domingo, octubre 16, 2011
Miserables
Este chaval, avejentado por corbatas y una vida social que sólo se puede ganar con verdaderos años de esfuerzo, había estafado a su empresa, la enorme entidad bancaria Société Générale, más de 5.000 millones de euros.
El caso es que no lo había hecho para beneficio propio, sino que había conseguido burlar todas las seguridades informáticas, si es que éstas existían, para invertir y desinvertir a un ritmo febril en busca de ganancias rápidas, impactantes, que le hicieran subir como la espuma en su meteórica carrera hacia algún puesto en el consejo de dirección de su empresa.
A este chaval lo denunciaron, pero cuántos más como éste no habrá en la Défense, la City londinense, Wall Street, Shangai o en cualquier despacho de fondos de inversión de nuestro propio país.
Gente que juega a hacer dinero a base de toquetear un teclado de ordenador, para que clientes que están tomando el sol en las Bahamas se encuentren con la alegría de tener varios millones de dólares más en su cuenta a final de cada semana.
Paranoia financiera que nos está hundiendo.
Hemos asumido con naturalidad sueldos imponentes de presidentes de cajas de ahorro o entidades bancarias que nos cobran el céntimo por cada transferencia o movimiento en nuestras cuentas. Y a esas personas sin escrúpulos, y aquí soy intransigente, les están salvando el pellejo un día sí y otro no nuestros gobiernos.
¿Gobiernos de quién?
Gobiernos amedrentados porque la política parece haber dejado paso a la finanza. A la más maquiavélica de las actividades humanas.
Somos muchos los que nos levantamos antes de que amanezca para ir a trabajar. Y son muchos otros, gente cercana, a la que queremos, con nombres y apellidos, los que querrían hacerlo. A ellos y a nosotros nos toman por el pito de un sereno ésos que se dedican a jugar con nuestro dinero, sinónimo de esfuerzo, sin importarles las empresas que se destruyen o las miserias humanas que hay detrás de cada embargo.
Estoy convencido que a esos miserables se les puede regular por ley. Hay que querer.
viernes, octubre 14, 2011
Herencia
-¡Pero si usted es más viejo que yo!
El otro día, probándome una camisa, comenté:
-No me pongo esto ni muerto. Parezco un señor de 40 años.
Y tengo 44...
martes, octubre 11, 2011
Volumen
No somos conscientes de hasta qué punto es incómodo y despreciativo el subir el volumen de tu voz cuando tu interlocutor intenta preguntar, aportar alguna idea o rebatir.
Los franceses, cuando se sienten interrumpidos de forma abrupta te dicen con calma y con la sequedad que les caracteriza: 'déjame terminar'.
Tendríamos que hacer un ejercicio de diagnóstico interior en nuestras relaciones con los demás, porque hay veces en que da la sensación de que no escuchamos cuando dialogamos sino que nos comportamos como monolitos que sólo saben meter baza y subir el volumen como argumento.
Si alguien nos habla, no está de más respetar sus tiempos, escuchar sin dedicarnos en exclusiva a buscar razonamientos que defiendan nuestras posiciones.
No tengo la fórmula mágica para hacer que mi interlocutor no levante la voz como estrategia, a no ser el hecho de no hacer lo mismo y, tras aguardar a que baje de las cimas de lo extemporáneo, decirle con todo el afecto: 'permíteme hablar'.
Aunque no está científicamente probado, creo que en ocasiones la buena educación es contagiosa.
sábado, octubre 08, 2011
Pas sur toi
Quienes escribimos solemos hacerlo acerca de lo que nos preocupa, nos inquieta, el mundo que quisiéramos cambiar, las incertidumbres que nos esperan, los desengaños vividos o los recuerdos de otros tiempos.
Y, como ella dice en su canción, 'je n'écris pas sur tout ce qui va bien, je n'écris pas sur toi'.
No escribimos que todo nos va bien, que somos felices, que la vida se comporta con nosotros de forma magistral.
En mi caso, además y por encima de todo, no escribo sobre la persona que me hace feliz, aunque ella lo sepa. No canto a los cuatro vientos mi amor porque siento equivocadamente que no es necesario cantar al amor, a lo evidente.
La fortaleza en mí desde hace ocho años está en ti, mis éxitos, mi capacidad de lucha y mis sueños agarrados. Las ilusiones, los mensajes que siempre llegan, los besos de buenos días, las historias compartidas, los amigos en común, los proyectos de viajes y los viajes ya vividos.
Contigo las risas y las escasas lágrimas de esta vida ya madura en que un día tuve la suerte de encontrarte. Contigo que me adoras y me haces sentir querido como nadie se puede sentir más.
Si no escribo sobre ti es por torpeza, porque llenas espacios que hacen dejar a un lado las preocupaciones y me introducen en un esquema vital en que se da por supuesto el amor.
Pero el amor hay que cantarlo a diario.
Te quiero.
miércoles, octubre 05, 2011
Cómicos
En un rincón de la casa, apartados, se abrazaban para meterse en la piel de Gloria y El Pirata, escondidos, antes de presentarse delante de veinte personas, tres cámaras, dos grandes micrófonos y una ilusión colectiva enorme.
Este mes de rodaje me ha servido para ponerme a prueba en muchos sentidos, pero sobre todo para aprender.
Un oficio tan viejo como el propio hombre, en esa necesidad de contarnos de forma creíble lo que habita en nuestra interior: risas, desgracias y cotidianeidad.
Estoy deseando ver en la gran pantalla el ataque de histeria que le entra a Gloria cuando prueba un trozo de pastel de hachís, o la violencia en la cara de Yann cuando Lola le ningunea, el desasosiego de Roberto cuando imagina a su mujer secuestrada, la dulzura de Marga al confesar a su madre todos sus miedos...
Son los actores personas con un oficio tan hermoso como duro. No tener, salvo excepciones, una nómina a fin de mes ni un proyecto de vida claro porque no saben dónde estarán al terminar la próxima obra, la siguiente película o serie de televisión.
Consiguen hacernos cómplices observadores de otras vidas y nos abstraen de nuestras rutinas.
Nos excitan, nos hacen reír, provocan dudas en nuestros comportamientos, nos emocionan, se desnudan para mostrar la naturaleza humana en situaciones extremas y, con ello, nos hacen practicar una de las terapias más reconfortantes que puedan existir: eliminar por algún rato nuestra unicidad y permitirnos volar con ellos hacia otros espacios que no son los nuestros.
Nos dejan sus miradas, los instintos y sus miserias para hacernos entender mejor el alma humana.
domingo, octubre 02, 2011
Penas
Cada vez más valorado a nivel laboral, soy consciente de su importancia en las relaciones nuestras del día a día.
¡Hay tanta gente analfabeta en ese sentido! Personas que tienen cualidades tremendas a nivel intelectual, o bien situadas socialmente o con grandes dotes para actividades específicas y apreciadas que, sin embargo, se hunden ante una mirada o no saben acercarse al círculo social que les rodea sin meter la pata.
Uno de los mayores fallos que yo observo a ese nivel emocional en lo que respecta a las relaciones sociales, o de amistad, es el querer utilizar la pena como argumento. Pretender, enmascarado en una proyección de compasión, llegar a la fibra sensible del amigo a través de la desgracia.
Todos tenemos nuestra dosis de dolor. Sí, cierto que algunos parecen haber nacido estrellados, pero son pocos. Recrearnos en nuestras miserias para retener a gente querida es una estrategia perversa.
De inteligentes, emocionalmente hablando, es dar lo mejor de nosotros mismos en nuestro contacto con la sociedad. Primero por una cuestión de generosidad, segundo por sentido común y tercero, por egoísmo. Egoísmo porque, siendo una persona que transmite buen rollo, estamos lanzando boomerangs de buen rollo hacia nosotros.
La gente no quiere más problemas de los que ya tiene y no debemos, nunca, abusar de las penas.
Cuando éstas vengan, que vendrán, tendremos todo un ejército de amigos que estarán ahí, pendientes de nosotros, para confortarnos sin tener que explicarles nada.
jueves, septiembre 29, 2011
Palabra
El gran desasosiego del hombre, sin embargo, pienso que se gesta a base de múltiples decepciones con el propio hombre, el que comparte nuestra amistad, el trabajo, el espacio inmediato o el anónimo y lejano.
No hay nada más frustrante que el comprobar la infidelidad a la palabra dada.
En tantos casos a lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a esa vulnerabilidad que supone sentirse engañados por el otro, que reaccionamos de dos maneras: contagiándonos de esa actitud que supone no ser de fiar, o manteniéndonos en nuestros trece de ser fiel con nosotros mismos y, por ende, con el otro.
Las dos posiciones frustran, pero sólo la segunda es sana.
Mantenerse fiel a la palabra dada es, a pesar de desengaños, la más reconfortante de las actitudes.
Ser garantía de compromiso, no hacer dudar al otro de que si tu has dicho sí, ese sí es más fuerte que ninguna excusa.
sábado, septiembre 24, 2011
Paciencia
Esta reflexión, que yo comparto plenamente, junto con otras que se hacen eco de los cambios en nuestra sociedad a resultas de los avances tecnológicos, no pueden ser interpretadas como un freno al progreso o miedo a evolucionar, sino como todo lo contrario. Son mensajes que vienen de intelectuales que no hacen sino pensar en voz alta acerca de los caminos inescrutables a que nos vemos abocados con esta aceleración exponencial en usos diarios a que nos vemos sometidos.
Cuando se habla de pérdida de la capacidad de ser pacientes parecería que se refiriese a sensaciones abstractas y subjetivas, pero es cierto que ese razonamiento se puede concretar en muchas de nuestras actividades habituales que nos hacen perder determinados valores adquiridos por el ser humano a lo largo de los siglos.
Mi miedo es ése, el no dominar el miedo extendido a perder el tiempo que se instala en nuestra conciencia colectiva.
Quizás se hagan estudios para comprobar cómo nuestro cerebro comienza a entender los segundos como más cortos y los meses como semanas, porque todo va rápido; y si no va lo suficientemente veloz, lo aceleramos.
Queremos la información al instante, las respuestas a los mensajes inmediatas y eso hace que nos quitemos tiempo para la sana constumbre que implica la espera.
Nuestros anhelos de comunicación se pueden llegar a convertir en enfermizos y absurdos.
Hay una práctica sana, pienso yo, que tiendo a ejercitar. Que la tecnología no controle mis ritmos, a base de dejar reposar los mensajes y sms en la memoria de mi cerebro y responder a ellos con calma y dedicación cuando así lo merezcan.
Esperar a quedar para darme un paseo para contarle a alguien cómo me va la vida es mucho más hermoso que acumularlo todo en 3 mensajes de móvil.
martes, septiembre 20, 2011
Pensar
Consistía en involucrar todas las asignaturas en un sólo proyecto de reordenación de un barrio de la ciudad. Y que ese proyecto fuera el hilo conductor de todo el curso escolar.
Ahí entraba la lengua, redactando informes, el dibujo, diseñando edificios, las matemáticas, calculando presupuestos, la historia, la física...
El objetivo era hacerles trabajar en grupo, elaborar estrategias, plantearse para qué sirven los libracos con que se les avasalla.
Todo esto se uniría, en ese proyecto imaginado, con la investigación por internet. Aprenderían que un ordenador no sirve tan solo para descargarse juegos o infiltrarse en páginas porno a escondidas.
Evidentemente las inercias de siempre impidieron que mi querida Mariángeles pudiese llevar a cabo ese reto; la autonomía de los centros escolares es muy limitada y los enemigos no sólo los encontró en las instituciones, sino en compañeros que no querían complicarse la vida.
El éxito de las próximas generaciones vendrá por la capacidad que tengamos de hacer a nuestros chavales pensar.
Finlandia queda muy lejos.
viernes, septiembre 16, 2011
Alcohol
A mí el alcohol me sirvió en mi juventud para abrirme al mundo. Junto con otras muchas circunstancias, sí; pero también.
Vivimos tan aprisa, tan de golpe, que nuestros conflictos internos encuentran un resquicio para ser compartidos cuando te encuentras con una copa de vino delante.
La debilidad del ser humano le confunde y toma por Jauja lo que es un pequeño placer que debería ser controlable. Deshinibirse, desacelerar el ritmo de los pulmones, mirar a los ojos que tienes enfrente y evacuar presiones casi siempre minúsculas que nos aturullan como fundamentales cuando la vida es mucho más sencilla que todo eso.
Un gintónic para terminar la noche, una cerveza para comenzar el fin de semana o un vino blanco para disponerte a preparar una paella.
Me repatea la frase 'no necesito alcohol para divertirme'. Por simple e injusta con los que sabemos apreciarlo en su justa medida.
Renunciaría, eso sí, si con eso consiguiera que gente que ha sufrido por sus enganches volviera al mundo real, al de la construcción de nuestro día a día, del que una vez se apartaron creyendo que en una botella de cristal se encontraba otro mundo menos injusto.
martes, septiembre 13, 2011
Barcelona
Era hora punta y la Diagonal se hacía interminable, los autobuses iban cargados de trabajadores y estudiantes apelotonados. Yo tendría quince o dieciséis años y el descubrimiento de la ciudad supuso un shock.
No llegamos ni siquiera a parar. Tal como entramos, salimos, y durante mucho tiempo quedó en mi retina esa visión impactante que me hacía pequeño en mis proyectos de vida adolescente.
