿sabes una de las cosas que más admiro de ti?

Miedo me das respondí.

Tu capacidad para hacer que nadie se te suba a las barbas sin perder las formas.

miércoles, febrero 05, 2025

Querer

Qué bonito que alguien me quiera tanto.

Esa sensación de plenitud de saberse amado es vitamina para el alma, saber que una persona a la que adoro me tiene en su pensamiento en su día a día, que me compra el queso que me gusta, que me dice lo mucho que le pongo, que sabe inquietarse por lo que me preocupa, que me llama cada noche desde la cama para decirme que no puede dormir sin mí. 

Saber que él percibe lo mismo de mí.

Solo el amor está a la altura del amor.


Barba

Las redes sociales me asaltan, sin previo aviso, con fotos de tiempo atrás y mi primera reacción siempre es la misma, confirmar si mi padre vivía o no.

Sin haberlo planteado, la última vez que me afeité fue el día previo a su muerte, hasta entonces nunca tuve barba, desde entonces no la he dejado de tener.

Así que verme fotografiado en el pasado me da una información brutal de algo que siempre nos marca, el maldito día en que nos convertimos en huérfanos para siempre.

Chino

Si quiero ver la última moda china, sin gastar un euro, me voy a la calle Trajano de Sevilla.

Desde hace unos años, en un local clásico donde ya hubo negocios hosteleros que nos gustaron, funciona un elegante restaurante asiático, regentado directamente por gente de Hunan, una provincia que estuvo en el centro del huracán en los tiempos del Covid.

Cada vez que me asomo a sus grandes cristaleras, el panorama es el mismo: chinos comiendo, incluso haciendo cola. Muy raro ver un occidental.

Peliculeros como somos, ya hemos ido Fran y yo un par de veces a impregnarnos de esos sabores, picantísimos, alejados del clásico arroz tres delicias.

Ves las pintas, los vestidos, las bolsas de la compra y te das cuenta de que allí se cuece algo, la gente guapa de aquel país que visita nuestro país se da tortas por estar allí.

Si un restaurante chino en Sevilla solo tiene clientes chinos y hay colas para entrar, ¿qué mejor publicidad? Algo estarán haciendo bien.

lunes, febrero 03, 2025

Ejemplo

Hay programas informativos en los que periodistas hablan sobre los derechos de los trabajadores a la conciliación familiar, a sus jornadas laborales de 8 horas, y ves a esos mismos reporteros, currantes de tomo y lomo, en la edición de la mañana, la tarde y la noche, de lunes a viernes, y en la tertulia del sábado noche, y en una conexión el domingo.

No salen las cuentas.

Vivimos en un país donde se ven edificios de oficinas iluminados a las ocho de la tarde.

Es lo que hay, porque si protestas hay un regimiento detrás esperando a ocupar tu puesto.

Queda mucha lucha aún.

Presente

Si los recuerdos no valen, ¿qué somos cuando no somos nada y la vida nos golpea?

Si el pasado no cuenta y solo vale el presente, no merecemos lo ya vivido, porque nada de eso existe ya.

Sin embargo, somos lo que somos hoy por todo lo que hicimos ayer.

No idolatremos solo el presente, no hagamos caso a quienes dicen que no hay que mirar atrás, huyamos de la cultura de ir quemando etapas, porque el día de hoy, el momento en el que me lees, no tiene alma de por sí si renunciamos al lugar de dónde venimos.

sábado, febrero 01, 2025

Uceda

El verano pasado murió una de las grandes poetisas que ha dado Sevilla a la literatura, Julia Uceda.

Una mujer adelantada a su tiempo que dio clases en la universidad de Michigan o en Irlanda, que fundó revistas literarias y fue aclamada con múltiples premios.

La mayor de cuatro hermanos, ya se vislumbraba desde pequeña que su mundo interior bullía de emociones, circunstancia imprescincible para escribir poesía. 

Siendo una cría, veía como a su casa del centro de la ciudad iban llegando hermanos que no entendía bien desde dónde venían; así que un día, sin levantar todavía dos palmos del suelo, le preguntó a sus padres:

'¿Dónde estaba yo antes de estar aquí?'

viernes, enero 31, 2025

Oportunidad

Lo dramático y maravilloso de la vida es que solo se nos da una oportunidad.

Hay quien se da cuenta demasiado tarde y hay quien no se entera nunca.

No es cuestión de vivir con ansiedad, nunca lo hice, sino con plena consciencia de nuestro papel en el propio desarrollo personal. Hay mucho de azar, otro tanto de decisiones de otros, pero, sobre todo, es en nuestros pasos donde se encuentran las claves del camino que recorremos.

Si en cada cruce eliges la opción más cómoda, acabas por descubrir que no te has movido de allí donde siempre estuviste. 

jueves, enero 30, 2025

Paseos

No a menudo, de vez en cuando, mientras paseo por el centro de Sevilla, suspiro por cruzarme con personas muy concretas que significaron mucho para mí. Amigos con mayúsculas que dejaron de serlo para siempre. Gentes, con nombres y apellidos, a quienes ya no me une nada y con quienes sé que no sabríamos, ni querríamos, retomar lo que una vez fuimos.

Me viene ese pensamiento y miro por aquí o por allá, por ver si llega ese abrazo, las miradas, el contarnos cómo nos trata la vida.

Son importantes para mí, aunque no estén. Siento amor, sí, aunque no desee nada de esos ángeles que un día existieron.

Solo un abrazo, un día, paseando por Sevilla. 

miércoles, enero 29, 2025

Muerte

Temía mucho más a la muerte de pequeño, cuando el monstruo apenas se veía como un punto negro en el infinito.

Ahora que ese monstruo ha crecido tanto, le veo cara de tonto y me asusta menos.

Sentía punzadas de terror cuando pensaba en el ataúd frío y yo allí dentro, cuando apenas yo era un chavalito que ni siquiera merecía el título de adolescente.

Quizás que mi madre muriera tan joven fue el clic que me hizo naturalizarla, a la muerte; tal vez el pensar que cuando no esté vivo no sufriré, porque no seré nada; el caso es que apenas me quita el sueño imaginar mi final.

Me lo quita pensar en el de la gente que quiero.

martes, enero 28, 2025

Catalanes

Mi trabajo me obliga a viajar mucho y esos viajes implican convivir con compañeros a los que tengo que tratar, con bastante frecuencia, fuera del horario laboral. 

Estaciones de trenes, aeropuertos, cenas, paseos por la ciudad.

Hago, siempre, por establecer un vínculo sano que facilite las cosas. No tanto por ellos, que también, sino por mí. Las compañías no elegidas hay que cuidarlas más, incluso, que las que nacen del corazón.

En el último proyecto en el que estoy inmerso, he vuelto a tener que construir vínculos nuevos, con la suerte de que, casi siempre, doy con gente muy apañada.

