x

¿Quieres conocerme mejor? Visita ahora mi nueva web, que incluye todo el contenido de este blog y mucho más:

salvador-navarro.com

miércoles, marzo 07, 2012

Violencia

Como muchos otros, hay un sueño que se me aparece con frecuencia: Me encuentro en una situación límite y no me sé defender, no sé si paralizado por el terror o la cobardía, pero no tengo fuerzas para dar un puñetazo, me siento como un muñeco de trapo que no sabe reaccionar.

Si los sueños se pudieran interpretar, éste podría hacerse de distintos prismas, que vendrían a decir mucho o muy poco de mí.

Hace años, sin embargo, me vi enfrentado a una situación real de violencia.

Estábamos en casa, tranquilos, tirados en el sofá, durmiendo la siesta, y un vecino que creíamos perturbado, y que esa noche lo demostró, llamó a la puerta repetidamente. Yo quedé dormido mientras mi pareja se acercaba a abrir, cuando escuché gritos y golpes. Di un salto del sofá y me encontré con una escena desagradabilísima de violencia inadmisible.

No sé cómo ni de dónde saqué la fuerza, pero casi le abrí la cabeza a esa persona a base de puñetazos para conseguir alejarlo. Recuerdo los regueros de sangre en la escalera.

Llamamos a la Policía, denunciamos el caso y ese vecino desapareció del bloque para siempre.

El médico forense del juzgado certificó mi brazo amoratado por golpes de autodefensa que, ahora, conforman otro tipo de sueño indeseado.

Cuando las circunstancias se vuelven límites, la fiera que llevamos dentro despierta a pesar de nuestra exquisita racionalidad.

Y asusta.

domingo, marzo 04, 2012

Avaricia

Dicen que todos tenemos un precio; lo triste es que seguramente sea cierto.

En esta España en la que vivimos hemos padecido situaciones sonrojantes que han chocado con la ética más elemental desde siempre, pero sin duda la corrupción es aún una de las grandes vergüenzas, junto con la existencia de ETA, de nuestra joven democracia. No hay partido político, región o gobierno que se libre de esa mancha.

Aceptando el hecho inicialmente expuesto de que el hombre es víctima potencial de su propia avaricia, tendremos que concluir que lo que ha fallado en todo este tiempo son las instituciones y las reglas de juego que nos hemos dado, no suficientemente robustas ante este lastre.

El pueblo, en sí, se ha mostrado incapaz de condenar con su voto al corrupto; quizás no haya que echar toda la culpa al ciudadano, aunque sí mucha, porque siempre había excusas para argumentar que no había partido político limpio de culpa a quien entregar la confianza.

Ahora vemos atravesar el corto espacio físico entre su coche y las puertas del juzgado a un demacrado Iñaki Urdangarín, producto de los años más opulentos de nuestra reciente historia, brillante deportista, con apellido vasco y jugador del Barcelona, impecable en sus formas, apuesto y fértil procreador; progenitor, en suma, de una familia perfecta.

En mis reflexiones personales, lo que me ha hecho no poner en duda la Monarquía española es la figura en sí del rey Juan Carlos. La racionalidad se enfrenta claramente a la ilógica de que un gobernante salga de la cuna y no de los votos, pero las circunstancias específicas de nuestra historia hicieron de este rey afable y demócrata una figura querida.

La avaricia de un hombre envalentonado por el mérito de haberse hecho un hueco en la Casa Real puede hacer, sin embargo, que la ciudadanía se replantee la lógica de las cosas.

Cuando no hay otro argumento que el ser un privilegiado para hacerse con posiciones de nepotismo, lo dado por supuesto empieza a no serlo tanto. Utilizar el nombre adquirido por matrimonio para solicitar favores a sabiendas de su ilegalidad es difícilmente perdonable.

Lamento la situación a la que ha llegado, pero quiero que nuestra joven democracia haga caer sobre él, en caso de demostrarse su culpabilidad, todo el peso de la ley.

La gente lo está pasando realmente mal, y no podemos permitir una vida de ensueño en mansiones americanas de seis millones de euros a quien recurre a actos condenables para hacerse con dinero público. ¡Es muy grave!

La Monarquía será aceptada en el futuro si se admite el principio republicano de que todos somos iguales ante la ley. El caso Urdangarín debe servir para reforzar las reglas del juego de este país tan proclive a prácticas inexcusables.

viernes, marzo 02, 2012

Un plan

Con pocas cosas disfruto más que con baños de inteligencia y sabiduría.

Ayer tuve la suerte de poder asistir a la presentación de la última novela ganadora del Premio Café Gijón, Blues de Trafalgar, en la que el autor, José Luis Rodríguez del Corral, acompañado de gente querida y de intelectuales humildes, desgranó todo el proceso creativo intercalándolo con grandes dosis de humanidad.

Es entrañable tener la posibilidad de compartir el discurso de una persona sabia.

Más aún cuando al saber se le une el buen humor y la modestia.

José Luis ahondó en la fuerza de la literatura, '¡qué feliz he sido desde pequeño con un libro en la mano!', conectándolo con lo que supone de estudio del hombre como individuo y como elemento social.

Lo que más me impactó, sin embargo, fue su reflexión final: 'Ahora más que nunca, con los tiempos que corren, es necesario tener un plan'.

Él explicó su plan 'Blues de Trafalgar'. Qué quiso contar, cómo quiso hacerlo y dónde quería llegar. Quería plantear un conflicto ético en el que involucrar desde las tripas al lector, lo quiso recrear en las playas de Cádiz, donde siempre veraneó, como retrato implícito de una generación feliz, y buscó ganar el Premio Café Gijón.

'No se puede ganar un Premio si no vas decididamente a por él'.

Capturé su reflexión y la hice mía, porque creo que desde pequeño me ha salvado para hacerme fuerte el haber tenido un plan.

A mucha gente querida que me rodea, a gran parte de la sociedad en la que vivo le aconsejaría lo mismo: hay que tener un plan.

Porque ahora más que nunca comprobamos que ninguna estancia superior va a hacer nada por nosotros, porque nuestra unicidad sólo puede hacerse sólida desde el momento en que asumimos que es nuestra energía interior, en forma de proyectos concretos y definidos, la que nos salva.




martes, febrero 28, 2012

Andalucía

Hace un rato estuve conversando con un colega que está construyendo un blog en el que se limita a ir listando los progresos que van teniendo lugar en nuestra tierra, desde tabletas tipo Ipad cien por cien andaluzas al centro tecnológico de la piel de Ubrique, pasando por las confecciones del vestuario de Madonna o la exportación de productos de excelencia a países escandinavos.

Hace semanas se consiguió por segunda vez en el Virgen del Rocío salvar la vida a un niño a partir del nacimiento controlado de un bebé que podía salvar con su médula al que será para siempre un hermano agradecido.

Esta es una región que de continuo ha sido maltratada por insultos y desprecios de quienes ven en ella la excusa perfecta para escupir todas sus frustraciones, ridiculizando su saber vivir como holgazanería.

Siempre crítico con mi tierra, porque la quiero, soy uno de los más fervientes creyentes en su futuro, porque somos un pueblo con personalidad, con carácter. Nos reímos del mundo pero somos orgullosos, conocemos nuestras carencias y no miramos por encima del hombro a nadie. En Andalucía la familia es base de una sociedad no insolidaria como otras que se permiten mostrarse como ejemplo.

Podemos ser lo que queramos siempre que orientemos nuestro esfuerzo a la educación. Andalucía será una tierra de éxito porque somos dialogantes.

Territorio históricamente acostumbrado al paso de culturas de uno y otro signo, nuestra virtud es el mestizaje. Donde otros ven defectos nosotros poseemos la grandeza de no presumir de purezas de sangre. Aquí caben todos.

Está en nosotros, los andaluces, no dejarnos llevar por tipismos, folclorismos ni complejos. Está en nosotros pregonar a todos los que nos observan, con cariño, desprecio o indiferencia, que ésta es una región donde se producen avances, con una enorme población universitaria, con grandes centros tecnológicos, con una imponente industria aeronáutica, números uno en excelencia turística, pioneros en energía solar.

Tierra con porcentaje altísimo de parados, sí. Con innumerables carencias educativas, también. Con una agricultura en parte subvencionada, lo aceptamos.

Ver nuestros terribles puntos negros no debe servir para martirizarnos, sino fortalecernos para comprender que sólo de nosotros depende el querernos, el hacernos respetar.

Un pueblo orgulloso, abierto al mundo, nunca soberbio ni engreído.

domingo, febrero 26, 2012

Perder el tiempo

Hay una excelente mención en la prensa de hoy a la relación entre la inteligencia humana y el saber perder el tiempo.

Nada más sano.

La calidad humana de una persona puede verse, también, por su capacidad de abstraerse de lo cotidiano, de las supuestas obligaciones con que nos dotamos y hacemos nuestra vida más rígida, para liberarnos en momentos, ratos y días en que el único objetivo sea vivir sin objetivos, a la deriva, buceando entre los sueños mientras viajamos de la nevera al sofá.

La educación católica nos ha formado en el remordimiento continuo, ante todo y ante todos, de tal forma que no disfrutamos como merecemos de un sábado tonto, tirados en la cama y vamos dando excusas, continuamente, que nos justifiquen que no estamos para nada.

Noqueados por el continuo 'más y más' que la vida, como pareja insaciable de nuestra cotidianeidad, nos va solicitando, nuestra mejor estrategia es, de vez en cuando, bajar los brazos y esperar paciente a que deje de zamarrearnos.

Hacerse el muerto y disfrutar de la risa interior, de la desidia buscada sin complejos.

Perder el tiempo porque sí y sin proporciones, sin justificaciones ni contrapartidas. Sin escudarse en reflexiones ni proyectos de futuro.

Quizás me lo esté diciendo a mí mismo.

viernes, febrero 24, 2012

La luz

Las oportunidades que se me han dado estos últimos meses de viajar a países del centro y norte de Europa, mágicas y placenteras, me han confirmado de nuevo cuán grande es la suerte que supone vivir en una tierra de tanta luz.

La luz de Sevilla que cantaron Cernuda o Machado, ese disfrute de los sentidos que supone abrir la puerta al exterior una mañana y encontrar esa bocanada cegadora de luminosidad que te hace sentirte en paz con el mundo, bien en tu propia piel.

Los cielos grises y el frío continuo resultan casi inhumanos cuando se ha nacido y crecido bajo la protección constante del sol.

Recuerdo a mi prima Bele, tantos años viviendo en Londres, cuando me hablaba de esa nube continua y enorme que nunca se quitaba de la ciudad. Cada mañana asomarse por la ventana y encontrarla arriba, observadora, castradora, frustrante.