Allí he vuelto tantas veces que para mí existen ya decenas de Barcelonas, como corresponde a la majestuosidad de ciudad total en que los siglos la han convertido.
Conozco la Barcelona crápula, la mestiza, la currante, la política, la de los arroces en la Barceloneta, o los cursos de robótica, la de Nissan en la zona franca, la de las Olimpíadas, la del Museo de Arte Contemporáneo o la de los bares de jazz.
Aquélla que sale en los telediarios, la Barcelona por la que nos preguntan cuando estamos recorriendo Europa, la del cine, la de las novelas de posguerra, la anarquista de principios de siglo, la luchadora, la snob, la sórdida y la coqueta.
A ningún españolito se nos puede sustraer de soñar con esta urbe cercana, capital de la modernidad y la vanguardia.
A Barcelona hay que quererla porque, como todo miembro de la familia 'fashion' y emprendedor, perverso y atractivo, detrás de esa fachada real de fortaleza hay una necesidad de afecto.
Desde el resto de España deberíamos mimarla más, porque nos ofrece demasiado como para que podamos permitirnos el lujo de que se nos aleje.
sábado, septiembre 10, 2011
Saber estar
Hay, en mí, un modelo de conductas que me atrae de los demás. Que me motiva, por tanto, a ponerme siempre en cuestión. Mi padre tiene mucho que ver en esa admiración por la gente que siempre sabe estar en su sitio, con hidalguía y humildad.
Cuando los conflictos aparecen hay muchas maneras de afrontarlos. Los conflictos, en mayor o menor grado, nos buscan a diario.
Soy partidario de atajar los problemas de frente, sin escorzos que nos hagan sortearlos para que luego aparezcan, más fuertes, como un boomerang.
Pienso que las actitudes son mejorables siempre, que no nos podemos escudar en el 'yo soy así' para eternizar nuestros defectos. Pienso, de igual modo, que la actitud óptima para afrontar los retos diarios debe venir dada por el saber estar.
No perder la calma, no reprochar a gritos, no decir más de lo necesario ni agredir para luego pedir perdón.
Saber estar es considerar siempre a tu interlocutor como tan válido como tú. Ser humilde y transmitir, mirando a los ojos, que todo es solucionable.
Hace unos días se fue de la fábrica de Sevilla un alto ejecutivo de Renault para continuar su carrera profesional en Francia. A pesar de sus responsabilidades, nunca dejó de ser una persona afable hasta con el operario recién contratado o el empleado de la limpieza.
Saber estar.
jueves, septiembre 08, 2011
Friki
Cuando a alguien se le define así se le imprime cierta dosis de cariño a pesar de tener una connotación peyorativa.
A mí, sin embargo, me gusta la gente friki.
Ser friki, por lo pronto, supone tener personalidad. Por lo general, además, implica unos gustos precisos, un ideal.
Frikis de la informática, de los mangas o de la fotografía, que se hacen su hueco a base de concentrar sus energías en descubrir, casi siempre de forma autodidacta, todos los entresijos de ese mundo propio en el que se sienten felices.
Yo tengo un espíritu generalista. Tanto así que me hace ser un inexperto de todo.
Prefiero, evidentemente, un friki por la música jazz que uno que coleccione sombreros cordobeses o estampas de santos.
Interesarse por el mundo, aunque sea en una especifidad que se nos escapa supone amar la vida.
Entre tanta gente que pasa gris por el mundo, mirando de reojo y con envidia todo lo que se mueve a su alrededor, ellos y ellas, los frikis, iluminan pequeñas zonas de nuestro espacio con una luz intensa, coloreada y divertida.
lunes, septiembre 05, 2011
Anchoa
De adolescente, viéndome un chaval delgado y poco social, mi tío Yiyi me animó a apuntarme a remo. Su amigo 'Anchoa' entrenaba en el Círculo de Labradores y pensó que me vendría bien en todos los aspectos.
Salvo por mi espalda actual, hecha una 'ese', no le puedo estar más agradecido.
Federarme a los 14 años, ir a entrenar a diario, marcarme metas que no pasaran por los estudios, hacer amigos de distintos estratos sociales alejados de la burbuja del colegio de curas donde estaba, navegar a las ocho de la mañana los domingos oyendo las campanas de la catedral desde el Guadalquivir y Sevilla en silencio.
Fueron casi diez años de mi vida.
Ya la primera temporada conseguí que me seleccionaran para ir a los Campeonatos de España que se desarrollaban en un pueblo zaragozano, Mequinenza.
Allí íbamos todos en autobús, a pasar varios días cuando terminaba el curso escolar.
Pero mis nervios por competir se transformaron en 'terror' cuando descubrí lo que pasaba en ese autobús.
Los veteranos se sentaban en los asientos traseros, con Anchoa justo en el medio de la última fila. Entonces empezaba el cántico:
'¡Hey, Hey, Hey... Anchoa es el rey!'
En ese momento iban llamando uno a uno a los novatos. Afortunadamente no fui el primero en ser llamado. Recuerdo que fue Javi, mi compañero de asiento. Cuando volvió a su asiento y vi su cara de pánico, quise morirme.
Les hacían un 'gazpacho', es decir, les bajaban los pantalones, le echaban en los genitales desde pasta de dientes hasta leche condensada y se morían de risa ridiculizándolo.
Con dos palmos y veinte años menos que él, en la primera gasolinera que paramos camino del norte, me acerqué a Anchoa y le dije: 'Como me llaméis desde atrás, os mato'.
Nunca me hicieron un 'gazpacho'.
Pero en mis pesadillas de adulto ya vivido aún resuena ese cántico:
'¡Hey, Hey, Hey... Anchoa es el rey!'
lunes, agosto 29, 2011
Negros
Un día recibí una llamada de un empresario que solía trabajar para Renault. Un hombre afable.
Cenamos en Bastilla. Me hizo un repaso por toda su trayectoria laboral hasta haber llegado al punto en el que se encontraba, con un proyecto bien encarrilado y mucha gente a su cargo.
Dimos un repaso a las amistades comunes, a mi puesto de por entonces en la central de la empresa y a mi vida en la ciudad.
Le comenté que estaba encantado de haber dado un sí rotundo cuando me ofrecieron la posibilidad de salir de mi país por unos años, por lo que suponía de confianza depositada en mí, de posibilidad de hacerme con otro idioma y de vivir en una ciudad tan hermosa como aquélla.
Entonces él, señor mayor ya entrado en los sesenta, me habló de sus primeras visitas a la ciudad, cuando joven.
'París era otra cosa. Daba gusto viajar. Ahora está llena de negros que la ensucian'.