El otro día, comiendo, en Valladolid, una de estas personas, a la que aprecio, me hizo un comentario, indignado, muy en contra de mis pensamientos políticos, tal vez por tantear de qué pie cojeaba yo.

—Me temo que opino justo lo opuesto que tú —afirmé, con calma.

—Entiendo, Salva.

Y cambiamos de conversación. ¡Tan fácil!

domingo, enero 26, 2025

Clave

Soy también feliz sin Fran, él lo es también sin tenerme al lado y esa es una clave más de nuestro éxito como pareja, saber disfrutarnos tanto como mantener un rumbo propio, querer hacer feliz al otro sin renunciar a nuestros propios sueños.

Nadie mejor que él me anima a aceptar retos que sabe que me harán realizarme como persona, aunque impliquen alejamiento y renuncias como pareja.

Nadie como yo le empuja más a hacerse grande en aquello que le apasiona, por mucho que sean universos que nada tienen que ver con los míos.

Quererse es también eso.

Chinos

Le hablaba a Fran de una vecina en la que me estoy inspirando para construir un personaje secundario de mi próxima novela.

Esa mujer ya no vive aquí.

Cierto contesté, hace tiempo que no la veo.

Entonces él me contó que en el piso donde vivía ahora hay una familia china.

¡No sé cómo haces para enterarte de esas cosas!

Me miró como él hace, cada vez que me ve en Babia.

¿Sabes cómo me informo? Pues verás, cuando antes aparcaba la moto, veía a esa mujer en su terraza. Ahora, cuando la aparco y miro al mismo sitio, veo chinos.

sábado, enero 25, 2025

500

Era muy pequeño cuando me enfrenté por primera vez al concepto del dinero.

Una cena de navidad en casa de mi abuela fue el escenario. Con unas copas de más, mi tío Jesus Mari sacó quinientas pesetas y lanzó una frase, a todos los allí presentes, que me impactó.

—¡Este billete se te va de las manos en cuanto te descuidas! —gritó.

A mí, por entonces, quinientas pesetas me parecían una fortuna. ¡Cuántos dónuts se podían comprar! ¡Cuántos cromos del álbum de ciudades del mundo! ¡Cuántos chicles de menta!

Hay veces en las que me asomo a mi cuenta bancaria y visualizo a mi tío Jesús Mari, con las venas del cuello llenas de sangre, agitando el billete de 500 pesetas entre botellas de champán.

viernes, enero 24, 2025

Actualidad

Me duele que cada vez me duela menos la actualidad.

Que mis muchas esperanzas, de joven, en el ser humano, se desvanezcan cada tiempo un poquito, que los telediarios no dejen de ser un bucle que tiende a volver a lo más ruin en ciclos que estamos condenados a repetir.

Buceo en las páginas de los periódicos por encontrar la noticia que me diga que sí, que ese investigador, aquella escritora, este músico, aquel emprendedor, esa filósofa me han acercado, una vez más, al menos una vez más, a la utopía de creer que sí que es posible.

Que aún es posible.

jueves, enero 23, 2025

Ruán

Tengo una amiga francesa a la que veo menos de lo que me gustaría. 

Vive en Ruán y, siempre que voy allí, ceno con ella y su marido. 

Conocedora de mi amor por la cultura, le ilusiona cuando yo le digo que siempre intento dormir en el hotel al lado de la Catedral.

-Me puedo llevar horas mirándola. 

Retratada en todas las épocas del año por Monet, es un prodigio cómo el hombre ha conseguido tallar la piedra para realizar algo tan hermoso.

Cada cierto tiempo, Véronique se pasa por la catedral para enviarme una foto. 

Qué alegría da que se acuerden de uno a partir de las cosas bellas. 

miércoles, enero 22, 2025

Salsa

Cenábamos ayer en Valladolid tras una jornada maratoniana de trabajo y nos sorprendimos gratamente, en un local que al que suelo ir, con un plato riquísimo, una base semilíquida de aguacates, atún y mango con un toque picante.

Un compañero me comentó que, en ocasiones así, le explica a su mujer el plato y ella llega a descifrarlo, a través de sus explicaciones, hasta componer la misma receta.

Me decía que le había pasado varias veces.

—Me hace el plato exactamente igual.

Al instante, rectificó.

—Hace el plato exactamente igual.

Nadie prestó atención a la aclaración, pero yo se lo agradecí y él valoró mi agradecimiento.

martes, enero 21, 2025

Socializar

Todos albergamos, en mayor o menor medida, una inclinación a la insociabilidad que tratamos de combatir.

Lidiamos con esa parte perezosa de nosotros que se hace la loca cuando nos cruzamos en la calle con un conocido, que no coge el teléfono cuando nos llaman, que evita poner un 'me gusta' a un comentario por evitar la reacción en el otro, por muy bien que nos caiga.

Dejarse meter en ese caparazón es tan respetable como no hacerlo. 

Yo pertenezco a aquellos que se proponen no ser así, porque cuando no vuelves la cara, respondes al teléfono y le das al 'me gusta', dejando a un lado la reacción de la persona con quien actúas, acabas sintiéndote mejor.

lunes, enero 20, 2025

Conchita

Fue un viaje inolvidable a Gran Canaria.

Mariángeles, recién salida de una larga relación, Fran y yo. Los tres nos largamos ese verano a Maspalomas, alquilamos un coche y nos dedicamos a meternos entre pecho y espalda unos desayunos de marajá, recorrer cada rincón de esa maravillosa isla y disfrutar del placer de las charlas al sol.

Eran otros tiempos y el descapotable que cogimos tenía aparato de compact disc's, lo que no sé es cómo se nos ocurrió comprar en la primera gasolinera en la que paramos un CD de Conchita.

—Qué tía más cursi —dijimos cuando empezó a sonar—. ¡Qué música más ñoña!

El caso es que nos acompañó durante todos esos días; cada vez que nos montábamos en el coche, sonaba ella. Si en cualquier lugar del mundo oigo una de sus canciones, me transporto de inmediato a las islas y esos días felices.

Hace poco, bajaba en coche a Sevilla, en una ruta larga, yo solo, y me puse colorado al pedirle a Google que me pusiera música de Conchita.

Me encantan sus letras, cursis y poéticas, me gusta su música ñoña y su voz de no haber roto nunca un plato.

Qué le voy a hacer.

sábado, enero 18, 2025

Trump

Ya tenemos a un delincuente en la Casa Blanca, elegido por una amplia mayoría de estadounidenses.

Un defraudador fiscal, machista, xenófobo, imperialista, negacionista, involucionista.

Ya está aquí.

El pueblo ha decidido que lo gobierne un multimillonario sin escrúpulos y así nos irá.

La historia universal del hombre está plagada de capítulos como el que hoy se inicia, donde triunfa lo soez, lo violento, la brutalidad, el desprecio al otro, la ética de la no ética, la negación de la empatía.