Independientemente del año de sequía que llevamos, de las carencias infinitas de nuestra tierra o del enorme nivel de vida de Estocolmo, París o Londres, cuando salgo de trabajar cada mediodía para comer y me doy de bruces con ese cielo inmenso azulado me confirmo en la idea de que la muerte siempre será más dura para los que hemos vivido tan hermosos, largos y continuos romances con el sol.

martes, febrero 21, 2012

Nacho

De pronto hay personas que entran en tu vida que se hacen imprescindibles.

A Nacho lo conocí a punto de cumplir los 30. Era el amigo perfecto. De mente abierta, culto sin pedantería, comprometido políticamente sin ser talibán de nada, viajero, divertido, golfo, querido por su círculo, currante, 'escuchador', independiente y cercano.

En esa época en que yo andaba perdido, él me introdujo en su mundo y yo me dejé llevar. Podía contarle mis historias de amor, hablarle de trabajo, no había problemas en bajar a las alcantarillas de mi existencia porque Nacho no se asustaba de nada.

Con él conocí una Sevilla distinta, más abierta de lo que podía imaginar, mucho más canalla, irreverente y provocadora.

A través de él llegó gente luminosa de las que él me entregaba las llaves de las puertas directas que no pasaban por su territorio.

Época de liberación en que todo me parecía posible, crecimiento en lo personal que me hubiese costado imaginar años antes en una vida que era lineal y previsible.

Olga, Javi, Cristina, Marisa, Alfonso, Violeta, Eduardo, Leticia... El mundo se abría sin reglas ni compromisos.

Viajamos por media España, dormimos en casas ajenas, nos emborrachamos como cubas y nos llamamos 'hermano'.

No pasó nada. No entendí nada. No hay explicaciones sensatas que hagan que, ahora, con 44 años, me lo cruce de vez en cuando por esas mismas calles de Sevilla y nos digamos, a secas y sin cruzar la calle, educadamente y con aprecio, un 'hola' casi inaudible.

sábado, febrero 18, 2012

El grito

Iba con mi amigo Kristian por la Quinta Avenida de Nueva York, en un viaje iniciático a la monstruosa urbe americana.

Hablábamos de mí.

Me gusta, y me disgusta, juntarme con gente que me critica, que me sabe buscar las cosquillas, que me provoca. Duele ver esa parte de ti que no quieres asumir, al tiempo que incita a replantearse uno mismo y sus certezas.

Kristian piensa que yo me retengo, que no respiro con fluidez, que no admito mis debilidades y establezco una capa de protección demasiado gruesa frente a los demás.

Me pidió un reto. Gritar con todas mis energías, a pleno pulmón, entre toda la muchedumbre de una de las Avenidas más transitadas del mundo.

Me reí, no admitiendo el desafío, en tanto que me espoleaba a rebatirle con mi grito sus reproches a mi incapacidad para romper mis corazas.

'Allez, Salva, personne te connais là' (Vamos, Salva, nadie te conoce aquí)

Yo miraba a otro lado, le ignoraba y me comía por dentro. Quería gritar pero no podía.

Kristian, tan defectuoso como yo y como todo ser humano, seguía enumerando mis complejos con sorna, me imitaba, caricaturizándome, sin maldad pero con argumentos.

No sé cuál fue la palabra o adjetivo detonante, pero grité con todas mis fuerzas. Expulsé en un grito enorme una pequeña parte de un pasado complejo.

Sólo se giró un japonés que andaba delante mía. El resto de los viandantes apenas giraron la cabeza mientras pensarían:

'Otro loco más'

lunes, febrero 13, 2012

Selectivos

Recuerdo los cafés en la época universitaria. Era lo más interesante de por entonces. Sentarse entre clase y clase, o escaparse de las tardes de biblioteca, para reunirse a arreglar el mundo en torno a un café y unos pasteles.

Había días en que la cosa se alargaba y nos introducíamos en el mundo de los chupitos.

Hubo un tiempo en que cada vez que me emborrachaba, repelente de mí, demostraba a mis amigos que era capaz de escribir en una servilleta 50 ciudades de Francia, de Inglaterra, de Italia o Alemania y contar algo específico de cada una de esas ciudades.

'Venga, ¿qué país queréis?'

Dejando a un lado la idiotez del reto, la poca relación con una ingeniería y ese punto de sabelotodo, ya por entonces me preguntaba por qué me 'ponía' tanto el hecho geográfico en sí, ese lado humanista que me llevaba a soñar otros mundos, descubrir sitios nuevos...

Quizás el origen estaba en mis primeros viajes interrail, aquéllos en que por un precio irrisorio te permitían recorrer libremente Europa en tren durante un mes. Con diecinueve años, y después con veinte, tuve la oportunidad de visitar decenas de ciudades entre Sevilla y el Polo Norte, y eso me marcó para siempre.

Ver un mapamundi me excitaba (¡y aún me excita!).

En cambio, si me preguntan por modelos de coches, a mí, que trabajo para Renault, casi que no sé distinguir uno de otro (salvo si son Renault, que ésos sí me los sé todos).

¿Qué es lo que nos hace ser selectivos en nuestras ilusiones?, ¿qué provoca que a alguien le flipen las motos, a otros los sellos, o las óperas, o la historia, o las chirigotas de los carnavales de Cádiz?

Lo triste, tal vez, sería no tener con qué dar el coñazo a los amigos cuando uno se emborracha.

miércoles, febrero 08, 2012

Arte

Hay conceptos tan complejos que al ser humano le resulta difícil alojar su significado en una frase cerrada.

¿Qué es el arte?

Desde diferentes prismas se puede llegar a él calificándolo como necesario o superfluo.

Porque cabe preguntarse, ¿para qué sirve?

Si nos atenemos a puros conceptos físicos, podría defenderse que no sirve para nada. Si profundizamos en la parte antropológica, social o histórica concluiríamos que el hombre no se puede conocer sino a través de la historia del arte.

¿Qué palabras hay que combinar para llegar a definirlo?: 'creación', 'hombre', 'provocación'.

Una creación humana es la lavadora, y no es arte. Necesita el acompañamiento de la provocación, pero tal vez no sea suficiente. Provocación entendida como exaltación de los sentidos.

¿Podría definirse un partido de tenis como arte?, ¿una corrida de toros?, ¿un vestido de alta costura?, ¿el diseño de un coche?

Todas son creaciones humanas, todas llegan a provocar, pero sin embargo quedan lejos de lo que es mi percepción de lo artístico.

¿Cómo encerrar ese concepto en palabras?

Habría otra forma de enfocarlo, en cuanto a su relación directa con la cultura, pero volvemos a un término amplio, inabarcable, subjetivo.

Quizás el componente que falte sea el del enriquecimiento personal, intangible, que te hace crecer como ser humano.

¿Lo consigue eso el Guernica, un aria de Puccini, una novela de Auster, una inmensa catedral, una representación de Lope de Vega?

Siendo incapaz de encontrar una definición que me convenga, sí que sé que la producción artística hace del hombre un ser espiritual, entendido en el sentido amplio, no religioso, sino como manifestación de toda su grandeza.

Enfrentarse de lleno a una obra maestra, dejándose llevar por los sentidos de forma impúdica, es la mejor forma de entender la esencia del alma humana.

El arte, para mí, sería 'toda creación humana que provoca los sentidos y engrandece como persona al que la enfrenta'.

domingo, febrero 05, 2012

Líder

Con mi espíritu siempre interesado por lo público y la política, he vivido con intensidad estos días de confrontación entre Rubalcaba y Chacón que desembocaron este fin de semana en la elección del primero como Secretario General del PSOE.

Ambos compartieron mesa en el anterior gobierno, ambos han dado suficientes pruebas de ser personas válidas para gestionar la 'cosa pública'. Uno representa la experiencia, otra la nueva generación, el cambio. Rubalcaba es buen orador, Chacón es pasional.

Sé que es difícil cuando un político se enfrenta a situaciones en que se postula para ser líder de su formación el concretar al máximo sus propuestas, pero al menos tendría que ofrecer una estrategia construida, creíble, coherente con ese espacio de socialdemocracia a la que muchos nos sentimos cercanos.

No es sano, a mi juicio, votar por personas sin saber qué hay detrás.

Es cierto que hay despiste, mucho, en la clase política respecto a qué hacer y cómo. La Economía se ofrece como un gran monstruo que se lo come todo, las reglas incluidas. No hay matemática que valga. Se puede defender una cosa y justo la contraria para tratar de llegar a los mismos objetivos.

Partiendo de la base ya asumida por todos de que no se puede gastar lo que no se tiene para evitar situaciones de desasosiego como la que vivimos en España, yo querría oír un discurso entrelazado, formal, comprometido con una estrategia integral, no vagas propuestas aisladas.

Creo que es posible ofrecer una visión de país próspero potenciando a la iniciativa empresarial sin por ello menoscabar la base redistributiva que todo partido de izquierdas debe tener como bandera.

La política de recortar y mirar para otro lado se la deben de dejar a otros, de ellos yo espero propuestas más inteligentes, arriesgadas, guiadas por el humanismo más que por los mercados.

Quiero que mi país siga teniendo una fuerte sanidad pública, que se avance en una escuela pública laica que sea orgullo de nuestra sociedad, un país que proteja a sus más débiles, porque la debilidad existe, que se fomente la investigación, la cultura, el pensamiento. Me aterra esta involución en lo social que se está produciendo con el Partido Popular; yo quiero una sociedad solidaria, en que no haya discriminaciones por la orientación sexual, donde no se penalice el aborto, una sociedad preocupada por el medio ambiente, una sociedad en que lo religioso sea respetado pero no subvencionado.

Sé que hay armas para llegar a conseguir construir una España basada en lo social y no en los mercados, pero esas armas hay que mostrarlas en público para optar a dirigir a este país.

Esas ideas construidas no las veo en Rubalcaba ni las veía en Chacón.

No quiero que se me venda humo, sino que se me convenza con una propuesta conjunta de futuro.

Me siento cómodo pagando impuestos siempre que se haga para construir un país del que me sienta orgulloso, un estado fuerte que piense en las personas. Desde la austeridad, seguro. Pero con el ser humano en el centro.

Me niego a aceptar que no existe esa alternativa.

miércoles, febrero 01, 2012

Espermatozoides

Estábamos buscando localizaciones para la peli en París este pasado diciembre. En los largos tiempos muertos, me asomaba a mi antigua ciudad con los ojos que se tienen cuando no hay prisa.

Ya avanzada la noche, cerca del Petit Pont, en la zona baja de los muelles, un grupo de chavales cantaba saltando en círculos, agarrados por los hombros, bebidos como cubas.

La escena era divertida, transmitiendo esa alegría que dan los veinte años, cuando la vida te abre las puertas de par en par para que la disfrutes a boca llena, sin la malicia con que la madurez te va inoculando sin descanso para desespero de esa inocencia que, en ese período, aflora a borbotones.

