"Salva, vente a Valencia", me animó Carmen Estellés hace unos días.
Allí se reunía con dos amigas, Jone y Ana, que llegaban desde Bilbao y Zaragoza para visitarla.
Vi que esos días estaba en Valladolid, que este viernes tenía el estreno de la obra de mi querida Carmen Tamayo, que no me cuadraban las fechas y me disculpé, dolido por no tener la libertad de unirme a ellas.
El jueves me envió fotos desde la plaza de la Catedral.
Se conocieron a través de mis textos de cada tarde, de comentarlos.
¿Quién me dice que no merece la pena este abrirme en canal diario?
Solo por esa foto, por la amistad entre ellas tres, ya todo tiene sentido.
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