Llegan momentos duros para los que queremos creer en un devenir luminoso para el planeta.

A nosotros quizás no nos dé tiempo a sufrir las consecuencias de este enorme paso atrás, pero las generaciones venideras nos maldecirán.

Cerveza

Me quité de la cerveza de un día para otro y por decisión propia.

Cervecero hasta la médula, me bebía las cañas como vasos de agua. Más en una ciudad como Sevilla, tan dada al tapeo, donde el calor te pide líquido casi helado para refrescar el cuerpo.

Que nadie me explique el placer de beberla, que me lo sé. Me ha acompañado en momentos muy felices y no reniego de ello.

La vida, sin embargo, es evolución y hay que saber dar pasos en la buena dirección.

Las mejores decisiones son aquellas que tomas de forma voluntaria, cuando eres tú quien decides que eso ya no te hace bien, que pesan más los pros que los contras.

Vivir con el 'sí, pero no' es más complejo, porque entras en la montaña rusa de las flagelaciones y los desquites.

Soy muy partidario de las decisiones firmes. Te hacen confiar más en ti.

Maldad

Sufrir de muy cerca, durante el último año, a una persona mala, perversa, me ha servido para aprender a ser un tipo mejor.

Lo decía una notable jurista, 'no nos engañemos, hay gente mala malísima'.

Puede que tenga que ver con mi carácter optimista, o luchador, pero es la gente sin principios la que me hace reafirmar los míos. Cuando tratas con quien no tiene escrúpulos, percibes cuán necesarios son.

Al enfrentar a alguien que solo busca destruir tienes dos alternativas principales, entrar en la batalla o confirmar qué es lo que nunca querrías ser. Y alejarte. 

Observas, analizas y valoras que tú siempre podrás mirarte al espejo cada mañana sintiéndote bien en tu cuerpo.

Descubres qué parte de ti, en tus reacciones, en tu vocabulario, en tus gestos podría tener algo similar a quien actúa tan mal y, entonces, tiendes a corregirlo, para ganar paz, para limpiarte.

Hay quienes tienen que convivir cada minuto con su mala sangre. Ese es su castigo.

viernes, enero 17, 2025

Limón

—Tienes toda la cara de haber chupado un limón —me dice día sí y día no mi querido Fran.

No le quito razón, nací con un semblante serio, tanto que hay gente que me dice, tras conocerme, que soy mucho más simpático de la imagen que doy.

—Te voy a comprar unas naranjitas dulces —me provoca Fran otras veces, antes de hacerme una foto—, para ver si se te cambia la expresión al comértelas.

Yo me doy cuenta en las reuniones de trabajo que hacemos por videoconferencia. Miro mi cara en la pantalla y me digo, qué pinta de malaje tiene ese tipo que soy yo.

Entonces, me sonrío y cada célula de mi cuerpo se reposiciona para hacerme aún más feliz.

martes, enero 14, 2025

Jaime

Tengo un amigo que escribe muy distinto a mí, y muy parecido.

Un hombre, como yo, al que le pesa, por momentos, la etiqueta de intruso, que nadie más que nosotros nos ponemos.

Su mirada desvergonzada a su propia realidad es todo un disfrute para los que lo leemos, porque Jaime tiene esa virtud de hacer de lo personal algo entrañable.

Alejado de poses, incluso torpe con el bien quedar, sus relatos carecen de filtros y abundan en inocencia, maravilloso cuando llevas una mochila detrás, como él, de más de cincuenta años de pura vida bebida a borbotones.

Hay días en los que piensa que no le lee nadie, que no evoluciona, que sus historias no llegan como tienen que llegar. Yo le insisto en que siga, en que tiene un lenguaje propio, una fuerza grande para ser reconocible y reconocido.

No dejéis de seguirlo. Es, por encima de todo, un hombre bueno.

lunes, enero 13, 2025

Foto

Estamos en una época en la que parece que no ha existido aquello que no hemos fotografiado.

Reconozco que una de las maravillas, entre tantas, que ofrecen las redes sociales es tener tu álbum vital, que te permite, en tardes tontas, ir hacia atrás en el tiempo para ver cómo fue ese viaje a Japón o como ibas vestido en la boda de Cristina.

De ahí al otro extremo, el hacerse una foto hasta para cepillarse los dientes, hay apenas un paso.

Recuerdo los viajes de fin de curso, en los que ibas con uno o dos carretes Kodak en tu cámara y tacañeabas antes de darle al botón para evitar quedarte sin fotos en los días finales.

Es un buen ejercicio, también para esto, el de la contención.

Hay lugares mágicos en los que se ven turistas fotografiando cada esquina, sin pararse a respirar lo que están viendo, acumulando miles y miles de imágenes que nunca tendrán tiempo de ver.

Escena

Hay veces en que una escena es suficiente para calificar a una persona para siempre.

Recuerdo ese jefe al que alguien de su equipo, un tipo competente y comprometido, le solicitó un cambio de horario.

Acaban de ingresar a mi madre por un problema grave, voy a quedarme esta noche con ella. Si le parece mañana entro dos horas más tarde y las recupero en el siguiente turno.

Su encargado le respondió:

A mí no me vengas con historias personales. Tú entras a tu hora y punto.

Hablo de una empresa enorme, donde los trabajadores tienen consolidados sus derechos y hay medidas de flexibilidad que se pueden adoptar ante situaciones como estas.

Cuando llegó a mis oídos esta historia, ya no necesité, ni quise, saber más de esa persona.

domingo, enero 12, 2025

Reverte

Tras publicar 'Andrea no está loca', una novela iniciática donde descubro mi vida como escritor al tiempo que la ciudad de Nueva York, me invitaron desde una asociación literaria a compartir espacio con Javier Reverte en una mesa redonda en La Casa Encendida, para hablar de literatura de viajes.

¡Qué responsabilidad!

Al avisarme con tiempo, no desperdicié la oportunidad de leer varios de los libros de viaje que Reverte había publicado en su larga vida de escritor, a los que uní alguna que otra novela de grandes autores, de las que guardo un gran recuerdo.

Y allí estaba yo, un escritor que apenas daba sus primeros pasos, junto a él, generoso, en las etapas finales de su carrera.

Hace unos meses, tras un viaje a Roma, me topé con su Un otoño romano, un encargo que le hicieron para retratar la ciudad. Entre sus páginas, describe cómo tuvo que volver a Madrid para dar una conferencia, y no pude evitar hacer cuentas: ¿habría sido aquella charla en La Casa Encendida, la que compartí con él hace veinte años?

Las fechas cuadraban. Busqué en mis archivos y encontré la foto de esa tarde.

De golpe, sentí un estremecimiento. Me vi formando parte de un libro, de su libro, y me dije qué afortunado he sido en la vida.

Mi recuerdo para Javier Reverte, un maestro que siempre tuvo la generosidad de tender la mano a quienes comenzábamos. No dejéis de leerle, es viajar a través de las palabras.