Me alejaba de la fisonomía impactante que supone estar junto a Notre-Dame, riéndome con fuerza al ver cómo se caían tras cantar cada canción y volvían a levantarse para seguir bailando en círculo.

La magia de la vida proviene del azar. El azar domina todo. Son circunstancias que se nos escapan las que nos hacen ir encontrando gente nueva, proyectos, experiencias, las que nos llevan a crear círculos donde bailar con personas que, un día, se convirtieron en imprescindibles.

Rebobiné la vida de uno de esos chavales hasta el momento en que el espermatozoide A le gana la carrera al B. De haber llegado el espermatozoide B, hubiera habido un chaval menos en ese círculo de cánticos al borde del Sena.


domingo, enero 29, 2012

Presos

Celebré, como el año anterior, la nochevieja en San Sebastián, en casa de mis amigos T. y P.. Como siempre, inolvidable. Por su generosidad, por la belleza de la ciudad, por la calidad de la gastronomía vasca. Un placer.

Llegamos en coche la tarde-noche del viernes y, del tirón, nos fuimos a la Parte Vieja a tomar pinchos. Paseando junto a la Plaza de la Constitución nos encontramos con cierto revuelo. Allí en la plaza estaban concentrados, como todos los viernes noche, los familiares de los presos de ETA manifestando su rabia, su descontento, sus reivindicaciones.

A pesar de la incomodidad de mis anfitriones, yo me quise acercar. Me coloqué entre ellos y observé la gran pantalla gigante donde iban pasando las fotos, una a una y en un ambiente de solemnidad, de cada uno de los familiares presos. Parecía tratarse de una liturgia, con música clásica de fondo y aplausos cerrados ante cada nueva foto, en una suerte de elevación a los altares, de beatificación múltiple, de éxtasis colectivo.

Yo le pregunté a T., indignado:

¿Y a los muertos no los sacan en imágenes?

Él me intentó explicar sus teorías, pero resulta duro para cualquier persona civilizada que haya vivido los años de hierro y plomo del grupo terrorista no sentir las entrañas doloridas con semejante acto.

Aún así, pienso que la grandeza de la democracia debe ser tratar con humanidad a quienes no la tuvieron, ser generosos con los que secuestraron, amenazaron, asesinaron y pusieron coches bomba, con aquéllos que se hicieron dueños mafiosos de las calles vascas durante las últimas décadas.

La España democrática debe dar el paso de acercar los presos a su tierra, a sus familiares. Tienen que producirse gestos de distensión para evitar el victimismo de quienes no son sino verdugos.

Yo nunca olvidaré, pero tengo capacidad para admitir que los pasos que se den en el camino de la generosidad siempre serán prueba de grandeza, jamás de humillación.

sábado, enero 28, 2012

Desmentir

En mi condición de niño repelente y sabiondo con que llegué al mundo, una de las primeras cuestiones en que me educó mi padre fue en la de no llevar la contraria en público por detalles de escasa importancia.

Es muy desagradable que tú estés contando una historia que para ti supone algo sentido, que te duele, te afecta o te apasiona y haya quien esté cortando tu exposición para corregir cifras:

'No es verdad, había 17 personas, no 20'.

'No fue así, ibas en el coche de tu padre, no en el tuyo'.

Al haber tenido la suerte de ser educado así, soy especialmente sensible a la poca elegancia que lleva en sí el hecho de desmentir, por desmentir, en público.

Apasionado que soy en mis relatos acerca de lo divino y lo humano, o apasionado al escuchar a otros contar historias íntimas o divertidísimas, me desespero con quien por llamar la atención interrumpe constantemente al narrador para desmentir por tonterías, hacer perder el pie, poner en situación incómoda, tratar de enrojecer.

No hay nada más hermoso que oír, preguntar, aclarar, conversar, retener, dialogar sin tener que tener a 'pepitos grillo' improductivos poniendo continuamente los puntos sobre las íes.

Hay quien nace desde pequeño sin mano izquierda.

Si realmente alguien miente, ¡desmiente!.

Si alguien se adorna, exagera, introduce pasión o rapidez en las historias, en el interlocutor está saber entenderlo y luego, en un aparte, hacerle ver sus despistes más o menos rebuscados.

miércoles, enero 25, 2012

Lordós

Mi cuerpo y mi mente no se llevan bien con el ombliguismo, patriotismo o nacionalismo, sinónimo para mi de catetismo.

Dicho esto, soy sensible a todo ataque a la tierra donde vivo. No por creer que sea mejor o peor que otra, sino por ser la que comparto con gran parte de la gente que quiero.

Hay un tema que especialmente me mosquea, y es la ridiculización de lo andaluz. Y, más en concreto, cuando esa mofa se aplica a nuestro habla.

La riqueza de una lengua la dan sus acentos, los giros exóticos, las expresiones cuya sutileza es entendida con diferente prisma según vengan del norte o del sur, de un lado u otro del Atlántico.

He de reconocer, sin embargo, que hay una forma de pronunciar que me saca de quicio. A veces, cuando la explico, la gente dice no haber nunca prestado atención, pero una vez que lo haces es insufrible:

'Lordós'.

Una forma muy cañí, y madrileña, de decir 'los dos'. No sé a qué punto puede llegar el 'finolismo' o el 'madrileñismo' para convertir una 's' en una 'r' al hablar.

'A lordós les gustan lordonuts de chocolate'.

También tenemos la versión Jesús Gil o José Bono, consistente en hacer las 's' unas 'j'.

'Lej dije que no'.

Casi peor que eso es oírles decir croquetas a lo Belén Estaban, 'jroquetas'.

Y si a todo ello le unes el horripilante laísmo, te puedes encontrar en una parada del metro con alguien que vaya contando a su amigo:

'A lordós lej gustan las jroquetas que las da su madre'.

Un beso a mi querida Madrid, que también se merece un coponcillo de vez en cuando.






domingo, enero 22, 2012

Equidistancia

Leía el otro día unas declaraciones de Rafa Nadal críticas con su amigo Roger Federer.

No profundicé acerca del fondo de la polémica, pero sí sobre el argumento del debate. Nadal criticaba a Federer su falta de posicionamiento respecto a la organización de los grandes torneos de tenis. El resumen sería el siguiente:

'Es más cómodo no mojarse, pero es mucho menos ético'.

Critico la equidistancia, el hecho de no tomar partido para no sufrir las consecuencias, por el miedo al conflicto.

No me parece una actitud a valorizar en aras del buen rollo.

Si yo asisto a una disputa entre amigos y veo claramente quién tiene razón, mi obligación es hacerles partícipe de mi postura.

La equidistancia es una buena herramienta para el corto plazo; demoledora para la convivencia futura, con los demás y con uno mismo.

Si se ríen las gracias al machista por no ofender, o se sigue la corriente al prepotente por no complicarse uno la vida, si no opinas acerca de los asuntos que te afectan por no llevarte a mal con nadie, tus principios se resienten.

Ser amigo no es sólo estar ahí.

Yo, a mis amigos, les pido que se entrometan en mi vida, que me corrijan, que me valoren, que me respeten, que me hagan ver dónde tengo o no razón, que sean honestos conmigo, que lo seamos de forma recíproca.

No me gusta la gente equidistante, la que no se pronuncia, la que no se moja, la que rehuye el debate o el consejo.

La gente que no se moja va haciéndoseme transparente con el tiempo.

miércoles, enero 18, 2012

Punto Cero

Íbamos de paseo una tarde tonta de lunes, de ésas en que aún tienes el ritmo del fin de semana y apetece escapar de casa.

Llegamos al Corte Inglés para rebuscar en la parte de electrónica algún DVD de rebaja, sin saber si aún existen los DVD y no tendríamos que comprarnos un blu-ray, un reproductor de 3D o algún otro aparato más complejo.

Entrando por la puerta, una mujer de vigilancia de los grandes almacenes, vestida de pantalones negros y chaqueta roja, con un walkie casi más grande que su cabeza en la mano, pegado a la oreja, a menos de dos metros de la entrada principal, llena de gente entrando y saliendo, gritaba 'confidencialmente' a un compañero:

-¡Está entrando 'Punto cero', está entrando 'Punto cero'!

Todos los que estábamos por esa zona comenzamos a mirarnos.

¿Quién de nosotros sería 'Punto cero'?

La mujer de rojo no se dio cuenta de las caras de guasa del personal y seguía observando las puertas automáticas, con cara de rottweiller, pegada a su walkie.

Uno se explica que en este país triunfen las películas de Torrente.

sábado, enero 14, 2012

Juegos

La vida no es tanto lo que es en sí, sino lo que queremos ver de ella.

Observada con ojos analíticos, destripando sus entrañas, se nos puede aparecer como un monstruo donde, al fin y al cabo, todo es finito, no somos propietarios en última instancia de nuestro destino; la vida es grande, indomable, arrolladora, imprevisible. Cruel.

Si nos dedicamos a atesorar situaciones injustas, a memorizarlas y detallarlas, cargando nuestra mochila de resentimientos, perdemos la capacidad de volver a creer en ella, tendiendo de forma gradual a volvernos suspicaces, revenidos, insensibles; como consecuencia y como prevención.

Por todo ello considero que es bueno afrontar la vida con armas específicas que ella misma no espera: No tomándola en serio.

Es cierto que es un arma que no siempre tiene el cargador lleno y, a veces, suelta balas de fogeo, aunque cuando conseguimos establecer esa distancia en que las cosas se ven bajo la barrera protectora de la relatividad, todo se hace más fácil.

No es cuestión de cobardía, sino de inteligencia, el entender la vida como un juego.

Se obtienen resultados inmediatos en el terreno de la felicidad, que también quizás sea un punto ficticia, pero al menos te llegan esos largos momentos de cosquilleo cerebral al saber quitar hierro a situaciones para muchos transcendentes.

Es un arma aplicable en todos los terrenos: las relaciones humanas, laborales, económicas, personales.

Hay varias normas, flexibles, para jugar así:

No hay que buscar una explicación a todo, porque no todo la tiene. Hay que evitar la gente gris, porque coartan tu capacidad de distanciarte de lo negro y es necesario rodearte de gente fuerte, a la que ganarse en ese juego, egoísta tal vez, de querer ser feliz. Se deben establecer mecanismos de abstracción en momentos clave.

Veamos algún ejemplo.

Reunión de trabajo: Ha ocurrido un incidente en tu empresa y la gente acude asustada a una reunión con los grandes jefes. Las claves en ese caso: quitar transcendencia al incidente y ver su solución, positivamente, como un reto a alcanzar. Te imaginas el equipo y vas, en tu cabeza, asignando los roles: como en un juego de mesa. Con quién te asocias, a quién hay que camelar, quién es el verdadero conocedor del tema, con cuántas fuerzas contamos en nuestro bando, quiénes están en el otro, si otro bando hubiera.

