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salvador-navarro.com

martes, octubre 08, 2024

Cuento

La ejemplaridad es una palabra tremenda que es difícil de llenar con contenido.

Dejando a un lado al abuelo, no hay más que mirar a los hijos de la infanta Elena para darse cuenta de lo torpes que han sido históricamente los Borbones.

De habernos regido por una ley no machista, sería a Froilán a quien le correspondería heredar el trono de España, al rey de las discotecas y de los mojitos. Pero, de no haber sido él, le hubiera tocado en suerte a Victoria Federica, cuyo único oficio conocido, como bien relata Elvira Lindo, es vivir del cuento.

Un nuevo Fernando VII u otra Isabel II. 

Escuchando algunos audios uno entiende que no se criaron en un ambiente propicio para construir personalidades sanas, ya no digo ejemplares.

La única persona sin sangre azul de la familia es la última esperanza de nuestra monarquía.

domingo, octubre 06, 2024

Papá

Que mi padre fuese un tipo extrovertido fue una bendición en mi vida, diría que en la de los cuatro hermanos.

Porque podía haberse recluido en la esfera de dolor que siguió a su viudez tan temprana, pero no lo hizo. De haberse metido hacia dentro, quizás habría arrastrado a sus hijos detrás.

Él entendió que el mejor homenaje que podía hacer a su rubia era disfrutar los muchos años que le quedaban por vivir.

Lo que mi madre le pidió.

En multitud de ocasiones he recordado, y recuerdo, sus palabras acerca del dilema de afrontar los problemas desde el encierro en uno mismo, esas tardes en las que llamaba a la puerta de mi habitación, a oscuras, cerrada a cal y canto, y me decía:

—Borete, te enfadas con el mundo y el mundo no se entera. No te recrees en tu dolor. 

miércoles, octubre 02, 2024

Cosquilleo

Hay situaciones en las que me digo, 'Borete, esto debe provocarte felicidad'.

Sí, escenas que identifico con emociones agradables, conversaciones, paseos, visitas, momentos en los que sé que soy especialista en disfrutar. Me miro desde fuera y me digo, 'ponte las pilas, esto es la vida, la buena, lo que te gusta, deléitate'.

Muchas veces ese tirón de orejas que me doy a mí mismo surte efecto. Otras, no.

No quiero perder a ese otro Borete, el que me observa con atención y cuida de mí, el que se ve a sí mismo con ojos generosos, el tipo atemporal que siempre vivió en mí, el que me menea, me anima, me consuela, me recuerda, cada día, todo lo bueno que hay en mí.

Trabajo

Renunciar a disfrutar en el trabajo es una estrategia equivocada, que acaba pagando tu salud mental.

Otra cosa es conseguirlo.

No hace mucho celebraba un éxito profesional, tras duros meses de trabajo en un proyecto complejo, y hubo quien dijo, con tono de reproche hacia mí:

—Aún queda mucho por hacer.

¡Siempre queda mucho por hacer!

Disfrutar de las pequeñas victorias es lo mínimo que nos podemos regalar. 

El no

Estaba con mi queridísima Montse en el hall de mi hotel de Gran Vía a pocos minutos de cruzar al otro lado de la avenida para presentar 'El hombre que ya no soy' en la Casa del Libro madrileña, justo en el espacio que era el despacho de Ortega y Gasset en la capital.

Llovía como si se fuese a acabar el mundo y tuve un instante de vértigo, que compartí con ella.

—Querría que me tragase la tierra.

Me podía la responsabilidad.

—Anda, Salva, pero si eso para ti está chupado —me dijo ella.

Siempre recordaré esa frase, porque ahí veo la clave del triunfo personal, independiente de si alcanzas tus metas o no. El no arredrarse.

Cada vez que me he tenido que enfrentar un reto he dicho que sí, a pesar de los sudores fríos y las inseguridades. Las veces en las que he tenido que elegir entre hacerlo o no hacerlo, elegí el sí.

Soy una persona de meterse en líos.

La vida está en el sí.