Santuarios

Hay lugares en ciudades lejanas donde, estoy seguro, piensan que vivo allí.

Mi recorrido vital me lleva a ciertos puntos que visito con frecuencia: Madrid, París, Bucarest, Valladolid, Aveiro, Córdoba... Y en cada uno de esos destinos hay rincones a los que siempre regreso. Cafeterías donde me siento con mi ordenador a pedir un café y dejar que las palabras fluyan. Restaurantes donde las cenas de trabajo se transforman en deliciosos momentos de complicidad.

Son mis pequeños santuarios. Espacios donde, sin ser de allí, me atienden como si lo fuera, con la familiaridad de quien ve al vecino entrar cada día. Quizás es porque siempre pido lo mismo, o porque sonrío al cruzar la puerta como si volviera a casa.

Es curioso cómo buscamos calor en lo cotidiano. Crear estos refugios, donde el anonimato se transforma en una rutina conocida, es mi manera de sentirme menos lejos. Una técnica sencilla, casi infantil, para engañar al desarraigo.

Quizás no importe dónde estamos, siempre y cuando podamos encontrar esos espacios que nos recuerden que somos humanos, que necesitamos cercanía, incluso en la distancia.

sábado, enero 11, 2025

Bien

Hacía tiempo que no nos veíamos. Tras ponerme al tanto, con dos frases, de sus últimos meses, me preguntó.

—Y tú, ¿cómo estás, Salva?

—Estoy muy bien —le contesté.

—Es una alegría escuchar eso de alguien. Pero, cuéntame, de salud, tu trabajo, con Fran...

—Todo muy bien, Raúl. Estoy feliz con mi vida.

Se quedó bloqueado, mirándome a los ojos con una sonrisa amable. Dándome el tiempo para que yo buscara algo de lo que lamentarme, ofreciéndome la noble generosidad de descargarme de algo, algún hilo del que tirar, pero yo no iba a entrar por ahí, porque no era necesario y porque, con mi respuesta, estaba siendo tremendamente sincero.

Siempre tenemos algo de lo que quejarnos, no hacerlo es una opción tan sana como las demás.


viernes, enero 10, 2025

Intento

Cada vez que escribo la palabra 'intentar' en el trabajo, siempre la termino borrando.

'Voy a intentar hablar con el director...', mal, 'voy a hablar con el director'. 'Intentaré tenerte al tanto', mal, 'te tendré al tanto'.

Es un mantra que me repito y que ha hecho que la vida laboral me haya ido bien, hablar con decisión, no andarme con rodeos, ni con frases que empiecen por 'es que...'. 

Si alguien me solicita algo justo y está en mis manos hacerlo, le respondo con un sí.

Cuando estás todo el día con el 'intento' en la boca, acaban por no fiarse de ti.

jueves, enero 09, 2025

Democracia

En mi empresa comparto muchas horas con compañeros que son, mayoritariamente, de derechas. Es una realidad, del mismo modo que mi familia, más allá de mi núcleo más cercano, también piensa en modo conservador.

Mis amigos, en cambio, son, en general, de izquierdas, mucho más afines a mí. Los he elegido yo. No porque les haya pedido un carnet para afianzar la amistad, sino porque las cosas funcionan así.

La gente se busca de forma natural.

A una persona sí la define su tendencia política, no nos engañemos. Pero también la define su sentido de la lealtad, su grado de empatía, sus ganas, o no, de comerse el mundo, su capacidad de amar, su espíritu combativo, su humor, su percepción de la realidad.

Asistimos a tiempos convulsos en los que no puedes hablar de política sin dar gritos, cuando la política es un tema central de nuestra sociedad, que está en la base de la democracia que muchos, cada vez más, quieren liquidar.

No nos permitamos odiarnos.

lunes, enero 06, 2025

Íntima

Abusamos del adjetivo íntimo cuando nos referimos a los amigos.

Hablamos de palabras mayores, de esas personas que sabes que nunca te dejarán tirado. 

¿Cuántas tienes así?

Aquí se puede aplicar con claridad el viejo refrán de pedro ladrador poco mordedor.

Le escuché a un conocido con quien hablaba que tenía una íntima amiga en una determinada empresa. Como resultó que yo la conocía, le dije:

Sí, la conozco, esa mujer que está casada con un japonés, ¿verdad?

¡Ah! ¿Está casada con un japonés?

Desde hace veinte años.

Material

En estos tiempos de regalos que acaban de pasar me reafirmo en mi idea de que no hay nada material que me vuelva loco.

Tengo todo lo necesario.

Mis ilusiones tienen que ver con seguir viviendo con serenidad, no perder la capacidad de emocionarme, querer y querer bien.

Quiero, eso sí, seguir viajando, probando comidas originales, comprando libros nuevos.

Quiero seguir amando.

Del resto, me sobra todo.

domingo, enero 05, 2025

Paparajote

—Os voy a invitar a paparajote para el postre.

Nos explicó que a alguien de Murcia se le ocurrió aprovechar el resto de la masa de las empanadas, de modo que con una hoja de un limonero raspaba para no dejar nada sobre la bandeja y lo espolvoreaba de azúcar.

Antes habíamos comido zarangollo, un plato de la huerta murciana del que no habíamos oído hablar.

Riquísimo.

Así hemos pasado días felices, entre vinos de Jumilla y Yecla, porque la clave de viajar, a mi entender, es sumergirte en la tierra que visitas, en escuchar con las orejas bien abiertas lo que te quieran contar de ella, en observar con ánimo de aprendiz. Olvidar de dónde vienes.

Viajar, también, es empatizar. 

A ver quién se mete ahora con Murcia en mi presencia.


sábado, enero 04, 2025

Mimar

Nos exigimos mucho y nos cuidamos poco.

No hablo de repetirnos cuánto nos queremos ni mantras de ese tipo, pero sí de sentarnos en la cama, antes de acostarnos, y masajearnos durante un rato los pies, sin pensar en otra cosa que en buscar el propio bienestar y desencontrarnos de tanto barullo externo.

No digo que tengamos que decir yo, yo y, después, yo, pero sí escucharnos desde dentro. Tumbarnos en el suelo, poner las piernas en alto y dejar que el tiempo pase sin atender a otro ruido que al bombeo de nuestro corazón.

Hay técnicas orientales, cursos de relajación, métodos de todo tipo, pero nadie como uno para darse regalos tontos de paz en los que concentrarnos en nosotros para mimarnos un poco.

Miramos, demasiado, para fuera.

lunes, diciembre 30, 2024

Huelva

Llevábamos toda la semana esperando esa comida en Huelva y el día llegó este pasado sábado.

Tras un maravilloso paseo soleado por el muelle con nuestros amigos onubenses, llegó el momento de buscar el restaurante.

