No es admiración, en ningún caso, pero sí una suerte de abducción la que me produce ver a determinados compañeros meterse tan de lleno en temas técnicos que pareciera que les fuese la vida en ello.
¿Es eso bueno para él? ¿Es bueno para le empresa?
Siempre me he preguntado si a una compañía le interesa tener empleados adictos al trabajo, esos que no saben hablar de otra cosa y que te dicen que no hay mejor momento para ellos que el que dedican a su profesión.
Soy de la teoría, interesada, de que cuanto más vida interior ─y exterior─ tengamos, más frescos llegamos a nuestra empresa y más productivos somos.
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