Menos mal que la cena estaba acabando. Le hice notar manifiestamente mi incomodidad y no le acepté una copa.
miércoles, agosto 24, 2011
Millón y medio
sábado, agosto 20, 2011
Orgullo
En los tiempos que corren sé que somos afortunados los que nos lo podemos permitir.
A todo ello contribuye el que hace más de quince años entrase a trabajar en Renault, una empresa modelo en el trato a sus trabajadores y en la gestión de los recursos.
Durante todo este período he vivido diferentes estrategias de empresa en las que se iba informando al asalariado de cuáles eran las prioridades a trabajar, cuáles nuestras debilidades y fortalezas así como nuestra posición en el mercado.
Transparencia y preocupación por el personal. Visión estratégica y competitividad.
Gracias a los que formamos la plantilla de la fábrica de Renault en Sevilla, hemos conseguido mantener con orgullo una posición de liderazgo entre todas las fábricas del grupo. Algo que no es fácil conseguir en este deprimido, industrialmente hablando, sur de España.
¿Cómo se alcanza todo esto?
Teniendo sentido de grupo, capacidad de sacrificio y creyendo en nosotros mismos.
Formo parte de una fábrica que exporta a casi todos los confines de la tierra y que ve crecer sus producciones año a año. Pertenezco a una plantilla que no para de reciclarse y formarse. Renault me ha dado la oportunidad de vivir tres maravillosos años en París y conocer medio mundo.
Hay quien me critica que hablo demasiado de Renault en mi blog. Pero es que Renault es parte de mí.
Es la empresa donde me he hecho hombre, que me da calidad de vida, estabilidad, que me ha enseñado que es necesario estar siempre alerta para triunfar y que no se consigue nada si no se trabaja en equipo.
Cuando veo el mercado de trabajo cómo está y las barbaridades que algunos amigos sueltan acerca de sus empresas, yo me reafirmo en mi orgullo Renault.
miércoles, agosto 17, 2011
Donostia
Mi primera visita al País Vasco fue hace muchísimos años, a Elgoibar. Fue por cuestiones de trabajo y no tuve oportunidad de acercarme a Donostia. Desde mi hotel de trabajo en Zarauz mis compañeros me explicaban que esas luces que se veían a lo lejos pertenecían a la ciudad.
Luego tuvimos la suerte de que Txema y Paula se cruzaran por nuestras vidas y que, incluso, tengamos un apartamento casi construido para nosotros en la trasera del Victoria Eugenia.
San Sebastián es una postal. La naturaleza y el hombre se han conjurado para hacer de ésta una ciudad estéticamente impactante. Edificios neoclásicos en avenidas rectilíneas junto a bahías, montañas, playas y verde frondoso.
Aquí, en esta ciudad donde me encuentro pasando las vacaciones, te reciben con los brazos abiertos al decir que eres sevillano. Incluso los abertzales más radicales que me han presentado.
Aún así hay un aroma de falta de libertad para hablar. Miradas y silencios que lo dicen todo, y una sensación de que los amos de la calle son los que llevan las camisetas con la ikurriña.
Donostia está lejos de ser libre. Y no creo que su libertad sea el paraíso soñado por aquéllos que, con todo el derecho del mundo, quieren una ciudad en que yo tenga pasaporte extranjero.
viernes, agosto 12, 2011
Alamedeando
No ganamos nada yendo para atrás.
A un político no se le puede juzgar por apenas unas semanas de mandato.
Sin embargo hay gestos que a mí me hacen prever lo peor. Son simbólicos, tal vez, de cara a su público, sí. Pero ahí están.
Desde hace casi quince años tengo mi apartamento en el centro de la ciudad. Desde ese mismo tiempo, día tras día, un gorrilla envalentonado y amenazante tenía la calle a sus pies. Tras destrozarme varias veces las ventanillas y pincharme las ruedas por no pagarle, hace unos diez años conseguí alquilar una plaza de garaje. Con la llegada del Plan Centro, que impedía una permanencia indefinida de tiempo de coches en la zona vieja de la ciudad, el gorrilla tardó una semana en desaparecer.
Ya lo ha eliminado por decreto. Han vuelto los coches a ocupar las aceras, se ha desperdiciado una inversión millonaria en cámaras de televisión y... el gorrilla ha vuelto a mi calle.
Hace una semana, Zoido eliminó la Oficina de la Bicicleta. En la ciudad donde hay más ciclistas per cápita de España, casi el 7% de la población, y 140 km de carril-bici, donde se va a celebrar un Congreso Mundial de ciudades amantes de la bicicleta, si él no lo impide, toma una decisión sintomática. Tal vez por haber sido creada esa oficina y esos carriles-bici por Izquierda Unida.
Zoido va a cambiar, si no lo ha hecho ya, el rótulo de la calle Pilar Bardem (que no es santo de mi devoción) por el de Antonio Burgos. Éste sí que es sevillano de bien, representa lo que el sevillano 'normal': religiosidad, clasismo, 'grasia' torera y mucho fijata.
A pocos días de haber recibido en loor de multitudes a un grupo numeroso de chavales de toda Europa que van a preparar en Sevilla con rezos y oraciones la llegada del Papa a Madrid, el señor Zoido se destapa con la eliminación de las subvenciones a 'Alamedeando', un festival cultural multifacético (música, exposiciones, teatro...) que se desarrollaba desde hace cuatro años en la Alameda.
Y es que, para el PP, la Alameda es territorio comanche. Para ellos, todos los que vivimos allí somos 'perroflautas'.
Cabría preguntarse como esos 'perroflautas tirados y mugrientos' son capaces de mantener tan vivo una de los barrios más activos de la ciudad. ¿Cómo será posible que se mantengan decenas de restaurantes, garitos, salas de conciertos, de teatro, de exposiciones, de cine a base de 'perroflautas'?
Eso ocurre cuando se introduce como sinónimo de 'perroflauta' todo aquello que no sea 'normal'. Y ya se sabe lo que es 'normal' para un dirigente sevillano del PP.
Para cualquier joven, o no tan joven, que se pase por la Alameda encontrará una sociedad en ebullición, cosmopolita, con ganas de aprender, de discutir, de provocar, de crear.
El PP, con acciones concretas, demuestra que prefiere el rezo al pensamiento, la oración a la reflexión y el silencio a la discusión.
Yo quiero carril-bici, zonas peatonales, festivales culturales, exposiciones que me hagan pensar, teatro que me provoque, encontrar gente rara, de otros sitios, que piense distinto, que hable otras lenguas, que vista como le dé la gana.
Quiero una Sevilla rompedora, que se ría de sí misma, que avance por los senderos de la solidaridad y sea laica, ¡laica!
Somos muchos los que pensamos así.
Y si ser así no es ser sevillano, me voy buscando el perro y la flauta.
miércoles, agosto 10, 2011
Locales
Carmen y Miguel, surferos de pro, estuvieron charlando una noche, mientras cenábamos, de los 'locales'.
