jueves, junio 18, 2026
Tánger
martes, junio 16, 2026
Ojiplático
No es admiración, en ningún caso, pero sí una suerte de abducción la que me produce ver a determinados compañeros meterse tan de lleno en temas técnicos que pareciera que les fuese la vida en ello.
¿Es eso bueno para él? ¿Es bueno para le empresa?
Siempre me he preguntado si a una compañía le interesa tener empleados adictos al trabajo, esos que no saben hablar de otra cosa y que te dicen que no hay mejor momento para ellos que el que dedican a su profesión.
Soy de la teoría, interesada, de que cuanto más vida interior ─y exterior─ tengamos, más frescos llegamos a nuestra empresa y más productivos somos.
Versiones
Hay personas que se quedan con una versión obsoleta de ti.
Estancados en pasados que fueron, en esencia, felices, piensan que el Salva de hoy es el mismo caótico personaje que iba por la vida con el corazón en carne viva.
Cuesta creer que quienes fueron importantes para nosotros hayan podido cambiar tanto de piel.
No es que hoy me quieran menos, es que ya no soy aquel a quien querían.
Fernando
Cenaba el martes con un compañero de trabajo con el que, hasta hace año y medio, charlaba a diario, llevábamos codo a codo ciertos proyectos, compartíamos asiento en el AVE cada semana, nos dábamos paseos en Valladolid al terminar de currar.
Nos llevábamos todo lo bien que se pueden llevar dos personas civilizadas que se caen bien.
Sin embargo, fue cambiar yo de función y deshacer el lazo. Sin mayor drama. Nos unía un interés común, que era el trabajo, y lo supimos hacer bien.
Ser civilizado es también saber que hay amistades que no se rompen, simplemente terminan su cometido.
Si nos vemos, nos abrazamos.
sábado, junio 13, 2026
Clics
Los dos pensamos al mismo tiempo: ¡David!
Paseábamos este pasado sábado por el mercado de antigüedades de Villarreal de Santo Antonio y nos topamos con un vendedor de clics de Famóbil de todas las vestimentas posibles. Raquel y yo lo vimos y al unísono lanzamos el nombre de mi hermano.
No vi nunca un niño más fácil, y barato, para jugar en solitario.
Tenía un bombo grande de los antiguos del detergente Colón lleno hasta arriba de esos muñequitos. A él le daba igual que estuvieran vestidos de supermán, de romano o de marinero. A todos los distribuía en la alfombra para ponerlos a jugar al fútbol.
A su bola, en su mundo, sin molestar a nadie. Como siempre.
Temas
Hay cosas más importantes de las que hablar.
Es una frase que me repele y es habitual entre los comentadores de noticias.
¿Por qué no se va a poder hablar de la artesanía hecha con plástico en un pueblo de Burundi?
Si algo se nos ha concedido en esta vida es muchísimo tiempo para pensar, ojos abiertos para observar y orejas para escuchar. Todo pensamiento es digno de ser expresado, toda propuesta merece un mínimo de atención.
Alguien quiere contar algo. Nadie es quien para sacar la regla universal con la que medir la importancia de las cosas.
viernes, junio 12, 2026
Adeli
Supermercado
domingo, junio 07, 2026
Verde
sábado, junio 06, 2026
Canarias
Qué alegría de Canarias.
De amabilidad, de buen trato, de simpatía.
Sí, es una región turística; lo sé, hemos tratado sobre todo con personal de hostelería; claro, que han sido apenas cuatro noches.
Pero siempre es así.
Ni un solo mal gesto.
Estamos muy viajados para saber que esta calidez personal no es fácil de encontrar.
jueves, junio 04, 2026
Mequinenza
Hay lugares que ocupan un espacio inamovible de tu memoria y que solo necesitan un clic, normalmente el olor, para mostrarse.
Yo no sé qué combinación de aromas, seguro que mucho de
hierba, algo de humedad, quizás bosque, probablemente polen de primavera, hacen
que, de golpe, estando en cualquier paisaje perdido, me encuentre en
Mequinenza. Un pueblecito zaragozano donde de jovencillo participaba en los
campeonatos de España de remo.
No me ocurre a menudo, ni siquiera cada año, es un ataque
desprevenido, quizás no solo el olor.
Es el clic y me veo en Mequinenza, con esas patillas
escuálidas y un zumo de pera en la mano.
Atún
Salí con idea de comprar unos filetes empanados congelados de un ultramarinos y me atreví a meterme en la pescadería. Me apetecía pegarme un homenaje tras el éxito de la presentación de mi novela del día anterior.
Sin tener muy claras las cantidades me interesé por el atún,
tras ver cómo se manejaban con un trozo enorme, rojo bermellón, recién llegado
del mar.
─Es
tarantelo ─me
explicó.
─Tiene
buena pinta ─le
dije─. Deme dos filetes ─me animé.
─¿Para
qué los quiere?
─Para
comer ─le
respondí, despistado.
¿Para qué otra cosa los iba a querer?, pensé.
Un ataque de risa generalizado inundó la pescadería.
Ya luego me explicaron que era una forma de hablar.
─Para
la plancha, para un sashimi, para guisarlo…
─Ahá
jueves, mayo 28, 2026
Perdones
Me topo con una mujer al girar una esquina y le pido perdón.
Me excuso por encima de la media porque tengo integrado un resorte, que no sé de dónde viene, que me hace disculparme incluso cuando quien tiene que hacerlo es el de enfrente.
Cuando me ocurre pienso: mejor así que al contrario.
Comodín
Soy el perfecto comodín de los amigos que se quieren ir a dormir, en esas noches que se alargan y ya tienes la boca tonta de tanto vino.