Reunión familiar. Ha habido un marrón entre tus hermanos. Han dejado de hablarse. Cada uno te cuenta sus versiones y tú, metido en tu caperuza de jugador vital, buscas las armas para desbaratar los argumentos de cada uno. ¿Cómo? Alabando al otro, haciéndole ver a cada uno los valores del otro para bajar sus defensas. El juego no siempre es fácil, requiere sutileza, buenas informaciones y habilidad para utilizarlas, pero el desafío, en sí, es de lo más interesante.

Enfermedad. Aquí, dependiendo de la gravedad, hay varias posibilidades abiertas. Hay que descartar de inmediato el victimismo, porque enfermos nos ponemos todos, hay que eliminar la autocompasión, porque no ayuda a sanar. Hay que jugar, en estos casos, a analizar la reacción de los demás. Puede ser divertido. Viendo cómo los demás se ofrecen consigues conocer cómo te quieren o te ignoran. Digamos que la enfermedad es una estrategia del juego hacia ti, una pausa, en la que la vida se sirve de tu debilidad para ponerte en tu sitio y tú tienes que ser perspicaz para saber observar en qué sitio estás dentro de tu mundo de afectos.

Problemas económicos. Es éste uno de los puntos donde más fácil es aplicar el juego. Recuerdo a mi amigo Paolo cuando me contaba: 'Tengo dos euritos para toda la semana hasta que cobre mi último trabajo. Ni te imaginas, Salva, lo que me voy a reír.' Enfrentar el tema económico con angustia es la mejor forma de que el agujero se haga cada vez más negro. Por eso es importante, durante el transcurso del juego en que uno está a salvo de problemas monetarios, ser muy generoso, aunque sea por egoísmo, porque no hay placer mayor -y ésta es una regla básica del gran juego de la vida al que yo en su día me apunté- que dar. Dar. Ni siquiera pensando en estrategias. Siempre que tú tengas, da. Porque, haciéndolo de corazón, difícilmente te quitará el sueño en el futuro el dinero.

No dramatizar, tomar distancia, plantear estrategias casi infantiles, buscar gente fuerte en tu equipo, rehuir a los personajes grises, mostrar a los otros los puntos buenos de los contrarios, no buscar sentido a todo, apuntarte en un cuaderno con letras grandes las sonrisas y tener mala memoria con los insultos.

(Lo sé, no es fácil)

martes, enero 10, 2012

Castañas

Me contaban mis hermanas hace unos días uno más de los despistes de mi padre. Como desde hace tantos años, que parece que no pasara el tiempo, había llegado a casa con una pequeña bolsa de castañas. A él le gusta colocarlas al fuego de la cocina a media tarde, para comérselas luego mientras se entretiene con sus libros de historia y su eterno aprendizaje.

Raquel llegó a casa y se encontró a mi padre dormido y las castañas achicharradas con el fuego aún encendido. Lo apagó y le colocó un post-it a en su regazo: 'Papá: ¡las castañas!'

A mí no se me queman las castañas porque no las como, pero en cada detalle que observo de mi padre me veo a mí de mayor.

El vértigo de la genética.

Cuando digo una frase larga y me quedo sin aire al final, con mi impaciencia ante una cola en la caja del supermercado, con las horas pasadas delante de un periódico los domingos, mi nariz, el amor por las cervezas entre amigos, mi poco pelo, la pasión crítica por mi ciudad, las meteduras de pata y los despistes. Presumidos y desastres por igual con nuestra vestimenta, creyéndonos siempre más jóvenes de lo que somos y rodeados de amigos fieles.

Conforme veo a mi padre envejecer me veo a mí haciéndolo.

Y veo un futuro feliz.

sábado, enero 07, 2012

Obama

Siendo un gran orador y una persona con principios, humano, educado e inteligente, Obama me cautivó por su llamada a combatir el desánimo, las burocracias y poner en el centro del referente político al ciudadano, al ser humano.

Llegaba como un soplo de aire fresco tras ocho años de penosa era Bush, un tipo con el nivel intelectual de un abejorro que fue Presidente del país más poderoso del mundo por ser hijo de su padre, por la fuerza de los lobbies económicos y, todo hay que decirlo, por unas fraudulentas elecciones en Florida.

Como losa, Obama aterrizaba en la Casa Blanca con Wall Street derrumbándose y medio mundo asistiendo impávido a la caída de un modelo de economía que, aún hoy, sigue sin saberse hacia dónde se encamina.

Ahora que se elige el candidato republicano entre un grupo de extremistas con discursos trasnochados donde la exaltación de la religión, el odio al inmigrante o las políticas ultraliberales se hacen presentes en sus discursos, yo siento una gran desazón ante lo que pudo haber hecho Obama y no hizo.

Es el sino de todo ser humano o proyecto. Llegar al momento de ponerlo en pie, cuando ya las palabras no bastan.

Entiendo que la política americana es compleja, con un equilibrio de poderes tan rebuscado que se hace difícil avanzar con acciones de ruptura.

Quedó en prácticamente nada su gran promesa de una sanidad universal en un país con 50 millones de personas sin seguro social.

Y a partir de ahí, prácticamente nada. No ha conseguido instaurar controles a las operaciones financieras, no ha avanzado en cuestiones sociales de no ser por el simple hecho de ser el primer negro en presidir su país, no retenemos una sola medida importante de avance hacia una democracia más real que la ya existente.

Sigo deseando que Obama continúe al frente de esa gran nación, pero el escepticismo en mí creció conforme se alejaban sus grandes proclamas en el tiempo del olvido.

¿Dónde se quedaron sus buenas intenciones?, ¿dónde se quedan las promesas que el ser humano se hace para mejorar y dejar atrás tiempos oscuros?

viernes, enero 06, 2012

Regalos

El mejor regalo es aquel que te hace recordar a la persona que te lo ofreció.

Tengo en casa, por ejemplo, una pintura de acuarela de la cocina de mi pequeño apartamento parisino que me regaló Javi 'Ligre'. La tengo justo a mi lado cuando me pongo a cocinar y no sólo me retrotrae a otros tiempos en que era tan feliz como ahora sino que me hace pensar en Javi y Cristina.

En aquella época parisina a mi amigo Paolo le dio por comenzar a pintar. Cuadros abstractos con colores muy fuertes en grandes lienzos. Vivía en un estudio de 15 metros cuadrados y tenía cuadros por todos lados, casi no cabía para dormir. Él me mostraba cada uno de ellos y me explicaba el motivo de cada composición, con la pasión que Paolo ponía en todo aquello que realizaba. Un día quedé para tomar unos vinos con él y me trajo un cuadro amarillo yema con trazos circulares azules, rosas, blancos en su interior que, una vez llegado a Sevilla, coloqué en lugar preferente en el salón. Eso me hace que cada día tenga un momento de recuerdo hacia mi amigo italiano.

David me regaló un abrecorchos automático que me hace pensar en él cada vez que tomo vinos, a Mariángeles la tengo presente continuamente en forma de libros inolvidables, o a Isaac y los sofás blancos comprados a Mango, o los maravillosos anillos de Txema y Paula.

La gran vela roja que nunca se acaba que nos regalaron mis hermanas o el jarrón blanco que nos trajo Mamen.

Te hacen un regalo para introducirse elegantemente en tu vida y uno se deja invadir por ellos, porque se les quiere.

lunes, enero 02, 2012

Familia

Debo ser de los pocos españoles que escucha íntegro y atento el discurso del Rey. En mi casa es también tradicional 'cachondearse' de mí por ese tipo de hábitos que me hacen reconocible y caricaturizable.

Por lógica racional soy republicano, pero debo confesar que el Rey que tenemos me parece una buena persona que ha hecho mucho por nuestro país.

El caso es que lo escuché. Atentamente. No sólo por conocer su posicionamiento ante el lunar sangrante que le ha salido con su yerno, sino por conocer su opinión acerca de la situación crítica que vivimos o el esperado fin de la violencia.

Me gustó que apareciese con una foto de Rajoy y Zapatero tras de él.

Sin embargo, el mensaje principal que retuve fue su razonamiento acerca de la paz social en España a pesar de los cinco millones de parados. El Rey argumentaba que gran parte de esa estabilidad se debe al poder del núcleo familiar, y en eso coincido con él.

He vivido tiempo en Francia y, por lo que sé de otros países más norteños y civilizados, no sería comprensible en esos lares que con esa proporción de desempleados los cócteles molotov no estuvieran presentes a cada momento.

No quiero sociedades complacientes, estoy muy de acuerdo con la indignación que recorre al país y siento que la situación es gravísima. Aún así, gracias a las estructuras solidarias de las familias, muy potentes en países latinos como España, se consigue capear el temporal de una forma más digna que en ningún otro lado.

Los nuestros siempre están ahí. Unos y otros pasamos y pasaremos por situaciones críticas, pero mientras haya un sitio donde dormir y una nevera medio llena, poca gente se queda tirada en la calle.

La familia sirve como gran amortiguador para períodos como el que vivimos, que nunca pueden convertirse en endémicos, porque la miseria con todo puede.

Allí donde estén los míos, allí estaré yo, porque lo quiero, porque sé que el sentimiento es recíproco y porque cuidar de los nuestros nos hace más humanos.

miércoles, diciembre 28, 2011

Ingenieros

Hay una pesadilla que se me repite, entre otras muchas y muy concretas, continuamente:

No he terminado mi carrera de Ingenieros.

Con todo lo que eso supone, en mis sueños, de frustración personal, de engaño hacia la sociedad, a veces pienso que tendría que hacer un análisis de sus causas.

¿Qué nos lleva a soñar determinadas situaciones?, ¿por qué tienden a repetirse?

Yo lo pasé mal al comenzar la carrera. Me matriculé la misma semana en que enterré a mi madre, con dieciocho años, y el chaval empollón e introvertido se hizo aún más introvertido pero comenzó a suspender, algo inaudito, una de cada dos asignaturas.

Entre mis recuerdos más sólidos de esos años de entrada en el mundo adulto, mi dificultad para encontrar sentido a levantarme cada día para ir a clase. Seis años de carrera por delante sin saber si llegaría a terminar, si esos estudios me gustaban, si no hacía todo por puro mercantilismo profesional, cuando a mí, pensaba, me hubiera gustado estudiar Filosofía o Historia.

Tal vez mis sueños sean rescoldos de esa época mal llevada.

La carrera de Ingenieros era dura, más para un joven que andaba al filo de la inestabilidad emocional.

Los exámenes se presentaban como obstáculos casi insalvables, en que te abrían las puertas a llevar cuantos apuntes quisieras, archivos completos, las calculadoras más sofisticadas.

Cuando, en Tercero, salí como aprobado en la lista de Mecánica de Fluidos, comprendí que no había marcha atrás.

Haber realizado esos estudios me ha llevado, creo, a ser una persona más fuerte, a no asustarme ante ningún reto, a ser resolutivo.

