miércoles, agosto 12, 2020
Aburrirse
martes, julio 21, 2020
Bandera
Yo era un niñato imberbe e insistí terriblemente en que me
compraran una bandera de España para un partido de fútbol.
Mi padre conducía, mi madre iba de copiloto. Sólo yo estaba
detrás. Íbamos hacia el centro de la ciudad.
Les explicaba que todos mis amigos se habían citado en el
campo del Betis para ver a la selección. No sé si yo tendría quince años, ni
quiero mirar muy bien las fechas, porque me entran escalofríos de vergüenza.
Ella cortó mi discurso, pidió a mi padre que frenase en
mitad de la avenida de la Borbolla y se bajó del coche, donde se hizo un
silencio terrible entre mi padre y yo. Se alejó entre callejuelas camino de ninguna
parte.
Nunca paso por ese lugar sin recordar ese frenazo.
No puedo precisar en mi recuerdo si ya estaba operada de su
cáncer o no, ni sé qué situación económica atravesaban por entonces. Sólo sé
que era el principio de su fin.
Qué terrible dolor no haber sabido pedirle disculpas.
martes, junio 16, 2020
Yokohama
Quiero aprender japonés. Quiero poder beberme dos cervezas e hipnotizar, a la gente que quiero, explicándole con calma oriental cómo construir el significado de cada ciudad y trazar sus símbolos en una servilleta de papel.
miércoles, junio 10, 2020
Negros
Y por debajo de ellos, está el negro.
Estremece estudiar con cierta visión objetiva la historia de quienes han tenido ese color de piel. Sin soflamas ni golpes en el pecho. Su único pecado fue vivir hace siglos en un estado de 'civilización' menos avanzado que la gente blanca del norte, nuestros antepasados, que entraron por sus tierras por entonces con ganas de destrozarlo todo. Vendidos, esclavizados y sometidos.
No hay un paso adelante que hayan dado como pueblo sin sufrimiento. Nadie les ha regalado nada. Tienen el pasado lleno de héroes propios, negros, que decidieron un día plantar cara a la chulería del que se creía dueño castrador. Pensar tanto dolor de tanta gente tanto tiempo es inabarcable.
Estamos en el siglo XXI, hemos viajado a la Luna y nos comunicamos de un lado del planeta a otro en milésimas de segundo, pero aún hay que reivindicar que los negros son personas. Iguales y tan dignas como cualquier otro. Y admitirlo de corazón, sin caridades ni tolerancias. Da hasta sonrojo pensarlo.
Educan a sus hijos en el Nueva York o el París de hoy en día para que sepan subir las manos cuando vean a la policía, para que pidan un tíquet hasta por comprar un chicle; amaestrados por ellos mismos para no hacer ruido, andando toda su vida como sobre cáscaras de huevo. Bajando la mirada.
El dolor no es sólo su dolor ni la impotencia que nos provoca su desdicha, sino que haya un presidente mezquino, insensible, displicente, analfabeto emocional, engreído y desafiante que se permite no mostrar ni un minúsculo gesto de emoción hacia esa parte de su pueblo, un megalómano que se hace fotos con la biblia delante de catedrales mientras ellos gritan que no pueden respirar.
¿Qué biblia es ésa?
domingo, junio 07, 2020
Tomate
La propietaria charlaba con su madre en la mesa que habíamos reservado. Ya dio apuro levantar a la señora, muy mayor y con bastantes kilos de más.
-Si ella no se levanta -dijo la dueña- vosotros no coméis.
Todo era comida casera. Tomates grandes y rojos, un atún espectacular, huevos con langostinos, guiso de garbanzos. Exquisito.
El sitio se fue llenando y la jefa tuvo que levantar a su padre de otra mesa, a quien puso también a trabajar.
Hubo un momento en que vi al fondo a la madre en la cocina, con tres sillas apiladas haciéndole de sostén, y al padre recogiendo platos. Bien pasados los setenta, los dos.
A media comida fue el señor quien vino a comentarnos los postres. Le temblaba la cara y las manos al explicarnos. Simpático donde los hubiera, pero agotado en el hablar, y respirar, tras su mascarilla de rigor.
Producía una tremenda ternura.
Uno se pregunta si hay derecho a eso. Uno se responde si no serán ellos mismos quienes no quieren dejar de ser útiles. No a su hija, sino a ellos mismos.
Es fácil juzgar, es complicado vivir.
domingo, mayo 17, 2020
Urticaria
martes, mayo 12, 2020
Realidad
La alegría de los momentos dulces tiene mucho de desorden, poco de rutina, se alimenta de lo fortuito y se pelea con la razón. La felicidad no se razona. Estas reflexiones no son sino un intento vano de poner palabras al orgasmo encontrado en las pequeñas cosas, cuando nos despojamos de todo para ser aquel niño que un día fuimos y que siempre nos acompaña, esa criatura que no entiende de otra cosa que no sean eternidades y risa floja.
Vivir es raro. Organizarse para llevarlo con dignidad es lo mínimo que se nos exige, pero somos legiones los que queremos más, quienes nos negamos a perder el punto de locura que dé sentido al esfuerzo de tener todo en orden.
Ayer tarde me asomé a la ventana del salón y un olor con la composición perfecta de ciudad primaveral mojada por la lluvia me trajo la Sevilla milenaria de la que apenas soy un fugaz enamorado más, y en ese aroma vi, por décimas de segundo, toda mi vida pasar.
¿Qué empresa vende eso?
sábado, mayo 09, 2020
Demonios
Muy seguramente porque me educaron en los tres y por ser consciente del bien que me hizo. Cuando naces a la vida con cariño y achuchones, tienes media partida ganada. Yo tuve esa suerte.
Está sobrevalorada la sinceridad absoluta, yo soy más de mentiras piadosas. ¿Qué gana uno con alimentar las inquietudes de alguien que se preocupa por su peso, por su pelo o por su edad con comentarios tan objetivos como innecesarios? Muchas de nuestras angustias las padecemos en interno, pero vienen de fuera, de miradas, de gestos, de mensajes... de gente que pregona quererte.
Yo vivo desde hace diecisiete años con alguien que cada día me dice 'no haber visto una cosa mejor hecha en su vida'. Y lo dice de mí. Y yo me río. Y estoy en el mundo. Y sé cómo soy.
Soy un entusiasta del cariño dado porque sí. Sin más. ¡Es gratis!
Los demonios, ya cada uno los llevamos dentro...
lunes, mayo 04, 2020
Sabios
Pero desgraciadamente el consejero que tiene el político al lado es el financiero, no el sabio. Es el guardián del capital, bendito tesoro.
sábado, mayo 02, 2020
Vecino
Tan sólo en dos ocasiones estuvimos algún tiempo al caer la tarde con el vecino del bajo. Él es el último en salir y se pega paseos kilométricos. Es viudo, enorme y orgulloso de su pasado.