No tienen más que mirarme para sugerirme que lance la frase. Yo la cojo al vuelo:
—Me largo.
Porque siempre soy el más dormilón, el primero que sueña con la cama, la excusa perfecta para que ellos puedan decir:
—Ah, pues ya que Salva se va...
Aboretando
Escucho, observo y disfruto de Fran cada día. Sé de sus manías, sus posicionamientos, su particular manera de pronunciar la ese, su forma de desdoblar las camisetas lanzándolas al aire.
Pero, de vez en cuando, roba cosas que hay en mí. Una expresión, un gesto, un suspiro.
—Te estás aboretando —le digo.
Y él me sonríe con la sonrisa suya.
La mía es menos bonita.
Voz
Cada vez que grabo un vídeo promocional de mis novelas la primera reacción es borrarlo en cuanto oigo mi voz.
—¿Yo hablo así?
Como si viviéramos en una tinaja, estamos acostumbrados a escucharnos desde el interior.
Si así es con la escucha, cuánto no lo será con todo lo demás que no se oye: los entripados, las manías, la forma de sonreír, los andares.
Desde aquí dentro se ve todo distinto.
Puntual
Me gusta la gente que llega siempre antes.
Se me vienen varias a la cabeza, esas personas que tú sabes que van a estar allí cuando llegues. Que por muy rápido que vayas, te va a ganar.
No sé qué interpretación dar a esa forma de comportarse, pero todas las interpretaciones son buenas, porque entremezclan generosidad, amor, educación y empatía, no sé en qué grado ni cómo es la receta.
Son de fiar.
miércoles, mayo 27, 2026
Tonta
Hay gente que es tonta, y eso tiene poco arreglo.
Con determinadas carencias, uno puede trabajar para suplirlas. Todo empieza por saberse analizar, aceptar la mirada de quien te quiere, tener espíritu de superación. ¡Claro que se puede cambiar!
Lo que ocurre es que aquel que es tonto, en el sentido más rotundo del término, nunca tendrá capacidad de ver su insoportable manera de ser.
Hay veces que me cruzo con conocidos antiguos que se alejaron de mi vida y pienso en la posibilidad de que ya no sean como entonces.
Me sobra medio minuto de conversación para confirmar por qué me alejé de allí.
domingo, mayo 24, 2026
Planes
Lo bueno que tiene hacer planes con amigos es que todo conduce a la felicidad: si se cumple, porque se cumple, pero si se anula, por la ganancia de ese tiempo para ti.
Porque no provocar nada para celebrar debilita las ganas de futuro, así que construimos viajes, cenas, encuentros que nos hacen mucho bien.
Si el plan se rompe, en cambio, te encuentras con un tiempo para ti que ya habías amortizado.
Todo viene bien.
Hay grupos de Whatsapp que son una condena.
Alguien te llevó a un sitio donde descubres que te sientes mal y no te apetece tener que comentar por qué.
Si das una explicación para salir o si lo haces a la francesa, de las dos formas quedas mal, así que te dedicas a contemplar cómo los demás se manejan en territorio hostil.
Porque no quieres hacer daño.
Yo inventaría una puerta invisible que te permitiera escapar con tu foto colgada y una alarma sonora conectada por si alguien pregunta si sigues por ahí.
Alarma
sábado, mayo 23, 2026
Predecible
—Miedo me da lo que pueda decir hoy.
Hay personas con las que trabajo que, siendo amables en el trato, carecen de una cualidad que marca la diferencia: la previsibilidad.
Trabajas con ellos un proyecto, acuerdas una serie de acciones y, cuando llega la hora de la verdad, delante de otros equipos, cambian de criterio.
Me ocurre menos en el plano personal, porque bien me cuidé de ir apartándome de gente que sea inconsistente.
Yo no quiero que la gente que me quiera tenga ninguna duda, cuando se trata de temas importantes, de por dónde voy a salir
Ducha
Yo me quedaría a vivir bajo una ducha, si no fuera porque no es nada ecológico gastar tantos recursos por capricho propio.
No hay pastilla contra el cortisol que lo iguale.
Desde hace unos años crece en mí un súbito interés por el nervio vago, ese que nos recorre de arriba abajo y al que, dicen, debemos tener bien cuidado.
Así que me pongo delante del espejo a tocarme una oreja en circulitos, a hacer gárgaras, a inspirar contando hasta diez, porque si ese nervio de nombre perezoso se lleva bien conmigo, yo entro en modo disfrutón.
jueves, mayo 21, 2026
Jone
lunes, mayo 18, 2026
Reloj
Dejar de llevar reloj se convirtió en una decisión hace media vida, no sé si por llevar los brazos desnudos o por querer liberar mi tiempo.
Con el tiempo el móvil tomó el mando: el control pasó de la muñeca al bolsillo.
Es lo que más valoro de los días festivos, el no saber qué hora es. Una suerte de retomar el dominio de uno mismo. Despertarse con la luz del sol y no con un bip-bip que nos rompe el sueño en dos.
Hay esclavitudes necesarias que tocan la moral.
Memoria
domingo, mayo 17, 2026
Carrito
Celebrábamos el cumple de mi amigo Joaquín en un bar el sábado al mediodía y, de golpe, se planteó un problema complejo: A mi amiga Tere la niña se le había quedado dormida encima.
Yo vi el panorama y no atisbé solución. ¿Nos la turnábamos entre todos para tomarla en brazos?
─Y ahora, ¿qué hacemos? ─pregunté.
─Tranquilo, Salva, hemos traído un carrito.
─Ahá.
Loncha
No me gusta desayunar siempre lo mismo, pero flipo cuando me hago un croissant con queso y jamón york.