- Hay que tener cuidado con los locales si descubren que eres de fuera.
¿Los locales?
Entonces Miguel contó que, en un viaje a San Sebastián de hace unos años, los surferos de allí le expulsaron del agua por no ser 'local'. Al parecer, en las costas portuguesas no quieren ni ver a los sevillanos, al igual que en las del Palmar detestan a la gente de fuera.
Por lo que se ve te rodean, te amenazan y, si no eres de su agrado, incluso te destrozan la tabla.
Yo me quedé de piedra escuchándolos hablar.
Es tan diferente a lo que se ve desde arriba de los acantilados. Esa gente joven, valiente, que se enfrenta a la naturaleza, que la disfruta... y que encuentra esos momentos de éxtasis en que llega a unirse a ella en unos instantes preciosos.
Eso es lo que se ve desde lejos.
martes, agosto 09, 2011
Ángel
Creo que es un soberano error la actitud pasiva de quien ve las cosas venir y, en función de como vengan, se estructura.
Lanzarme en el proyecto de la película NTSP ha supuesto un giro nuevo a mi vida. Seis meses codo a codo con Manuel Benito de Valle organizando el guión mientras, en paralelo, realizábamos el casting y llamábamos a todas las puertas posibles buscando financiación y voluntarios que se sumasen a esta aventura.
A través de Santi, un día recibí un email. Una actriz amiga de él, Carmen Tamayo, se ofrecía para participar en la película. Acababa de leerse la novela y me pidió, con entusiasmo, interpretar el papel de Gloria.
Todo ocurrió con unas cuantas cervezas en la Alameda.
Tras hacer las correspondientes pruebas para el casting no había duda. Carmen sería Gloria.
La pasada semana estuvo con nosotros en Portugal. Ocurrente, sensible, culta, divertida, humana.
Cuando las primas de riesgo absorben nuestras energías, pasamos indiferentes ante las hambrunas de Somalia y el mundo parece no tener solución, de pronto aparece un ángel.
Carmen nació en una familia humilde de agricultores y se le cae la baba hablando de sus padres. Hace unos días fuimos a Prado del Rey, su pueblo gaditano, para encontrarnos con los paisajes de los que nos hablaba estas últimas semanas.
Luchadora y curranta, se ríe de su sombra hablando de sus primeros pasos en Madrid o te enternece al extremo recordando sus amores perdidos.
Qué placer encontrar personas que te hagan creer con fuerza en el ser humano.
domingo, agosto 07, 2011
Intereses
Entendemos, por tanto, que si pedimos prestado tenemos que devolver.
A gran escala, los países han ido solicitando dinero para ir pagando facturas para las que no tenían liquidez. El problema es que se han acostumbrado a pedir más de lo que se tenía, siempre, para mantener un estatus al que quizás no tenían derecho.
Uno de los grandes problemas de la democracia es precisamente uno de sus pilares básicos: La alternancia.
Cuando uno sabe que va a estar un tiempo limitado en el poder no siempre tiene las amplias miras que debe tener. Gasta más de lo que las arcas públicas dan de sí para asegurarse el cariño (voto) popular.
El pecado es no haber legislado en contra de ese déficit eterno.
Ahora vienen los sudores fríos porque no se tiene dinero para pagar lo que nos prestaron. Y para obtener ese dinero nos piden más intereses.
¿Quién ofrece tanto dinero? China, por un lado, país productor por excelencia donde no se respetan los derechos humanos ni los de los trabajadores y los grandes fondos de inversión por otro (el gran capital) para obtener siempre el máximo beneficio.
Es decir, el dinero nos lo prestan entidades sin escrúpulos.
En nuestros gobernantes está poner coto a esas desmesuras: reduciendo el déficit aplicando sentido común (difícil de realizar sin tocar los básicos, por lo que hay que buscar la productividad al máximo y medidas innovadoras -los genéricos en las farmacias son un buen ejemplo-), obligar a las empresas chinas exportadoras a ser auditadas según los estándares de la Organización Internacional del Trabajo y penalizar fuertemente (impuestos) todas las transacciones financieras que tengan como único objetivo la especulación.
Hay que agarrar el toro por los cuernos y seguir con el cinturón apretado para darle un mundo mejor a nuestros hijos.
viernes, agosto 05, 2011
Verano
Es sano, sin duda, analizar el comportamiento humano de cada cual. Se aprende observando.
Analizar, sin embargo, no debe llevar a juzgar formas de entender la vida siempre que no se salgan de conductas que vayan contra la ética.
Hay quien decide ir por la vida dando más importancia al sexo que a la profundización en las relaciones sentimentales y apoya su estabilidad en los buenos amigos o la familia. Hay quien rompe con todo cuando encuentra a la persona amada. Entre los dos extremos nos encontramos todos, de alguna u otra manera, decidiendo a cada paso qué hacer con nuestra existencia.
Las relaciones humanas implican dolor en muchas ocasiones. No estamos vacunados contra las rupturas que ensombrecen la sonrisa de la gente a la que queremos. También implican regocijo cuando las cosas fluyen como en una balsa de aceite.
A mí me preocupa el dolor causado por la falta de honestidad.
Jugar con otra persona es lo más doloroso.
No es sencillo renunciar para avanzar, pero es necesario. No me parece ético llevar vidas distintas con caretas diferentes según quién tengas enfrente.
El verano nos acerca, en charlas nocturnas, al mundo de los otros.
miércoles, agosto 03, 2011
Portugal
Me gusta atravesar esa frontera porque me hace más humano viajar a Portugal. Ayuda a colocarte en tu sitio, a ver que otras posturas son posibles y no necesariamente menos buenas. Que el mundo es grande.
Son extremadamente educados, tristes y parsimoniosos. No hablan a voz en grito y son humildes. Adoran a su país sin dejar de criticar sus miserias.
Viajar a Portugal es sano porque venimos de un país que necesita reflejarse en ese espejo tan cercano. A nuestra energía impetuosa, a veces desquiciada, le seduce esa otra manera de ver el mundo que implica este país milenario.
Los amigos portugueses que tengo me da la sensación que lo son para siempre, algo que no es siempre evidente en nuestra tierra.
Portugal es el Norte en el Sur.
Yo paseo por Portugal sin sentirme en mi casa, pero tampoco extranjero.
lunes, agosto 01, 2011
Cosquilleo cerebral
A mí me sucede en momentos de paz total, leyendo un libro, escuchando a algún amigo hablar, paseando a solas, tumbado en la cama.
Imagino que es algo que todos experimentamos y entra dentro de ese carro de experiencias individuales que todos llevamos con nosotros mismos, que no comentamos. Tendrá que ver, supongo yo, con lo más parecido a la cima de la felicidad.
