En este recorrido por Italia estoy descubriendo artistas desconocidos para mí.
Los escultores Niccolò dell’Arca o Alfonso Lombardi son dos de ellos. Tanto me impresionaron que quiero saber todo de su obra.
Estamos acostumbrados, yo el primero, a ver el arte, y la vida, al revés. Primero observamos el cartelito del autor y luego, si es famoso, reverenciamos el cuadro. La secuencia sana es la inversa.
En no pocas ocasiones, ha cambiado la disposición hacia mí de la persona a la que me acaban de presentar cuando alguien le indica: 'es ingeniero de la Renault' o 'escribe novelas'.
La etiqueta.
El interés debe venir de la mirada, no de lo que se supone que debes sentir.
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