A quien no esperábamos era al camarero y a su entrada en escena, en la que se dedicó a alabar, sin venir a cuento, a la Hungría de Víctor Orban, incluso permitiéndose mofarse del mundo homosexual con bromas de muy poca gracia.

—Me temo que en esta mesa pinchas en hueso —protesté.

Sí. Lo fácil es lanzar media sonrisa, esperar que nos cuente los fuera de carta y hacer que uno no ha escuchado nada. 

Yo no sé ser así.

El resto de la comida, deliciosa en todos los sentidos, fuimos servidos por un señor mayor, al parecer dueño del restaurante.

Al día siguiente me enteré de que una de las personas, muy querida, que se sentaba en esa mesa, la organizadora de la comida, se levantó discretamente y pidió que ese camarero no nos volviera a servir.

La clase.


viernes, diciembre 27, 2024

Escena

Es la escena más bonita que retengo de estas Navidades.

Mis hermanas nos daban los regalos a los tres hombres de la familia, mi hermano David, mi sobrino Iván y yo.

Cuando este recibió el suyo, se abrazó a Raquel, su madre, y luego fue, gateando por el sofá, hasta su tía Mónica, en quien se desparramó con sus enormes 21 años, como si fuera un crío.

Iván ha tenido la suerte de contar con dos madres y él no para de mostrar, con toda su inocencia, que las quiere, muchísimo, a las dos.

jueves, diciembre 26, 2024

Ventanas

Son tres ventanas de arco redondo, pequeñas, que asoman a una plaza sin salida, desde un tercer piso, y que puedo ver a menudo desde la calle Peris Mencheta.

La imagino allí, entre sus cosas, por darme el placer de pensar en ella. 

Que abre una de las tres ventanas y aparece con su pelo negro gritando:

—¡Sube, Salva!

No quiero que se rompa ese sueño, no quiero que quiten esas tres ventanas, ni que se abran para que aparezca alguien que no sea Montse.

Yo sigo caminando por allí, da igual con quién o hacia dónde; no hay vez que no mire para allá por si se produce el milagro.

(—Ay, mi Salva)


Correos

Tengo la fortuna de enviar muchos libros dedicados, más en estas fechas, de ahí que un día de cada dos baje a Correos a mandar paquetes.

Intento acudir a horas en las que no esté una determinada funcionaria, desagradable en el trato como ella sola. Tanto es así, que me apetece acercarme al director de la oficina para pedir el cuadrante de los trabajadores, para organizarme en función de sus agendas.

Cuando la veo allí y saco el tiquet, juego como un niño a imaginar en cual de las tres ventanillas me va a tocar. Si, llegado el momento, me aparece su número y no tengo prisa, me hago el loco y vuelvo a sacar un tiquet para evitarla.

Son placeres pequeñitos.

Marbella

Estando en Marbella, fuimos a visitarla.

Teníamos el nombre de la calle y no fui difícil encontrarla. Era un mediodía caluroso de finales de primavera. Ella no pudo hacernos más fiesta.

—Pero ¡qué alegría!

Nos colocó en un lugar privilegiado, nos preparó unos cócteles y se afanó en contarnos lo que había sido de ella en los últimos años desde que se fue de Sevilla.

—¿Y cómo te va en el trabajo? —le preguntó Fran.

—¿Qué trabajo, Fran? Yo no estoy trabajando...

—Y esto, entonces, ¿qué es?

—Ah, ¡el bar!, es que estoy aquí tan bien...

Que no lo consideraba trabajo.

Álex

Viene cada año por Navidad y siempre lo recibimos con los brazos abiertos.

No sabemos nada el uno del otro durante el resto del año, pero cuando él baja a ver a la familia, me llama.

Ocurre que, de no observarnos, de no compartir, de no mensajearnos, hemos ido volviéndonos dos desconocidos, tanto que la cena de estas fiestas ha sido un completo desastre.

En las antípodas en todo lo que tiene que ver con la visión del mundo, la conversación fue derivando hacia temas que nos definen tanto como personas que los dos nos dimos cuenta de que el hilo que nos unía ya se había roto.

Estábamos en casa, Fran se acostó y nos quedamos a solas.

Por todo lo que te quiero le dije, creo que sería bueno que esta cena se acabase ya.

Él me dio la razón, nos abrazamos y se fue.

No creo que haya ninguna otra.

martes, diciembre 24, 2024

Pánico

Hay quien tiene pánico a la Navidad.

Suele coincidir con aquellos que han sufrido pérdidas en fechas cercanas a las de estos días, días que ejercen de impulsores del vacío que supone no contar con esos seres queridos.

Estas fechas potencian recuerdos de casas llenas, de risas tontas, de escenas tiernas que puede que no vuelvan, o no en el mismo grado, con las personas de entonces ni la alegría de nuestros tiempos jóvenes.

Ese pánico se vuelve odio al villancico, al turrón y a los programas enlatados que se repiten una y otra vez para recordarles que hubo un tiempo en el que sí creyeron en la Navidad.

Tele

Me gusta tener la tele apagada, porque padezco el síndrome infantil de quedarme tonto si la encienden.

Cuando llegamos a un local en el que la tienen conectada, Fran se ocupa de buscarme el asiento apropiado para darle yo la espalda a la pantalla.

—Es que se queda embobado —aclara a los demás.

Sí, debo conservar esa patología de indefensión de cuando era un renacuajo. Me encienden una tele y se me olvida el mundo.

De ahí que, en mi casa, sea un aparato, negro, de decoración.

Reservas

Nos ocurrió en un restaurante de nuestro querido San Sebastián. Habíamos llamado a última hora para cenar y solo quedaba un rincón para nosotros.

Cuando llegamos allí, nos encontramos una enorme mesa preparada para una celebración. Apenas esa gran mesa y la nuestra. Fran y yo nos miramos un poco mosqueados, por lo que eso implicaría de jaleo a nuestro lado.

La noche fue pasando y no llegaba nadie. El local lo llenábamos Fran y yo. La cena estuvo exquisita y ya al final, cuando pagábamos la cuenta, preguntamos al encargado del restaurante.

—Nos han dejado la reserva tirada —se lamentaba—, con las neveras llenas de género y ni siquiera se han dignado a responder al teléfono.

Hace poco, en un restaurante de Sevilla, nos encontramos con una escena similar.

La falta de empatía, y decencia, del ser humano es universal.

Estrella

Allí me había llevado una estrella que había creído en mí, a ese inmenso salón de tapices donde celebró sus bodas Carlos V, en los Reales Alcázares de Sevilla.

Días antes le pregunté qué vestimenta era la apropiada, sin imaginar el ceremonial.

—Chaqueta y corbata, Salva.

Fue Rocío Gálvez, escritora, a quien conocí en un encuentro literario, quien me avisó del premio cultural que acababa de nacer. Fue ella quien me animó a presentarme.