Uno de mis primeros recuerdos de cosquilleo cerebral era cuando mi madre me lavaba el pelo. Yo era muy pequeño y ella me frotaba bien fuerte con champú, masajeándome la cabeza durante minutos mientras yo jugaba en la bañera con los muñequillos de plástico.
Sentir que te elevas, que la vida es eternamente bella, que eres un afortunado.
Es difícil cazar ese cosquilleo conscientemente porque, normalmente, cuando la felicidad la piensas se te escapa.
Es por eso que es complicado definir esa sensación, compartirla, retenerla. Sientes como un burbujeo de hormiguillas en la cabeza, todas las neuronas bailando y, si haces por disfrutarlo sin más, sin tratar de analizarlo, consigues vivir ese instante como infinito.
viernes, julio 29, 2011
Pues venga
Cuando tuve la oportunidad de ser destinado para trabajar allí unos meses, se me cayeron los estereotipos acumulados por tópicos y falsedades.
Recuerdo como si fuera ayer los encuentros con gente que me conocía por vez primera y cómo me integraron en sus casas, sus familias o sus amigos.
Era un placer asimismo apreciar la suerte que tenemos de poder hablar la misma lengua con todo un océano de por medio.
Por entonces no tenía miedo de pasearme por las calles de Torreón, la ciudad donde tuve la fortuna de trabajar, aunque los malditos narcoterroristas están pervirtiéndolo todo.
En mí encontraron a un españolito ávido de conocerles sin prejuicios, apuntándose a toda cena, visita, fiesta o tequila que se pusiese por medio.
Tan presto estaba que acabaron por llamarme el '¡Pues venga!'
Porque a cada proposición de introducirme en su mundo, éste que aquí suscribe siempre respondía así.
Como a todos los Salvadores, me llamaban Chava.
¿Unas quesadillas?
¡Pues venga!
miércoles, julio 27, 2011
Dial
lunes, julio 25, 2011
Galibier
jueves, julio 21, 2011
Salvapatrias
lunes, julio 18, 2011
Monigotes
viernes, julio 15, 2011
Madre Rafols
miércoles, julio 13, 2011
Comer
lunes, julio 11, 2011
Demonios
viernes, julio 08, 2011
Jugar a otro
lunes, julio 04, 2011
Ecuaciones
viernes, julio 01, 2011
Repipis
Es un buen momento ése, entre intento de leer el periódico, dar una cabezada o abstraerme mirando nubes francesas por la ventanilla, en que reflexiono acerca de la educación que se les da a los niños y, especialmente, a los andaluces.
Hace quince días me tocó padecer a una niña que no debería tener más de cuatro años, con voz de aguardentera y un tono que hacía eco en el tubo de la cabina del avión.
¡¡¡Papito, me voy a jartar de bailar con er 'Miki Máu'!!!
¡¡¡Papito, yo le voy a comprar un traje de princesa a la abuela!!!
¡¡¡Papito!!!
Y medio avión, respestuoso, lleno de franceses, aguantando los gritos folklóricos de la niña.
Qué daño ha hecho Juan y Medio (si es que se escribe así) a las familias andaluzas. Ese programa (que no sé si aún existe) en que el centro de atención lo ponían en niños repipis a los que se reía cada frase más artificial, cada gesto más forzado y cada gracia supuestamente infantil. Quizás tenemos lo que nos merecemos.
Cuando por fin aterrizamos después de dos horas de insoportable portento de niña gritando, vi al padre. Estaba aún andando el avión y ya se había levantado a abrir los compartimentos superiores. Tuvo una azafata que llamarle la atención, y este personaje la retó permaneciendo de pie, dando 'camballás' como si en un autobús de línea estuviese y mirando a los pasajeros con cara de 'qué gracioso soy' y con cuerpo de '¡que esto se pare ya!'.
Entendí todo.
La familia se marchó a trompicones, riéndose las gracias entre todos y yo, por fin, pude coger mi metro para ir al hotel, leyendo a Tom Sharpe.
jueves, junio 30, 2011
Los otros
Hay veces, al menos así lo siento, en que creemos ver nuestro alrededor como un decorado eterno. Etapas en que te crees un ser sometido a cambios que sólo en ti se producen, que sólo en ti están las dudas, que los demás entienden de la vida como si siempre la hubiesen vivido.
Cumples los años y entras en mundos diferentes, pero eres joven y percibes que los jóvenes que hay a tu lado siempre lo han sido y conocen las reglas. Comienzas a currar, a enamorarte o a buscarte la vida creyendo que hay reglas, formas de hacerlo bien o mal, sin pararte a pensar que todos los que empiezan a labrarse camino lo hacen por vez primera, como tú.
Llegan los treinta y sientes que comienzas a entender el mundo, pero el resto de treintañeros han entrado en ese túnel de despedida de la juventud en paralelo a ti, reconociéndose diferentes a su manera, despistados, curiosos, maduros... pero no más que tú.
Cumples los cuarenta, los cuarenta y tres... y ves a los que tienen esa edad con los ojos de quien cree que está mirando a alguien que sabe de qué van esas canas, la llegada a regiones más tranquilas, con otras responsabilidades, un sexo distinto, un sosiego rebuscado en detalles tontos.
Evolucionas por vez primera en edades que nunca descubriste ni volverás a descubrir, viendo imágenes paradas a tu alrededor que nunca estuvieron congeladas.
El mundo que conocemos evoluciona con nosotros al mismo tiempo. El despiste es el mismo. Todo lo que viene es desconocido y no sólo somos nosotros, no soy sólo yo, sino el universo quien crece con nosotros.
Miras a alguien a los ojos y crees ver seguridad, prestanza, sosiego... pero tal vez él mire en los tuyos la certeza que tú no tienes.
No hay leyes, no hay caminos labrados, para nadie.
Hasta el más sabio titubea al andar ese camino que no tiene vuelta atrás.
Los otros son como tú.
domingo, junio 26, 2011
Machacados
Hoy leía acerca de la proliferación de indigentes en las calles de Atenas, los cierres de negocios y la rabia no siempre contenida.
El mundo occidental concedió no hace mucho la organización de unos Juegos Olímpicos al país que los creó. Y con ello le entregó un regalo envenenado que vació sus arcas para unas semanas de gloria.
Cuando Grecia entró en Europa no pensó estar entrando en una cueva de tecnócratas liderados por una Merkel ansiosa de disciplina monetaria, con un Banco Central que sólo mira por el crecimiento de alemanes y franceses.
Los políticos griegos, como tantos otros, han cometido errores imperdonables. En su caso especialmente graves, porque falsearon las cuentas para anunciar un déficit que era mucho mayor del publicitado. Es un país donde hay mucha economía sumergida y un empleo público inflado. Bien. Arreglémoslo entre todos, como europeos que vivimos en comunidad. Pidamos sacrificios, sí. Pero no criminalicemos a un pueblo culto y trabajador. No arruinemos a una generación a la ignominia y la falta de esperanza.
Pidamos control y ajuste, pero propongamos un plan de choque para ese país hermano, busquémosle fondos europeos para fortalecer su industria, llevemos allí, aunque sea un gesto simbólico, alguno de los organismos que se reparten en el centro de Europa. Démosle voz al Sur. Tenemos capacidad sobrada para ello. Somos grandes, estamos preparados.
Esta Europa, sin embargo, es carnaza de mercados y burócratas, nos hacen entender. No hay lugar para la imaginación ni la solidaridad.
¿Dónde está la ilusión con que se nos vendía a este viejo continente como un pueblo unido con la aparición de la Comunidad Europea?
Si ser europeo significa vivir a lo alemán, yo me bajo de este tren.
sábado, junio 25, 2011
Tornillos
Durante la celebración varios de los sevillanos de la boda se acercaron a mí para ver si tenía hueco en mi coche para la vuelta. Por buena que fuera mi predisposición mi clío de entonces daba para un máximo de cinco.
Algo había ocurrido durante el viaje de ida que no terminaba de captar.
Entre copa y copa conseguí enterarme. El propietario de uno de los coches había hecho las cuentas del viaje y, a la parte de gasolina de cada uno, había sumado la amortización del desgaste de tornillos, ruedas, asientos... de los 500 km entre Sevilla y Almería.
El dinero sería mínimo, pero la indignación entre el pasaje rozaba los máximos.
Miserable...
lunes, junio 20, 2011
Gante
sábado, junio 18, 2011
Papel
martes, junio 14, 2011
Litronas
Era un choque de humildad. Salías de la universidad comiéndote el mundo y unos grandes profesionales eléctricos y mecánicos, que llevaban décadas enfrentándose a grandes instalaciones de mecanizado industrial, te recibían con los brazos abiertos y te explicaban, sin tapujos, acerca del funcionamiento de cada torno, talladora, rectificadora o enderezadora que, a decir bien, no había visto en mi vida.
El aprendizaje implicaba horas de compañía en que me iban contando sus vidas. Currantes sevillanos hechos a trabajar bajo presión para sacar las producciones diarias en una fábrica que nunca le falló a Renault.
Y en esos ratos aprendía también acerca de sus miedos, las tragedias personales, los marrones económicos, sus ilusiones vitales. Me enseñaban fotos de sus niños, me hablaban de sus mujeres en esos interminables turnos de noche en que trabajábamos sin red. Si había una gran avería no teníamos un teléfono del que tirar para solucionarlo.
Recuerdo a un oficial eléctrico, sensible, tímido y honesto, que tenía la paciencia de dejarme a mí al mando de las reparaciones, corrigiéndome cada paso en falso, sabiendo que mi trabajo a su lado era transitorio para volar a responsabilidades mayores.
Años después, viviendo en Francia, me llegó la noticia de que su débil corazón dejó de funcionar.
Este hombre me contaba como cada viernes, al salir del trabajo, se iba al Carrefour y compraba una caja de cervezas. Luego se iba con la mujer y los niños a su apartamento de Barbate. Ésa era, aparentemente, su principal alegría en su día a día. Soñar con el viernes y sus litronas en Barbate, asomado a la terraza, viendo el mar.
A mí me agradaba escucharlo, aunque pensase que la vida te ofrecía mucho más que esas rutinas placenteras.
Con el tiempo uno va aprendiendo que no hay que minusvalorar las opciones vitales de nadie.
domingo, junio 12, 2011
Irredentos
viernes, junio 10, 2011
Máximo
martes, junio 07, 2011
La alegría de la casa
lunes, junio 06, 2011
Tres cuartas partes
sábado, junio 04, 2011
Náuticos
miércoles, junio 01, 2011
La patria
sábado, mayo 28, 2011
Progreso
viernes, mayo 27, 2011
Elitista
Un compañero del trabajo al que aprecio sinceramente, y por tanto aprecio sus comentarios, me comentó el otro día que mi blog estaba desviándose hacia un tono elitista. Por mi insistencia en hablar de la gente interesante frente a la simple, por la importancia que doy a la cultura y la educación y, seguro, por algún comentario desafortunado entre tantas palabras escritas.
Cuando alguien te dice algo así, alguna razón lleva.
Sí, quizás sea elitista, aunque me duela reconocerlo.
Es cierto que tengo capacidad, como todo ser humano, de elegir mis compañías. Nadie busca la infelicidad a sabiendas, por lo que todos nos dirigimos hacia el terreno vital en que sentirnos más cómodos. A mí la vida se me ofrece como algo tan rotundo que no quiero desperdiciar una ocasión de avanzar, y considero que sólo avanzo cuando aprendo, y aprendo rodeándome de gente que me aporte.
Me gusta escuchar a quien tiene mensajes que transmitir y valoro las críticas cuando están expresadas con corazón.
miércoles, mayo 25, 2011
El Fugas
lunes, mayo 23, 2011
Plásticos
viernes, mayo 20, 2011
Votar
Estamos presenciando estos días con atención el movimiento ciudadano de indignación que recorre las ciudades españolas. Se echaba de menos en nuestro país un espíritu más combativo ante las inquietudes sociales que nos acechan. Mi miedo, respecto a esta iniciativa ciudadana, es que acabe derivando en un impulso anárquico hacia imposibles.
Sería, en cambio, un triunfo el hecho de que este malestar general se tradujese en propuestas concretas, realizables; conseguir dar un salto de higiene colectiva en que España salga de su adormecimiento y tome medidas concretas que la canalicen hacia una sociedad más sana.
Concreto sería que se impidiese, por ley, que imputados en juicios por corrupción o financiación irregular se pudiesen presentar a las elecciones.
O que el voto fuese proporcional. No es normal que partidos con 2 millones de electores tengan 2 diputados y otros con apenas medio millón puedan llegar a los 8.
O que se introdujese un impuesto a las grandes fortunas proporcional al que pagamos los asalariados.
O que se limitase, por ley, el salario máximo. No es normal que el Banco de Santander niegue créditos de veinte mil euros a un negocio y su Presidente cobre primas de cinco millones de euros.
O que toda transacción especulativa se fiscalice. Es cuestión de definir las reglas.
Necesitamos unos Servicios Públicos de Empleo eficaces, profesionalizados, que consigan organizar con precisión las potencialidades de una masa social en paro más preparada que nunca en nuestra historia de todos los tiempos.
Hay que conseguir redefinir por consenso una sistema educativo impecable, en que los alumnos no sean meros oyentes sino que se les forme en base a proyectos colectivos en que tengan que construir, argumentar, planificar, comparar. Que se les enseñe desde pequeños a razonar y no a memorizar.
