Una intervención no muy complicada ha requerido de no sé cuántas llamadas y visitas infructuosas de fontaneros que se quitaban de en medio sin solventar nada y prometían reparaciones que dejaban sin hacer.
Desesperado, Fran me decía el pasado viernes que ya había dado con uno que iba a resolver el entuerto.
─Ya nos han fallado otros tres ─le recordé.
─Este no. Este vendrá el lunes y lo dejará todo arreglado.
Le pregunté por qué tanta confianza.
─Porque es el único que ha rodeado la alfombra de entrada al baño sin pisotearla.
Ayer fue lunes. El baño ya está impecable.
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