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martes, julio 14, 2026

Pizarrita

Teníamos una convención de empresa en Versalles.

Tanta presión a veces tiene recompensa y allí nos fuimos toda la dirección de la fábrica, para reunirnos con todas las del resto de plantas del grupo.

La primera noche, tras una jornada agotadora, el director nos invitó a cenar en un restaurante pequeño de vigas de madera, no lejos del palacio.

Pasaron a explicarnos los platos apoyando un panel de pizarra sobre un caballete. Uno de mis compañeros a punto de jubilarse, adicto al trabajo, celebró aquello como si hubiesen venido en nave espacial a recitarnos los platos.

¡Pero traen el menú en una pizarra! insistía, como un crío.

Hay quien no sabe dedicarse, también, a vivir.

lunes, julio 13, 2026

Nolotil

Gabriela es colombiana y cuida de tu madre, octogenaria. Le pagas en negro porque te ahorras el seguro y sus vacaciones.

Un día a Gabriela le duele muchísimo la cabeza y se acerca a Urgencias. Le hacen un TAC y le encuentran un tumor cerebral del tamaño de una pelota de golf.

Se limitan a darle una caja de Nolotil y la mandan a casa. 

Lo siento, mujer. Es todo lo que puedo hacer por ti le dice el médico. Prioridad nacional.

Ella llega muerta de miedo a tu casa. 

—Qué disgusto, Gabriela. —Es lo máximo que te sale decirle, mientras te santiguas—. Tú no estás en condiciones de cuidar de mi madre —le aclaras—. ¿Tienes alguna amiga de por ahí que necesite trabajo?

La largas con mucha pena y sin indemnización, que para eso le pagas en negro. 


domingo, julio 12, 2026

Menos mal

Nos miramos, nos decimos 'menos mal' y nadie nos entiende.

Ocurre en cualquier lugar donde se junte mucha gente y nos permita observar el espectáculo de familias desquiciadas, de grupos de amigos actuando como borregos, de parejas que se hablan sin respeto.

Entonces nos damos cuenta de lo muy afortunados que somos por tenernos tal como somos.

El padre le pega un cosqui a su niño en la cola del Carrefour y Fran me mira.

—Menos mal —le digo yo.

Menos mal que nos tenemos.

jueves, julio 09, 2026

Enfermedad

Una de mis grandes esperanzas con la inteligencia artificial tiene que ver con la salud.

Estoy convencido de que personas de bien con currículums reconocidos sepan introducir en la coctelera del chatGPT toda la información recogida durante decenios de millones de personas que han sufrido diversas enfermedades. Saldrán patrones, están saliendo ya, que hasta ahora resultaban complicadísimos de identificar.

Acelerar los diagnósticos, los estudios, las vacunas, los tratamientos.

Para eso sí nos sirve, para que averigüe a base de datos reales cómo puede influir un determinado hábito en un paciente con una patología concreta, proporcionándonos una vida mejor, que es lo máximo a lo que podemos aspirar desde nuestra pequeñez.


Cuidarse

Cómo te cuides dice mucho de cómo te quieres y la gente inconscientemente lo integra.

Si hueles bien, si vistes bien, si tus zapatos están limpios, si te preocupas por combinar bien los colores transmites la sensación de una persona que no se deja ir y eso lo ve el que te trata.

Por eso es importante tomar un tiempo para ti, porque si tú te tratas regular es probable que los demás no te vayan a tratar mejor.

No hablo de belleza, hablo de elegancia.

domingo, julio 05, 2026

Calor

Aun hay quien niega el cambio climático, cuando vemos desde hace décadas cómo las olas de calor cada vez se hacen más frecuentes y extensas. Da igual que haya unanimidad científica sobre el efecto de la actividad humana sobre el planeta.

Estamos donde estamos y ahora toca no solo luchar contra las causas que lo producen, sino a favor de la gente vulnerable que lo padece.

Personas ancianas a las que no le llega la pensión para un aire acondicionado, trabajadores que soportan condiciones insalubres que no tienen más que asumir, familias que no tienen donde resguardarse de la flama.

No hemos estado para evitar el problema, ¿estaremos para acompañar a quien lo sufre?

Porque sí, siempre es el débil el que se queda tirado.

Buena

No sé en qué cadena de radio o televisión había un apartado en el que se hablaba de 'la noticia buena del día'.

¡Hay tantas!

Se habla de ellas, sí, pero en letra pequeña y al final de los informativos. 

No sé si en la Facultad de Periodismo existe esa asignatura: Noticias buenas. 

Pero habría que crearla. Tener siempre los ojos atentos a retratar aquello que nos hace bien como sociedad y ponerlo en primera plana, como una cuota a respetar. 

Por cada media pantalla de guerras y corruptelas, media pantalla de la gente brillante que nos hace la vida mejor.

Ampliemos el foco: somos lo que vemos.

No lo sé

Vivimos tiempos en los que todo el mundo sabe de todo, lo que acrecienta esa sensación de polarización y de trincheras. Todo tiene una vertiente política que nos condiciona.

Tendríamos que reivindicar la duda, el no saber, el estar dispuesto a decirlo: No tengo una opinión formada.

El hábito de leer, de ver documentales, de viajar, de hablar con gente diversa es la mejor forma de componer en nuestra cabeza la realidad de las cosas, perder el miedo a decir que no tengo claro si es mejor A o B.

Cuanto más aprende uno, más cómodo se siente diciendo: "No lo sé".

Castilleja

Sevilla tiene, camino de Huelva, una pequeña meseta de nombre árabe.

De apenas 100 metros de altura, te permite contemplar la ciudad apenas llegas desde Portugal. 

Ya en el Aljarafe vive casi tanta gente como en Sevilla entera. 

Cuando yo era pequeño y apenas existían urbanizaciones, mi abuela tenía allí una casa, grande, con un pilón, donde nos bañábamos todos los primos mientras mi madre y mi tía Elo preparaban gazpachos y tortillas de patatas en los interminables días de verano.

Es esta la puerta le dije a Fran, mientras buscaba mostrarle ese sitio mágico de mi infancia en Castilleja de la Cuesta. No, ¡no!, frena el coche. Es esta de las persianas color crema.

Entonces veía un árbol, un azulejo, una farola que me llevaba medio siglo atrás.

Qué va, es esta, la de la puerta verde allí donde mi abuela recogía las 'regañás' y los bollos calentitos. Seguro que era esa.

Miraba entonces a las ventanas de arriba y me despistaba.

No, no tenían esas rejas. Debe ser esa otra de allí...

¡Cómo se desvanecen los tiempos que no volverán!

Aprender

Aprender de quien no está de acuerdo contigo es un necesario ejercicio de humildad que nos convendría aplicarnos a diario.

Aunque nos mantengamos en nuestras posiciones tras una conversación con quien no piensa como nosotros, el solo hecho de escucharlo enriquece nuestra visión de las cosas, las afina más, hace de nuestro argumentario algo más sólido porque incluye más razones para defenderlo, o porque admite sus fragilidades.

Acercarse al otro nunca es tiempo perdido, por muy otro que sea.

sábado, julio 04, 2026

Amable

Ser amable es una actitud.

No es uno buena persona por serlo, pero ayuda.

Cuando se está íntimamente convencido de que es una cualidad intrínseca a uno mismo, se batirá contra cualquiera que quiera envenenarlo.

Porque tratar con respeto y consideración a los demás, amigos o desconocidos, es una filosofía de vida que, los que la practicamos, no dejaremos de cultivar.

