─¿Ha empezado ya?
─Hace dos minutos, en la primera planta ─me dijo la chica de la entrada─. En cuanto salgas al patio, gira a la derecha y ahí tienes ascensor y escalera.
Con mi dislexia de considerar las indicaciones al revés, giré a la izquierda y me encontré con una cinta que impedía el paso. Tenía tanta prisa y la indicación había sido tan clara, que atravesé la cinta en busca de esa escalera.
Ante el conflicto, pudo más la orden que la lógica.
Una mujer de seguridad se asomó.
─Caballero, ¿no ha visto que ahí no se puede entrar?
─La chica de la taquilla me ha dicho a la derecha ─me excusé.
Entonces la vigilante me destrozó con la mirada.
─Claro ─señalé al otro lado del patio─, es la derecha de allí.
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