Son varios los equipos que he dirigido a lo largo de mi carrera ─uno tiene ya más años que un bosque─ y con todos ellos he intentado establecer una relación de complicidad.
Ya en las primeras semanas sabes quiénes merecen la pena y cuáles son aquellos con los que la relación profesional se debe circunscribir a lo mínimo y necesario.
De cada uno de esos grupos conservo personas que sé que estarían ahí cuando las necesitase, pero también hay ocasiones, raras, en las que ese compañero que te doraba la píldora a diario no vuelve a interesarse por ti desde el instante en que ya no eres su jefe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario