Se habla del placer del sexo y la comida, pero poco del disfrute del dormir bien.
Desde pequeño siempre ha sido una cualidad que me define. Sí, una cualidad, como puede serlo tener una dentadura perfecta o habilidad para hacer buenas paellas.
Yo sé dormir bien.
Puedo caer rendido donde sea a cualquier hora con solo proponérmelo. Y al despertar, empiezo, otra vez, un nuevo día.
Hay veces en las que Fran llega muerto del trabajo y tenemos alguna movida social comprometida. Entonces le insisto:
─Échate un rato.
─Pero si tenemos que salir en media hora.
─Inténtalo.
─¡Yo no soy tú!
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