No soy mejor persona por ser así, pero sé que así es como quiero ser.

Chivatos

En el trabajo hay que andarse con pies de plomo con lo que escribes. Ya no tanto en los emails, que también, sino en las continuas conversaciones que se tienen por los medios de mensajería instantánea con que nos vamos asaltando para interesarnos por cualquier tema, porque en cualquier momento hacen una captura de pantalla de una frase tuya, sacada o no de contexto, y la meten en algún chat para tratar de retratarte.

Todo lo que queda por escrito, por escrito queda.

No menciones nunca a nadie, porque a ese alguien le llegará.

Antes, una frase desafortunada se la llevaba el aire, hoy puede convertirse en una daga que te amenace cada día con volver.

Tengo suerte de tener la cabeza bien amueblada para no meter la pata, pero es horrible pensar que vivimos en un mundo de chivatos.

jueves, julio 02, 2026

Amanecer

Los días que trabajo en Madrid comienzan con un romance con Sevilla, porque me levanto tan pronto para zigzaguearme el inmenso centro histórico para ir a Santa Justa que apenas tengo quien comparta conmigo la ciudad. Es toda mía.

A las cinco de la mañana no hay más que ella y yo. Sus conventos, sus palacios, las calles estrechas, los patios, los naranjos, las iglesias.

Paseos donde presumimos del eterno noviazgo que nos traemos entre manos. 

Que no se entere Fran.

miércoles, julio 01, 2026

Maera

Casa Maera no es solo uno de nuestros restaurantes favoritos en Sevilla, sino un auténtico vivero de posts para mis redes sociales, porque allí se respira autenticidad. Como almorzar en el salón de una casa abierta al mundo, con comidas de cuchareo que te trasladan a lo mejor de nuestra infancia.

Salía Fran de un día de hospitales con su familia y buscamos un sitio para cenar donde fuese fácil aparcar. Así que nos fuimos a un sitio que nos gusta de Mairena del Aljarafe y allí que nos encontramos con Pepa  y Ramona, su madre, las dos almas de Casa Maera.

Mesa con mesa, estuvimos charlando mientras terminaban de cenar. 

Tras despedirnos de ellas y tras una comida exquisita, con el restaurante a punto de cerrar, pedimos la cuenta.

Os han invitado.

¿Se puede tener más clase?

Ciudades

Siempre escribiré de las ciudades que me enamoran, pero nunca despreciaré en público aquellas que no me gustan.

No sería yo, porque no veo necesidad.

Cuando alguien tiene la fortuna, como tengo yo, de tener cierta capacidad para transmitir a un público heterogéneo, lo mínimo que me tengo que exigir es no dañar gratuitamente. Quien habla de ciudades habla de profesiones, de aficiones, de hábitos.

Vivimos una época en la que se aplaude el comentario soez.

Ahí no me encontraréis, porque no sería yo.

lunes, junio 29, 2026

Amor mío

Amor mío.

Esa es la frase de cierre de Fran tras soltarme una de sus regañinas por haberme despistado en algo. Es lo que tiene convivir con alguien metódico en lo que tiene que ver con el orden y la limpieza.

¿No te has dado cuenta de cómo está el bombo de la ropa blanca? ¿No has visto el tiempo que llevan esos zapatos en esa esquina? ¿Hasta cuándo vas a tener tu mesa hasta arriba de paquetes?

Entonces yo le incito con una sonrisa a que termine la frase:

...amor mío.

domingo, junio 28, 2026

Rumanas

La primera impresión es decir ¡qué catetas!

Porque sorprende ver a una importante cantidad de mujeres rumanas con peinados cardados de colores rojizos que retrotraen a la época soviética.

Para alguien como yo, educado en la admiración de los cánones estéticos de la mujer occidental, esos pelucones me provocan rechazo. 

Sin embargo, pienso, ellas bien que se ocuparán de sentirse guapas. Tienen espejos y criterio.

El problema de los seres humanos es creer que los patrones en los que se crían son leyes universales.

Pitesti

Las semanas en que visito fábricas de mi empresa son agotadoras, porque todos los ojos me atraviesan y todas las explicaciones se dirigen a mí.

Hay momentos en los que la responsabilidad me desborda, por la importancia técnica o económica de lo que comparten conmigo, esperando mi criterio.

Es entonces cuando saco el niño curioso que hay en mí para sacudirme la presión, quitar dramatismo al asunto y disfrutar del trabajo: empiezo a preguntar yo, a tomar la manija, a rebuscar con inteligencia las claves de todo, a divertirme con lo que aprendo.

Ellos no saben que soy más efectivo cuando más infantil me vuelvo.

lunes, junio 22, 2026

Sabiduría

La sabiduría no tiene que ver solo con libros, que también, sino con observar la vida con atención.

Comíamos en un restaurante al que vamos menos de lo que nos gustaría y, entusiasmados con nuestros pescados, el camarero se acercó:

¿Cómo va la cosa? preguntó.

Mejor que bien ─le dijo Fran.

Entonces él susurró con toda la retranca de la guasa andaluza.

No decid nada nos guiñó el ojo, que entonces se enteran y os cobran más.

domingo, junio 21, 2026

Frankfurt

Si lees esto a las cinco, estoy paseando por Frankfurt.

Porque esta semana trabajo en Rumanía y, al no haber plazas en el vuelo directo de Sevilla a Bucarest, tomé uno con escala en Alemania, donde tengo una espera de 5 horas antes de embarcar en el definitivo.

Lo fácil es relajarse entre las grandes salas climatizadas del aeropuerto, encadenar un café con una cena ligera antes de salir, dejar pasar el tiempo.

Pero no sería yo.

Perderme el pasear a orillas del Main y volver a visitar ese centro reconstruido no es una opción.

Meditación

Cuando me hablan de meditación, tuerzo el gesto.

Porque mi parte más insana lo relaciona con modas pasajeras de puro esnobismo. Esa práctica de media hora en la que no pensar en nada.

Pero, ¿cómo se puede no pensar en nada? 

Lo que ocurre es que yo estoy llegando, de forma orgánica, a ese punto de desconectar por pura necesidad. Necesidad de silencio, de no atropellarme con cosas por hacer, de pasar de todo, de quererme limpio, de saberme vivo, de encontrarme en calma.

Entonces entiendo que tal vez no es una moda, sino una bendición.

Chanel

En cuanto lo recuerdo, tomo el móvil para interesarme por eso que no se me debería haber olvidado.

Y me comen los demonios, porque uno no tendría que olvidar interesarse por aquello que emociona a la gente que quiere: un trabajo, un proyecto, una prueba médica, una cita amorosa.

El que recibe mi mensaje lo agradece, de corazón, y quizás no se haya dado cuenta de lo que he tardado en enviarlo.

Mejor tarde que nunca.

Leer

Mira, Fran, lo que me ha escrito Raquel.

Entonces él coge el móvil, se pone las gafas y lee el mensaje con un ligerísimo mover de labios.

Él lee, con ese recitar inconsciente, y yo muero interpretando las palabras en su boca.

¿Qué miras? ─protesta.

A ti.

Inconcluso

Hay una fuente de ansiedad interna, al menos en mi caso, que relaciono con las preguntas no hechas.

Ese desayuno en el que revives escenas de la noche anterior y, de golpe, aparece ese interrogante que tenía en mente y no llegué a compartir. Conversaciones que me llegaron al corazón en las que perdí la oportunidad de profundizar en eso que me despista. Momentos en los que no quise interrumpir y la pregunta quedó en el limbo de lo que ya es tarde para aclarar.

