Ser agradable no está de moda.
Soltar una barbaridad con la excusa de que ya no se puede hablar de nada es la nueva tendencia. Denigrar al diferente argumentando que tenemos la piel muy fina.
—Es que me gusta hablar claro —se vanaglorian algunos.
Se cuentan por multitudes quienes no son conscientes del valor del respeto hacia el otro.
¿Quién iba a decirnos que daríamos tantos pasos hacia atrás?
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