Me da miedo las personas que, teniendo alto concepto de sí mismas, miden a los demás con su propio rasero de autoexigencia.
Desde que yo vine a vivir aquí, hace casi veinticinco años, él ya habitaba con su familia en el bajo. Nunca crucé una palabra con ellos, más allá de los saludos cotidianos. Tuvo hijas. Todas iguales. No sé cuántas. Todas parecidas a una madre también grandona que un día de hace algunos años, no sé cuándo, murió.
Su soledad y haber coincidido en la azotea nos hizo hablar, a buena distancia, en esos primeros días de confinamiento. Que yo fuera ingeniero para él suponía muchos puntos positivos, como si la valía de una persona estuviera en el número de títulos académicos. Él bien se ocupó de describirme su recorrido profesional y sus orígenes humildes.
Me da miedo, también, la gente que se hace a sí misma y no lo vive con humildad.
Ayer se nos pasó aplaudir a las ocho y subimos algo más tarde. Volvimos a coincidir con él. Estaba lanzado. 'Tenemos un país de rateros'. 'Aquí nadie quiere trabajar'. 'En los tiempos de "Paquito" la gente se esforzaba más'. 'Al Coleta hay que echarlo'. 'Necesitamos gente como Trump'.
Yo no tengo término medio. Soy una persona muy amable hasta que atravieso, afortunadamente escasísimas veces, la frontera de la indignación. Entonces, como dice Fran, saco del bolsillo mi tablao portátil y me pongo en plan Farruquito.
Ayer estuve a punto.
Uno sube a la azotea de su casa y tiene que recibir, ultrajado, un chaparrón de improperios hacia mi propia sociedad de un vecino con el que no tengo, ni quiero tener, la menor confianza.
Él buscaba en mi mirada la aprobación, pero yo no hacía más que pensar si valía la pena sacar el tablao y decirle lo muy indignante que era dar por supuesto que en mi cabeza corría tanto odio como por la suya.
domingo, abril 19, 2020
Conmoción
No ha sido una catástrofe natural en el sentido apoteósico del término, en cuanto a que las infraestructuras y el tejido productivo están plenamente a salvo. Todo está en su sitio para el día después; la clave es llegar enteros a ese momento. De ahí la importancia de que nuestros gobiernos, los de esos países que se dicen civilizados y prósperos, consigan mantener las constantes vitales de sus pueblos durante este tiempo.
Porque, a fin de cuentas, todo será dinero. El dinero que se inyecta para poder hibernar mientras no encontremos el antídoto, la vacuna.
Y el dinero es ficticio, no más que un invento del ser humano. Un invento en manos de los bancos centrales de los grandes países. Los países ricos se endeudarán con sus propios bancos centrales. Llegará un momento en que todos mirarán para otro lado y harán desaparecer esa deuda.
La clave es que es un problema genérico y de ricos.
Nadie está a salvo y ésa es nuestra salvación.
martes, abril 14, 2020
Maldad
Cualquiera que se pasee por la prensa de medio mundo, y no hay nada más fácil en los tiempos que corren, comprobará que en todos los países ocurren situaciones similares. Nadie estaba preparado suficientemente para este virus. No hay más que mirar el desbordamiento de los hospitales en Francia, la falta de respiradores en Estados Unidos, las palabras tragadas por Boris Johnson o el indigno de Bolsonaro.
Se acusa a nuestros gobernantes de improvisar. ¡Menos mal que improvisan! ¿O es que algún partido político tenía en su programa electoral la lucha contra pandemias de virus desconocidos? No queda más que ir improvisando medidas en base a las recomendaciones de los científicos, que no dudo que ofrecen lo mejor de ellos estos días para acertar en el diagnóstico. Ahora toca vigilar que lo decidido es coherente y se aplica de la mejor manera. Ya vendrá el tiempo de rendir cuentas. Siempre ocurre en democracia.
Ayer, sin embargo, apareció una señora de Vox de apellido Olano para acusar al Gobierno de estar ejerciendo una eutanasia masiva, por la vía de los hechos, a nuestros ancianos.
A esta mujer no habría que denunciarla por delito de odio, sino por delito de maldad. Y si no existe, hay que cambiar el código penal.
sábado, abril 11, 2020
Vértigo
domingo, abril 05, 2020
Estado
Al hombre hay que dejarle libre en su individualidad. Que emprenda, que produzca, que cree, que invente... El Estado es la carga que todo lo quiere vampirizar, el que cercena y quita los recursos, la piedra que cualquier persona brillante tiene en los zapatos, la roca con la que todo currante tiene que cargar.
¡Cuántos liberales no han soñado con un país libre de Estado! Donde cada uno se pague su seguro sanitario privado, donde los impuestos se reduzcan al mínimo; un país sin subsidios ni ayudas. Ni 'paguitas'. Un país sólo de banderas. Que cada uno se curre su propio camino. ¡Que se mueran los feos!
Ahora viene un bicho diminuto y todos andan corriendo, empujando al de al lado, al grito de '¡a mí el Estado!', como cuando de pequeños venía la ola gigantesca en la playa y salíamos aterrorizados vociferando '¡Mamá!'
domingo, marzo 29, 2020
Enterados
Son ellos los enterados, los que sabían todo lo que iba a pasar, los que acusan, los delatores. Son, están entre nosotros, los que critican una acción y la contraria, aquéllos que vieron en sus bolas mágicas mascarse la tragedia, pero se lo callaron. Los que escupen sin preguntar, los que amenazan sin interesarse por nada que no sea su propia verdad, construida de prepotencia y asco.
Cuando los que no podemos hacer mucho más que quedarnos en casa observamos la bravura con que todos los que tratan de salvar vidas se comportan, no veo mejor actitud que la de alabar los esfuerzos y aplaudir cada noche. No se nos pide más. No es momento de disparar a las pantorrillas de quienes tienen la responsabilidad de sacarnos de ésta.
Tenemos la suerte de vivir en un estado democrático donde, cuando las aguas vuelvan a su cauce, cada cual tendrá la oportunidad de ser juzgado.
miércoles, marzo 25, 2020
Vacío
Todo va a pasar, es el lema recurrente en los luminosos. Todos los neones señalan claramente la dirección de salida. Esto es pasajero. Pero la puerta de salida no es la misma por la que el niño entró. No le pueden engañar. Todo es calma alrededor. Hay comida, hay risas, hay cariño. Sólo de vez en cuando se atraviesan imágenes de terror. 'Son desconocidos'.
¿Qué habrá tras esa puerta de salida? ¿Qué luz hará? ¿Cómo habremos digerido este espectáculo de feria? ¿Seremos más desconfiados o realmente mantendremos ese espíritu de risas? ¿Habrá un remolino de viento que nos engulla tras la calma? ¿Estará más despejado el horizonte?