Le doy un sorbo al café y me digo 'vaya tela, qué lento estuve'.

El caso es que la olla a presión de mi cabeza se relaja cuando se deshacen las cadenas de esas palabras no dichas.

Aprender a convivir con aquello que no supe decir es también una forma de crecer.

jueves, junio 18, 2026

Perro

Iba a cruzar hacia la Plaza del Duque y vi que en una esquina un perro cotilla observaba fijamente a una mujer. Hasta que su dueño tiró de su correa y le hizo seguir su paseo matutino.

Me sorprendió la escena porque la miraba a los ojos.

Con esa imagen rondando la cabeza, entré en El Corte Inglés, de donde salía una señora con un caniche en el bolso, que clavó sus ojos en los míos.

De pronto me di cuenta que llevo media vida sin apreciar que los perros buscan los ojos de los humanos.

¿Dónde estaba yo?

Tánger

Recordaba el último día de trabajo en Tánger cargando con el maletín por esa fábrica inmensa bajo el sol africano, así que esta vez hice como mi compañero Miguel Ángel y salí de Sevilla con una mochila.

Así, una vez allí, nos desplazaríamos de una nave a otra sin tener que ir pidiendo despachos donde dejar las cosas, porque todo lo tendríamos en las espaldas.

Hay veces que puede más la apariencia que la comodidad.

Madrugamos muchísimo para tomar rumbo a Tarifa. Recogí con mi coche a Miguel Ángel en la puerta de su casa.

No me lo puedo creer le dije.

¡Llevaba un maletín!


martes, junio 16, 2026

Ojiplático

No es admiración, en ningún caso, pero sí una suerte de abducción la que me produce ver a determinados compañeros meterse tan de lleno en temas técnicos que pareciera que les fuese la vida en ello.

¿Es eso bueno para él? ¿Es bueno para le empresa?

Siempre me he preguntado si a una compañía le interesa tener empleados adictos al trabajo, esos que no saben hablar de otra cosa y que te dicen que no hay mejor momento para ellos que el que dedican a su profesión.

Soy de la teoría, interesada, de que cuanto más vida interior y exterior tengamos, más frescos llegamos a nuestra empresa y más productivos somos. 


Versiones

Hay personas que se quedan con una versión obsoleta de ti.

Estancados en pasados que fueron, en esencia, felices, piensan que el Salva de hoy es el mismo caótico personaje que iba por la vida con el corazón en carne viva.

Cuesta creer que quienes fueron importantes para nosotros hayan podido cambiar tanto de piel.

No es que hoy me quieran menos, es que ya no soy aquel a quien querían.

Fernando

Cenaba el martes con un compañero de trabajo con el que, hasta hace año y medio, charlaba a diario, llevábamos codo a codo ciertos proyectos, compartíamos asiento en el AVE cada semana, nos dábamos paseos en Valladolid al terminar de currar.

Nos llevábamos todo lo bien que se pueden llevar dos personas civilizadas que se caen bien.

Sin embargo, fue cambiar yo de función y deshacer el lazo. Sin mayor drama. Nos unía un interés común, que era el trabajo, y lo supimos hacer bien.

Ser civilizado es también saber que hay amistades que no se rompen, simplemente terminan su cometido.

Si nos vemos, nos abrazamos.

sábado, junio 13, 2026

Clics

Los dos pensamos al mismo tiempo: ¡David!

Paseábamos este pasado sábado por el mercado de antigüedades de Villarreal de Santo Antonio y nos topamos con un vendedor de clics de Famóbil de todas las vestimentas posibles. Raquel y yo lo vimos y al unísono lanzamos el nombre de mi hermano.

No vi nunca un niño más fácil, y barato, para jugar en solitario.

Tenía un bombo grande de los antiguos del detergente Colón lleno hasta arriba de esos muñequitos. A él le daba igual que estuvieran vestidos de supermán, de romano o de marinero. A todos los distribuía en la alfombra para ponerlos a jugar al fútbol. 

A su bola, en su mundo, sin molestar a nadie. Como siempre.

Temas

Hay cosas más importantes de las que hablar.

Es una frase que me repele y es habitual entre los comentadores de noticias.

¿Por qué no se va a poder hablar de la artesanía hecha con plástico en un pueblo de Burundi?

Si algo se nos ha concedido en esta vida es muchísimo tiempo para pensar, ojos abiertos para observar y orejas para escuchar. Todo pensamiento es digno de ser expresado, toda propuesta merece un mínimo de atención.

Alguien quiere contar algo. Nadie es quien para sacar la regla universal con la que medir la importancia de las cosas.

viernes, junio 12, 2026

Adeli

Si me quedo con alguien es con Adeli. 

Su emoción al hablar de mi forma de contar historias durante la presentación de mi última novela hace unos días fue el momentazo de ese rato imborrable que me regalaron aquellos que me apoyan.

Hablábamos de la dificultad de definir el género de mi narrativa, si psicológica, si urbana... cuando ella pidió el micro.

-Yo la definiría como humana.

Entonces se le cortó la voz y me di cuenta, una vez más, de lo bonito que es escribir.

Supermercado

Es gracioso identificar a una persona por su carro de la compra.

Les ves cajas y cajas de magnums de chocolate con almendras y, el mismo tiempo, botellas enormes de bebidas cero azúcar. O aquellos que tienen una columna de tortillas congeladas. O quienes parecen vivir solo de comer tomate. El maniático de todo tipo de botes de champú, el obsesionado por lo ecológico, el enganchado a las cápsulas de café.

Ves su carro e imaginas sus noches siempre iguales de pizza y coca-cola frente a la tele, o sus horas entre cacerolas concibiendo salsas buenas.

Lo simpático es cuando te han pillado espiándole las compras y, de pronto, se sienten desnudos frente a ti, que crees tener el carro perfecto de persona civilizada.

domingo, junio 07, 2026

Verde

Los verdes no me interesan.

Esa fue la frase que me desenganchó hace años de mi compromiso emocional con el trabajo. Desde entonces trabajo con la misma intensidad, pero con menos ilusión.

Llegado a un punto de alta dirección, se me exigían, como no podía ser de otra manera, solucionar los indicadores de mi perímetro que estuvieran en rojo.

Organicé grupos, inventé dinámicas, construí estrategias para conseguirlo.

Pero hubo un jefe que, durante años, solo supo decirme que los rojos, una vez convertidos en verdes, ya no le interesaban.

No cabía el agradecimiento, solo el quiero más.

Siempre más.

Cuando el factor humano se deja a un lado, muchos nos bajamos del tren.

Simulamos estar.

Pero no estamos.


sábado, junio 06, 2026

Canarias

Qué alegría de Canarias.

De amabilidad, de buen trato, de simpatía.

Sí, es una región turística; lo sé, hemos tratado sobre todo con personal de hostelería; claro, que han sido apenas cuatro noches.

Pero siempre es así. 

Ni un solo mal gesto.

Estamos muy viajados para saber que esta calidez personal no es fácil de encontrar.


jueves, junio 04, 2026

Mequinenza

Hay lugares que ocupan un espacio inamovible de tu memoria y que solo necesitan un clic, normalmente el olor, para mostrarse.

Yo no sé qué combinación de aromas, seguro que mucho de hierba, algo de humedad, quizás bosque, probablemente polen de primavera, hacen que, de golpe, estando en cualquier paisaje perdido, me encuentre en Mequinenza. Un pueblecito zaragozano donde de jovencillo participaba en los campeonatos de España de remo.

