Hay un restaurante en el Algarve, de pescado, luces y cristaleras, donde te sirven unas ensaladas deliciosas.
Una chica brasileña nos atiende desde hace años con un trato exquisito, lo que hace que poco a poco hayamos ido sabiendo más los unos de los otros.
Hasta que un día nos preguntó por dónde teníamos nuestro piso en la zona.
—Menos mal, allí no tenéis muchos indios cerca.
Una emigrante criticando a otros emigrantes.
Tan ridículo.
A mí se me viene abajo una persona, del todo, cuando se muestra racista.
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