Da miedo lo desconocido. Miro para atrás y ya no existe la puerta por la que entramos. Allí ya no hay nada. El juego es macabro y estamos dentro. Todo pasará, nos dicen. Vemos la puerta de salida. ¿Saldrá cara o cruz?
lunes, febrero 24, 2020
Virus
-Buenas noches, Iván -le dijo su tía.
-Buenas noches, Mónica -le respondió él-. Te quiero.
Ella se quedó a cuadros. ¿Te quiero? Tan rara era para ella esa expresión cariñosa que pronto todos los hermanos nos enteramos (y nos pusimos celosos). ¡Vaya niño cursi!, pensamos, pero todos queríamos que Iván nos dijera lo mismo.
Hace unos días, estando yo trabajando en París, Mónica me envió un mensaje precioso en el que me decía lo orgullosa que estaba de mí, por el cariño que me habían mostrado mis compañeros de Renault al organizarme una fiesta sorpresa de despedida de mi anterior trabajo, también por lo que me preocupo por estar pendiente de Iván... No recordaba yo un mensaje tan emotivo de mi hermana desde que tengo uso de razón, y me provocó una felicidad total.
Y uno reflexiona entonces y concluye: ¡pero si es tan fácil!
Sí, definitivamente, acaba de originarse el Navarrovirus del amor.
sábado, febrero 08, 2020
Divorcio
-¿Qué esperabas? ¿Un séquito de plañideras?' -le comenté en tono de broma.
Curioso como es él, preguntó acerca de la tardanza de la firma y le dieron explicaciones variopintas, pero la más sólida era puramente gráfica.
-¿Ves esta enorme pila de documentos? -hablamos de medio metro de altura-. Pues son las sentencias de divorcio que se van a firmar solamente hoy en la ciudad de Sevilla.
Cuando me lo contaba sentí, con mi espíritu novelero de siempre, dos emociones contrapuestas: qué desastres somos los humanos y qué libres nos ha hecho la ley del divorcio.
No hay que retrotraerse mucho en el tiempo para asumir que esas pilas de papeles liberadoras no sólo no existían, sino que estaban prohibidas; se taponaba todo con el falso cierre de no querer admitir eso, que los humanos tenemos derecho a equivocarnos. En el tapón iban vidas perdidas para siempre, relaciones muertas, abusos, hipocresía.
Hoy en España hay quienes se dejan llevar por cantos de políticos que quieren volver a esos tiempos del 'no pasa nada'. Políticos que piden educar en el desconocimiento de la realidad de hombres y mujeres de carne y hueso, objetivamente imperfecta, para plantear que no es de buen español fracasar, ni ser diferente, ni querer llevar la mejor vida posible.
sábado, enero 25, 2020
Tía
lunes, enero 13, 2020
Muerto
jueves, enero 02, 2020
Ansiedad
Dicen que la ansiedad es un exceso de futuro, la depresión un exceso de pasado y el estrés un exceso de presente. Definiciones acertadas por su generalidad.
Entender por primera vez que el cuerpo se me desajustaba fue angustioso, porque nunca me había planteado que eso pudiese ocurrir, que situaciones que yo sabía resolver con soltura provocaran en mi organismo una reacción de rechazo. No conseguir llenar los pulmones, tener el cuello contracturado, sufrir taquicardias inesperadas, maldormir por las noches.
Acudí a la Seguridad Social para pedir ayuda y me ofrecieron una medicación que resultó milagrosa en los primeros días, sobre todo en las primeras noches, pero que no terminaban de paliar el desajuste. Insistí, hasta acabar en un centro de salud mental en que me recetaron algo más fuerte que calmara mi profunda inquietud.
Ese medicamento, casi milagroso, me ayudó no tanto a superar esos episodios de ansiedad como a entender que eran resolubles. Meses después, tal como me indicaron, dejé progresivamente la medicación.
Luego vino todo un trabajo personal de establecer prioridades claras en cuanto a mis tareas profesionales que me ayudaron a convertirme en una persona más fuerte, menos sujeta a los vaivenes de las decisiones de otros, de los imprevistos y los malhumores que uno no tiene en su mano controlar.
Ha habido nuevas alertas que me han asustado, períodos difíciles que he debido controlar con las armas de la racionalidad, a sabiendas de la debilidad del cuerpo que nos sostiene.
Haber pasado por situaciones así me hace mejor persona, más empática con aquéllas que atraviesan por períodos, a veces eternos, de ansiedad o depresión. Haberla superado una vez me ha vacunado en cierta medida contra los peores efectos, porque sé que se puede salir victorioso, con el corazón más grande, el pulso firme y la creencia clara de qué es lo importante y lo que no.
domingo, diciembre 01, 2019
Trumpitos
Yo, por ejemplo, tengo a dos Trumps relativamente cerca; con todas sus características bien definidas y muy similares. Son personas de éxito que, además, carecen de escrúpulos y de empatías. Sus objetivos están por encima de todo y se ríen del mundo. Son personas fuertes que no se permiten dejarse manejar por sus defectos, gentes que obvian sus complejos. No se sienten cómodos teniendo a su alrededor gente intelectualmente potente, prefieren gente dócil que les ría las gracias. Dejan bien claro desde un principio, ante los desconocidos, cuáles son sus principios. Lo hacen de forma severa, para que al extraño no se le ocurra poner voz a pensamientos que vayan contra los suyos. Se alteran, incluso agresivamente, con aquéllos que osan llevarle la contraria. Más aun si eso ocurre en público. Andan como gallitos de pelea, presumen de su riqueza patrimonial, de la que alardean, y son amables contigo si les muestras admiración.
Existen. Son los Trumpitos. Viven para pisotear, se regocijan cuando lo consiguen y siempre quieren más. Son muy reacios a alabar a nada, o nadie. El resto del mundo es una conjura de necios, del que se ríen a carcajadas secas y cortas.
¿Cómo se lucha contra ellos? Ignorándolos. ¿Cómo se gana la batalla? No hay manera. Siempre surgen los adláteres que vendrán a halagarles a la búsqueda de algún premio menor.
jueves, octubre 10, 2019
Monstruos
El sistema menos imperfecto del que los humanos nos hemos dotado requiere evoluciones que impidan que personajes malvados, iletrados y ególatras como Donald Trump puedan llegar al poder.
Aún estamos a tiempo de que los países civilizados legislen para evitar que mentirosos compulsivos con aires de César gobiernen nuestros destinos. Mientras las cámaras legislativas sigan en manos de partidos medianamente sensatos se hace necesario elaborar reglas de juego de las que no se pueda salir. No podemos permitir partidos políticos o dirigentes que se burlen de sus contrincantes a golpe de tuits, sean estos ciudadanos de su país, oponentes políticos o países ajenos al suyo.