No me ocurre a menudo, ni siquiera cada año, es un ataque desprevenido, quizás no solo el olor.

Es el clic y me veo en Mequinenza, con esas patillas escuálidas y un zumo de pera en la mano.

Atún

Salí con idea de comprar unos filetes empanados congelados de un ultramarinos y me atreví a meterme en la pescadería. Me apetecía pegarme un homenaje tras el éxito de la presentación de mi novela del día anterior.

Sin tener muy claras las cantidades me interesé por el atún, tras ver cómo se manejaban con un trozo enorme, rojo bermellón, recién llegado del mar.

Es tarantelo me explicó.

Tiene buena pinta le dije. Deme dos filetes me animé.

¿Para qué los quiere?

Para comer le respondí, despistado.

¿Para qué otra cosa los iba a querer?, pensé.

Un ataque de risa generalizado inundó la pescadería.

Ya luego me explicaron que era una forma de hablar.

Para la plancha, para un sashimi, para guisarlo…

Ahá ─admití─. Para la plancha, por favor.

jueves, mayo 28, 2026

Perdones

Me topo con una mujer al girar una esquina y le pido perdón.

Me excuso por encima de la media porque tengo integrado un resorte, que no sé de dónde viene, que me hace disculparme incluso cuando quien tiene que hacerlo es el de enfrente.

Cuando me ocurre pienso: mejor así que al contrario.

Comodín

Soy el perfecto comodín de los amigos que se quieren ir a dormir, en esas noches que se alargan y ya tienes la boca tonta de tanto vino.

No tienen más que mirarme para sugerirme que lance la frase. Yo la cojo al vuelo:

—Me largo.

Porque siempre soy el más dormilón, el primero que sueña con la cama, la excusa perfecta para que ellos puedan decir:

Ah, pues ya que Salva se va...

Aboretando

Escucho, observo y disfruto de Fran cada día. Sé de sus manías, sus posicionamientos, su particular manera de pronunciar la ese, su forma de desdoblar las camisetas lanzándolas al aire.

Pero, de vez en cuando, roba cosas que hay en mí. Una expresión, un gesto, un suspiro.

Te estás aboretando le digo.

Y él me sonríe con la sonrisa suya.

La mía es menos bonita.

Voz

Cada vez que grabo un vídeo promocional de mis novelas la primera reacción es borrarlo en cuanto oigo mi voz.

¿Yo hablo así?

Como si viviéramos en una tinaja, estamos acostumbrados a escucharnos desde el interior.

Si así es con la escucha, cuánto no lo será con todo lo demás que no se oye: los entripados, las manías, la forma de sonreír, los andares.

Desde aquí dentro se ve todo distinto.

Puntual

Me gusta la gente que llega siempre antes.

Se me vienen varias a la cabeza, esas personas que tú sabes que van a estar allí cuando llegues. Que por muy rápido que vayas, te va a ganar.

No sé qué interpretación dar a esa forma de comportarse, pero todas las interpretaciones son buenas, porque entremezclan generosidad, amor, educación y empatía, no sé en qué grado ni cómo es la receta.

Son de fiar.

miércoles, mayo 27, 2026

Tonta

Hay gente que es tonta, y eso tiene poco arreglo.

Con determinadas carencias, uno puede trabajar para suplirlas. Todo empieza por saberse analizar, aceptar la mirada de quien te quiere, tener espíritu de superación. ¡Claro que se puede cambiar!

Lo que ocurre es que aquel que es tonto, en el sentido más rotundo del término, nunca tendrá capacidad de ver su insoportable manera de ser.

Hay veces que me cruzo con conocidos antiguos que se alejaron de mi vida y pienso en la posibilidad de que ya no sean como entonces.

Me sobra medio minuto de conversación para confirmar por qué me alejé de allí.

domingo, mayo 24, 2026

Planes

Lo bueno que tiene hacer planes con amigos es que todo conduce a la felicidad: si se cumple, porque se cumple, pero si se anula, por la ganancia de ese tiempo para ti.

Porque no provocar nada para celebrar debilita las ganas de futuro, así que construimos viajes, cenas, encuentros que nos hacen mucho bien.

Si el plan se rompe, en cambio, te encuentras con un tiempo para ti que ya habías amortizado.

Todo viene bien.

Whatsapp

Hay grupos de Whatsapp que son una condena.

Alguien te llevó a un sitio donde descubres que te sientes mal y no te apetece tener que comentar por qué. 

Si das una explicación para salir o si lo haces a la francesa, de las dos formas quedas mal, así que te dedicas a contemplar cómo los demás se manejan en territorio hostil.

Porque no quieres hacer daño.

Yo inventaría una puerta invisible que te permitiera escapar con tu foto colgada y una alarma sonora conectada por si alguien pregunta si sigues por ahí.

Alarma

Sigo sintiendo un placer infantil al despertarme por un mal sueño y descubrir que aún me quedan horas por dormir.

Ese tiempo de soledad regalado en el que todo se concentra en mí para dejarme caer sin prisa en el túnel del dormir, sin combatir.

Echarme a un lado, observar a Fran y decirme que aún está por llegar lo mejor.

sábado, mayo 23, 2026

Predecible

Miedo me da lo que pueda decir hoy.

Hay personas con las que trabajo que, siendo amables en el trato, carecen de una cualidad que marca la diferencia: la previsibilidad.

Trabajas con ellos un proyecto, acuerdas una serie de acciones y, cuando llega la hora de la verdad, delante de otros equipos, cambian de criterio.

Me ocurre menos en el plano personal, porque bien me cuidé de ir apartándome de gente que sea inconsistente.

Yo no quiero que la gente que me quiera tenga ninguna duda, cuando se trata de temas importantes, de por dónde voy a salir

Ducha

Yo me quedaría a vivir bajo una ducha, si no fuera porque no es nada ecológico gastar tantos recursos por capricho propio.

No hay pastilla contra el cortisol que lo iguale.

Desde hace unos años crece en mí un súbito interés por el nervio vago, ese que nos recorre de arriba abajo y al que, dicen, debemos tener bien cuidado.

Así que me pongo delante del espejo a tocarme una oreja en circulitos, a hacer gárgaras, a inspirar contando hasta diez, porque si ese nervio de nombre perezoso se lleva bien conmigo, yo entro en modo disfrutón.

jueves, mayo 21, 2026

Jone

Incluso me invitó al Guggenheim.

—Aquí no pagas tú —me soltó Jone.

Recorrí con ella y con Luisma las salas del museo en una tarde primaveral en que la luz lo invadía todo, mientras nos poníamos al día de tanto tiempo sin vernos.

Acabamos la tarde escuchando a un grupo de jazz tomando un refresco.

—¡Cómo ha cambiado Bilbao! —me decía.

Una delicia de ciudad y una delicia de pareja.

"Ayer hice trampa y te saqué una foto" —me escribía Jone el día después— "en purito afán de perpetuar en mi memoria escasita el regalito de vida que disfruté ayer".

Son las recompensas de escribir un post cada tarde, que me reciben ángeles allá donde voy.

lunes, mayo 18, 2026

Reloj

Dejar de llevar reloj se convirtió en una decisión hace media vida, no sé si por llevar los brazos desnudos o por querer liberar mi tiempo.

Con el tiempo el móvil tomó el mando: el control pasó de la muñeca al bolsillo.