A esas horas en las que el mundo no existe y no ha levantado el día, abro la nevera y disecciono el croissant.
Es entonces cuando llega el momento de la loncha de queso, que viene envuelta entre papeles del mismo color.
'¿Cuánta gente hoy en el mundo no se comerá ese papel sin darse cuenta?'
No hay desayuno de croissant mixto en que esa pregunta no ronde por mi cabeza.
Hasta el día en el que me lo coma yo.
Hay obsesiones peores.
Huelva
No conozco a nadie de Huelva que me caiga mal.
Es un juicio personalísimo de estadística pobre, pero es el que tengo.
Andábamos ayer almorzando con mi querida Elisa, onubense, y el cotilla ─novelista─ que hay en mí, escuchó en la mesa de atrás.
─Es que los de Huelva son muy... ─agucé el oído─, no sé son como muy... ─no encontraba la palabra la voz de mujer que tenía a mis espaldas.
─Salva ─me preguntó Elisa─, ¿quieres probar la paella?
─Luego la pruebo...
¿Son muy qué?
sábado, mayo 16, 2026
Larroussinie
Cuando aparecen personajes del pasado, me ahogo.
Gentes que fueron importantes en mi vida cuando yo era otro Salva, a quienes apenas voy a ver para dar un abrazo.
No apetece explicarles que aquel tipo que conocieron sí tiene, y tuvo, una intensa vida personal, que vive con un hombre al que adora, y con quien se casó.
La homofobia crea jóvenes atormentados de los que nos cuesta desprendernos cuando atravesamos la barrera de destrozar las puertas de ese lugar en el que nos quisieron encerrar.
─Y cuéntame, Salva, ¿cómo te van las cosas?
Ellos no tienen la culpa de que yo ya no sea al que conocieron.
─Me van muy bien.
Ni se atreven a preguntar si estoy con alguien, ni a mí me pide el cuerpo contarlo.
─¿Tienes hijos?
─No.
Solo quiero escapar a la vida actual: la que construí para ser quien soy.
No me apetece escuchar lo tolerantes que son. Los exámenes ya todos los pasé.
viernes, mayo 15, 2026
Pudor
Una de las ventajas de la inteligencia artificial, que tiene muchas, es la de evitarte sonrojar.
Y es que hay asuntos por los que le pregunto que entran en el terreno del analfabetismo sobre algunas cuestiones: desde un apartado de la declaración de la renta al uso de un botón del mando a distancia de la tele.
Nadie me va a mirar mal diciendo, 'menudo papafrita de ingeniero'.
Sí, las desventajas ya las conocemos.
lunes, mayo 11, 2026
Picnic
Como todos los años, habíamos organizado un picnic primaveral.
Tradición desde que la pandemia nos obligó durante un tiempo a no salir de la provincia.
Fran encontró un espacio arbolado de horizonte infinito camino de Isla Mayor, al que cada año acudíamos cargados de comida casera y ganas de reír.
Pero anunciaron lluvias.
Lo fácil hubiera sido cambiarlo por un almuerzo de sábado en una venta, pero Fran se obstinó. Alquiló, con el acuerdo de todos, un terreno bajo techo a las afueras de Salteras.
Incondicionales, allí nos plantamos todos para echar un día de campo.
Las comidas apenas sirven para ponernos al tanto de cómo nos van las cosas.
Fran quería, todos queríamos, regalarnos tiempo.
Fiesta
Lealtad
La lealtad es ocultar las miserias de la gente que amas, porque todos vamos sobrados de ellas.
Lealtad es trabajarlas en privado con esa persona, tus vergüenzas y las de ella.
No hablo de bromas cariñosas en las que Fran pueda reírse en público de mi fama de despistado, sino de cuando observas a quienes no tienen reparo en ridiculizar a alguien querido en público.
Tenemos que rodearnos de personas que nos hagan grandes, no de gente que, con la excusa de la sinceridad, publicite la parte de nosotros que no nos gusta.
domingo, mayo 10, 2026
Mueble
Tenemos un piso tan bonito que olvidamos que había que guardar cosas feas.
Cada vez que Fran se lamenta de lo mucho que tenemos que apretar todo para esconder la fregona siempre le digo:
—Podemos colocar un mueblecillo blanco en la terraza.
Su mirada es asesina, así que me callo.
Lo que ocurre es que el tema vuelve una y otra vez, cuando compramos un muerto más que no sabemos dónde poner. Entonces yo lo miro y ya me corta antes de volver a decirlo.
—Pues yo lo pondría —protesto.
Bran
Como mi sobrino Iván nació pocos meses antes de que yo encontrara a Fran, para él su tío Borete es inseparable de Fran.
Con media lengua en sus primeros años, cuando yo llegaba a casa de mi hermana siempre me preguntaba:
—¿Y Bran?
—No ha podido venir, Iván.
Para él el amor es también ver a dos hombres quererse.
Emoción
viernes, mayo 08, 2026
Arisca
Despertador
miércoles, mayo 06, 2026
Etiqueta
Iba yo tan pancho con mi polo azul recién estrenado a atravesarme toda Sevilla para acudir a mi clase de pilates. Bien perfumado y con los pulmones abiertos.
─Perdona ─me comentó una chica al salir yo del portal.
─¿Sí?
Ella paró su bici.
─Verás, llevas la etiqueta con el precio colgando por detrás.
Nos entró un ataque de risa a los dos.
─Me has evitado hacer el ridículo un buen rato.
Nos alegramos mutuamente la tarde.
Siempre hay ángeles.
domingo, mayo 03, 2026
Correos
─Mira ─dije a Fran─, el famoso director de Correos.