Hay que perfeccionar el sistema para evitar que se pueda votar con las vísceras, porque no todo vale. Ya Hitler salió de las urnas.
Una sociedad no puede estar al albur de lo que un fanático decida al tomarse la tercera coca-cola para desayunar tirado en su sofá.
Se proclama defensor de su pueblo a base de enemistarse con todos, de arruinar el comercio mundial, de reírse de los más débiles apoltronado en un PIB inigualable. Ahora los hombres blancos del interior de la América profunda sonríen satisfechos, con la cortedad de no saber mirar más allá, incapaces de reflexionar acerca de un futuro negro cuando los países a los que machaca su dirigente acabarán por arrastrar al planeta entero a una espiral de degradación de la que no escapará el Nerón que se dedicó a incendiar por doquier sintiéndose a salvo de su propia ira.
lunes, septiembre 16, 2019
Atención
Tal vez nací demasiado cuadriculado, entiendo que sí; así y todo llevo mal, muy mal, la incapacidad de los equipos de trabajo para dar su sitio a aquél que habla, expone, explica o desarrolla un tema.
Se trata simplemente de atender, y entender, lo que un compañero ha preparado para ti.
No sé si es un mal de nuestro tiempo, porque además la gente reacciona con cierto 'chuleo' a mis llamadas de atención. Todos queremos ser el centro del universo.
(En el trabajo y en la barra del bar)
Pero universo no hay más que uno.
martes, septiembre 03, 2019
Ocupados
¡Los ocupados!
Quien más quien menos, todos tenemos rutinas, trabajos, proyectos, hobbies, placeres que convierten en entretenidos los días que corren. Estar vivos.
El problema es cuando esta actividad se impone en el discurso. Fatiga, mucho, escuchar a personas que lo único que saben decir es que no tienen tiempo para nada, porque al decirlo, si son cercanas, están en cierta forma diciendo que no tienen tiempo para ti.
Vivir no consiste en encadenar tareas que anulen nuestra libertad, sino equilibrar bien los momentos en que podemos trabajar nuestros planes con nuestro yo social. No dejar nunca de lado que somos animales sociales y que necesitamos a los demás, que somos necesitados por los demás.
Son enormemente atractivas las personas triunfadoras que no hacen gala de su esfuerzo.
No me atrae de ti lo mucho que curras, ni las palizas de yoga que te pegas, ni cuántos cursos de cocina has hecho. No te da más puntos, porque toda esa riqueza en ti la debo ver yo, no escuchar cómo me lo cuentas; los puntos los dan la calma, la sensatez, saber que te tengo ahí para charlar acerca de ti. Sin ventas ni marketing forzado, eso ya vendrá, fluido...
miércoles, agosto 21, 2019
Salvini
Yo dedico más tiempo a pensar en cómo se puede llegar a votar a Salvini que en él como líder. Siempre han existido trasnochados arrogantes, narcisistas sin escrúpulos, gente mala que se abriga en su vileza para presumir de hombría. Tipejos que dicen la barbaridad más grande creyendo que por su boca escupen lo que muchos miserables no se atreven a pronunciar. Gentuza que busca en las tripas de gente amargada con sus vidas, para exprimirles la bilis y hacérsela vomitar en las urnas.
Yo me quedo con cualquiera de los del Open Arms. Ellos sí que quieren vivir a pleno pulmón.
Habrá quien me diga que los meta en mi casa, que les dé de comer, que me gaste el dinero en ellos, que quite de en medio a esos negros, a esos moros, a esos desdentados. Pero yo respondo que no soy ningún héroe, sino un ciudadano que quiere estar orgulloso de un país que acoja a esos valientes que un día decidieron abandonar un mundo que sí tuvieron para luchar por una vida decente.
Saldríamos ganando todos y pagarían las pensiones de los que hoy votan su muerte.
lunes, agosto 12, 2019
Otro
Querer no es poder, al menos no es sencillo.
Me gustaría tener esa capacidad para colocarme en cuclillas y prestar mi ayuda a cualquiera de los mendigos invisibles que me cruzo por mi ciudad. Querría tener la sonrisa perenne de quienes van por la vida con el corazón abierto; ser más disciplinado en mi conciencia ecológica, vencida mil veces por mi pereza; implicarme más en la sociedad civil, no sólo dedicarme a pagar cuotas a ONG's que tranquilizan mi conciencia; me gustaría ser más claro en mis posicionamientos, dejando de lado el miedo a la discrepancia; me apena no ser más constante en mis llamadas a los amigos, acordarme poco de las personas hoy ancianas que fueron importantes en mi vida. Querría tener menos miedo a preguntarle a la gente querida cómo está, ser más divertido contando chistes, no irme tan pronto a la cama cuando salgo de fiesta, ser más solidario con mis compañeros de trabajo, tener menos miedo a las enfermedades, evitar enamorarme de mis rutinas, escribir más, ver menos el móvil, leer más, sentir más, aprender más de música, tener menos prejuicios. Reír más. Amar sin cálculos. Ser ejemplar.
Querría no dejar de ser yo, siendo otro.
miércoles, agosto 07, 2019
Invisible
Viajar con uno mismo entre calles abarrotadas es tener que hablar contigo, no rehuirte, afrontar quién eres y decidir si quieres seguir otro año más así, qué cosas hay que cambiar, cómo de viejo te sientes, cuántos proyectos te provocan pasión, cuánta gente te quiere, cómo de grande es tu amor por la vida.
No sacar conclusiones es grave, no decidir cambios lo es más.
En estas mañanas londinenses madrugo para desayunar entre desconocidos antes de patearme la ciudad en busca de entender quién soy, aunque sea a través de Ana Bolena, de Mark Rothko, del reflejo del puente del milenio en el Támesis o del sabor de un asado en un restaurante argentino de Marylebone.
miércoles, julio 17, 2019
Aria
Y en ese instante, cuando aún resuenan los aplausos, viajar a Italia y teclear Tiziana Fabbricini en Youtube y dejarse arrastrar por su porte de mujer madura, envuelta en gasa negra, para acompañarla hacia el culmen final de su 'Mamma morta', cuando casi llega a caerse de la pasión con la que canta su desgarro a un teatro de Novara que se deshace en aclamaciones, rendidos como yo ante tanta belleza.
La belleza de Anna Netrebko en Baden Baden, enfundada en un ajustadísimo vestido de oro para ofrecerme una versión magistral de la Casta Diva de Norma, apoyada en una descomunal capacidad de transmitir desde sonidos a capella hasta finales explosivos con la orquesta, tremenda, a sus pies.