Es lo que más valoro de los días festivos, el no saber qué hora es. Una suerte de retomar el dominio de uno mismo. Despertarse con la luz del sol y no con un bip-bip que nos rompe el sueño en dos.

Hay esclavitudes necesarias que tocan la moral.

Memoria

La felicidad se encuentra también en cajones de nuestra memoria, no hay que fiarlo todo al presente ni a los proyectos de futuro.

Muchos episodios de mi vida fueron inversiones de futuro bienestar emocional.

Cuántas felicidades actuales no existirían de haber rechazado trabajar en París con treinta años.

Y si con trece años no me hubiera federado en remo, si nunca hubiese llevado una de mis novelas al cine, si no escribiera historias en este post diario. 

¿Cuánta gente que me importa hoy no me habría perdido?

Por eso soy partidario de decir sí, porque si digo que no, estoy cerrando mi biblioteca de escenas a las que recurrir en el futuro.

Somos más completos cuanto más nos hemos puesto a prueba.

Si todos los días fueran iguales, la memoria tendería a convertirse en desierto.

domingo, mayo 17, 2026

Carrito

Celebrábamos el cumple de mi amigo Joaquín en un bar el sábado al mediodía y, de golpe, se planteó un problema complejo: A mi amiga Tere la niña se le había quedado dormida encima.

Yo vi el panorama y no atisbé solución. ¿Nos la turnábamos entre todos para tomarla en brazos?

Y ahora, ¿qué hacemos? pregunté.

Tranquilo, Salva, hemos traído un carrito.

Ahá.

Loncha

No me gusta desayunar siempre lo mismo, pero flipo cuando me hago un croissant con queso y jamón york.

A esas horas en las que el mundo no existe y no ha levantado el día, abro la nevera y disecciono el croissant.

Es entonces cuando llega el momento de la loncha de queso, que viene envuelta entre papeles del mismo color.

'¿Cuánta gente hoy en el mundo no se comerá ese papel sin darse cuenta?'

No hay desayuno de croissant mixto en que esa pregunta no ronde por mi cabeza.

Hasta el día en el que me lo coma yo.

Hay obsesiones peores.

Huelva

No conozco a nadie de Huelva que me caiga mal.

Es un juicio personalísimo de estadística pobre, pero es el que tengo.

Andábamos ayer almorzando con mi querida Elisa, onubense, y el cotilla novelista que hay en mí, escuchó en la mesa de atrás.

Es que los de Huelva son muy... agucé el oído, no sé son como muy... no encontraba la palabra la voz de mujer que tenía a mis espaldas.

Salva me preguntó Elisa, ¿quieres probar la paella?

Luego la pruebo...

¿Son muy qué?

sábado, mayo 16, 2026

Larroussinie

Cuando aparecen personajes del pasado, me ahogo.

Gentes que fueron importantes en mi vida cuando yo era otro Salva, a quienes apenas voy a ver para dar un abrazo.

No apetece explicarles que aquel tipo que conocieron sí tiene, y tuvo, una intensa vida personal, que vive con un hombre al que adora, y con quien se casó.

La homofobia crea jóvenes atormentados de los que nos cuesta desprendernos cuando atravesamos la barrera de destrozar las puertas de ese lugar en el que nos quisieron encerrar.

Y cuéntame, Salva, ¿cómo te van las cosas? 

Ellos no tienen la culpa de que yo ya no sea al que conocieron.

Me van muy bien.

Ni se atreven a preguntar si estoy con alguien, ni a mí me pide el cuerpo contarlo. 

¿Tienes hijos?

No.

Solo quiero escapar a la vida actual: la que construí para ser quien soy.

No me apetece escuchar lo tolerantes que son. Los exámenes ya todos los pasé.

viernes, mayo 15, 2026

Pudor

Una de las ventajas de la inteligencia artificial, que tiene muchas, es la de evitarte sonrojar. 

Y es que hay asuntos por los que le pregunto que entran en el terreno del analfabetismo sobre algunas cuestiones: desde un apartado de la declaración de la renta al uso de un botón del mando a distancia de la tele. 

 Nadie me va a mirar mal diciendo, 'menudo papafrita de ingeniero'. 

 Sí, las desventajas ya las conocemos.

lunes, mayo 11, 2026

Picnic

Como todos los años, habíamos organizado un picnic primaveral.

Tradición desde que la pandemia nos obligó durante un tiempo a no salir de la provincia. 

Fran encontró un espacio arbolado de horizonte infinito camino de Isla Mayor, al que cada año acudíamos cargados de comida casera y ganas de reír.

Pero anunciaron lluvias.

Lo fácil hubiera sido cambiarlo por un almuerzo de sábado en una venta, pero Fran se obstinó. Alquiló, con el acuerdo de todos, un terreno bajo techo a las afueras de Salteras.

Incondicionales, allí nos plantamos todos para echar un día de campo.

Las comidas apenas sirven para ponernos al tanto de cómo nos van las cosas. 

Fran quería, todos queríamos, regalarnos tiempo.

Fiesta

Volvíamos a casa del cine al anochecer, vimos movimiento por la plaza de San Lorenzo y nos acercamos. Sonaba música.

Pronto entendimos que no era un espectáculo para nosotros: un mitin de 'Se acabó la fiesta', el partido fascista liderado por un defraudador de impuestos.

Fran tiró hacia delante, pero yo frené el paso para observar. Sobre todo a la gente joven, a las mujeres. 

Las pintas. 

Tanta bandera de España y tanta bajeza moral.

Lealtad

La lealtad es ocultar las miserias de la gente que amas, porque todos vamos sobrados de ellas.

Lealtad es trabajarlas en privado con esa persona, tus vergüenzas y las de ella.

No hablo de bromas cariñosas en las que Fran pueda reírse en público de mi fama de despistado, sino de cuando observas a quienes no tienen reparo en ridiculizar a alguien querido en público.

Tenemos que rodearnos de personas que nos hagan grandes, no de gente que, con la excusa de la sinceridad, publicite la parte de nosotros que no nos gusta.

domingo, mayo 10, 2026

Mueble

Tenemos un piso tan bonito que olvidamos que había que guardar cosas feas.

Cada vez que Fran se lamenta de lo mucho que tenemos que apretar todo para esconder la fregona siempre le digo:

Podemos colocar un mueblecillo blanco en la terraza.

Su mirada es asesina, así que me callo.

Lo que ocurre es que el tema vuelve una y otra vez, cuando compramos un muerto más que no sabemos dónde poner. Entonces yo lo miro y ya me corta antes de volver a decirlo.

—Pues yo lo pondría —protesto.

Bran

Como mi sobrino Iván nació pocos meses antes de que yo encontrara a Fran, para él su tío Borete es inseparable de Fran.

Con media lengua en sus primeros años, cuando yo llegaba a casa de mi hermana siempre me preguntaba:

¿Y Bran?

No ha podido venir, Iván.

Para él el amor es también ver a dos hombres quererse.

Emoción

El riesgo es perder la emoción y el peligro: conformarse.

Hay que estar muy atento para no acostumbrarnos a las cosas que nos hacen mucho bien. Si perdemos esa capacidad de valorarlas, todo se hace más gris.

Cenábamos entre nuestros mejores amigos tras ir al teatro y, de golpe, vi a Elisa enfrente narrando con pasión qué le había parecido la obra.

Fue la chispa que me hizo salir del letargo al que nos quiere llevar, a escondidas, la inercia del vivir.

viernes, mayo 08, 2026

Arisca

Hay personas que asustan.