A día de hoy tendría dificultad en poner sobre el papel ningún teorema sobre Termodinámica o hacer cálculos para llegar al consumo de un simple generador eléctrico, pero me siento preparado para afrontar lo que me echen.

Sin embargo, en mis pesadillas, aún se me aparece ese chaval asustado que no veía forma de llegar al final, que no entendía qué hacía yo allí, que andaba disfrazado de otro que no era él.

domingo, diciembre 25, 2011

Ópera

Pocas cosas me hacen defender con más fuerza la espiritualidad del hombre que su capacidad para hacer música.

Es un don que poca gente atesora, pero casi nadie es insensible a ella.

Difícil encontrar un género que me desagrade, desde el pop al jazz pasando por la música electrónica, es sin duda -para mí- la ópera lo más grande. en cuanto combinación perfecta de todas las artes. La escenografía, la literatura, el teatro y, por encima de todo, la música.

De mis años en París me traje muchas cosas, pero dos fundamentales: el placer del vino y el amor a la ópera.

La primera vez fue una cómica, La Cenicienta de Rossini, en el templo de la música que es la ópera Garnier. Me dejé casi cien euros en poder sumergirme en ese ambiente mezcla de burguesía parisina y eclecticismo bohemio, contemplando los grandes frescos de Chagal o tomando la copa de champán en el entreacto.

Lo hice por experimentar, y aluciné.

Pero aún no había llegado Puccini y la ópera de la Bastilla, ni esa invitación que me hizo un amigo canario a acudir.

Quedé tan impactado que yo, de memoria fragilísima, aún recuerdo cada detalle, el escenario completo, la cena de después, mi interpretación de ese drama.

Sin embargo, por encima de todo lo accesorio estaba la música. La capacidad que alguien tuvo para enfrentarse a un papel y componer melodías que te emocionan, te elevan, llegan a tu última célula para removerla y hacerte sentir dichoso.

Son muchas las ocasiones en que llego a casa por la noche y me coloco delante del ordenador. Abro el youtube aún a sabiendas que no es el mejor método, y comienzo a buscar arias de distintas épocas: 'mon coeur s'ouvre à ta voix' en una interpretación difícilmente superable de Shirley Verret en el Covent Garden de Londres en 1975, o la 'Casta Diva' interpretada por Anna Netrebko en Baden-Baden, o 'La Mamma Morta' cantada por Tiziana Fabbricini en el Teatro de Novara...

La música te eterniza, te abstrae del hoy, te purifica, te hace mejor.

viernes, diciembre 23, 2011

Perverso

Perverso es el sistema que el hombre se ha dado para estructurar la sociedad occidental tal como la conocemos hoy en día.

Se dice que el sistema capitalista es el menos malo, y seguramente sea esto cierto, pero en estos tiempos negros que corren vemos que para algunos es menos malo que para otros.

El Banco Central Europeo, una institución pública que debe velar por los intereses de la sociedad, decide prestar una cantidad ingente de dinero -el equivalente, si no me equivoco, a la mitad del Producto Interior Bruto de España- a los bancos - entidades privadas que tienen como único objetivo sus balances económicos y sus accionistas-.

Esta acción del BCE se encuadra en un plan de acción de choque para que la banca no se asfixie y tenga liquidez para no caer.

Pero somos inocentes si pensamos que ese dinero va a ir a parar a las empresas y particulares que necesitan financiación. Muy lejos de todo ello, los bancos van a utilizar ese dinero baratísimo -1% en tres años, imposible de conseguir por el resto de los mortales- para invertir en activos financieros rentables que les hagan engordar sus cuentas.

Es decir, dinero público para empresas privadas cuyo único interés es el suyo, sus números y su mochila.

No entiendo de economía pero, ¿por qué no trasladar ese medio billón de euros a institutos oficiales -públicos- de crédito cuya única misión sea, esta vez sí, apoyar a proyectos innovadores, bien estructurados, sanos y en dificultad, a autónomos que atraviesan baches y no por ello quieren abandonar?, ¿cuántas empresas más tienen que caer por no poder financiar sus inversiones o pagar los salarios por falta de liquidez?

Los gobiernos europeos están cada vez más a la derecha, cada vez más cercanos a la gran banca, cada vez más temerosos de imponer tasas a las transacciones financieras especulativas.

Éste es nuestro sistema, el menos malo, ¿el más humanitario?

miércoles, diciembre 21, 2011

Sonrisitas

Hay gente a la que le gusta escucharse.

A la gente que le gusta escucharse no le gusta escuchar.

La secuencia se desarrolla como sigue: Se está en una conversación animada, de un mínimo de tres personas, de una media de seis. Se está en un ambiente distendido, aunque puede ser una reunión de trabajo.

Alguien, el 'sonrisitas', suelta una frase, a su juicio ocurrente. Una vez dicha, se ríe de su propia locuacidad y comienza a mirar a todo el mundo comprobando la aprobación genérica de su desparpajo y simpatía, así como la confirmación social de su brillantez de oratoria, no atendiendo al siguiente que le rebate o le apoya.

Pasa la mirada por el grupo importándole poco el resto de la conversación. El 'sonrisitas' ha dicho su gracia y se extasía embelesado en su propia genialidad.

Puede ser gente encantadora, pero es terriblemente egocéntrica. Ser egocéntrico y encantador es compatible, pero suene venir acompañado del calificativo de empalagoso.

Al 'sonrisitas' le encanta escucharse y, mientras el resto sigue la conversación a su pesar, él muchas veces se permite repetir, pisando los argumentos del otro, su última y genial frase.

Genial para él, claro.

El problema es que se me vienen varias caras conocidas, y queridas, a la cabeza.

domingo, diciembre 18, 2011

Luces encendidas

La gente mala piensa que los demás son de su misma condición. La gente hipócrita, también.

La situación laboral en España está en su peor momento desde hace decenios, por lo que el personal que tiene la fortuna de tener un trabajo bien hace en protegerlo. Se han reducido al mínimo las cifras de absentismo y la conflictividad laboral. En el caso del absentismo porque había mucho aprovechado que abusaba de unos derechos que no se nos pueden denegar a los trabajadores, en el caso de los conflictos como consecuencia lógica del miedo a perder el empleo en momentos en que el empresario tiene las de ganar.

Desde que comencé a trabajar, en los años noventa, hay algunas actitudes observadas entre compañeros que me producen especial irritación, y casi todas tienen que ver con los 'trepas'. Aquéllos que hacen la mitad de lo que les corresponde y dicen hacer el doble, los que dedican las horas de las máquinas de café a torpedear la reputación y el esfuerzo de otros en beneficio propio, los que se saltan toda jerarquía para establecer enlaces interesados que le eviten años de esfuerzo con el objetivo único de ser más, ganar más y más rápido, sin importar que esto sea justo o no.

Hay una actitud, excesivamente extendida, que especialmente me pone nervioso. La actitud de los 'luces encendidas'.

Como animal que deja su orina en el pie de los árboles para marcar territorio, son habituales aquéllos que mantienen las luces encendidas de su despacho para mostrar 'al mundo' que ellos son los últimos en irse, aunque esto sea justo un minuto después de irse el jefe, aunque lo hagan a base de rellenar solitarios o de hablar por teléfono con los amigos.

Son los que acumulan los emails para enviarlos a última hora, los que recuerdan a cada momento las horas que echan en el trabajo, los que dicen anteponer la empresa por encima de cualquier cosa, los que critican tus hobbies y vida social, los que envenenan la sangre al personal en la máquina del café.

La clave es el boicot a esas actitudes. No valorar las horas trabajadas sino el resultado de tus esfuerzos.

Las empresas deben tender cada vez con más ahínco, y a pesar de la crisis, a fomentar el trabajo bien hecho en calidad.

Tenemos que construir una sociedad sana en la que sepamos sacar el máximo de nosotros en el tiempo que dedicamos a crear riqueza para poder disfrutarla y no olvidar que el trabajo se 'inventó' para dignificarnos y hacernos vivir como personas capaces de tener los recursos necesarios para disfrutar de esta vida.

martes, diciembre 13, 2011

Repartidor

Es uno de mis extraños sueños: la invención del 'repartidor'.

Estoy seguro que con la tecnología actual se podría construir, aunque la aparente falta de utilidad haría que ninguna empresa o investigador apostara por él.

Se trataría de un aparato sencillo, que imagino como un pequeño iphone, con un cable terminado en una clavija que pudiera conectarse de alguna forma, hay que inventarlo, a la columna vertebral del 'emisor', o a su cerebro, mediante una pequeña incisión.

De dicho dispositivo saldría otro cable similar con una clavija que se conectaría en la médula o cerebro del 'receptor'.

Una vez conectados ambos, sólo quedaría pulsar al encendido y dejarlo actuar.

Desde ese momento, el 'receptor' comenzaría a sentir, sin filtros, el cuerpo del 'emisor'.

No hay cosa más difícil que compartir que el dolor físico. Tener al lado a alguien querido con un sufrimiento agudo por una enfermedad grave, crónica o un accidente y no poder ponerse en su piel.

El repartidor serviría para compartir el dolor del otro.

¿Cuál sería su utilidad?

La más simple: empatizar con el enfermo. Tener la capacidad de, en ratos pasajeros, poder colocarte en su lugar y saber cuál es el tránsito del sufrir, vislumbrar el miedo de quien no está capacitado para disfrutar la vida en plenitud.

Ahondar en nosotros mismos y poner a prueba nuestra sensibilidad como humanos para empatizar con quien sufre y agradecer estar bien con nuestro cuerpo, calibrar en su justa medida lo importante y confirmar, con alegría, que en este jodido mundo podemos tener la generosidad de no abandonar a su suerte a quien no tiene la suerte que tienes tú.

domingo, diciembre 11, 2011

Lo pequeño

Una de las claves de la felicidad es encontrar rendijas para vislumbrarla, y éstas no siempre tienen que aparecer a través de grandes amores o emociones inenarrables.

Mi padre, por ejemplo, es la persona más feliz del mundo trabajando sobre el árbol genealógico de los reyes de España desde Don Pelayo. Se le pasan las horas con las enciclopedias y libros de historia añadiendo detalles de cada uno de los hijos que los monarcas tuvieron, colocando en líneas paralelas a las fechas de nacimiento de éstos los grandes acontecimientos de la historia, enlazándolos con las otras monarquías europeas. Todo en una serie de cuadernos de anillas con papel cuadriculado, allí donde mi padre se sumerge sin pretensión de publicar nada, ni con un objetivo concreto, simplemente el placer de disfrutarlo.

Tengo una amiga que colecciona todo tipo de música y se le pasan las horas sumergida en un entramado de ficheros de audio en el que va colocando todo tipo de referencias, fechas, composiciones de forma que pueda encontrar con facilidad cada uno de los temas que se le vengan a la mente. No lo hace más que por el disfrute que le supone pasar tardes así.