Hay tardes, tontas, en que uno puede volar, sin aditivos, sin compañía, sin dispendios, sólo dejándose llevar por la grandeza de mujeres excepcionales que, de vez en cuando, se ofrecen a cantar para mí el placer de estar vivos, la grandeza de la música, el enorme derroche del ser humano por alcanzar el cielo prometido.
martes, julio 09, 2019
Esquizofrenia
Años después vi, ya desde España, el duelo televisado entre Macron y la hija de Le Pen. Las invectivas de ella contra el euro, contra los inmigrantes, contra el multilateralismo se volvía azucarillo ante las réplicas impecables de Macron. ¿Cómo pagará la deuda de Francia si sale de la Unión Europea? ¿Cómo garantiza la supervivencia del sistema de pensiones si no entran inmigrantes a realizar trabajos que los franceses no quieren hacer? ¿Cómo pretende vender nuestros productos en el resto del mundo si cierra las fronteras?
Mi mayor satisfacción, sin embargo, estaba en saber que en España no teníamos un Frente Nacional.
Pero el Frente Nacional llegó, con su oscurantismo, su xenofobia, su homofobia, su soberbia, su ridiculización de los 'progres', su visión exclusivamente castellana de un país que dicen amar y que no entienden.
Hubo un líder en España que se vendió como el Macron hispano. El liberal, el salvador, el de la cartera limpia y el corazón rojigualda. El que hablaba de otra España posible, desacomplejada y pujante. Y yo casi le creí.
Hoy gobierna gracias a votos de Vox, pero dice que no. Acepta llamar a la violencia de género violencia intrafamiliar, pero dice que no. Se sienta cinco horas con la ultraderecha para mendigar un gobierno, pero dice que sólo tomaban un café. Habla de la socialdemocracia como de una corriente anticonstitucional y admite los apoyos de quienes quieren suprimir nuestro estado autonómico. Y se presenta en desfiles reivindicativos de millones de personas que hemos tenido que estar aguantando media vida de insultos, chistes groseros y desprecios sobre nuestra sexualidad y pretende que le lancemos vítores.
Esquizofrenia ciudadana, norte perdido, pena de oportunidad desperdiciada para siempre. Nunca mi voto.
lunes, junio 24, 2019
¡Policía!
Era una casa grande compartida, de literas y patio con muros altos, de padres de fin de semana y botellonas a escondidas. Siempre con gente, una ducha ocupada, un olor a tortilla de patatas, un disco sonando.
Llegué una tarde al caer la noche. Subí los escalones y vi la puerta encajada. Ninguna luz. Me asomé al gran ventanal del salón y no había nadie. Todo era silencio. Pensé si asomarme por la puerta del patio, pero decidí echarle valor. Yo era un crío patilargo introvertido. Sentí que había alguien dentro y me aterroricé. Quise sacar una voz de hombretón que no tenía para asustar al intruso imaginario. Pero me salió un hilo rasposo de grito:
-¡Policía! -expulsé, con el alma saliendo por mi boca.
Una voz me dijo:
-Borete, ¿estás bien?
En la oscuridad pude reconocer la cara de Fran, a un palmo.
-Sí... -no sabía dónde estaba-. Perdona, ha sido una pesadilla.
Y me acurruqué en sus brazos, con el corazón recuperando el ritmo, como el niño que un día fui.
jueves, mayo 30, 2019
Perdón
No sé dónde está la línea, pero existe, a partir de la cual tu bienestar personal cuenta más que las ambiciones de triunfo, por modestas que éstas sean. No hay que dejar de exigirse, lo contrario es dejarse ir y eso lleva al pozo, pero sin establecerse metas imposibles que nos frustren cada cierto tiempo por lo que pudimos ser y no fuimos. Las metas deben ser realistas, alcanzables, motivadoras.
Es agotador darse latigazos por no cumplir expectativas que uno no sabe bien si nos hemos autoimpuesto o vienen envenenadas, camufladas, desde fuera.
Vivir perdonándose es una terapia brutal para crecer. Me perdono porque me quiero, y no sé vivir sin mí.
martes, mayo 21, 2019
Mayores
Esa sensación terriblemente vital de estar siempre recién llegado a períodos de vida que se precipitan sobre uno puede resultar demoledora o motivadora, según las circunstancias. Nuestro subconsciente tiende a agarrarse a lo que fuimos para definirnos, porque el presente es una prueba demasiado inquietante para enfrentarla.
A mí me gusta hacer fotos cerebrales para acumular el hombre que dejé de ser, el chaval que un día existió, para recrearme en valorar mis coherencias o lamentar mis pasos mal dados. Aparece el jovencillo esmirriado con una camisa verde de flores guiñándole un ojo, borracho, al espejo de una discoteca de Portimao, asustado por la avalancha de sexo que suponía nacer a la etapa adulta; el abrazo de mi padre cuando Renault me llamó para decirme que estaba contratado; los paseos dominicales por los Jardines de Luxemburgo tras leer el periódico con la idea estúpida de que ya no habría futuro posible en que pudiese ser más feliz.
Hay noches preciosas en que ceno con Fran en restaurantes de relumbrón, con camisa blanca, perfume y velas, en que miro alrededor y me digo qué hago yo aquí jugando a ser mayor.
jueves, abril 25, 2019
Desorden
-Hermoso título -me dijo-. ¿Me puedes contar la historia?
Su acento, fuerte, era mexicano; su aspecto, de familia bien. Yo venía de recorrerme Europa con cuatro perras hasta casi el círculo polar ártico, él venía a desintoxicarse en una finca para familias pudientes en un pueblecito de Córdoba.
Me enseñó un neceser con ampollas de cristal que debía tomar; por pudor no me atreví a preguntar a qué estaba enganchado. A cambio, le hablaba de mí, de las gaviotas que no nos dejaron dormir en Helsinki, de nuestro deambular perdido por las calles de Berlín, de mis estudios recién empezados de Ingeniería. Sus cinco años de más eran un muro enorme, pero el miedo en sus ojos marcaban su vulnerabilidad.
Yo no podía imaginar por entonces que se pudiesen vivir escenas tan hermosas que se acabasen para siempre; que la vida, que recién me abría las puertas a terrenos inexplorados de carne, soledad y emoción, me tuviera preparado un futuro tan luminoso, tan divertido, tan pasional. Tan duro, a veces.
Ya son casi 25 años escuchando sonar cada día la alarma a las 6h de la mañana, ya no seré mil cosas que por entonces le hubiera dicho al mexicano que habría querido ser.
Recuerdo su abrazo, sus miedos al bajar del vagón, mis nervios anotándole mi dirección en la entradilla de una novela que nunca terminé, porque pensé que un día me escribiría para devolvérmela y contarme cómo le fue.