De vuelta

Me asusta la gente que está de vuelta de todo, esa a la que le da igual ocho que ochenta, porque, desde el momento en que la vida se la refanfinfla, son poco de fiar.

Hay que mantener, de forma consciente o no, una parte del niño que fuimos en nuestro interior, un sorbo de la inocencia con la que nacimos, un mínimo de confianza en el ser humano.

En el momento en el que dejas de creer en nadie, ya lo tienes todo dispuesto, incluso, para dejar de creer en ti. 

Y te vuelves venenoso.

Pistacho

Una feliz tarde de verano paseábamos en familia por Turín.

Había antojo de helado, así que entramos en un local clásico, donde quedaban tapados los colores y texturas tras tapas metálicas a modo de farmacia antigua.

Me decidí por el pistacho y continuamos el paseo.

No había caminado más de dos manzanas cuando me deshice de la tarrina en una papelera, tras apenas dos cucharadas. Ya había saciado mi capricho.

Hago igual, en lo posible, con todos los pecados que me tientan. Una Coca-cola, un croissant de chocolate, unas patatas fritas, unos churros. Me los pido muy de vez en cuando, los disfruto, en la dosis necesaria para satisfacer mi deseo, y me deshago de ellos sin necesidad de rematar.

Quiero cuidarme sin renuncias talibanes.

lunes, septiembre 30, 2024

Repetidores

Una de mis mayores recompensas como escritor es encontrarme en una feria del libro con un lector reincidente que viene a pedir una firma de una nueva propuesta literaria.

Convencer a alguien para que me lea, sobre todo en los inicios, es una tarea ardua. Conseguir que un desconocido se gaste un dinero en la novela de alguien que no es nadie merece en sí una celebración por la apuesta personal que supone.

El triunfo, en cambio, no está ahí. 

El triunfo es que quiera dejarse llevar, de nuevo, por mí. 

Estos días son así de felices, porque sois muchos los que, con confianza ciega, os acomodáis en el asiento que os he preparado para esta próxima aventura.

Ablación

—En el terreno de la cardiología, tienen los medios de hace diez años, Salva —me decía, este fin de semana, un buen amigo, ingeniero sanitario, respecto de la medicina privada—. No quieren invertir ni las grandes compañías hospitalarias, ni las aseguradoras, mientras no sea imprescindible.

Especialista en tecnología para cirugía en problemas ligados a arritmias cardíacas, bregado en trabajar a diario con médicos de ambos lados, me confirmaba que el material más avanzado está en la Seguridad Social, donde operan a ciudadanos, sin distinción de clases, a los que no ven como clientes.

—En los hospitales de pago, cada operación la realizan con lo mínimo indispensable. Les tiene que salir rentable.

Se trata de un negocio, copado de profesionales preparados y, en muchos casos, mal pagados en la sanidad pública. Pero un negocio, a fin de cuentas.

Sus clientes ideales son los pacientes sanos, jóvenes y con dinero. No se te ocurra haber tenido un cáncer, una cardiopatía o una enfermedad autoinmune, porque se ríen en tu cara si quieres sacarte un seguro.

No somos conscientes de que todo el dinero que se invierta en lo privado es una forma de no invertir en lo público, para que así, al final, digamos que no hay más remedio que tener una compañía médica de la que tirar.

Cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.


viernes, septiembre 27, 2024

Indonesia

Cuando, de higos a brevas, suena el nombre de Indonesia, yo me digo 'estuve allí'.

Tal vez me lo diga porque confundo mi viaje allí con un sueño, de tan intenso, extraño, ajetreado y divertido que fue.

Nunca en toda mi vida sentí lo que me ocurrió en ese avión que despegó de Yakarta y pronto se adentró en ese inmenso mar azul turquesa, al dejar de distinguir por completo qué era agua y qué era cielo, hasta levitar unos minutos en un territorio desconocido donde todo podía desaparecer.