Afortunado por ir cada semana a enviar novelas dedicadas a mis lectores, conozco al personal de la oficina cercana a mi casa desde hace años. El ambiente es apacible, hasta que aparece el director dando gritos.
Todos los que paramos por allí sabemos que es el director, porque él se encarga de aclararlo cada vez que tiene ocasión.
Que es siempre.
Lo que él no ve son las miradas que se cruzan entre los empleados cada vez que él se va.
Calidad
Dentro de la Dirección de Calidad de cualquier gran industria hay dos divisiones importantes: la Calidad Cliente y la de los Proveedores.
Acostumbrado a batallar media vida profesional en esa dirección, siempre he estado más cerca de la primera, los clientes.
Para gestionar a los proveedores se busca un perfil de rottweiler. Profesionales que sepan azuzar sin más miramientos que conseguir resultados. Un trabajo que exige mucha preparación porque implica conocer al dedillo la tecnología del proveedor.
Los que hemos estado en la división de los clientes tenemos que ser sutiles, empáticos y un punto comercial, para saber contener las crisis con el mínimo daño posible. Aquí la clave es conocer bien tu terreno para no transmitir en ningún caso dudas.
Ahora que lo veo desde fuera y los observo en la máquina de café, me quedo con los de la Calidad Cliente.
Gritar es muy fácil.
sábado, mayo 02, 2026
El juego del murciano
Lo llamo el juego del murciano y es muy didáctico si se sabe utilizar con tacto.
Por ejemplo, cuando estás en una reunión entre desconocidos y alguno de ellos se cuela.
—La gente de Murcia es poco de fiar.
Entonces salto:
—Perdona, pero soy murciano.
Espero a que trague saliva, se ponga blanco y me pida disculpas.
—¡Que es broma!
Tareas
Cuanto más me conozco más sé lo que me conviene y, entre lo que me va bien, está la disciplina de hacer una tarea tras otra, nunca dos a la vez.
No es fácil.
Estoy convencido de que es mi principal fuente de estrés, el estar a lo siguiente cuando aún no he terminado de salir de donde estoy.
El trabajo es el gran acelerador de esa condena, porque obliga a atender asuntos sin rematar lo que uno se trae entre manos.
El tiempo necesita sus tiempos.
Debo ser yo quien decida cuándo sí y cuándo no.
jueves, abril 30, 2026
Remo
De adolescente, me inscribí en un club de remo.
Ese repetir el mismo movimiento durante kilómetros en la llanura líquida del Guadalquivir, bajo puentes y campanas de iglesias, se convertía en una suerte de práctica sudorosa de la meditación.
Pegar el culo a los tobillos, abrir los brazos, meter las palas en el río y empujar con todas mis fuerzas, de las piernas primero, de los brazos después, hasta expulsar el agua, ya casi tumbado.
Una y otra vez.
Mi mente anestesiada, de pronto, por cualquier estímulo, salía de allí, olvidaba lo que estaba haciendo y perdía el equilibrio.
Cuanto más metido estaba en mi mundo, más cerca de caerme al agua.
Resquemor
Fran usa mucho una palabra que no estaba en mi vocabulario.
—¿Te sigue doliendo la muela?
—No, pero tengo un ligero resquemor.
Es raro el día que yo no tenga uno. Hoy es aquí en la ingle izquierda, mañana por donde el hígado. Y si no lo tengo, mi mente lo busca. Ese punto sutil que desafina.
Son las sombras del animal que somos, el recordatorio sordo de nuestra fragilidad.
—Verá, doctor, convivo con un resquemor.
lunes, abril 27, 2026
Sevilla
Boli
Iba a un fisioterapeuta que me trataba cada mes sin tener nada concreto que arreglar.
Me observaba, me tocaba, me hacía moverme, estirar, agacharme y se ponía manos a la obra.
—Salva, con las piernas estiradas, intenta tocarte los pies.
Difícilmente llegaba más allá de la rodilla.
Entonces me hacía apretar fuerte, con los dientes, un boli bic. Volvía a repetir y llegaba casi al suelo con la punta de mis dedos.
—Vamos a desbloquear esa mandíbula.
Y se ponía a ello.
Hay días que busco bolis para masticar.
Aristarain
Lo escuché ayer por la mañana y sentí un cierto crujido en mí, pero no fue hasta ver la noticia en el telediario cuando me percaté de quién era Adolfo Aristarain.
Durante muchos años uno de sus largometrajes, 'Un lugar en el mundo', era mi respuesta refleja cuando me preguntaban acerca de mi película favorita de todos los tiempos.
Luego se cruzó en el camino 'Estación Central de Brasil' y la desplazó. Eran otros tiempos.
Pero no solo aquella magnífica cinta protagonizada por Sacristán, sino la espléndida 'Martín (Hache)', con una soberbia Cecilia Roth.
Eran historias que me abrían rendijas por las que asomarme a situaciones extremas de personajes normales, que removieron en mí inercias que me llevaron a ser el contador de historias que soy.
No era necesario irse a la Roma Imperial para crear una historia que conmoviese, podía estar en la puerta del vecino de al lado.
Ayer murió Aristarain y, por poco, casi se me pasa rendirle este ínfimo homenaje a este hombre que iluminó mi carrera de escritor.
sábado, abril 25, 2026
Flamenca
Vela
Llevé a mi querido Ahmet a mostrarle la Semana Santa sevillana y elegí una cofradía 'dura', de las de vestimenta negra, silencio estricto y pasos sin banda de música.
Era la primera vez que mi compañero turco veía algo igual y nos apostamos en la iglesia de Veracruz.
Con mis carencias para narrarle una tradición religiosa, trataba de explicarle cada detalle de lo que allí ocurría, con la emoción de verlo aturdido.
Todo en inglés.