Hay días, pocos, en que añoro de forma salvaje esos tiempos de desorden.
sábado, abril 06, 2019
Cambiar
Buscar días iguales es el engaño del que hace gala la felicidad más facilona. Repetir como terapia, para no escapar de lo conocido, lo calentito, aquí donde no hay peligros.
La vida me regaló con singularidades que me hicieron rebelarme contra el futuro presentido, lo que a día de hoy me hace ser un tipo muy diferente al que se suponía que podría ser. Circunstancias que me centrifugaban a descubrir mundos nuevos en una dinámica que me afano en no perder.
En mis pesadillas más repetidas está el no tener con quien salir el viernes noche cuando era joven o vivir una vejez arisca cada día más solitario. El tesoro buscado en esos sueños es precisamente lo que rehuyo en mis horas despierto: la certeza de lo controlado.
Yo quiero, sin renunciar a proteger lo que ya tengo, retos diferentes, amigos nuevos, ciudades por descubrir, autores que no conozco, vidas raras. Decir que sí sin miedo; lo que me obliga a seleccionar bien lo que poseo, para saber cuánto de lo que tengo acumulado me es útil; un proceso doloroso de asumir que renunciar a lo que me resulta mediocre es un camino necesario, e inacabable, para seguir creciendo como persona; consciente de que habrá quienes, en la búsqueda de su ventura, me dejen a mí atrás.
sábado, marzo 23, 2019
Bananas
domingo, marzo 17, 2019
Digno
El problema, o no, de los que somos especialmente devotos del no defraudar a la gente a la que queremos, es que en el fondo esa obsesión tiene mucho que ver con no defraudarnos a nosotros mismos.
Ya de pequeñito, siendo un moco, me planteaba como reto que nunca se me tuviera que reñir, ni repetir las cosas dos veces. Por eso siempre fui un crío muy bueno, a pesar de la dureza de esa autodisciplina. Tal vez por eso me ha ido esencialmente en la vida, porque no me permito el patinar, incluso admitiendo que la vida debiera ser más relajada y que ese tipo de corazas pueden acabar asfixiando la propia libertad.
Al psicoterapeuta, que lo tuve, le explicaba que a mí me daba placer ser una persona así y que no lo hacía por bondad, sino por egoísmo. Me comporto como quisiera que la gente se comportase conmigo, y eso me produce un tremendo placer.
Con el transcurso de los años voy reconociendo a mis similares, a los 'dignos', a ésos que nunca fallan, que no llegan tarde, que siempre mantienen su palabra, esa gente inequívocamente fiable, coherente. Son pocos, pero me enamoran.
viernes, febrero 15, 2019
Ojos
-Salva, tus historias están llenas de diálogos donde destacas, en todo momento, las miradas entre tus personajes.
Las miradas. Acabo de terminar de revisar, por vigésimo cuarta vez, mi próxima novela, con la ayuda inestimable del retorno de grandes amigos lectores. Y aparecen miradas por todos lados. Me altera la gente que no me mira a los ojos al hablar. Quizás porque piensen que es accesorio el adentrarse en los ojos del otro, tal vez porque nadie les dijo nunca que la verdad está en asomarse allí donde quien te escucha despliega su periscopio para comprender cómo se ve uno en el espejo de quien te habla.
lunes, febrero 11, 2019
Porcentajes
lunes, enero 28, 2019
Puño
No sé hasta qué punto el cuerpo, sin yo saberlo, se tensa asustado por los días que vivo, ni imagino cuánto de mis miedos no conocidos ya los adelanta mi mano al engancharse con fuerza al edredón mientras mi mente vaga plácida por territorios no sometidos a la ley de la gravedad.
Me gusta imaginarme en épocas pasadas, y futuras, rebelde ante la imposibilidad de no poder ser otro ni de verme en el espejo con ojos distintos. ¿Cómo me sujetaría a la almohada en tiempos sin móviles de luces rojas ni despertadores que rasgasen nuestros amaneceres?
Siento el puño contra la almohada como una señal nítida de lo que no quiero ser y anticipo que la única medicina es desprenderme de todo lo prescindible, hacerme más sabio, sentir menos fuerte por todo lo que se mide en euros, quitar sonidos al teléfono, sortear alabanzas que son veneno, pasear más por las tardes.
Amar más y mejor.
miércoles, enero 23, 2019
Julen
Hartos de aguantar miserias de un mundo que parece evolucionar hacia atrás, con una ciudadanía torpe rebuscando en los horrores del pasado pócimas milagrosas para el futuro, aparece una luz al final del pozo, un chavalín que nos pone frente al espejo de lo realmente transcendente en esta vida: el cariño a los nuestros.
Estos diez días he cerrado muchas veces los ojos en un intento de simular al crío delgado, lleno de rasguños, congelado, incapaz él de imaginar cuánto amor ha provocado.
Veo las grúas, los focos en la noche, las trampas de la montaña, los errores involuntarios, las conexiones en directo y pienso: podríamos ser grandes.
domingo, enero 13, 2019
Trabajo
Tuve ocasión de hacerlo no hace mucho con compañeros de trabajo con los que me comunico a diario y no necesariamente en un tono seco o estresante. Gente que me cae fundamentalmente bien aunque no por ello aspire a su amistad.
Me sorprendió una confidencia que uno de ellos me hizo, con su esposa delante, hablando de su relación en casa.
-Nunca hablamos mi mujer y yo de trabajo -me dijo, a lo que ella asintió con el gesto.
No quise polemizar porque uno con los años cada vez es más prudente y duda de las propias certezas, pero no entendí el juego. ¿Cómo se puede estar en pareja desde hace tantísimos años, como es el caso de ésta que nos ocupa, y no hablarse entre ellos de sus trabajos?
Para mí mi pareja es, entre otras cosas, mi mejor amigo. No podría asumir no compartir en mi día a día las preocupaciones que me asaltan en relación con mi empresa, mi jefe, mis colegas o mi equipo. Ni entendería que él no me contase por qué trae el gesto cambiado o viene acelerado tras ocho horas de curro. ¿Es posible guardar en espacios estancos las horas del día según sea el escenario en el que se desarrollen? ¿Cómo uno puede salir a cenar y obviar con la persona a la que ama aquello que ocupa tanto tiempo en tu día a día?
Suena moderno, pero no (me) suena real.
sábado, enero 05, 2019
Casa
Haber viajado tanto por cuatro continentes me reafirma en esa idea primigenia y cuanto más viejo me hago más convencido estoy de todo cuanto nos une y de la imbecilidad de los nacionalismos rancios. Somos apenas vividores de momentos que pasan rápido y en nosotros está el saber quedarnos con lo importante.
Sin embargo, tras haber vivido años en París, meses en México, haber hecho largos viajes a Asia, pasar decenas de fines de semana en el Algarve portugués, este viaje que acabo de terminar recorriendo España, de Sur a Norte y de Norte a Sur, me ha provocado profundas emociones que podría resumir en una frase: 'he estado en casa'.