Quedas con ellas y te comen a besos. Se interesan por todo lo que ha ocurrido en el tiempo sin vernos, te cuentan cómo van las cosas por su casa, los viajes futuros, proponen planes para vernos en más ocasiones, te muestran fotos, se les llena la boca con lo mucho que te quieren.

Luego te las encuentras de frente al girar una esquina y ves como tuercen la mirada hacia el escaparate, aunque sea de ropa militar para skins.

Despertador

Anoche pasamos un rato precioso en la entrega del Premio Fernando Lara de novela.

Antes de la cena, en un patio del Alcázar, coincidí con un amigo a quien quiero mucho.

¿Nos tomamos algo cuando termine el acto? ─le propuse.

No puedo, Salva. Mañana entro a trabajar a las 7h.

Yo le dije que llevo más de treinta años entrando a esa hora.

¿Y cómo lo consigues? me preguntó.

Pues poniendo el despertador.

miércoles, mayo 06, 2026

Etiqueta

Iba yo tan pancho con mi polo azul recién estrenado a atravesarme toda Sevilla para acudir a mi clase de pilates. Bien perfumado y con los pulmones abiertos.

Perdona me comentó una chica al salir yo del portal.

¿Sí?

Ella paró su bici.

Verás, llevas la etiqueta con el precio colgando por detrás.

Nos entró un ataque de risa a los dos.

Me has evitado hacer el ridículo un buen rato.

Nos alegramos mutuamente la tarde. 

Siempre hay ángeles.

domingo, mayo 03, 2026

Correos

─Mira ─dije a Fran─, el famoso director de Correos.

Afortunado por ir cada semana a enviar novelas dedicadas a mis lectores, conozco al personal de la oficina cercana a mi casa desde hace años. El ambiente es apacible, hasta que aparece el director dando gritos.

Todos los que paramos por allí sabemos que es el director, porque él se encarga de aclararlo cada vez que tiene ocasión.

Que es siempre.

Lo que él no ve son las miradas que se cruzan entre los empleados cada vez que él se va.

Calidad

Dentro de la Dirección de Calidad de cualquier gran industria hay dos divisiones importantes: la Calidad Cliente y la de los Proveedores.

Acostumbrado a batallar media vida profesional en esa dirección, siempre he estado más cerca de la primera, los clientes.

Para gestionar a los proveedores se busca un perfil de rottweiler. Profesionales que sepan azuzar sin más miramientos que conseguir resultados. Un trabajo que exige mucha preparación porque implica conocer al dedillo la tecnología del proveedor.

Los que hemos estado en la división de los clientes tenemos que ser sutiles, empáticos y un punto comercial, para saber contener las crisis con el mínimo daño posible. Aquí la clave es conocer bien tu terreno para no transmitir en ningún caso dudas.

Ahora que lo veo desde fuera y los observo en la máquina de café, me quedo con los de la Calidad Cliente.

Gritar es muy fácil.

sábado, mayo 02, 2026

El juego del murciano

Lo llamo el juego del murciano y es muy didáctico si se sabe utilizar con tacto.

Por ejemplo, cuando estás en una reunión entre desconocidos y alguno de ellos se cuela.

La gente de Murcia es poco de fiar.

Entonces salto:

Perdona, pero soy murciano.

Espero a que trague saliva, se ponga blanco y me pida disculpas.

¡Que es broma!


Tareas

Cuanto más me conozco más sé lo que me conviene y, entre lo que me va bien, está la disciplina de hacer una tarea tras otra, nunca dos a la vez.

No es fácil.

Estoy convencido de que es mi principal fuente de estrés, el estar a lo siguiente cuando aún no he terminado de salir de donde estoy.

El trabajo es el gran acelerador de esa condena, porque obliga a atender asuntos sin rematar lo que uno se trae entre manos.

El tiempo necesita sus tiempos.

Debo ser yo quien decida cuándo sí y cuándo no.


jueves, abril 30, 2026

Remo

De adolescente, me inscribí en un club de remo.

Ese repetir el mismo movimiento durante kilómetros en la llanura líquida del Guadalquivir, bajo puentes y campanas de iglesias, se convertía en una suerte de práctica sudorosa de la meditación.

Pegar el culo a los tobillos, abrir los brazos, meter las palas en el río y empujar con todas mis fuerzas, de las piernas primero, de los brazos después, hasta expulsar el agua, ya casi tumbado.

Una y otra vez.

Mi mente anestesiada, de pronto, por cualquier estímulo, salía de allí, olvidaba lo que estaba haciendo y perdía el equilibrio. 

Cuanto más metido estaba en mi mundo, más cerca de caerme al agua.

Resquemor

Fran usa mucho una palabra que no estaba en mi vocabulario.

¿Te sigue doliendo la muela?

No, pero tengo un ligero resquemor.

Es raro el día que yo no tenga uno. Hoy es aquí en la ingle izquierda, mañana por donde el hígado. Y si no lo tengo, mi mente lo busca. Ese punto sutil que desafina.

Son las sombras del animal que somos, el recordatorio sordo de nuestra fragilidad.

Verá, doctor, convivo con un resquemor.

lunes, abril 27, 2026

Sevilla

Vivo en un pueblo dentro de la gran ciudad. El ventanal de mi salón da a un convento creado en el siglo XV sobre los restos de un palacio medieval, que deja asomar una viejísima torre de ventanas románicas y gárgolas de las de asustar.

No hay ruidos.

Asomarse allí es un privilegio que compensa el pago de la hipoteca. 

Las golondrinas se adelantan cada año para decirme: Salva, prepárate, que ya llega la primavera.

Esas a cuyas tatarabuelas un poeta cantó. 




Boli

Iba a un fisioterapeuta que me trataba cada mes sin tener nada concreto que arreglar.

Me observaba, me tocaba, me hacía moverme, estirar, agacharme y se ponía manos a la obra.

Salva, con las piernas estiradas, intenta tocarte los pies.

Difícilmente llegaba más allá de la rodilla.

Entonces me hacía apretar fuerte, con los dientes, un boli bic. Volvía a repetir y llegaba casi al suelo con la punta de mis dedos.

Vamos a desbloquear esa mandíbula.

Y se ponía a ello.

Hay días que busco bolis para masticar.

Aristarain

Lo escuché ayer por la mañana y sentí un cierto crujido en mí, pero no fue hasta ver la noticia en el telediario cuando me percaté de quién era Adolfo Aristarain.

Durante muchos años uno de sus largometrajes, 'Un lugar en el mundo', era mi respuesta refleja cuando me preguntaban acerca de mi película favorita de todos los tiempos.

Luego se cruzó en el camino 'Estación Central de Brasil' y la desplazó. Eran otros tiempos.

Pero no solo aquella magnífica cinta protagonizada por Sacristán, sino la espléndida 'Martín (Hache)', con una soberbia Cecilia Roth.

Eran historias que me abrían rendijas por las que asomarme a situaciones extremas de personajes normales, que removieron en mí inercias que me llevaron a ser el contador de historias que soy.

No era necesario irse a la Roma Imperial para crear una historia que conmoviese, podía estar en la puerta del vecino de al lado.

Ayer murió Aristarain y, por poco, casi se me pasa rendirle este ínfimo homenaje a este hombre que iluminó mi carrera de escritor. 

sábado, abril 25, 2026

Flamenca

Nos apostamos en un rincón de una caseta durante horas, en esa delicia que supone encontrarte con gente querida sin prisas y con la cabeza llena de rebujitos.

