Compro muchos más libros de los que soy capaz de leer.
Es un gasto que no me pesa. Hay mundos enteros tras de ellos en los que podré sumergirme y, lo haga o no, esa promesa de refugio me hace mucho bien.
Soy feliz con la vida que tengo. Y en la vida que tengo hay muchas otras que me esperan en la mesilla de noche.
El terror es una casa sin libros.
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