No es cuestión de idiomas, en México se habla un español precioso, o de paisajes, el Algarve es pura Huelva. Simplemente llegas a una farmacia de Cáceres y te atienden de una forma familiar, entiendes el tono de broma de una guía turística leonesa, estableces charlas pausadas con la dueña de una librería en Oviedo, sabes cómo pedir un gintónic en un bar en San Sebastián o un consejo a un viandante en Zaragoza. Hay una química cercana.
He recorrido dos mil kilómetros, sí, sin salir de casa.
lunes, diciembre 17, 2018
Laura
Encender la tele para escuchar en qué lugar de la sierra de Huelva encontraron el cuerpo de Laura no apetece. Entran ganas de taparse entre cojines con un buen libro, no pensar en esa sonrisa cortada de golpe por un monstruo. Ni imaginar los momentos de terror previos, ni escuchar los detalles que vendrán, ni asistir al llanto de una familia rota.
No es agradable verse en el espejo de lo más miserable del ser humano ni asumir que haya gente así. No apetece.
Con cada Laura muerta morimos un poco todos. Y no apetece verlo tan claro. Ver cómo de repugnante puede llegar a ser el vecino, cómo de dura puede ser la vida. No apetece pensar qué podría haber sido de esa joven entusiasta hace unas semanas por una plaza en un instituto. No entran ganas de ponerse en la piel de ese pueblo destrozado de Zamora.
No apetece.
El cuerpo pide no encender la tele, no aceptar que nos han matado un poco más, que somos un poco menos inocentes, un poco menos buenos, un poco más desengañados de lo que podríamos llegar a ser y nunca seremos.
miércoles, diciembre 12, 2018
María Emilia
Anoche conocí un ángel de pelo rojo y tomé una píldora de vitalidad de efecto inmediato.
miércoles, diciembre 05, 2018
Tánger
Con indumentaria impuesta, decoración infame y simpatía desbordante nos acogió el chico del 'rent a car' con un español bien currado.
-Ustedes no tienen prisa, ¿verdad?
Le puse una cara de pocos amigos que no supo interpretar. Me preguntó mil cosas innecesarias para firmar el contrato mientras Fernando fumaba su cigarrillo electrónico en la calle. Media hora después, tras imprimir y tachar no sé cuántos papeles, me entregó la documentación.
-¿Es tarde para comer algo por esta zona? -me atreví a preguntarle.
-'No hay algo que se llama tarde aquí' -me respondió con un español hecho a pedazos. Yo apunté la frase en el móvil, por rotunda.
Dos días después, por circunstancias que no vienen al caso, tuvimos que adelantar el retorno a España desde Casablanca. Las oficinas del alquiler de coches abrían a las dos y media, lo que nos hacía temer no poder coger el ferry de las tres tras entregar el vehículo. Llamamos a Europcar y nos atendió el mismo tipo con idéntica buena disposición.
-No se preocupen, abriré media hora antes y os acercaré personalmente al puerto.
Así fue. Nos dejó a los pies del barco con una sonrisa y tiempo de sobra para tomar un café, en una muestra impecable de profesionalidad impensable en otras latitudes más 'civilizadas'.
'Allí no hay algo que se llame tarde', pienso hoy desde mi atalaya; de eso tenemos de sobra a este lado del Estrecho.
viernes, noviembre 30, 2018
Vergüenza
El odio al inmigrante no es sólo una cuestión de incultura, sino de maldad, porque seguramente mucha de la gente que piense como esta mujer será católica, apostólica y romana y, sin embargo, no tiene la mínima calidad humana para evitar soltar improperios hirientes sobre la memoria frágil de miles de seres humanos que han muerto ahogados en el traicionero estrecho de Gibraltar al que desafiaban por tratar de encontrar una vida más digna.
Me aterroriza pensar que el próximo domingo las portadas de los periódicos informen de que en mi querida tierra han salido elegidos diputados del ultraderechista partido VOX (vergüenza + oprobio + xenofobia) y me tendré que tragar mis argumentos de que España está a salvo de partidos fascistas como el Frente Nacional o la Liga de Salvini.
No me vale el argumento de que en democracia cabe todo. No. Hay propuestas que no caben en una constitución democrática.
Hay mucha gente amargada que no desea otra cosa que odiar.
domingo, noviembre 25, 2018
Toalla
Contemplar el gran templo Todai-ji de Nara, con su gran Buda, fue una experiencia sobrecogedora. ¡Tanta belleza! Pasear, divertidos, el gran parque de la ciudad, dar de comer a los ciervos sin que te muerdan los dedos; participar en ceremonias intimistas donde escribir deseos, beber agua purificadora, hacer sonar 'gongs' sin trascender su importancia convirtió la mañana en una deliciosa incursión por el Japón más deslumbrante en un día de sol canicular.
Al entrar al tren de vuelta, lleno de colegiales salidos del instituto, con sus uniformes propios de dibujos Manga, entró un señor maduro, muy alto, de apariencia americana, con una enorme mochila y una horrorosa toalla entre la cabeza y el gorro para contener el sudor. Como si fuese invisible, ajeno a su esperpéntica vestimenta ¡Y tan pancho!
A mí se me mezclan entre las imágenes inolvidables de Nara aquella del turista insensible al hecho de que los que viajamos le debemos nuestro decoro a la belleza de los lugares que se nos regalan.
miércoles, noviembre 21, 2018
Prado
¿Qué impide a un medio público (y privado) cambiar el orden de los prioridades para atender lo que no es necesariamente urgente?
Imaginemos un país en el que los noticieros abran con los preparativos de la gran exposición sobre Murillo que se inaugura el próximo 29 de noviembre en Sevilla, y no necesariamente por las trifulcas electoralistas de ver quién la tiene más grande. Unos medios que dedicaran su cabecera cada día con textos de grandes de la literatura universal aprovechando aniversarios de sus publicaciones; que diariamente propusieran como primera página un hecho histórico relevante en el progreso de la humanidad; que remarcara como titular un descubrimiento científico y lo explicase con palabras sencillas al televidente medio.
Y que los improperios de Trump, las tribulaciones en el Parlamento europeo, las catástrofes naturales, las maldades de Villarejo, las vergonzantes confabulaciones entre políticos y jueces, los entrenamientos del Real Madrid o la boda de la hija de Amancio Ortega quedaran relegadas a un apartado final de 'sucesos'.
Seríamos, seguro, más interesantes.
domingo, noviembre 18, 2018
Inmortalidad
Me apunto más a la reencarnación, a que determinadas personas acaben en el pellejo de cucarachas. Eso me soluciona dos inquietudes, una posible salida al tema de la inmortalidad y un cierto alivio a cada pisotón que me permito cuando éstas salen de sus guaridas en las mañanas calurosas de verano.
