Conozco a un maravilloso escritor que sabe atravesar todos mis muros.
Es mi tocayo Salvador Gutiérrez Solís.
Diagnosticado de un cáncer gracias a un cribado de la sanidad pública, decidió compartir con todos sus lectores el paso a paso de su lucha contra la enfermedad, sin edulcorar pero con viveza, con pinceladas de humor donde todo se presupone plomizo.
Para el que sufre, no hay nada como sentir que no está solo.
Nos comparte su batalla con la delicadeza de quien saca melodía de las palabras, sin buscar el aplauso fácil ni la compasión: con las armas de la ternura y de un profundo apego a la vida.
Cada operación, cada tratamiento, va trenzado con sus cursos de escritura o con la presentación de su última historia, Premio Jaén de Novela, 'La estrategia del impostor'.
Es toda una bendición tener faros de luz como el que representa este escritor: Salvador Gutiérrez Solís.
Dejaos seducir por él: es carne viva.
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