Sé que atravesé la isla de Java de norte a sur, y de este a oeste, sé que vi volcanes y pasé noches en cabañas donde me advertían del peligro de serpientes, sé que bebí cervezas heladas mientras escuchaba historias de tiburones, sé que comí sentado en un suelo de madera que estaba clavado en una laguna de nenúfares.

Escucho Indonesia y me digo, '¿estuve allí?'

jueves, septiembre 26, 2024

Arte

Hay que tener mucho arte para dar un consejo sin parecer prepotente.

Una sonrisa ayuda.

El otro día le decía a un compañero de trabajo que era un manojo de nervios.

—No paras quieto un momento cada vez que hablamos.

—Es que tengo muchas cosas en la cabeza.

—Y yo —me atreví a decirle—. Pero cuando estoy contigo, estoy contigo.

Y le sonreí.

Periódicos

La historia del ser humano es, muchas veces, circular.

Hace más de un siglo, cuando comenzaron a circular trenes entre grandes ciudades europeas, los rotativos de la época señalaban cómo la gente se dedicaba a leer la prensa mientras viajaba y lo documentaba con fotos en blanco y negro.

'Se está perdiendo la conversación entre ciudadanos', alertaban.

Dentro de un siglo seguramente se rían de nuestros miedos acerca del uso de los móviles, una antigualla que algún abuelo tendrá entre sus reliquias.

Organización

La entrada prematura al mundo de los adultos a través de las pantallas del móvil, o de las tablets que les dan para que les permitan tener una sobremesa tranquila, es una inquietud creciente que los padres, salvo que sean muy estrictos con el comportamiento de sus hijos, tienen que soportar.

Si antes uno se iba enterando de las claves de la existencia a partir de escenas familiares o experiencias con los compañeros del colegio, hoy en día el shock puede venir dado, mucho antes, por un video, o un desconocido, que aparece en la ventana digital de los niños, siempre curiosos. ¿Con quiénes se hablan?, se preguntan muchos progenitores.

El otro día caminaba por el centro de Sevilla un amigo con su cría, cuando ésta saludó a un joven que podría triplicarle en edad.

—¿Quién es ese joven? —le preguntó a su hija, temiendo lo peor.

—Es uno de la organización, papá.

Saltaron entonces todas las alarmas, tanto que incluso le daba pánico preguntar más.

—¿De qué organización, Carmen?

—De la nuestra.

—No te entiendo, hija.

—Papá, de la organización donde vivimos.

—Eso es urbanización, Carmen. —Suspiró, aliviado—.¡Urbanización!

sábado, septiembre 21, 2024

Equivocarse

Las peores situaciones laborales que me ha tocado vivir son aquellas en las que, hagas lo que hagas, te equivocas.

Si avisas a tu jefatura de un riesgo importante, mal, porque van a montar un escándalo que puede empeorarlo todo. Si no la avisas, en cambio, te reprocharán el no haberlo hecho cuando el conflicto salga a la luz.

En mi sueldo van muchas situaciones similares en las que la disyuntiva es minimizar daños.

La vida profesional me ha enseñado a tratar de solucionar las cuestiones, en la medida de lo posible, antes de remontarlas. El jefe sensato aprecia más al que se achicharra en el incendio que no al que grita 'fuego'.

Abeja

¿Es consciente la abeja de que la primera y única vez que pique va a morir?

Seguramente, no. Están tan bien organizadas en sociedad que, incluso, esa heroicidad viene de serie.

Cuántas personas actúan igual, sin saber que muchas de sus acciones no tienen marcha atrás, que el aguijonazo siempre tiene secuelas, que no todo vale para tirar hacia adelante.

Hay a quienes les cuesta admitir las consecuencias de sus actos, que se indignan por cabrearte con ellos, que piensan que la memoria lo olvida todo.

Yo he dejado por el camino, para siempre, a varias personas-abeja tras sentir su picor.

Pedos

Veía un programa de entrevistas en la televisión belga, cuando apareció una mujer de mediana edad, pelo corto, muy elegante en el vestir, a la que la primera pregunta que le hicieron fue '¿cuántos pedos se tira una persona al día?'