Recetas de cocina, seguimiento de deportistas, mapamundis donde colocar las fotos de cada ciudad visitada, archivos con tarjetas de cada novela leída en que aparece la crítica personal de éstas, recortes de periódicos con noticias políticas o culturales, álbumes de fotos comentadas... El placer de lo pequeño, de lo propio, de lo que cada cual entiende como enriquecedor.

Es hermoso encontrar esos espacios en construcción, personales e íntimos, en que nos encontramos a nosotros mismos, nos sentimos en armonía con nuestra mente y pasamos horas de disfrute propio que cada uno entiende mejor que nadie.

viernes, diciembre 09, 2011

Paradojas

Conduciendo el otro día cerca del Aljarafe sevillano, a pocos kilómetros de cruzar el Guadiamar, me llegó por la radio la impactante noticia de que el Tribunal Supremo, ¡por cuestión de formas!, falla en contra de la Junta de Andalucía y a favor de Boliden, la empresa sueca causante del mayor desastre ecológico conocido en decenios en nuestra región, tras la reclamación de la primera para que le sean pagados los gastos ocasionados por ese derrumbe de la balsa hipercontaminante de Aznalcóllar.

No sólo eso, sino que las costas del proceso judicial también recaen en la Junta.

Yo, que no estoy ducho en Derecho, me planteo ante este tipo de paradojas irritantes por qué tiene tan poca mano izquierda la Justicia. Si se ha visto un defecto de forma, de competencias o de cualquier asomo de trámite burocrático mal gestionado, se debe informar al departamento, consejería o institución concernido, pero no podemos permitir, una vez más, que se rían de los andaluces.

Una multinacional sueca se viene al sur, compra unos terrenos mineros para gestionarlos. Construye una balsa para hectómetros de residuos muy contaminantes que se demuestra que no pasaba los mínimos parámetros de seguridad. Se rompe la balsa. Boliden deja la mina a su suerte, no se implica en la limpieza del desastre ocasionado y se larga con las manos sucias a otra región del mundo donde su política de 'no escrúpulos' pueda seguir rentándole dinero.

¿Imaginamos la historia al revés?

Un grupo minero español se implanta cerca de Goteborg o Estocolmo, y causa una tragedia ecológica irreparable.

¿El Tribunal Supremo de Justicia sueco habría permitido que ese grupo se fuera de rositas sin pagar los cien millones de euros que hubiese costado hacer frente a sus responsabilidades?

A veces uno se plantea si nuestra Justicia es equitativa o si los corsés que ella misma se establece la hacen no sólo corta de cintura, sino cegata.

martes, diciembre 06, 2011

Veneno

Recuerdo que mi primer gran jefe en el trabajo me llevó un día a su despacho:

-Salva, tengo informes de ti y creo que te llevas demasiado bien con tus 'subordinados'.

Ante mi asombro, siguió con su discurso:

-No eres consciente de que así no pueden funcionar las cosas. Y si te traigo a mi despacho es para meterte veneno en el cuerpo.

De eso hace más de quince años, y parece que hubiesen pasado generaciones enteras entre esa situación y la actual.

Afortunadamente, pertenezco a una empresa en la que cada vez se profundiza más en el respeto al asalariado y en que determinados comportamientos no son admisibles vengan de la jerarquía que vengan.

Sé, con certeza, que no en todos sitios es así. He vivido experiencias muy cercanas en las que el 'chuleo' era moneda común entre los empresarios y, he de decir también, algunas de esas empresas se han hundido como azucarillos en cuanto llegó la crisis.

Me asusta este período de incertidumbre que vivimos porque se pueden venir abajo muchas conquistas laborales, no sólo en salarios y calendarios, sino en temas tan poco 'medibles' como son las relaciones entre líneas jerárquicas que tanto trabajo ha llevado ir corrigiendo, matizando, humanizando.

Cuando a uno le dicen que tiene un trato demasiado humano con su equipo de trabajo, el razonamiento a emplear es bastante claro, casi de perogrullo:

'Me llevo bien con mi equipo porque soy egoísta. Que ellos se sientan bien, valorados, que haya confianza y comunicación entre todos es la mejor forma de hacer productivo a un grupo de personas en busca de objetivos económicos para una empresa que, lo queramos o no, no deja de ser un ente abstracto'.

El veneno que me querían insuflar hace quince años no era más que veneno improductivo.

domingo, diciembre 04, 2011

Sweden

Sobrevolar Suecia a finales de noviembre es observar enormes espacios de tierra sin poblar con escasos signos de electricidad que evidencien actividad humana.

Adentrarse en el día a día de ese país es sano para un viajante latino que no está habituado a coordenadas geográficas en que la luz desaparece poco despúes de almorzar y el viento helado está presente casi siempre.

Allí nos decían que no hacía frío en esta época del año. ¡Glups!

Desde la habitación de mi hotel se veía una ciudad de caramelo, con personajes bien abrigados que la recorrían a paso tranquilo.

Para un sevillano salir a cenar por Estocolmo una noche entre semana es desconcertante, no porque no haya nadie en los restaurantes, sino porque no sabes cómo han llegado allí. No hay un alma en la calle, ni antes ni después. Tal vez para un soriano sea más entendible.

Al ser humano le une indudablemente la cultura, pero también el clima, las luces de invierno, los vientos, las humedades.

Me decía un compañero que había trabajado en el norte de Suecia que, por ley, a los trabajadores sus empresas están obligadas a darle los quince minutos de descanso a la hora exacta en que llegan los quince estrictos y únicos minutos de luz del pleno invierno.

Visitar Estocolmo es un placer cuando sabes que eres simple turista, pero no sé cuántos levantarían la mano si les dijesen que les ha tocado el premio de vivir allí.

¿Su economía robusta les proporciona calidad de vida?

Sí, sin duda. Es un país eficiente, modelo de gestión de los recursos humanos, educativos, científicos, culturales, empresariales. Modelo en su defensa de los derechos del hombre e implacable en sus acusaciones de las desigualdades. Es un país próspero, envidiable sin duda desde este país de cinco millones de parados en el que vivo.

Pero, ¿cómo valorar la calidad de vida a oscuras?

Tomando una bebida típica en el antro más de moda de Estocolmo, ¡tétrico!, un gordote jefe de seguridad de su empresa, borracho como una cuba, se me acercó para decirme que él nunca votaría a favor de la entrada de Suecia en el euro.

Tal vez si yo fuera sueco, tampoco. Prefiero pensar que no, pero el ser humano es así.

Vuelvo a Sevilla a las nueve de la noche y me voy con mi pareja y mis amigos a hablar de mis días suecos. Lo hago en la Alameda, en plena calle de mi ciudad llena como siempre de actividad.

¿Qué hay de mérito en nosotros o ellos para tener la vida que tenemos?, ¿cómo de protagonistas somos en nuestra manera de entender el mundo?

Mi amiga Carmen lo resume bien en una frase:

'Tengo un montón de películas por ver en mi casa, pero es que no llueve...'

jueves, diciembre 01, 2011

Hacia otro lado

Una de los mejores métodos para medir la madurez de una persona es comprobar su reacción ante el cruce repentino en una calle cualquiera con un conocido del pasado.

Para mí hay pocas sensaciones más desagradables que retirar la mirada hacia un espacio inexistente cuando aparece esa persona que, años atrás, fue algo importante para ti.

La cobardía de no levantar el rostro y sonreírle, aunque al otro lado no encuentres otra cosa que alguien también cobarde que se pierde en gestos artificiales por no sostener tu sonrisa, tus ojos mirando a través de él un pasado compartido.

Sí, es difícil afrontar sin previo aviso un retroceso a otras épocas; es tentador esconder tu cara de ahora, tu cuerpo de ahora en un renuncio de no querer aceptar que el tiempo pasa y los lazos se rompen y la vida es otra.

Es saludable, sin embargo, esa capacidad que la gente madura tiene de estar en su sitio y no rehuir.

Con los años he aprendido a no rehuir.

Durante una vida se comparten tantos momentos, ¡conocemos a tanta gente!

Da pereza saludar cuando no sabes si hay hijos de por medio, enfermedades, familiares muertos o ruinas económicas; incluso cuando no recuerdas con seguridad el nombre, ni los nexos exactos.

Es más fácil apretar el paso, perder la mirada en un escaparate y tragar saliva.

domingo, noviembre 27, 2011

Ritual

No sé cuándo fui consciente de haber encontrado, a lo largo de mi crecimiento como persona, la equivalencia entre el acto de aprender y el de ser feliz.

Quizás porque el aprendizaje no lo hago equivalente al hecho de estudiar, o no al esfuerzo, o no a la obligación.

Aprender por el gusto de conocer.

Hoy, como tantos otros domingos, he salido a la calle, me he comprado el periódico y me he ido a desayunar durante casi dos horas.

Tiempo para sumergirme en la realidad de un Marruecos que acaba de votar a un gobierno islamista en que aprendí que la propia monarquía ha sido impulsora de partidos políticos para ahuyentar la posibilidad de un país gobernado bajo las leyes de la sharia, desayuno en el que descubrí el lado luterano de Ángela Merkel, amante de las matemáticas y de la lengua rusa, que llegó a pertenecer a las Juventudes Comunistas de la RDA. Desde Chile me explicaban, poco después, por qué esas movilizaciones estudiantiles en un país en pleno progreso, y encontré la clave en la baja calidad de la enseñanza, al haber confundido los políticos cantidad con calidad. Me explicaron el drama que supondría para España volver a la peseta, fundamentalmente por la descapitalización de la banca y me adentré en una clase de 4º de ESO del País Vasco durante la exposición de su drama de una víctima del terrorismo. Analicé durante quince minutos gracias a un estudio estadístico, hacia dónde se fueron los votos del PSOE del 20N, en esa zona centrista poco ideologizada que se reparten de elección en elección los dos grandes partidos. Me sorprendí por las altísimas compras de automóviles en estos tiempos de crisis de los 'rent a car' o el desembarco en Norteamérica de unas 'muñecas de Famosa' que yo creía desaparecidas. Me alegré de saber que cada vez se tiene más en cuenta el compromiso ético de las grandes empresas con el empleado o con el medio ambiente por parte del cliente y de los inversores. Buceé en la historia de Atenas y Roma para entender algo de la crisis que hoy afecta a griegos e italianos, en un artículo en que se defendía una salida política, casi espiritual, a esta crisis. Me aproximé a Medina Azahara para conocer cómo un grupo de intelectuales cordobeses defendió el inicio de excavaciones para protegerla del desconocimiento social de esa ciudad fundada en el siglo X.

Pasando páginas de un periódico que cuesta menos que un desayuno, tuve dos horas nuevas de placer. Un viaje de Chile a Alemania, de Marruecos a Grecia, de la política a la empresa pasando por lo espiritual.

