sábado, agosto 01, 2026
Cotidiano
viernes, julio 31, 2026
Canarias
Los largos ratos pasados con mi sobrino Iván me han servido para ponerme al día sobre sus gustos musicales.
─Escucha esto ─me pasaba uno de sus cascos en el tren.
Me pedía que pusiera especial interés en las letras, a veces auténticos poemas.
─Este chaval ─me aclaraba─ es un tipo de Tenerife, hijo de unos inmigrantes indios llegados de Bombay.
─Hay muchos canarios entre los cantantes que te gustan, ¿no? ─Me encanta su amplitud de miras.
─Canarias es una locura.
jueves, julio 30, 2026
Larvas
─¡A mí me pican los tobillos! ─grité, en cuanto llevaba diez segundos en el agua.
─A mí también ─confirmó Iván.
Miramos a Fran y entendimos que no éramos los únicos.
Habíamos decidido pasar una mañana de playa en la isla veneciana del Lido e hicimos lo posible por llegar a la orilla sin tener que pagar el precio de una hamaca, casi obligatorio en una Italia donde el acceso libre a la costa es una quimera.
Le preguntamos a la inteligencia artificial qué nos podía haber pasado y nos respondió.
─Son larvas del Adriático, que atacan a la parte más sensible de la piel: los tobillos.
Nos quedamos a cuadros.
─Menos mal ─ironizó Iván─, pensé que nos habían echado unos polvitos por colarnos en la playa.
miércoles, julio 29, 2026
Mantra
Sin abusar, para que no se note, suelo repetir el mantra de 'qué bien estamos' o alguna de sus variantes: 'aquí se está en la gloria', 'qué manera de disfrutar'...
Funciona muy bien cuando se está de viaje, porque hay momentos de fatiga en los que te sientas en un banco o en la escalera de una iglesia y te olvidas del privilegio que supone visitar sitios que no te pertenecen.
En cuanto suelto la frase Iván saca una sonrisa y Fran me da la razón con la cabeza.
─Qué suerte la nuestra.
La alegría hay que recordársela.
domingo, julio 26, 2026
Juventud
Salud mental
─En mi generación es un problema la salud mental ─nos comentó Iván mientras comíamos, relajados, en el Ostrega, no lejos del Gran Canal.
Había enlazado una historia tras otra hablando de sus amigos, de la forma que tienen de comunicarse, de lo importante que es para él saber que siempre puede contar con ellos para salir a dar una vuelta.
─Hay gente de mi edad que no tiene con quién salir.
Le pregunté a qué atribuía todo eso, si tenía que ver mucho con las redes sociales.
─Claro ─me respondió, sin dudar─. Casi todo el mundo está lleno de complejos, la mayoría se compara con los grandes ídolos. ─Recordé al Ivancito de no hace mucho, mientras lo escuchaba hablar─. Ahora mi generación se cuida más, bebe menos alcohol, come mejor, se mata a entrenar... Pero yo me doy cuenta de que lo más atractivo es alguien que esté sano de la cabeza.
Venecia
sábado, julio 25, 2026
Nemawashi
─Te he visto bien llevando la reunión, Salva ─me dijo un compañero hace unos días─. Muy nemawashi.
Yo sonreí, porque entendí que era un halago, mientras memorizaba ese palabro en mi cabeza.
Así que descubrí que se trata de un concepto japonés que significa 'rodear las raíces' antes de trasplantar un árbol, para asegurar que asienta bien en la tierra.
Llevado al mundo laboral, vendría a ser que quien va a llevar una reunión se ocupa, antes de que se celebre, de contactar con todos los participantes para así consensuar un posicionamiento.
Será porque huyo de los conflictos o porque me gusta preparar las cosas, pero, oye, pues no está mal ser nemawashi.
miércoles, julio 22, 2026
Vacaciones
No quiero pensar que el día más feliz del año es aquel en el que cojo las vacaciones de verano.
Pero lo pienso.
Por mucho que mi trabajo me ilusione, por muy buenas relaciones que tenga con mis compañeros, incluso agradecido de estar tan bien valorado, el día en el que cuelgo la mochila mis células se alborotan con una alegría infantil.
En un rato nos vamos Fran y yo a celebrar que, los dos al mismo tiempo, nos vamos a quitar de en medio.