—He pensado que tus escritos diarios podrían ser dignos de premio.

Un tiempo después recibí un mensaje de Ana de la Peña, alma mater del evento y mujer emprendedora, confirmándome que me habían seleccionado entre los nominados.

Esa noche mágica comprobé que un jurado presidido por el Ateneo de Sevilla, políticos de izquierda y derecha, artistas consagrados como el pintor Salustiano García y patrocinado por grandes multinacionales, bufetes de abogados y entidades culturales, habían elegido mi nombre entre todos los nominados.

—El 'Premio digital de Sevilla a la mejor columna de opinión' es para el escritor Salvador Navarro —anunció la conductora del acto, Mónica Rosón.

No me habrían elegido si no les hubieran convencido mis textos durante todos estos años, lo sé. Pero también sé que no me habría llevado esa alegría inesperada sin la intervención de un ángel.

Es el mayor aliciente para mí y mi carrera literaria en este año que termina.

Gracias, Rocío Gálvez, por creer en mí.

lunes, diciembre 23, 2024

Cabanás

Iba camino de Oporto en coche y escuchaba una radio española, en la que entrevistaban a una oftalmóloga sevillana de apellido Cabanás.

'Tengo que memorizar ese apellido', me dije.

Acababan de premiarla en Filipinas por su labor social en países del África negra, donde se va temporadas largas, de forma altruista, a operar de enfermedades complejas a gentes que no se lo podrían pagar.

Esta mujer, Margarita de nombre, no solo asumía como lógica su tarea, sino que se sentía privilegiada de poder realizarla.

La que sale ganando decía soy yo.


Luxemburgo

No hace mucho me acerqué a visitar la boulangerie que tenía abajo de casa cuando vivía en París.

En un paseo emocional, volviendo veinte atrás al lugar donde tan feliz fui, me asomé por ver si seguían vendiendo croissants de almendras. 

Las chicas que atendían no eran las de entonces, lo que tenía claro no tanto por recordar sus caras sino por su juventud.

Recordé entonces las tardes de invierno en las que bajaba casi a escondidas de mí mismo para saborear uno de esos croissants rellenos de crema recién hechos. 

Mi penitencia era correr todo el perímetro de los Jardines de Luxemburgo por cada uno que me comía. Así que, si no quería correr, no bajaba a pecar.

Veinte años después echo de menos no solo los croissants, sino la carrera de penitencia entre maravillosas alamedas bajo un frío glacial.

domingo, diciembre 22, 2024

Montsant

—Os propongo un tinto del Montsant para celebrarlo.

Era el cumpleaños de Fran y nos fuimos a nuestro restaurante favorito a cenar.

—¡Qué te gustan los vinos catalanes! —le dije a Ana, la chica que lleva la cava del lugar.

—Me fascinan, Salva. Pero yo soy sevillana, y no tengo nada que ver con...

—A mí me encanta que nos los propongas —no dejé que tuviera que explicarse—. Haces mucho bien.

Vivimos en un ambiente tan odioso que todo se vuelve política. Justificarse se convierte en una obligación. Los pueblos se encariñan entre sí por un vino, por una canción, por una novela, por una película, antídotos emocionales contra aquellos que colocan cristales deformados para hacernos ver monstruos donde no los hay.

—Queremos una botella de Montsant.

sábado, diciembre 21, 2024

Gambas

Es probable que para cuando leas este texto ya me haya llamado Raquel para decirme qué me toca a mí comprar para la cena de Nochebuena.

Si no fuera por mi hermana, acabaríamos sentados esa noche delante de unos cuantos platos de comida preparada de última hora.

Nunca lo permitiría ella.

En toda familia, en todo grupo de amigos, está esa figura impagable del organizador, quien asume el rol de que las cosas marchen bien y no nos abandonemos.

Raquel se ocupará, como siempre, de la carne mechada y la ensalada de endivias con roquefort. 

Mantener las costumbres es, también, una prueba de amor.

domingo, diciembre 15, 2024

Hormonas

Fran duerme menos que yo, así que los días de fiesta él hace de mi despertador natural. 

Se despereza, consulta el móvil, se levanta, viene, va... 

Las veces que veo la oportunidad, lo abrazo, porque los años han demostrado que poseo el poder de adormecerlo de nuevo. No es necesario más que rodearlo con mis brazos para que, en cuestión de segundos, le baje el ritmo cardíaco, los músculos se le destensen y acabe expulsando ese ligero resoplido que indica que está dormido.

Lo que ocurre, algunas veces, es que el que se despierta soy yo y acabo con el brazo dormido de sostenerlo, sin quererlo despertar.

Colectiva

Estoy subyugado por la inteligencia artificial.

Sí, da cierto vértigo.

Poder establecer una comunicación con un sistema que responde en segundos a preguntas muy complejas es, en todo caso, excitante. Rebatirle, redirigir la conversación, solicitarle detalles, descifrar sus respuestas, 

Sí, da cierto miedo.

En todo caso, yo la rebautizaría, porque lo de artificial puede sonar a que está creada a partir de la nada y no es así. Esta inteligencia se alimenta de toda la inteligencia acumulada en trillones de archivos, documentos, ensayos, tesis, investigaciones, enciclopedias, experimentos creados por el hombre y es el propio ser humano el que ha conseguido construirla.

¿No sería más hermoso llamarla inteligencia colectiva?

Sábato

Decía Sábato que el sufrimiento es mucho más didáctico que la felicidad.

Duele admitirlo, pese a la carga de certeza que encierra la afirmación, por mucho que estas aseveraciones no sean fácilmente demostrables por la ciencia.

¿Qué investigador se atrevería a meterle mano a esta teoría? ¿Cómo medir cuánto nos enseña el dolor?

Lo cierto es que cada uno de nosotros tenemos nuestro bagaje personal, sabemos a los precipicios a los que nos hemos asomado y situamos con rapidez los dos o tres momentos más desgarradores de nuestras vidas.

Fue en esos instantes cuando descubrimos la tremebunda realidad del alma humana.

Camafeo

Yo aprendí hace tiempo a despojarme del pudor de no saber.

Al asumir nuevos retos en mi empresa cada cierto tiempo, me he acostumbrado a preguntar con naturalidad acerca de aquello que desconozco. Entiendo que es una forma sana de comunicación.

Cuando estoy a solas, no tengo más remedio que interrogar al señor Google.

Le doy un pellizco a la página de la novela y le consulto:

¿Qué es camafeo?

Entonces integro que se trata de una piedra preciosa con una figura tallada en relieve.

Reabro el libro y sigo leyendo.

No hay nunca que dejar de preguntar, ni sentir vergüenza por no saber.