Cuando, en un momento dado, quise explicarle por qué unos llevaban cruces y otros llevaban velas, me bloqueé al no encontrar esta última palabra.
—Candle —me dijo él.
Sé traducir cada pieza de un motor y, para mi espanto, se me olvidan palabras mucho más bellas.
Pilates
Mis hermanas tienen una preciosa academia de Pilates y, la duda ofende, Fran y yo somos parte de su clientela.
Los martes que no viajo, allí estamos como un reloj para dejarnos llevar por Raquel, de la que no imaginaba yo su gran capacidad didáctica hasta que nos dio la primera clase, hace años.
Cada sesión, en determinados ejercicios, se nos cruzan las manos a Fran y a mí, y si no se nos cruzan nos buscamos. Nos reímos de los despistes del otro, de mi incapacidad para alcanzar determinadas posturas, de sus atajos para hacer menos esfuerzo.
El otro día un amigo nos contaba que había hablado con Raquel de nuestras clases y de cómo ella le decía:
—Son dos tortolitos.
martes, abril 21, 2026
Gruesas
Cuanto menos palabras gruesas más fácil es tener razón.
Es algo que no se aprende sino a base de desencantos con uno mismo.
¿Cómo pude hablarle así?
Los papeles se pierden con facilidad cuando no tienes claro lo venenoso que es para ti.
Mi mayores arrepentimientos no han venido por haberme explicado mal, sino por haberme comportado como un energúmeno.
Rubios
En París es difícil encontrar tipos blancos de diez apellidos franceses recogiendo la basura.
Digo París porque ya veinte años atrás, cuando yo vivía allí, todos los servicios básicos eran desempeñados por magrebíes o negros con cuyas familias te cruzabas en el metro.
Conforme ha ido aumentando el nivel de vida aquí en España, esa ola también ha llegado. No hay españoles de cuna que quieran romperse el lomo recogiendo fresa. Hace unos años se fue a Lepe un primo-hermano y no duró una semana.
─Es inhumano, Borete.
Si no hay más remedio, que trabajen. ¡Qué remedio! Pero que no me los cruce por la calle.
Novelero
Me encanta escuchar y, como buen novelero, meto cuñas en cuanto veo silencios.
—Entonces apareció Natalia y...
—Montó el pollo —interrumpo.
—¿Qué pollo ni pollo, Salva?
Recuerdo, de pequeño, en casa, que en cuanto mis padres comenzaban a hablarnos de alguien yo saltaba como un resorte:
—¿Se ha muerto?
domingo, abril 19, 2026
Cetara
—¿Allí se puede comer?
La taquillera del puerto de Amalfi, con desgana, me respondió que sí.
A esas horas Cetara era el único destino programado para disfrutar de un paseo en barco por la costa, así que allí nos montamos.
Desde ese día sueño con los tagiatelle alla Nerano que devoré en ese diminuto paraíso frente a Sorrento.
Soy de pillar los barcos.
Confitera
La mujer tenía un negocio en mi calle del que no quiero dar más pistas.
Trabajaba como una jabata cuando ya había sobrepasado edades en las que el cuerpo merece descansar.
Sus dos hijos vendieron la tienda en cuanto ella falleció.
Hicieron las cuentas, les daba para ver la vida pasar.
Caramelo
Me ofreció un caramelo de camino a Atocha.
—Es sin azúcar y está riquísimo.
Se lo acepté por no hacerle el feo.
Me preguntó si le gustaba la emisora de radio que estaba escuchando o si prefería otra, o apagarla.
—Está bien así.
Reventado tras una jornada maratoniana de reuniones, solo quería tomar el AVE para llegar a Sevilla a la hora de cenar.
—¿Se encuentra usted cómodo? —insistió el taxista.
—Mucho.
Se interesó por mi trabajo, por mi destino. Por la Feria de abril cuando le dije que iba a Sevilla.
Me deseó un buen viaje en cuanto llegamos a la estación.
—No cambie —le dije—, da gusto encontrar a personas como usted.
miércoles, abril 15, 2026
Papá
La muerte de mi padre fue una escena bellísima en medio del dolor.
Rodeado de nosotros, sabiendo que ya no sufría, esas últimas horas fueron de una ternura infinita donde no podía caber más amor.
Cuando su hija mayor se tumbó a su lado se agarró a ella en posición fetal, mientras Mónica quedaba entre sus brazos, con el llanto sereno de quien sabía que el fin se precipitaba.
Incluso esperó a Raquel para lanzar el último suspiro.
Un hombre más. Coherente, desastre, currante, leal. Una persona buena más que se iba, como cada día miles que se van.
Pero era nuestra persona buena.
La religión del amor
En la religión entra en juego un concepto que discrimina: la Fe.
O crees o no te lo crees.
A mí me hubiera gustado una religión más de consenso, en la que pudiéramos entrar todos, más terrenal, más unánime, por qué no: la religión del Amor.
Así de cursi.
Sin dioses.
Que hubiera templos laicos donde el único motivo de reunión fuese el trabajar cómo ser personas decentes. Donde hablaran sabios buenos.
Que los que no creemos no tuviéramos que comulgar con ruedas de molino para vivir nuestro sueño: ser mejores. Que no se nos perdone la vida ni se nos considere de piedra por no ver lo que otros dicen ver.
Seguro que aparecerían santos a los que venerar.
Siendo buenos, no hay infiernos que temer.
Solís
Conozco a un maravilloso escritor que sabe atravesar todos mis muros.
Es mi tocayo Salvador Gutiérrez Solís.
Diagnosticado de un cáncer gracias a un cribado de la sanidad pública, decidió compartir con todos sus lectores el paso a paso de su lucha contra la enfermedad, sin edulcorar pero con viveza, con pinceladas de humor donde todo se presupone plomizo.