Difícil encontrar formas más baratas de alegrarse una mañana de domingo, siempre que se entienda que el conocimiento es crecimiento, que te ayuda a hacerte como persona y como observador del mundo, de las realidades de otros tiempos y de éstos, de otros sitios lejanos, que lo son menos cuando tienes la curiosidad de detenerte un rato y leer.

miércoles, noviembre 23, 2011

Paolizado

De la misma manera que hay alimentos liofilizados o bebidas pasteurizadas, yo soy un individuo paolizado.

Nos conocimos hace diez años en la rue Montorgueil de París. Hacía un frío intensísimo y nos tomamos no sé cuántas copas de vino.

Paolo, italiano llegado a París con 19 años, se me apareció como un ángel a sus cuarenta. Su risa abierta sin complejos era una llamada a la Vida. Sí, a la Vida con mayúsculas, a la bien entendida, a la que no se deja guiar por nubes negras ni se aprisiona en luchas de antemano perdidas.

A Paolo todo le parece bien. Si le propones una tarde de charla te responde 'perfecto', si le dices que te acompañe de viaje te grita 'fantástico' y si anulas cualquier cita respeta tu decisión.

Yo me fui paolizando con el tiempo. Aprendí de él a no buscar excusas para justificar los 'noes'.

Sortear los obstáculos no significa no verlos, disfrutar de la vida no significa no sufrir. Temer a la muerte es sano, reírte del mundo también, aceptar nuestras limitaciones, no pretender el paraíso en cada momento, dejarte llevar por las personas queridas, querer sin esperar nada a cambio, no buscarle tres pies al gato, admitir los defectos en el otro, las debilidades en el otro, las dudas en uno mismo.

Echo de menos esos paseos por las calles cercanas a Bastilla en que él me explicaba con detalle la vida de Akenatón, el nacimiento de la civilización judía o su infancia por las calles de Bolonia. Pasear con Paolo era hacerlo sin rumbo fijo ni hora de recogida, porque lo importante era el paseo en sí, ese momento preciso, esa vida maravillosa que él encuentra en cada detalle.

Paolo vivía en un estudio de 15 metros cuadrados, trabajaba por libre traduciendo a infinitos idiomas y se regodeaba a solas tumbándose en el parquecillo de Les Halles para coger un rayo de sol en pleno invierno.

Yo sé que estoy paolizado, que desde que lo conocí es como si me hubiera caído en una bañera de prozac. Hay personas así, que aparecen un día por tu mundo y éste cambia.

Vi de golpe las cosas con sus ojos y me dije: '¿qué hay en esta vida que me pueda hacer perder la esperanza?'

Viendo la vida tal como es, tan jodidamente bella como es, tan puta y maltratadora, me paolicé un día para reírme de ella, con ella, liberándome de prisiones que no me llevaban a nada.

Recuerdo a ese Paolo que hace tanto tiempo no veo y me digo, 'qué placer haberme cruzado con él'.

domingo, noviembre 20, 2011

Quesos

Desde que conocí a Amín Blanco comprendí que con su dulzura ganaba una ventana nueva con brisas cubanas desde Barcelona. Ella es la confirmación perfecta de que nunca debemos estar cerrados a integrar gente distinta.

Con Amín, incansable contadora de aventuras musicales y de anécdotas cubanas, se puede llegar a conocer un poco más al país caribeño sin los maniqueísmos propios de quien se enreda en posturas basadas en el fanatismo o en el odio.

Hace unas semanas, paseando por Sevilla, me contaba acerca de su último viaje a La Habana, para ver a su familia.

Acompañó a su madre al médico y allí, en la cola esperpéntica de mujeres queriendo vacunar a un gato porque el veterinario no aparece o de infectados por comer pescado en mal estado, ante el tumulto formado por la falta de atención, salió una enfermera negraca, enorme, con gran culo y minifalda y lazo de enfermera, para poner orden. Cuando ya todo el mundo tenía su número la mujerona soltó:

'No os quejéis de las colas, que bien que la hacéis delante de la Sección de Intereses de la Embajada americana pidiendo visas'.

Todo este humor con que Amín habla de su país esconde su pena por comprobar que la desidia se ha instalado en el pueblo cubano.

Esta mañana, paseando con ella por las Ramblas, nos hablaba de cuando se cayó la Unión Soviética, y con ese derrumbe toda una logística alimenticia, energética y financiera de la isla, que quedó aislada y vio como sus habitantes comenzaron a pasar muchísimos apuros para llenar el estómago.

'Los cubanos se fueron quedando flacos, Salva'.

Se compartían recetas de croquetas de huesos de pollo, de mollejas salidas de no se sabía dónde...

'En Cuba todo es ilegal desde que pones los pies en el suelo. La leche que compras es ilegal, el dinero que usas también lo es, cada paso que das es ilegal'.

Recuerda que, en uno de los múltiples cánticos de gente por la calle ofreciendo lo ilegal, se cruzaron con un negro proponiendo el contrabando de un manjar exquisito. Ofrecía quesos.

Una chica, al oírlo, le preguntó:

'¿Pero qué tipo de queso es el que me ofrece, negro?'

Ante lo que éste, circunspecto y casi ofendido por una pregunta que no terminaba de entender, le contestó altivo:

'De hotel, señora, ¡queso de hotel!'

miércoles, noviembre 16, 2011

El votante inexistente

Si eres comunista en Ávila no existes para la democracia.

Yo, que no soy comunista, querría defender el voto de ese ciudadano que vive en una provincia en la que jamás su opinión será tomada en cuenta.

Un partido como Izquierda Unida u otro como UPyD tendrán millones de votos en estas elecciones, pero sus votantes riojanos, zamoranos o jienenses nunca podrán contribuir a otorgarles un escaño de representación popular.

Criticar a nuestra democracia, desde algunos medios, se quiere condenar como movimiento anárquico o antisistema, pero la realidad es que nuestro sistema electoral es muy defectuoso.

Cuando las cosas van tan mal, uno que es de izquierdas casi quiere que el partido popular, ya que ganará, lo haga de forma rotunda; en caso contrario aparecerán los chantajes nacionalistas que lo empozoñan todo.

¿Cómo es posible que Esquerra Republicana con ocho veces menos votos que Izquierda Unida pueda conseguir incluso más escaños?, ¿por qué todo un país tiene que vivir preso de políticos que quieren la destrucción del propio país?, ¿por qué quién desprecia al andaluz toma las riendas de su destino?

Defiendo a muerte la posibilidad de presentarse de forma democrática a las opciones independentistas o soberanistas, pero también critico con fuerza el que haya tantos votantes inexistentes por toda España. Gente que lleva desde hace treinta años acercándose a su mesa electoral para defender opciones que nunca llegarán a representarle.

¿Por qué el voto de un abertzale guipuzcoano vale diez veces más que el de un votante de Izquierda Unida de Huelva?

Hay que construir la democracia desde valores sanos como la igualdad, y en España no somos todos iguales.

La solución está clara. Una circunscripción estatal única para 50 escaños, que sea proporcional al número de votos, y que se sumarían a los 350 ya existentes por provincias.

Yo quiero que el comunista de Ávila tenga la esperanza de que en un futuro muy próximo su voto no estará secuestrado.

lunes, noviembre 14, 2011

Excusas

Un ejercicio muy sano que comencé a practicar hace tiempo me ha dado muy buenos resultados como persona.

Podría parecer de perogrullo, pero el ejercicio en sí no es otro que tener la gimnástica mental suficiente para evitar a toda costa, ante una pregunta incómoda, buscar excusas.

A nivel profesional, por ejemplo. Siempre hay mil motivos exteriores a uno para justificar decisiones tomadas. 'Es la herencia de mi jefe', 'es la situación de la empresa', 'son los comentarios de la gente' o 'la presión de la dirección' serían, en muchas ocasiones, buenas muletas para torear ante la falta de valor para asumir responsabilidades propias. En cambio, gana tu credibilidad como profesional cuando no tiras de ningún argumento parecido para justificar tus actuaciones.

'He actuado así porque yo considero que es la mejor decisión'.

Cuando las circunstancias aprietan e incomodan, se tiene tendencia a mirar hacia otro lado para encontrar respuestas. Te puedes salvar en una, dos o tres ocasiones, pero acabas pagándolo.

En cuestiones personales es aún más evidente. No hay nada más sano que hablar de frente y, si no te apetece ir a una comida, asistir a un evento o meterte en un negocio 'equis', lo mejor es decir que no. Decir además que no o que sí porque tú no o sí lo quieres. Y, a ser posible, con una sonrisa serena.

En este hermoso período de producción de la película que me está tocando vivir, he recibido llamadas de actores o voluntarios que buscaban una explicación a no haberlos elegido en cuestiones que no venían al caso y yo me esforzaba por abstraerme de todo para asumir mi propia responsabilidad.

'No te hemos elegido porque consideramos que no eres el mejor'.

Asumir las decisiones como propias es un camino para crecer cada día.

viernes, noviembre 11, 2011

Cerrado

Ayer me acusaron de intransigente.

Fue en una discusión nocturna, amigable, en casa, con gente de confianza, mientras cerveceábamos y esperábamos a nuestra amiga Carmela que viniera a hacernos un pavo que no terminó de hacer.

Esperando a las pizzas salió un tema político en que yo no quise entrar, porque me chirriaban los razonamientos que se utilizaban. Pero mi amigo Antonio era insistente.

Sé que, una vez que entro, soy vehemente; y entré.

A saco.

Debe ser verdad que tengo un punto de intransigencia y así se debe llamar a lo que yo, inteligentemente para mi argumentario, defino como pasión a la hora de defender mis ideas.

Pero de pronto me dicen que no escucho, y puede que las ansias por explicar me hagan no valorar el discurso de mi interlocutor.

La vida es un progreso continuo y, desde esa base, tengo que aceptar las críticas para eliminar esa visión de lo que a veces soy y me repele.

Critico a quien no escucha, a quien no sabe ponerse en la piel del otro, a quien se cree poseedor de la verdad para, de golpe, en una noche relajada de cervezas, perder el paso y naufragar.

Seguiré en mis trece, pero más relajado. La pasión me lleva a la intransigencia.

martes, noviembre 08, 2011

Interruptor

En una larga espera en un edificio público, vi entrar a un hombre mayor en el baño. Entró y salió sin encontrar el interruptor hasta que, mosqueado, dio con él, lanzando improperios.

Me dio por reflexionar acerca de lo asumido que tenemos ese interruptor en nuestras rutinas. Un toque y ¡clic!, se enciende la luz.

El hombre, no como individuo, ha sido capaz de construir a base de ingenio, ensayos, definición de axiomas, interpretación de leyes físicas, químicas, estudios biológicos, astronómicos, botánicos o farmacéuticos todo un sistema que nos rodea en busca del confort, de facilitarnos la vida.