Lo más bonito de la Feria no lo explica el cante ni el baile: es celebrar la vida.

De golpe apareció una japonesa hermosísima vestida de gitana que, con acento incontestablemente andaluz, pidió un plato de tortilla.

Quiero un mundo así.

Vela

Llevé a mi querido Ahmet a mostrarle la Semana Santa sevillana y elegí una cofradía 'dura', de las de vestimenta negra, silencio estricto y pasos sin banda de música.

Era la primera vez que mi compañero turco veía algo igual y nos apostamos en la iglesia de Veracruz.

Con mis carencias para narrarle una tradición religiosa, trataba de explicarle cada detalle de lo que allí ocurría, con la emoción de verlo aturdido.

Todo en inglés.

Cuando, en un momento dado, quise explicarle por qué unos llevaban cruces y otros llevaban velas, me bloqueé al no encontrar esta última palabra.

Candle me dijo él.

Sé traducir cada pieza de un motor y, para mi espanto, se me olvidan palabras mucho más bellas.

Pilates

Mis hermanas tienen una preciosa academia de Pilates y, la duda ofende, Fran y yo somos parte de su clientela.

Los martes que no viajo, allí estamos como un reloj para dejarnos llevar por Raquel, de la que no imaginaba yo su gran capacidad didáctica hasta que nos dio la primera clase, hace años.

Cada sesión, en determinados ejercicios, se nos cruzan las manos a Fran y a mí, y si no se nos cruzan nos buscamos. Nos reímos de los despistes del otro, de mi incapacidad para alcanzar determinadas posturas, de sus atajos para hacer menos esfuerzo.

El otro día un amigo nos contaba que había hablado con Raquel de nuestras clases y de cómo ella le decía:

Son dos tortolitos.

martes, abril 21, 2026

Gruesas

Cuanto menos palabras gruesas más fácil es tener razón.

Es algo que no se aprende sino a base de desencantos con uno mismo.

¿Cómo pude hablarle así?

Los papeles se pierden con facilidad cuando no tienes claro lo venenoso que es para ti.

Mi mayores arrepentimientos no han venido por haberme explicado mal, sino por haberme comportado como un energúmeno.

Rubios

En París es difícil encontrar tipos blancos de diez apellidos franceses recogiendo la basura.

Digo París porque ya veinte años atrás, cuando yo vivía allí, todos los servicios básicos eran desempeñados por magrebíes o negros con cuyas familias te cruzabas en el metro.

Conforme ha ido aumentando el nivel de vida aquí en España, esa ola también ha llegado. No hay españoles de cuna que quieran romperse el lomo recogiendo fresa. Hace unos años se fue a Lepe un primo-hermano y no duró una semana.

Es inhumano, Borete.

Si no hay más remedio, que trabajen. ¡Qué remedio! Pero que no me los cruce por la calle.

Novelero

Me encanta escuchar y, como buen novelero, meto cuñas en cuanto veo silencios. 

—Entonces apareció Natalia y...

—Montó el pollo —interrumpo.

—¿Qué pollo ni pollo, Salva?

Recuerdo, de pequeño, en casa, que en cuanto mis padres comenzaban a hablarnos de alguien yo saltaba como un resorte:

—¿Se ha muerto?

domingo, abril 19, 2026

Cetara

—¿Allí se puede comer?

La taquillera del puerto de Amalfi, con desgana, me respondió que sí.

A esas horas Cetara era el único destino programado para disfrutar de un paseo en barco por la costa, así que allí nos montamos.

Desde ese día sueño con los tagiatelle alla Nerano que devoré en ese diminuto paraíso frente a Sorrento.

Soy de pillar los barcos.

Confitera

La mujer tenía un negocio en mi calle del que no quiero dar más pistas.

Trabajaba como una jabata cuando ya había sobrepasado edades en las que el cuerpo merece descansar.

Sus dos hijos vendieron la tienda en cuanto ella falleció.

Hicieron las cuentas, les daba para ver la vida pasar.

Caramelo

Me ofreció un caramelo de camino a Atocha.

Es sin azúcar y está riquísimo.

Se lo acepté por no hacerle el feo. 

Me preguntó si le gustaba la emisora de radio que estaba escuchando o si prefería otra, o apagarla.

Está bien así.

Reventado tras una jornada maratoniana de reuniones, solo quería tomar el AVE para llegar a Sevilla a la hora de cenar.

¿Se encuentra usted cómodo? insistió el taxista.

Mucho.

Se interesó por mi trabajo, por mi destino. Por la Feria de abril cuando le dije que iba a Sevilla.

Me deseó un buen viaje en cuanto llegamos a la estación.

No cambie le dije, da gusto encontrar a personas como usted.

miércoles, abril 15, 2026

Papá

La muerte de mi padre fue una escena bellísima en medio del dolor.

Rodeado de nosotros, sabiendo que ya no sufría, esas últimas horas fueron de una ternura infinita donde no podía caber más amor.

Cuando su hija mayor se tumbó a su lado se agarró a ella en posición fetal, mientras Mónica quedaba entre sus brazos, con el llanto sereno de quien sabía que el fin se precipitaba.

Incluso esperó a Raquel para lanzar el último suspiro.

Un hombre más. Coherente, desastre, currante, leal. Una persona buena más que se iba, como cada día miles que se van.

Pero era nuestra persona buena.


La religión del amor

En la religión entra en juego un concepto que discrimina: la Fe.

O crees o no te lo crees.

A mí me hubiera gustado una religión más de consenso, en la que pudiéramos entrar todos, más terrenal, más unánime, por qué no: la religión del Amor.

Así de cursi.

Sin dioses.

Que hubiera templos laicos donde el único motivo de reunión fuese el trabajar cómo ser personas decentes. Donde hablaran sabios buenos. 

Que los que no creemos no tuviéramos que comulgar con ruedas de molino para vivir nuestro sueño: ser mejores. Que no se nos perdone la vida ni se nos considere de piedra por no ver lo que otros dicen ver.

Seguro que aparecerían santos a los que venerar.

Siendo buenos, no hay infiernos que temer.

Solís

Conozco a un maravilloso escritor que sabe atravesar todos mis muros.

Es mi tocayo Salvador Gutiérrez Solís.

Diagnosticado de un cáncer gracias a un cribado de la sanidad pública, decidió compartir con todos sus lectores el paso a paso de su lucha contra la enfermedad, sin edulcorar pero con viveza, con pinceladas de humor donde todo se presupone plomizo.

Para el que sufre, no hay nada como sentir que no está solo.

Nos comparte su batalla con la delicadeza de quien saca melodía de las palabras, sin buscar el aplauso fácil ni la compasión: con las armas de la ternura y de un profundo apego a la vida.

Cada operación, cada tratamiento, va trenzado con sus cursos de escritura o con la presentación de su última historia, Premio Jaén de Novela, 'La estrategia del impostor'.

Es toda una bendición tener faros de luz como el que representa este escritor: Salvador Gutiérrez Solís.

Dejaos seducir por él: es carne viva.

lunes, abril 13, 2026

Orban

Anoche fue un día de esperanza. 

Un manipulador, nacionalista, racista, machista, homófobo, admirador de Putin, de Trump, de Netanyahu, ha firmado su última página gracias a la reacción, tardía pero contundente, del pueblo.

Espero que esta sea una vía de luz que rompa ese muro negro de fascismo que parecía irremisible.

Ya sí me permito viajar a Budapest.

domingo, abril 12, 2026

Sello de la Reina de Inglaterra

Borete mi padre se asomó a mi habitación, un sobre con el sello de la Reina de Inglaterra.