Para el que sufre, no hay nada como sentir que no está solo.
Nos comparte su batalla con la delicadeza de quien saca melodía de las palabras, sin buscar el aplauso fácil ni la compasión: con las armas de la ternura y de un profundo apego a la vida.
Cada operación, cada tratamiento, va trenzado con sus cursos de escritura o con la presentación de su última historia, Premio Jaén de Novela, 'La estrategia del impostor'.
Es toda una bendición tener faros de luz como el que representa este escritor: Salvador Gutiérrez Solís.
Dejaos seducir por él: es carne viva.
lunes, abril 13, 2026
Orban
Anoche fue un día de esperanza.
Un manipulador, nacionalista, racista, machista, homófobo, admirador de Putin, de Trump, de Netanyahu, ha firmado su última página gracias a la reacción, tardía pero contundente, del pueblo.
Espero que esta sea una vía de luz que rompa ese muro negro de fascismo que parecía irremisible.
Ya sí me permito viajar a Budapest.
domingo, abril 12, 2026
Sello de la Reina de Inglaterra
—Borete —mi padre se asomó a mi habitación—, un sobre con el sello de la Reina de Inglaterra.
Yo ya sabía quién me escribía.
En mi adolescencia, cuanto más me iba metiendo en mí mismo, más creaba un mundo paralelo de protección. En ese universo estaba mi música. Y dentro de ella, 'Everything but the girl', un grupo londinense que ponía letras al amor, a la nostalgia, a la soledad.
"Nos ha encantado tu carta", me decían. "Un día iremos a tocar para ti en tu maravillosa ciudad".
—¿Quiénes son? —preguntó mi padre.
—Una banda de música, papá.
jueves, abril 09, 2026
Tragedia
Envidia
Tribu
—¿Tendrían sitio para dos?
—Solo nos queda esa mesa ahí fuera.
Fran me miró y yo negué con la cabeza.
—Hace frío —me disculpé—. Mejor otro día.
Nos giramos.
—¡Esperen! Tengo una mesa de ocho reservada para hace media hora.
Acabamos cenando en el interior de la sala con una mesa enorme vacía en un restaurante diminuto.
Ese sábado por la noche, a ninguno de los ocho se les ocurrió disculparse.
Trajes
—En el salón de esa casa le cortábamos un traje a todo el mundo.
Yo no entendí la frase, pero me imaginé a sus amigos colocando prendas una encima de otra para arreglar dobladillos, reducir mangas, ajustar cuellos.
—Y ahora me arrepiento de haber participado en esa cacería —se lamentaba.
—¿Cortabais trajes? —pregunté, perdido con su tono compungido.
Me miró extrañado.
—Salva, es una forma de decir que no dejábamos títere con cabeza.
—Ah.
sábado, abril 04, 2026
Prisas
Cuando era joven tenía prisa por contar de mí, porque tenía necesidad de ser querido.
A cada individuo que se me cruzaba en el camino rápidamente le quería demostrar que yo era una persona interesante, sin darme cuenta de que cuanto más lo hacía menos se fijaban en mí.
En el hermoso mundo de mi presente, aun encuentro quienes actúan con ese ingenuo espíritu adolescente de querer hablar de cuánto bueno encierran dentro de ellos.
No hay que tener prisa, sino escuchar. Es la mejor forma de demostrar que, de verdad, eres una persona que vale.
1000 palabras
El error de la creación artística es pensar que viene sola.
Eso solo le ocurre a cuatro genios.
Alumbrar una novela, por ejemplo, exige de método y disciplina. La sensibilidad, la imaginación y el oficio de escribir se dan por obligatorios.
Cuando me lanzo a construir una historia me marco como meta diaria las mil palabras. Mil. Puede tronar o ser un día plano, que las escribiré. Las musas vendrán, porque ya todos los personajes están trazados en mi cabeza. Hay meses previos de introspección y meses futuros de corrección, pero cuando se escribe, se escribe.
Es un proceso precioso, porque te embarcas en el mundo de gente que no existe y con la que muchos lectores se van a sentir interpelados.
Gente inventada a la que insuflas vida.
viernes, abril 03, 2026
Brasileña
Hay un restaurante en el Algarve, de pescado, luces y cristaleras, donde te sirven unas ensaladas deliciosas.
Una chica brasileña nos atiende desde hace años con un trato exquisito, lo que hace que poco a poco hayamos ido sabiendo más los unos de los otros.
Hasta que un día nos preguntó por dónde teníamos nuestro piso en la zona.
—Menos mal, allí no tenéis muchos indios cerca.
Una emigrante criticando a otros emigrantes.
Tan ridículo.
A mí se me viene abajo una persona, del todo, cuando se muestra racista.
Moral
Tengo en mi equipo a compañeros brillantes que no paran de protestar.
Solucionan, saben de dónde tirar, proponen y, sin embargo, ven todo negro.
—Lo estás haciendo bien —les repito.
—Pero no sirve para nada, Salva.
Personas curtidas a las que debo recordarles cada día la parte luminosa que hay en ellas. Esa que sí hace cambiar las cosas.
Tuve una jefa que un día me dijo:
—Salva, lo que más aprecio de ti es que siempre dices que lo vamos a conseguir.
Intruso
Cuando quedamos a celebrar cenas de postín con amigos aún se asoma a la mesa el niño que hay en mí.
Esas charlas largas, los brindis con copas grandes, los cruces de mirada los veo desde mi planeta de espectador.
No es que renuncie a ser mayor, es que sé verme con los ojos de quien observaba escenas similares en tiempos de ingenuidad.