Nos paramos poco a pensar en cómo hemos llegado a todo esto. Nada nos fue dado salvo nuestro intelecto y la vida en sí, y resulta admirable como nuestros ancestros fueron consiguiendo avanzar, reinventarse, descubrir lo que la naturaleza nos iba dando para conseguir que el paso por el mundo fuera menos penoso.

No sólo los hitos del descubrimiento de la bombilla o la penicilina, sino la evolución imparable del hombre hacia el progreso que nos ha llevado a pertenecer a la generación con más posibilidades de vivir sin muchas penalidades absurdas.

Vivimos una época de grave crisis, sabemos que gran parte del progreso ha estado mal orientado, que nuestro mundo está contaminado y la atmósfera se resiente, que hay pueblos que aún cabalgan entre las oscuridades de religiones fanáticas o que viven en lugares desérticos donde la hambruna no es noticia.

Aún así, confío en el hombre. No en el individuo. En el hombre como ser capaz de hacer frente a las adversidades.

Es difícil admitir que el mundo vaya a peor cuando hace apenas un siglo la gente moría por enfermedades hoy dóciles, cuando para calentarnos necesitábamos del fuego o de días para recorrer un trozo de nuestro país.

No encontramos un interruptor y nos cabreamos, oímos el sonido de un avión y nos molesta.

¡Mirar al cielo y ver un avión volar! Con esa potencia, doscientas personas dentro que en un par de horas estarán a dos mil kilómetros de distancia.

Observar esa silueta de pájaro metálico es una sensación casi mareante si se analiza con el corazón.

sábado, noviembre 05, 2011

Desidia

Hay palabras hermosas para describir la fealdad del ser humano, y quizás este término castellano, desidia, sea el que se lleve la palma.

Desidia no hace referencia a los días en los que las ganas de no hacer nada nos atacan y nos dejamos enredar por una maraña de excusas para no movernos del sofá.

Hace tiempo que comprendí que esas excusas no hacen sino dificultad ese disfrute que supone dejar al cuerpo a su libre albedrío y descansar la mente en una gimnasia perfecta en que las explicaciones no son necesarias.

La desidia, en cambio, comienza cuando esas justificaciones comienzan a ser admitidas en nuestro fuero interno y la falta de motivación para avanzar se hace genética.

Anoche cenábamos con nuestra querida amiga cubana Amín y ella lo hacía ver de su patria. Cómo se ha instalado allí la desidia. Cómo un sistema nacido con buenas intenciones se ha vuelto putrefacto hasta el punto de contagiar a todo un pueblo a encontrar excusas para no avanzar.

Me da miedo este período de inmensa crisis que atravesamos, que se presume largo en el tiempo, por lo que puede traernos de esa maldita bacteria de la desidia.

Contra la desidia, indignación, imaginación, búsqueda de caminos recónditos para llegar a nuestros sueños, pero nunca una bajada de brazos.

Leía el otro día un artículo sobre la sociedad portuguesa en que las entrevistas al pueblo llano comenzaban a dar pistas de un cierto fatalismo, consustancial ya de por sí a ese pueblo, por duro que sea generalizar. Se admitía que no había nada que hacer sino apretar los dientes.

No quiero pensar en una sociedad avejentada por la desidia. Tenemos que rebelarnos de la mejor manera: buscando alternativas al mundo que se nos ofrece, creyendo en nuestras capacidades, convenciéndonos entre todos que el camino no son las excusas.

viernes, noviembre 04, 2011

Partido Popular

Todo hace ver que nuestro próximo presidente será Mariano Rajoy. 

Y digo nuestro porque soy demócrata, y querré que lo haga de la mejor manera para que mi querida España salga de este atolladero de depresión. 

Son muchos los que sufren, demasiados los que no tienen que poner la alarma al despertador para no hacer nada y corremos el peligro de entrar en la desidia que puede dañar gravemente a nuestra sociedad. De cualquier manera, para mí, librepensador y 'reflexionador', que mira con ojos pasionales el transitar de la sociedad en que vivo, me apena profundamente pensar que el 40 o 45 por ciento de mis conciudadanos voten al Partido Popular. 

Que uno de cada dos españoles opten por esta opción es un desgarro para mí, y lo digo a boca llena. Un partido político rancio, que se ha manifestado durante años con la cúpula de la iglesia y con banderas de España, acaparándolas, para renegar de cualquier avance social, que no apoyó una ley de dependencia, o la del matrimonio homosexual, que no cree, o hace que cree a regañadientes, en la Enseñanza o Sanidad pública, que ridiculiza a los andaluces, que boicotea productos catalanes, que fomenta teorías de conspiración, que bendice a personajes como Aznar, que atiza a los medios más retrógrados contra lo que no sea la 'sacrosanta' unidad de España, católica, castellana y 'bienpensante', no es un partido, a mi entender, de fiar. 

Lamentablemente, no tenemos muchas opciones que enfrentar a ésta de la derecha más rancia.

Lamentablemente, mi voto en esta ocasión no será un voto de ilusión, sino de negación de lo que el partido de Rajoy representa. No quiero que mi país dé pasos atrás y sé, en mi fuero interno, que con esta opción política vamos a darlos de forma acelerada. Luego nos quejaremos, de su despotismo, de los retrocesos sociales, de la chulería en el trato, de la vuelta atrás en derechos que hoy nos parecen básicos. 

Soy libre para opinar desde esta tribuna que la magia de internet me concede y digo, desde esa libertad, que no quiero a Mariano Rajoy al frente de mi país.

lunes, octubre 31, 2011

Menos tres

No hay reglas universales en cuestiones de amor.

La experiencia, sin embargo, nos da pistas acerca de los buenos planteamientos en cuanto a las relaciones afectivas se refiere.

Yo mantengo la teoría del 'menos tres'.

Cuando alguien aparece por tu vida y crees haber sentido mariposas en el estómago, en el mismo momento en que se establezca la primera conexión hay que poner el contador a cero.

Que te envía un mensaje: ya estás en 'más uno'.

Que tú le respondes: de nuevo en 'cero'.

Que le llamas: 'menos uno', que te llama: otra vez 'cero'.

Los comienzos son tan hermosos como frágiles y las malas interpretaciones dan al traste con muchas relaciones bellísimas en potencia que nunca llegan a materializarse.

No valen las excusas de 'estoy muy liado o liada', 'apenas miro el móvil', 'creí que te había contestado'.

Cuando se llama tres veces a la puerta, en los inicios de las historias de amor, y la puerta no se abre, ya has llegado al límite del 'menos tres'.

Conozco personas que están en el 'menos doscientos treinta y dos', y así les va.

viernes, octubre 28, 2011

Pendiente

No sé cómo nos lo montamos los humanos para ir dejando siempre de lado obligaciones que se acumulan y nos hacen menos felices.

Tareas ingratas que se pretenden borrar de manera poco inteligente con el olvido.

Creo, honestamente, que una de las maneras de asegurarse una porción grande de estabilidad personal es la de afrontar cuanto antes aquello que nos incomoda, bien sea una conversación pendiente o una llamada al seguro del coche.

Los obstáculos hay que ir sorteándolos mientras los veamos venir, pero más a menudo de lo que quisiéramos nos damos de bruces contra ellos, y lo mejor es desembarazarse cuanto antes de las trazas que éstos van dejando para no acumular demasiados daños.

Esconder las malas emociones debajo de la alfombra es una práctica torpe, a la vida hay que cogerla por los cuernos.

Debemos coger el teléfono que no queremos, abrir los sobres con malas noticias, confesar los errores antes que nos los echen en cara de mala manera, aceptar que la existencia es jodida para así enfrentarla con mejor cara.

Yo querría no tener cosas pendientes en mi bolsa de basura particular, o al menos que la carga sea liviana.

lunes, octubre 24, 2011

Una vida

Si uno debe tardar tiempo en reconocerlo de sí mismo, más difícil aún es para un amigo descubrir en el otro un proceso depresivo.

No he pasado nunca por ese trance, pero la depresión debe suponer un desafío casi irresoluble para aquél que la padece.

Cuando uno se arrastra de la cama para ir al trabajo y no ve hermosura en nada, la espiral se va cerrando casi siempre hacia dentro, hacia lo oscuro, lo negro.

Quien está cerca a veces tiene pistas y a veces no, porque la persona que está contra el mundo también lo está de algún modo contra ti, a pesar de que las apariencias dicten amistades que no existen cuando uno no puede ver más allá de su congoja.

Son varias las veces que he tenido gente querida al lado sumida en procesos de hundimiento y me reconozco torpe para investigar, tener la habilidad para comprender que no hay agresividad hacia mí, sino un torrente de desasosiego que se canaliza en todas direcciones.

Deberíamos recibir lecciones de psicología básica para saber si a un ser humano que se hunde le resulta contraproducente o no que tú le digas que sólo se vive una vez, que el daño producido tiene como gran perjudicado al mismo que lo provoca y que sumirse en la negrura del no ver sentido a nada lleva a cerrar las ventanas a cualquier escapatoria.

Se me cae el alma viendo a un ser querido así.

El tiempo pasa deprisa, la vida es una, sin borrador ni local de ensayo; pero para ver eso se necesitan luces, focos, al menos una rendija.

Me gustaría tener las claves para encontrar esas rendijas que me lleven a aportar luz, y aire, a aquél que se queda encerrado en su propia trampa.

viernes, octubre 21, 2011

Paz

La memoria suele ser frágil, pero hoy nadie nos puede quitar la alegría de saber que ETA deja de matar.

En los momentos más sanguinarios de la banda, durante decenios, todos hemos soñado con una portada de periódico como la que encontramos hoy en los kioscos, y si algunos no valoran con euforia este comunicado de ETA es porque nuestra democracia ha ido acabando con ellos de forma paulatina hasta casi ningunearlos.

Sé que, en momentos históricos como los que estamos viviendo, se impone la altitud de miras y la llamada a la concordia. No puede ser de otro modo. Como sociedad civilizada y señorial que somos, nuestra meta debe ser la defensa de este Estado democrático en el que cabemos todos, defendiendo con fuerza la posibilidad de que quienes no quieran estar con nosotros así lo expresen de forma rotunda a través del voto.

Nuestra memoria, sin embargo, no se puede resetear.

ETA nació al mismo tiempo que yo, y he pasado toda una vida oyendo acerca de sus fechorías, su bajeza y los tiros en la nuca. Una mirada a la infancia me lleva a paseos camino del colegio de la mano de mi madre en que yo le preguntaba el porqué de tanto odio y crueldad.

Ahora se van como payasos, con la cara tapada y una boina, sin la gallardía de pedir perdón.

Me alegro profundamente de que el pueblo vasco vuelva a estar libre de llevar esa pesada carga y el resto de los españoles, junto con ellos, podamos, por primera vez en nuestra historia, presumir de una democracia en paz.

¡Ha sido tanto el dolor!