Sería un éxito que este movimiento ciudadano nos llevara a plantearnos qué cosas concretas tenemos que cambiar para ser una sociedad más justa.
Pero el domingo hay que votar. No hay que dejar de votar porque éste es, hasta que no lo consigamos cambiar, el sistema más sano, el que nos hemos dado los españoles en estos treinta años de democracia que han sido, sin duda, los años de mayor progreso de la historia de siempre de nuestro país.
martes, mayo 17, 2011
Lille
Mi relación con Lille no sería tal si no trabajase en Renault, donde no trabajaría si no hubiese decidido estudiar Ingeniería ni leyese el País, y seguramente no habría elegido Ingeniería si no lo hubiesen hecho mis amigos de bachillerato.
Lille es fría y elegante. La gente del norte de Francia es simpática a pesar de los elementos.
No conozco días soleados en esta ciudad en la que ayer disfruté de una cena a solas con vino de Burdeos.
Nunca estuve acompañado en Lille.
Es un punto la soledad. Ver desde un cristal de un restaurante la gente pasar. Sentirte invisible. No tener que hablar más que contigo mismo.
A la gente le asusta la soledad.
La soledad es bonita en Lille porque la gente te sonríe cuando te ven beber vino y escribir, a solas, en una servilleta.
La gente de Lille no es parisina.
El teatro de la ópera es espectacular, todo en piedra, pero más lo es el antiguo palacio de la Bolsa.
Lille es como La Coruña. La visitas en medio día pero, al igual que La Coruña, es una ciudad agradable para vivir, manejable, triste y lluviosa.
Por Lille luchó el Rey Sol durante años.
La gente en Lille es mayoritariamente rubia.
Lille ha sido invadida varias veces, por pueblos distintos, y ese fulanismo la hace coqueta.
No me gustan las ciudades que presumen de ser vírgenes.
Me gusta estar en sitios donde no soy nadie.
Si es que soy alguien en algún sitio.
Lille se pronuncia 'Lil'.
sábado, mayo 14, 2011
5 euros
Problemas de correas de distribución. Un dineral.
Mientras esperábamos a la grúa le propuse al enano ir a tomar algo al McDonald’s y él, entusiasmado, saltó gritando que sí.
Raquel le dio 5 euros que, inmediatamente, él me dio a mí. En el centro comercial saqué 50 euros de un cajero, con ayuda de Iván, por si las moscas.
Sus nuggets, el zumo de naranja y dos cervezas, para Raquel y para mí, fueron 8 euros en total. Pagué con los 50 euros.
Volvimos a la plaza de Armas y, con un ataque de alergia de impresión, nos tomamos las cervezas e Iván los nuggets mientras esperábamos.
Cuando ya la grúa había montado el coche, acercándolos a su casa, mi sobrino me preguntó, con toda la inocencia de sus ocho años, aprovechando que Raquel hablaba por teléfono y poniendo en práctica el notable que acaba de sacar en matemáticas:
`¿Con qué billete has pagado en el McDonald’s?
‘Con el de 50’, contesté.
‘Entonces devuélvele los 5 euros a mi madre’.
‘¿Quién se ha comido los nuggets?’
‘Yo’
‘Pues entonces me quedo yo con los 5 euros’
El se quedó mosqueado con el razonamiento y, cuando Raquel colgó, le expliqué su teoría. Los dos nos moríamos de risa pero él seguía con la cara de mosqueo.
Con un platazo de lentejas por delante decidí darle de nuevo el billete.
Raquel me escribió más tarde un mensaje. Iván lo iba a utilizar para una excursión con el cole.
lunes, mayo 09, 2011
Aprensión
Escuchamos de tal vecino que le han extraído un trozo del intestino para hacerle una biopsia, que tal artista tiene una degeneración osea, que cierto político padece alzheimer, que nuestro primo tiene una cardiopatía con veinte años... que nos volvemos seres asustados ante lo que nos pueda llegar.
Yo mismo he sido especialista en padecer los mismos síntomas que la última enfermedad que me haya impactado. Encuentro ganglios, moratones o crujidos de huesos donde no hay más que obsesión por pensar que soy el siguiente en caer. Sobre todo recuerdo esa época negra en mi adolescencia y juventud, pero aún hoy tiendo a magnificar cualquier dolor en el costado.
Cuando las personas eran pasto de una medicina primitiva, invasiva y experimental seguro que ese abismo hacia el dolor no era tan profundo como lo es ahora. El no conocer penurias, epidemias o hambrunas nos hace ser más indefensos ante la fragilidad innata al cuerpo humano.
Y es complejo el cerebro para hacerse entender con razonamientos estadísticos o científicos cuando éste se ha emperrado en traducir esa dificultad para tragar en un tumor en la laringe. Un poco como el temor a volar. Ya te pueden explicar con argumentos bien construidos que es más fácil que te toque el gordo de lotería que, cuando una turbulencia te sube el estómago a la garganta, comienzas a gritarte por dentro que por qué a ti.
Si pensáramos que el final llegará cuando llegue y dedicásemos, los hipocondríacos, menos tiempo a inventar enfermedades, seguro que seríamos menos propensos a padecerlas y, sobre todo, a perder un tiempo más aprovechable en disfrutar de un cuerpo que, a día de hoy, está como un rey.
viernes, mayo 06, 2011
Dilema
miércoles, mayo 04, 2011
Elisa
lunes, mayo 02, 2011
Carcas
domingo, mayo 01, 2011
Sábato
Parecía que fuese inconcebible no hacer ese gesto al entrar en casa. Tomar el mando y conectar la televisión, como si el silencio de la casa asustase y ese sonido tranquilizase nuestras rutinas acompañándonos en nuestra intimidad.
Es de una purificación enorme tener la televisión como un objeto más, no necesario sino elegible entre otras muchas opciones. Saber entender el hogar como un espacio sin ruidos ni sonidos innecesarios.
El otro día, haciendo tiempo para ir al baño, encendí la tele. Aparecía un programa de aparente debate entre ‘corraleros’ que se gritaban acerca de no sé qué novio de no se qué famosa. Decían tales barbaridades que me quedé absorto, abducido. Cuernos, operaciones de estética, hijos repudiados y exclusivas de revistas del corazón.
Cuando la ducha quedó libre mi pareja se acercó, me quitó el mando a distancia, apagó la tele y me dijo:
‘Venga, vete a la ducha’.
Con mucha agua caliente, casi hirviendo, me planteaba hasta qué punto hay gente vulnerable a que trafiquen con sus más bajos instintos.
Anoche murió Ernesto Sábato y yo me pregunto ¿qué porcentaje de la población española conoce la trayectoria de este hombre íntegro?