A veces, muchas, mis amigos no saben que están cenando con un intruso.
jueves, abril 02, 2026
Irrepetible
Pertenecemos a la época de la humanidad más explosiva de las que jamás hayan existido.
Siempre ha habido progresos, retrocesos, cambios, pero nunca tanto y tan deprisa: estamos viviendo la ciencia-ficción de los años 70.
Todo lo imaginable parece hacerse realidad, cada invento supera al siguiente: los teléfonos fijos son dinosaurios olvidados, los discos de vinilo reliquias de las que presumir y la inteligencia artificial ya empieza a hacernos dudar de por cuánto tiempo gobernaremos el mundo.
Cuanto más avanzamos da la sensación de que menos somos el centro de nuestras vidas.
Es hermoso. Es aterrador.
Marabunta
Hay situaciones reales que se convierten en sueños y quedan allí instaladas para reaparecer cuando menos las esperas.
Estábamos rodeando Central Station, en Manhattan. Hubo un momento en el que había tal cantidad de gente caminando hacia todos lados que perdí pie: descubrí una grieta por la que se asomaba un dios juguetón. ¡Nadie sabía dónde iba! Sus criaturas se le habían ido de las manos. Íbamos como ositos de Duralex en todas las direcciones.
En décimas de segundo me recompuse y seguí mi camino para escapar.
Sé que estuve allí. ¿Lo estuve?
Sena
El tiempo que estuve trabajando en Francia, con treinta y pocos años, fue uno de los períodos en que más dudas tuve sobre mi capacidad como ingeniero. Me encomendaban proyectos diversos que implicaban tratar con gentes desconocidas para conseguir unos objetivos complicados.
Viviendo solo en el centro de París, había tardes en las que me escapaba al gimnasio desfondado por la presión.
Ocurrió que llegó el día, tras cuatro años, de volver a Sevilla.
─Salvador, no hagas planes para mañana al mediodía ─me comunicaron la última semana de trabajo.
Jefazos que controlaban Renault a nivel mundial me invitaron a comer, ¡a mí!, en un barco-restaurante sobre el Sena. Conociendo mi espíritu literario, me regalaron libros sobre literatura francesa y me entregaron una placa de reconocimiento por mi labor.
Esa comida podría no haber ocurrido, pero los libros están ahí, en casa, bien colocados, para recordarme que sí sucedió.
martes, marzo 31, 2026
Memoria
Fontanero
viernes, marzo 27, 2026
Soria
Para ver Soria hay que ir a Soria.
No pilla camino de ningún lado.
Esta semana he ido por trabajo y confirmé que me embelesa, con el encanto propio de lo sencillo.
A mí, sevillano, me enamoran los enclaves machadianos. Me identifico con esa tristeza andaluza que el genio proyectó en ellas. Ciudades de piedra lejanas a las paredes de cal blanca de su infancia. Tanto que me cuesta distinguir, cuando ya no son más que recuerdo, si aquel portón era de Baeza, si ese instituto era de Segovia, si los paseos bajos árboles sin hojas eran de Soria.
Cada cierto tiempo vuelvo para reencontrarme con la verdad de cada una de ellas.
Este miércoles bajé hasta el Duero por donde imaginé que bajaba él, paseé sus orillas con su caminar pausado, agarrado a su abrigo en noches invernales, aguantando el viento que yo aguanté.
Asomado a su río, al caer la noche, sin que nadie nos viera, le dejé mis ojos por un buen rato.
jueves, marzo 26, 2026
Anónimo
Cuando uno pasea con espíritu anónimo, sin mirar para adentro, se da cuenta de cuántos mundos hay en este.
Personas que cavilan sus entripados con caras serias, parejas que hablan entre sí, niños que se parten de risa delante de un balón, ancianos que te ven pasar con la melancolía de sus mejores años.
Hacer ese ejercicio es una forma de derretirse: ¡miles de millones de personas con sus cuitas!
Nos comunicamos poco: desconocidos que se cruzan con desconocidos.
Por eso me gusta defender esta ventana, donde nos hablamos pese a no habernos mirado a los ojos.
Saber del extraño es sentirse menos solo.
Berlín
domingo, marzo 22, 2026
Gracias
sábado, marzo 21, 2026
Papel
Alhóndiga
Casera
Izquierda
¡Hala!
Siempre que puedo, que es siempre, me acerco a las visitas guiadas de las siete de la tarde del museo de arte contemporáneo de Valladolid.
Yo me planto allí a que me cuenten lo que me quieran contar sobre la exposición temporal que haya en esos días.
Esta semana tocó descubrir, con mucha emoción, la obra del sensibilísimo Xisco Mensua.
El guía, no dejéis de acudir a esos recorridos gratuitos, nos hablaba de los encuentros con escolares de Primaria.
─Sean de colegios públicos o privados, del centro de Valladolid o de Cabezón, los niños más pequeños siempre sueltan la misma expresión al entrar en una de estas salas.
Los cinco visitantes preguntamos cuál.
─Todos se quedan paralizados y dicen: ¡Hala!
Cuenta cómo entonces se acercan con extrema curiosidad a analizar colores, figuras, a girar las cabezas, a imaginar historias.
─En cambio, cuando vienen los mayores, en muchos casos sus expresiones son muy distintas: 'vaya mamarrachada de cuadro' o 'eso lo hago yo con los pies'.
Yo soy bastante de Primaria.
domingo, marzo 15, 2026
Fáciles
Beneficios
Cuando una empresa española presenta un balance anual de beneficios multimillonarios lo primero que hago es alegrarme y lo segundo es preguntarme ¿es sano?