Alesia

Llegué muy tarde a Roma la noche del sábado y el código de entrada en el apartamento que había pagado no funcionaba. Llamé al teléfono del propietario, que sabía que aterrizaba a esa hora, y no respondía. Tras un buen rato tirado en la puerta, en una noche helada, un matrimonio mayor abrió el portón y pude entrar. Una vez en el apartamento, no estaban las llaves que se indicaban en el documento que me enviaron, por lo que al día siguiente no pude salir en toda la mañana hasta conseguir dar con la propiedad.

Les expliqué que había pedido unos días de vacaciones para bajar el estrés, no para subirlo y que me parecía escandaloso tratar tan mal a un cliente.

La chica se disculpó y me prometió resarcirme con el pago de esa noche.

No llegó el dinero. Pasó un mes y reclamé. No hubo respuesta.

Coloqué entonces una reseña al alojamiento explicando exactamente lo que me encontré y el maltrato recibido.

De inmediato esa chica me escribió para preguntar dónde podía ingresarme el dinero para que yo retirase la reseña.

Yo le contesté categórico.

'No necesito el dinero'.

Lavaplatos

—¡Tenemos un lavaplatos! —me grita Fran, cuando me meto en el fregadero.

Entonces le respondo que soy como la Pantoja.

—¡Me gusta limpiar!

Hacerlo, incluso, con esmero. Con agua caliente en invierno. Secando bien los cubiertos. Dejando las copas relucientes.

Creo que es un ejercicio que baja el cortisol, al menos, a mí, me permite concentrarme en algo manual, concreto, ordenado, mecánico para así reducir la aceleración a la que muchas veces me encuentro sometido.

Intento no abusar del agua, ni del termo, para no encontrar razones medioambientales que justifiquen que es más ecológico usar el lavaplatos.

sábado, diciembre 14, 2024

Zurrón

Los instantes previos a despertarme tiendo a estar más desprotegido y aparecen, envalentonadas, amenazas que me desconsuelan, gran parte de ellas relacionadas con mi mundo laboral. Una reunión con un compañero que me desagrada, una presentación que no tengo del todo controlada, una entrevista con algún gran jefe que sé que me creará ansiedad.

Hace unos meses encontré el antídoto. ¡El zurrón!

La técnica es la siguiente, en cuanto aparecen esos monstruos por mi cabeza no les permito que se hagan fuertes en mis pensamientos.

¡Al zurrón!

Y desaparecen. Por completo. Ésa es la regla del juego y me he concedido tres oportunidades cada amanecer. Que aparece un malnacido por mi cabeza.

¡Al zurrón!

Desde que he creado este método, nunca he llegado a meter ahí a más de tres impresentables, con lo que me despierto como una rosa.

Soy un especialista en respetar las normas de los juegos que me invento.

domingo, diciembre 08, 2024

Generosidad

Hay días en los que vamos a la carrera y apenas tenemos tiempo para comer juntos.

Hay otros en los que confirmo que llegaré tarde y no lo podré ver.

Es en esas ocasiones cuando sé que allí estará la mesa con mis antojos preferidos. Que si hay solo un filete empanado, lo habrá guardado para mí, que si quedaba un culillo de vino, me lo habrá reservado, que si no había más que un trozo de empanada, que él hace tan bien, ese trozo estará allí.

Si había varios sandwiches, sé los que dejará para mí.


Málaga

Salí corriendo para entrar en el ascensor de El Corte Inglés de Sevilla antes de que cerrara.

Una mujer, que ya estaba dentro, sola, que no pudo anticipar mi llegada, ni me vio entrar, lanzó una frase a través de su teléfono.

—Acabo de llegar a Málaga, cariño.

Entonces, para su horror, giró la cabeza y me vio. Nos cruzamos la mirada y ella, una mujer hermosa en los 40, estuvo a punto de darme una explicación, como si yo tuviera derecho a meterme en su vida, pero, en cambio, miró al suelo y se calló.

Si yo hubiera sido el protagonista de alguna de mis novelas habría encontrado la forma de entablar una conversación, pero soy el escritor que las escribe y no tuve el valor de decirle que yo también he contado más de una vez que estoy donde no estoy.

Seguidores

Que sepáis que presumo de vosotros, de quienes reseñáis mis novelas, de los que compartís mis textos, de quienes los comentáis, les ponéis un corazón o, simplemente, los leéis.

La otra tarde, antes de empezar una entrevista, la periodista me preguntaba cómo había conseguido tanta fidelidad de mis lectores y yo le explicaba lo que considero que es una clave en esta comunión con vosotros: la coherencia.

Soy lo que veis, sabéis de qué pie cojeo, las actitudes que me irritan y las cualidades que me enamoran. Así, día tras día, he conseguido establecer un nexo de unión que me hace sentir muy orgulloso de teneros, porque vibráis en ondas muy parecidas a las mías, porque nos damos, así lo siento, amor en las dos direcciones.

Son muchos los que pasan y no se quedan, lo sé, por eso aprecio tanto vuestra fidelidad y presumo, cada día más, de la gente tan interesante que he conseguido reunir en torno a mi mesa-camilla.

Hay sitio para todos.

Albufeira

Hay una ciudad preciosa del Algarve portugués a la que me resisto a ir cada vez que Fran me lo propone, Albufeira.

Pese a su ubicación privilegiada, las calles encaladas y su playa de arena fina, integrada en la trama urbana, esta localidad se ha convertido en una franquicia de lo británico.

Toda la cartelería en inglés, pubs transmitiendo fútbol de la Premier, grupos de borrachos venidos en tropel desde Londres, comida propia de otros territorios donde lo que predomina es la hamburguesa, los fish & chips y las patatas fritas.

No hace mucho leí un artículo de un rotativo londinense que pedía que en España no dieran de cenar a las siete para los turistas. 'Cuando vamos a España, queremos ir a España y sentirnos en España'.

La portuguesa Albufeira, como tantas otras españolas, ha preferido prostituirse y plantar un decorado falso para hacer dinero fácil.

Con lo bonito que es viajar para no encontrarse con lo que ya tienes en casa.

Saturación

Cuando entré en la Galería Doria Pamphili me dirigí del tirón a la pequeña sala donde me esperaba desde hace siglos Inocencio X.

Velázquez consiguió que, nada más entrar en la estancia, ese Papa de mal genio me desbordase con su mirada inquisitorial. 

Qué habilidad para captar, para toda la eternidad, el carácter de un individuo.

En ese espacio mágico ocurre algo que te hace ferviente creyente en la potencia del arte, porque justo al lado del retrato de Inocencio X de Velázquez está el busto de Inocencio X de Bernini. 

¡Son iguales! 

La mejor prueba de la fidelidad a las facciones del pontífice es que dos artistas, pintor y escultor, consiguieron poner en lienzo y piedra a la misma persona.

Siempre tenemos la duda de si los retratos de gente que no existe reflejan en realidad a esa persona que nunca podríamos conocer. Visitar esa galería es la demostración de que sí.

