Soy el perfecto comodín de los amigos que se quieren ir a dormir, en esas noches que se alargan y ya tienes la boca tonta de tanto vino.
No tienen más que mirarme para sugerirme que lance la frase. Yo la cojo al vuelo:
—Me largo.
Porque siempre soy el más dormilón, el primero que sueña con la cama, la excusa perfecta para que ellos puedan decir:
—Ah, pues ya que Salva se va...
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