Yo aspiraría a convertirme de nuevo en persona como máximo premio a mis días de hoy, pero en otro país distinto y una cultura diferente, aunque miedo me da pensar dónde, porque si me dieran a elegir no querría que hubiese violencia, ni que mi familia fuese pobre, ni se muriese mi madre siendo tan joven ni confirmar que la tierra se comienza a inundar por decisiones de presidentes que por entonces no serían sino cucarachas.
sábado, noviembre 10, 2018
Dormidos
Su asiento daba al pasillo y compartía una mesa central con tres pasajeros que podrían tener la edad de sus padres.
Hablándole a voz en grito por teléfono a su interlocutor aprendí cuánto cuesta enfoscar una casa de cien metros cuadrados, pude apuntar de haber querido los nombres de la gerencia de Urbanismo de Pamplona y escuché de su boca la agenda, ¡detallada!, de su semana siguiente en Madrid.
Mujer de taco fácil y ego alto.
Ya llegados a Segovia, tras casi una hora de griterío constante en que mezclaba de forma ansiosa llamadas personales con profesionales, tras ver las caras del personal a su alrededor a esas horas tempranas de la tarde no tuve más remedio que aprovechar una pausa entre grito y grito para decirle con toda la educación con la que me parieron:
-¿No ves que intentan dormir?
Ella me miró como si hubiese visto a un extraterrestre.
miércoles, octubre 31, 2018
Usurpadores
Suelen ser especialmente eficientes con sus vidas laborales, se afanan como ninguno de sus compañeros, en tanto desarrollan sus virtudes para adaptarse realmente al traje que les ha tocado vestir.
Los veo en los aeropuertos, indicándome las instrucciones en el control de seguridad; en los restaurantes, cuando me señalan la mesa reservada; en reuniones de trabajo, mientras toman nota en sus tabletas de discursos soporíferos; en la caja de un supermercado, interesados en saber si quiero bolsas o no; en conversaciones de barras de bar, tomando la mano entre caricias de su pareja; en mañanas soleadas de parques, meciendo con dulzura el carrito del bebé.
De pronto un ramalazo de inseguridad, una mirada cruzada, un paso mal dado que lleva a un tropezón los delata y yo, de naturaleza curiosa, cazo al vuelo su gesto de terror.
¿Seré uno de ellos?
martes, octubre 09, 2018
Esperanza
No era posible conexión más hermosa con el alma humana, no cabía una emoción más incontrolable producida por un evento externo a mi vida personal.
Turandot aparece por todos lados en mis relatos, mis blogs, mis novelas, mis reflexiones acerca, sí, del sentido de la vida. Exagerado tal vez, pero un aria en un teatro de ópera es de los pocos momentos en que dudo acerca de la no existencia del alma humana. Si el hombre ha conseguido crear desde la sensibilidad más pura obras que llegan tan dentro, es que hay esperanza de que seamos más que carne con huesos.
Este pasado fin de semana de Rodríguez en Sevilla me sorprendió con la muerte de la Caballé, a quien no tuve la fortuna de escuchar en directo. Sin embargo apagué luces, rebusqué por la red y fui escuchando una a una todas sus arias, en escenarios de medio mundo. Su presencia rotunda, los enormes ojos negros, su risa infantil y ese llevarnos fuera de nosotros en prolongados pianísimos.
Hace nada que la enterraron en la tumba junto a sus padres, a la gran dama de familia humilde que nos maravilló gracias a su profunda sensibilidad. Ya descansa la niña catalana junto a sus padres, ya el final llegó al principio, pero nos deja, para romperlo todo, sus ojos negros mirando al infinito mientras canta a la esperanza con música de Vivaldi.
'La Esperanza'
sábado, octubre 06, 2018
Auriculares
Su ambiente cosmopolita, el árbol en la barra de cócteles y las distintos niveles ya nos habían conquistado con su estética. Fallaba la comida.
A mí me resultaba difícil desconectarlo de las citas con mi antiguo editor, cuando la certeza de publicar en plan profesional definían un terreno de juego inesperado para mí. Allí, donde no existía aún el árbol de la coctelería, me citaba con contratos y su chupito de whisky, entre narraciones de su grandioso pasado en Barcelona.
Tardaron una infinidad en ponernos una cerveza.
Rodeados de una clientela heterogénea, bien vestida, madura y poco ruidosa, investigamos la carta sin muchas posibilidades de aclarar dudas con camareros que corrían, literalmente, recibiendo órdenes en sus auriculares. El de la cerveza no era el de la carta, el de la carta no era el de los vinos, a quien solicitábamos nos respondía con una sonrisa de no ser él la persona apropiada.
Nos explicaron el ceviche de gambón tan a la carrera que apenas comprendí qué comíamos. La presa, rica pero fría de esperas no sincronizadas, me hizo ver que la copa de vino se terminaba. ¿Quién era el del vino?
Por fin alguien me hizo caso, pero me llenaron la copa con el plato ya vacío de carne.
Voy a escribirles, porque sé que de Nuria nos volverá a convencer y para entonces quiero un micrófono de corbata para poder ir orientándolos acerca de mis necesidades de sentirme escuchado cuando me siento a cenar en un sitio tan guay. Se darán cuenta de que soy un cliente sibarita pero educado y les explicaré, entre plato y plato, que la gente no quiere carreras, sino cariño. Que con una sonrisa y dos guiños uno se toma una presa fría sin vino tinto. E incluso repite.
lunes, octubre 01, 2018
Pereza
No sé si porque en el fondo de mi sustancia soy una persona que se bate contra una parte remolona que suspira por una vida simplona como objeto de bienestar inalcanzable, sin saber distinguir qué es lo adecuado para considerarme plenamente realizado en este mundo complejo.
No son pocas las veces en que observo con envidia el ritmo ralentizado, y no por ello menos digno, con que algunos manejan sus vidas, abiertos a tardes de sofá desprovistas de argumentos para justificarlas.
No entiendo las horas sin rellenarlas de contenido y sé que eso me hace ser quien soy, ávido de vida revolucionada, consciente al mismo tiempo de que hay otros horizontes posibles sustentados en dejarse ir hacia pulsiones más relajadas que, al mismo tiempo, me atraen sobremanera.
En libros que leo o películas que veo deseo para los héroes una vida campestre como trofeo victorioso.
A pesar de que sé que soy, más o menos, quien quiero ser, la vida es elegir; aunque no son pocos los días en que me subleva esa pereza que sé potente en mí, tanto como me cabrea el remordimiento que me provoca rechazar el abandonarme al placer de no hacer nada.
Quisiera ser más fácil.