Esa jarrita de cristal de vino de la casa para acompañar las comidas.
No paro de repetirle a Fran: tenemos que hacernos con uno. Aunque sea por recordar los maravillosos años vividos en París
Pero en realidad no quiero ver pichets en España, porque si todo estuviera en cualquier sitio perderías el cosquilleo de llegar a Francia y pedir:
-Quiero un pichet.
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