Yo ya sabía quién me escribía.

En mi adolescencia, cuanto más me iba metiendo en mí mismo, más creaba un mundo paralelo de protección. En ese universo estaba mi música. Y dentro de ella, 'Everything but the girl', un grupo londinense que ponía letras al amor, a la nostalgia, a la soledad.

"Nos ha encantado tu carta", me decían. "Un día iremos a tocar para ti en tu maravillosa ciudad".

¿Quiénes son? preguntó mi padre.

Una banda de música, papá.

jueves, abril 09, 2026

Tragedia

Me cuesta admitir que la tragedia sea una escuela, pero el intelecto y la experiencia me dicen que sí. Que no es condición necesaria ni suficiente, que no hay matemáticas en esto del vivir, que hay personas brillantes con una historia personal sin sobresaltos. 

Que sí.

Pero de pronto te cruzas con alguien que ha atravesado el pasadizo oscuro del dolor hasta saber construir una nueva sonrisa.

Yo me agarro a su caminar.

Envidia

Lo que más me irrita de las personas es aquello que intuyo en mí.

Porque sé lo feo que hay en muchos de mis comportamientos, tiendo a criticarlo al detectarlo en los demás.

No me gusta ver en ellos mi peor yo.

Tribu

—¿Tendrían sitio para dos? 

 —Solo nos queda esa mesa ahí fuera. 

 Fran me miró y yo negué con la cabeza. 

 —Hace frío —me disculpé—. Mejor otro día. 

 Nos giramos. 

 —¡Esperen! Tengo una mesa de ocho reservada para hace media hora. 

 Acabamos cenando en el interior de la sala con una mesa enorme vacía en un restaurante diminuto.

Ese sábado por la noche, a ninguno de los ocho se les ocurrió disculparse.

Trajes

—En el salón de esa casa le cortábamos un traje a todo el mundo.

Yo no entendí la frase, pero me imaginé a sus amigos colocando prendas una encima de otra para arreglar dobladillos, reducir mangas, ajustar cuellos.

—Y ahora me arrepiento de haber participado en esa cacería —se lamentaba.

—¿Cortabais trajes? —pregunté, perdido con su tono compungido.

Me miró extrañado.

—Salva, es una forma de decir que no dejábamos títere con cabeza.

—Ah.

sábado, abril 04, 2026

Prisas

Cuando era joven tenía prisa por contar de mí, porque tenía necesidad de ser querido.

A cada individuo que se me cruzaba en el camino rápidamente le quería demostrar que yo era una persona interesante, sin darme cuenta de que cuanto más lo hacía menos se fijaban en mí.

En el hermoso mundo de mi presente, aun encuentro quienes actúan con ese ingenuo espíritu adolescente de querer hablar de cuánto bueno encierran dentro de ellos.

No hay que tener prisa, sino escuchar. Es la mejor forma de demostrar que, de verdad, eres una persona que vale.

1000 palabras

El error de la creación artística es pensar que viene sola.

Eso solo le ocurre a cuatro genios.

Alumbrar una novela, por ejemplo, exige de método y disciplina. La sensibilidad, la imaginación y el oficio de escribir se dan por obligatorios.

Cuando me lanzo a construir una historia me marco como meta diaria las mil palabras. Mil. Puede tronar o ser un día plano, que las escribiré. Las musas vendrán, porque ya todos los personajes están trazados en mi cabeza. Hay meses previos de introspección y meses futuros de corrección, pero cuando se escribe, se escribe.

Es un proceso precioso, porque te embarcas en el mundo de gente que no existe y con la que muchos lectores se van a sentir interpelados.

Gente inventada a la que insuflas vida.

viernes, abril 03, 2026

Brasileña

Hay un restaurante en el Algarve, de pescado, luces y cristaleras, donde te sirven unas ensaladas deliciosas.

Una chica brasileña nos atiende desde hace años con un trato exquisito, lo que hace que poco a poco hayamos ido sabiendo más los unos de los otros.

Hasta que un día nos preguntó por dónde teníamos nuestro piso en la zona.

—Menos mal, allí no tenéis muchos indios cerca.

Una emigrante criticando a otros emigrantes.

Tan ridículo.

A mí se me viene abajo una persona, del todo, cuando se muestra racista.

Moral

Tengo en mi equipo a compañeros brillantes que no paran de protestar.

Solucionan, saben de dónde tirar, proponen y, sin embargo, ven todo negro.

Lo estás haciendo bien les repito.

Pero no sirve para nada, Salva.

Personas curtidas a las que debo recordarles cada día la parte luminosa que hay en ellas. Esa que sí hace cambiar las cosas.

Tuve una jefa que un día me dijo:

Salva, lo que más aprecio de ti es que siempre dices que lo vamos a conseguir.

Intruso

Cuando quedamos a celebrar cenas de postín con amigos aún se asoma a la mesa el niño que hay en mí.

Esas charlas largas, los brindis con copas grandes, los cruces de mirada los veo desde mi planeta de espectador.

No es que renuncie a ser mayor, es que sé verme con los ojos de quien observaba escenas similares en tiempos de ingenuidad.

A veces, muchas, mis amigos no saben que están cenando con un intruso.

jueves, abril 02, 2026

Irrepetible

Pertenecemos a la época de la humanidad más explosiva de las que jamás hayan existido.

Siempre ha habido progresos, retrocesos, cambios, pero nunca tanto y tan deprisa: estamos viviendo la ciencia-ficción de los años 70.

Todo lo imaginable parece hacerse realidad, cada invento supera al siguiente: los teléfonos fijos son dinosaurios olvidados, los discos de vinilo reliquias de las que presumir y la inteligencia artificial ya empieza a hacernos dudar de por cuánto tiempo gobernaremos el mundo.

Cuanto más avanzamos da la sensación de que menos somos el centro de nuestras vidas.

Es hermoso. Es aterrador.

Marabunta

Hay situaciones reales que se convierten en sueños y quedan allí instaladas para reaparecer cuando menos las esperas.

Estábamos rodeando Central Station, en Manhattan. Hubo un momento en el que había tal cantidad de gente caminando hacia todos lados que perdí pie: descubrí una grieta por la que se asomaba un dios juguetón. ¡Nadie sabía dónde iba! Sus criaturas se le habían ido de las manos. Íbamos como ositos de Duralex en todas las direcciones.

En décimas de segundo me recompuse y seguí mi camino para escapar.

Sé que estuve allí. ¿Lo estuve?

Sena

El tiempo que estuve trabajando en Francia, con treinta y pocos años, fue uno de los períodos en que más dudas tuve sobre mi capacidad como ingeniero. Me encomendaban proyectos diversos que implicaban tratar con gentes desconocidas para conseguir unos objetivos complicados. 

Viviendo solo en el centro de París, había tardes en las que me escapaba al gimnasio desfondado por la presión.

Ocurrió que llegó el día, tras cuatro años, de volver a Sevilla. 

─Salvador, no hagas planes para mañana al mediodía ─me comunicaron la última semana de trabajo.

Jefazos que controlaban Renault a nivel mundial me invitaron a comer, ¡a mí!, en un barco-restaurante sobre el Sena. Conociendo mi espíritu literario, me regalaron libros sobre literatura francesa y me entregaron una placa de reconocimiento por mi labor.

Esa comida podría no haber ocurrido, pero los libros están ahí, en casa, bien colocados, para recordarme que sí sucedió.