Me incorporé en el sofá por no estar seguro de haber traducido bien del francés, pero no me equivocaba.

Ella explicó entonces las decenas de veces que cualquiera de nosotros lo hace y lo necesario que es.

A mí, puro pudor hecho carne, me alegró no tener a nadie conmigo viendo el programa, al tiempo que me alegraba la valentía de hablar sin tapujos de cosas que nos hemos educado a ignorar.

viernes, septiembre 20, 2024

Cogote

Es la perdición por los gestos tontos una de las claves del amor.

Fran se pone malo cada vez que me ve soplar la sopa caliente, porque dice que aparece mi bizquera infantil; o se ríe de mí cada vez que me doy la vuelta antes de salir de casa para echarme un poco de colonia en el cuello.

—¡El cogote perfumado!

A mí me gusta llamarlo ratoncito cuando lo veo andando por la casa de un lado a otro, descalzo, organizando las infinitas tareas que siempre tiene entre manos.

El día en que el ratoncito no me diga nada al soplar la sopa, me asustaré.

Animal

No mentiría si dijera que no hay un solo día, desde que se apagara para siempre, en el que yo no haya tenido un pensamiento para ella.

Lo que es cierto es que en este período de principios de otoño, en el que empiezan las primeras lluvias, los niños vuelven al colegio y la ciudad recupera su ritmo, se hacen más presentes aún las últimas horas a su lado.

La noche inolvidable en la que el chaval de dieciocho años que era yo la acompañó en esa maldita habitación de hospital, pero la belleza al mismo tiempo de cómo nos tomábamos la mano, de su sonrisa de labios secos al pasarle la gasa mojada por los labios, de su mirada de decirme, sin hablar, 'no te olvides nunca de lo mucho que te quiero'.

Son tardes otoñales en las que las nubes me transportan a esas horas de terror en las que yo colocaba mi cabeza en el pecho de mi madre para olerla, para sentir sus manos en mi cabeza, para prometerle con mis silencios que siempre, hasta su última vejez, su niño mantendría viva la llama de ese amor imposible de olvidar.

Viernes

He pasado el último año analizando la severidad con la que juzgamos a los demás y lo permisivos que solemos ser con nosotros mismos.

¿Nunca has traicionado a nadie a quien amabas?

Yo, sí.

Ese ejercicio de reflexión me ha llevado a construir esta novela que, con tremenda ilusión, os presento hoy.

Una historia dramática llena de pinceladas cómicas, o una novela de enredos con un trasfondo muy emocional, construida sobre capítulos cortos, cada vez los construyo más pequeños, que transitan entre el presente, con estética de obra teatral, y flashbacks al pasado de Tota y Fer, dos adolescentes que se perdieron para siempre cuando la vida les abría las puertas de la madurez.

Requiere mucho esfuerzo traer una nueva criatura literaria al mundo, por eso os pido que la acojáis con todo vuestro cariño, que compartáis este nacimiento, que le hagáis un hueco en vuestra biblioteca.

Cuidad de Fer, cuidad de Tota, cuidad de mí.

domingo, septiembre 15, 2024

Ceviche

La comida peruana, para mí, es como una película de terror. Me fascina y me horroriza al mismo tiempo.

Esos ceviches coloridos de sabores tan ácidos que te hacen cerrar los ojos y apretar los labios hasta que pasa el punto crítico en el que te planteas ¿me gusta o lo detesto?

El paladar español no está hecho a determinadas propuestas, pero el mío todavía menos.

Recuerdo los meses que estuve trabajando en México. Iba a la cantina de la fábrica y suplicaba a la camarera que me sirviera algo que no picase.

—Esto seguritísimo que no pica, señor.

Entonces me iba con la bandeja a mi mesa y, ya con el primer bocado, empezaba a llorar.

Recuerdo una escena antes de poner rumbo de vuelta a Madrid, en la que dos mujeres abrían sus maletas para mostrarse entre ellas todos los botecitos de tabasco, chile y similares que se llevaban desde México.

—En España —decían—, todo sabe a nada.