Recorrí el resto de salas con cierta prisa, quería salir a la luz de Roma sin empaparme de más belleza que me distrajera del impacto que me produjo viajar siglos atrás a dejarme avasallar por esa mirada.

viernes, diciembre 06, 2024

Planteos

Es bueno plantearte qué estás haciendo con tu vida.

No a cada momento, ni con ansiedades, sino de forma calmada, en soledad, cuando la vida te regala un rato sin prisas.

Nos movemos tantas veces como autómatas, que hacen lo que se supone que toca hacer, que nos quitamos oportunidades de modificar el rumbo, desconocedores de nuestra propia fortaleza para cambiar las cosas.

Rendirse es lo fácil, aletargados por el poderoso aroma perverso de la rutina.

Podemos ser mejores, tenemos más capacidades de las que pensamos, surgen más posibilidades para demostrarlo de lo que creemos. En temas concretos, en decir sí o no a alguien, en ir a ese evento o no, en invertir tu esfuerzo en sacar ese proyecto o mirar hacia otro lado. No hay límite de edad para cambiar nuestro mundo.

Cada decisión que tomamos es un camino hacia una vida u otra. 

Yo me niego a dejarme llevar por el sendero de lo previsible.

Yo quiero más de mí.

Personas

Las personas no son como nosotros pensamos que deberían ser y ahí radica parte de nuestras frustraciones con ellas, que no nos damos tiempo a conocerlas e, inconscientemente, les pedimos que actúen como nosostros vemos lógico actuar.

Pero ellas no son nosotros y de ahí viene el desengaño muchas veces, por reflejar en los demás nuestras expectativas, que no son propias a esa persona.

Porque somos detallistas, pensamos que los demás lo serán, porque nos consideramos sociables damos por descontado que los otros saben socializar. Cuando eso no llega, nos frustramos, pero tal vez la culpa no está en ellos, sino en nosotros, por no habernos dado el tiempo de conocerlas, por pedirles que sean como no son, por juzgarlas con los ojos con los que nos juzgamos a nosotros mismos.

España

El primer vuelo que cogí en mi vida fue para ir a la República Dominicana. No me gusta andar con tonterías.

Si, a mi edad, soy todavía impresionable, no podéis imaginar cómo lo era por entonces. Cruzar el Atlántico y aterrizar entre palmeras y un mar turquesa puso a prueba mi corazón.

Era el viaje fin de carrera y un buen puñado de ingenieritos nos lanzábamos a la aventura del ron, la bachata y las pieles achicharradas.

Yo me apuntaba a un bombardeo.

Al ser mi escuela, por entonces, casi en exclusiva de chicos, el grupo iba de discoteca en discoteca a la búsqueda del sexo femenino. No me quedaba otra que estar ahí.

Cuando nos diluíamos entre la muchedumbre, las chicas locales se nos acercaban, experimentadas, imagino, en tratar con universitarios venidos de Europa. 

Yo, con dos Brugal en la cabeza, era presa fácil y las niñas se me acercaban, llamándome por el nombre de donde venía.

Hola España, ¿me invitas a un roncito?

Qué responsabilidad, pensaba yo, representar a mi país.

Fácil como siempre he sido, invitaba a todos los roncitos del mundo, hasta que empezaban a meterme mano. Ya tenía experiencia para escabullirme a tiempo.

Algunas me enviaban mensajitos en servilletas de papel.

'España, estás muy rico'.

Yo levantaba la cabeza y veía a una chica guiñándome el ojo, que se me acercaba.

¿Cómo está mi España?

Tu España está como una cuba.

Respeto

Si analizo las escasísimas veces en las que Fran y yo nos hemos enfadado, seriamente, en más de veinte años, el uno con el otro, han tenido su origen siempre en la consideración de falta de respeto por parte de uno de los dos, sensación real que quizás no viniese, tal vez sí, de un acto de mala intención por parte del otro.

Es fundamental, para que una pareja funcione, que no se permitan trasvasar determinadas fronteras. Por mucho amor que exista, si esa barrera del absoluto respeto se atraviesa una vez y no hay reacción de la otra parte, volverá a cruzarse más veces y cada vez se llegará más lejos.

Si uno se siente ofendido, aunque el otro no lo vea ni lo entienda, debe escucharlo, porque ha tocado un punto de dolor al que no debe volver a recurrir.

El amor asienta sus bases en el respeto y la admiración.

martes, diciembre 03, 2024

Blanco

Íbamos a un concesionario de Renault para que mis hermanas se compraran un coche.

Algún descuento tiene la familia después de 30 años trabajando en la empresa.

Dejé que ellas se pasearan, que vieran, hasta que ya por fin un comercial se nos acercó. 

Yo no quería influir en nada, así que dejé que, tras comentarles ellas su presupuesto, este les explicara las motorizaciones, los consumos, las tapicerías, los posibles extras, los maleteros, los tipos de conducción, los pros y los contras de cada modelo. Un buen rato. Hasta que les preguntó qué es exactamente lo que buscaban.

—Yo lo que quiero es un coche blanco —respondió Mónica.

Fango

Ha sido tan impactante el último mes con las trágicas noticias de Valencia que las pesadillas se han hecho presentes de forma continua.

Si a eso le unimos los diez días que pasé en Roma, donde quedé subyugado, los dos acontecimientos, el personal y el humano, se unen en un delirio nocturno que me hace no parar de dar vueltas en la cama.

Me desperté el domingo tras pasar toda la noche entre ruinas romanas llenas de barro, así que, perdido, me planté en el centro comercial de mis sueños. 

Una señora, al verme tan sucio, se me acercó y me tendió una tarjeta.

Es mi negocio, ¡ven!, te voy a vestir nuevo de la cabeza a los pies.

Yo leí el nombre del negocio, 'El trenecito de las algas'.

¿El trenecito de las algas?

Ya desayunando, se lo conté a Fran.

¿Existe algún negocio que se llame así?

Él me pasó la tostada y la mantequilla.

Estás como una regadera, Borete.

domingo, diciembre 01, 2024

Putrefacto

Cuando aparece un personaje putrefacto en mi vida empiezo a temblar, sobre todo si pertenece a la esfera del trabajo, porque ahí tengo difícil escapatoria. 

Lo que ocurre es que el otro Salva que habita en mí, el escritor, comienza a frotarse las manos de placer, disfrutando de escenas que vendrán que ni pintadas para próximas historias.

La gente mala no sabe lo atractiva que es para un novelista.

Si lo supieran, a mí no me harían daño, porque averiguarían que me están haciendo un regalo y eso es más de lo que podrían soportar. 

Así que mi yo ingeniero se sacrifica por mi yo novelista y le cede, gustoso, la venganza.

Sin ir más lejos de este año, he vivido en persona escenas de tan baja catadura moral, de tan miserables, tan ruines, que no veo el momento de ponerlas en boca de algunos de mis personajes, porque no hay nada más creíble que lo que uno ha vivido en primera persona.