En Italia es una derrota que te despidan con un thank you si te tomas una copa o un plato de pasta, porque significa que no has hecho lo suficiente por integrarte.
Lo práctico es responder en inglés a los saludos y pedir en ese idioma lo que te interesa tomar.
Pero Italia no es Eslovenia o Finlandia, donde no queda otra. Es un país tan cercano, en lo social y en lo lingüístico, que con lo mínimo que te esfuerces consigues empatía de quien te atiende.
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