Porque si esta compañía pongamos, por ejemplo, que se dedica a la venta de productos de alimentación y limpieza, artículos de primera necesidad, cada año gana miles de millones de euros, pienso dos cosas: está muy bien gestionada y, me resulta evidente, los precios están inflados.
¿Alguien duda de que tienen un acuerdo tácito para no hacerse daño entre ellas?
Ocurre lo mismo con la banca, las eléctricas, las petroleras...
Esos beneficios galácticos van a la cartera de unos pocos, ¿es eso sano?
¿Puede existir beneficio ilimitado en sectores donde el cliente no tiene alternativa real?
No soy ningún bolivariano ni revolucionario comunista, sino una persona con sensibilidad social. ¿No debería el ser humano, a nivel transnacional, establecer unas reglas que permitan revertir hacia la ciudadanía una parte de esos ingentes beneficios que no vienen sino del consumidor?
Cuando las ganancias pasen de lo rentable a la usura tiene que haber un retorno hacia lo público.
Es obsceno que nos hablen de miles de millones de euros de beneficios y que, además, protesten cuando se les dice que hay que mejorar el salario mínimo o disminuir la jornada laboral.
Es buena gestión, sí. Y es avaricia.
Remo
Huyendo
Dormir
Se habla del placer del sexo y la comida, pero poco del disfrute del dormir bien.
Desde pequeño siempre ha sido una cualidad que me define. Sí, una cualidad, como puede serlo tener una dentadura perfecta o habilidad para hacer buenas paellas.
Yo sé dormir bien.
Puedo caer rendido donde sea a cualquier hora con solo proponérmelo. Y al despertar, empiezo, otra vez, un nuevo día.
Hay veces en las que Fran llega muerto del trabajo y tenemos alguna movida social comprometida. Entonces le insisto:
─Échate un rato.
─Pero si tenemos que salir en media hora.
─Inténtalo.
─¡Yo no soy tú!
sábado, marzo 14, 2026
Rosalía
Champú
Tras mi cena con Leo en Madrid, me di una ducha en el hotel para calmar el cuerpo.
Desprevenido, el olor del champú me llevó a México. Fue un electroshock sensorial.
Apagué la luz, volví a la ducha y me embadurné la cara de espuma para intentar encontrar dónde en México. Si fue también el champú del hotel donde estuve alojado cuatro meses, si lo fue el ambientador de la enorme habitación o de aquel restaurante cuadrado, en medio de la avenida principal de Torreón, donde solía comer arracheras.
El caso es que viajé en un instante allí donde, también, fui muy feliz.
martes, marzo 10, 2026
Dientes
lunes, marzo 09, 2026
Perfección
domingo, marzo 08, 2026
Iraníes
A los defensores de las brutalidades cometidas en Gaza e Irán se les llena la boca defendiendo las causas feministas y LGTB de esos países como argumento principal para defender que se los masacre.
Deberían empezar por defenderlo en su propio país.
¿Quién es tan inocente para creer que Trump está devastando Irán para liberar a sus mujeres?
¿Quién, en su sano juicio, duda de que no lo haría de no ser por las cantidades ingentes de petróleo que atesora en su suelo?
Yo estuve trabajando en Teherán y vi esa realidad infame del trato a la mujer. Un país gobernado por una teocracia intolerante que no respeta los derechos de su pueblo. Y no es buscando la destrucción total, como se jacta el payaso americano, como se busca el bien de un país.
De esas bombas saldrá más odio aún. Más destrucción.
Hay medidas mucho más eficaces para hacer cambiar el destino de un pueblo sometido: condicionar la compra de bienes materiales a que se respeten derechos básicos sería un buen principio. El persa es un pueblo viejo, que entendería bien que para vender caviar o petróleo tendría que reorganizar su mundo.
Medidas que tienen que ver con las leyes y la palabra. Pero debemos querer utilizarlas.
Y ni siquiera la vieja Europa ha querido hacerlo. Puede más la codicia. Por eso, casi todos, miran para otro lado.
Leo
Cuando yo era un jovencito en la veintena muy metido en el armario, tras escribirme durante meses con un chico boliviano que me enviaba cartas preciosas desde el otro lado del Atlántico, reuní todos mis ahorros para viajar a verlo.
El encuentro no fue lo esperado porque no hubo química, pero sí un profundo respeto entre los dos. Allí pasé dos semanas maravillosas recorriendo un país que quedó para siempre en mi corazón.
Poco después él me devolvió la visita a Sevilla, cargada del mismo cariño. De eso hace media vida.
En todo este tiempo hubo contacto esporádico gracias a que nos reencontramos por las redes sociales. Entonces supe que se había ido a vivir a Barcelona, que había adoptado a una niña, que triunfaba con su carrera de arquitecto.
Hace unos días me envió un mensaje:
—Tengo el corazón hecho pedacitos, Salva.
Esta noche seremos dos señores maduros los que nos encontremos, treinta años después, en un restaurante en Madrid.
Hay abrazos que no pueden esperar.
Flor
jueves, marzo 05, 2026
Carmen
"Salva, vente a Valencia", me animó Carmen Estellés hace unos días.
Allí se reunía con dos amigas, Jone y Ana, que llegaban desde Bilbao y Zaragoza para visitarla.
Vi que esos días estaba en Valladolid, que este viernes tenía el estreno de la obra de mi querida Carmen Tamayo, que no me cuadraban las fechas y me disculpé, dolido por no tener la libertad de unirme a ellas.
El jueves me envió fotos desde la plaza de la Catedral.
Se conocieron a través de mis textos de cada tarde, de comentarlos.
¿Quién me dice que no merece la pena este abrirme en canal diario?
Solo por esa foto, por la amistad entre ellas tres, ya todo tiene sentido.