No recuerdo qué comí antes de ayer, pero tengo fijas en mi retina las cenas de las noches en las que cerré el ordenador.
¡Tiembla, Italia!
Peor
Ante situaciones cotidianas de agobio hay una frase que funciona bastante bien: ¿Qué es lo peor que puede pasar con esto?
A veces se nos hace un mundo un despiste, un olvido, un retraso, una metedura de pata y nos sube la ansiedad por las piernas.
─Se me ha ido el santo al cielo, disculpa.
Los nubarrones ya vendrán, no saquemos el paraguas antes de tiempo.
Cenas
─Cuando veo la cava llena de vino es que algo estamos haciendo mal ─me decía Fran.
Es cierto que esa neverita la tenemos para botellas de vino que solemos bebernos cuando vienen los amigos a casa. Si se lleva mucho tiempo sin movimiento, malo.
Los años nos llevan, sin darnos cuenta, a meternos más hacia dentro. La cava, cómplice, nos alerta. Le vamos a poner una luz roja de bomberos para que se active cuando nos despistemos.
martes, julio 21, 2026
Mayka
sábado, julio 18, 2026
Libro
Vividor
Para ser un vividor hay que cuidarse.
A mí me encanta el adjetivo, pero no la carga peyorativa que lleva asociada: los malos hábitos.
Porque me gusta vivir, mucho, me preocupo por tratar bien a mi cuerpo, darle actividad, buena alimentación y esmerarme en mi salud mental.
Vividor como amante de la vida, no como un aprovechado de ella.
Quiero ofrecer lo mejor de mí y para ello debo mimar todo lo bonito que tengo.
Mauritania
Eran 28 apretados en una sala de la ONG donde trabajan con gente sin hogar.
Carmen nos explicaba que hacen terapias de biodanza cada tarde para ayudarles a sacar todos los demonios que llevan dentro. No está permitido hablar en ese rato, tiene que ser el cuerpo el que les ayude a expresarse.
─El otro día apareció un chaval mauritano, guapísimo, con una brecha en la cabeza llena de grapas.
Propusieron tras la danza una pregunta: ¿en qué lugar os sentís más seguros?
Todos encontraron un sitio en su memoria, menos el chico recién llegado.
─No me he sentido seguro nunca en ninguna parte.
Terminaron el día con una tradición, hacerle un pasillo al recién llegado para abrazarlo. Se agarró a Carmen con la emoción de un niño.
─Al día siguiente vino a verme ─me contaba ella─. Lo pasé a mi despacho y se derrumbó.
─Venía a darte las gracias por tu abrazo de ayer.
Perfume
miércoles, julio 15, 2026
Viernes
Yo heredé una reunión de equipo los viernes a la hora de almorzar.
A una hora razonable para que así se pudieran conectar los equipos de Sudamérica, sin que fuera muy tarde en Turquía.
Me resultaba difícil conseguir que la gente participara, por mucho que le diera la vuelta a la forma en que se desarrollaba. La clave es que la gente solo estaba pensando en terminar la semana. Era complicado hacerles pasar mensajes de profundidad.
Como mano de santo, tras pasarla al lunes, ese punto se volvió mucho más vivo y participativo.
Dirigir a un grupo de personas exige, por encima de todas las cosas, sentido común.
martes, julio 14, 2026
Enfermedad
Qué buen reclamo es la enfermedad para captarnos.
Salta un vídeo en el que la primera frase tiene que ver con el riñón, el colon o el corazón. Ya te paras en la publicidad y dejas que te cuente la clave para que, a ti, no te pase eso que desconocías.
Cuando te das cuenta ya llevas un minuto escuchando la composición de la pócima mágica para curar un problema que tú no tienes.
Por si acaso, te quedas con el nombre del potingue.
Yokohama
A pocas horas de aterrizar por primera vez en Japón, llegamos en tren bala a Yokohama, la que iba a ser nuestra sede durante el mes y medio que estaríamos trabajando allí.
Salimos de la estación y pasamos un buen rato organizando nuestros maletones en el taxi. Hacía frío. Nos arrejuntamos como pudimos en los asientos y entonces le indicamos dónde queríamos ir:
─To Sheraton Hotel.
Entonces el chófer, con gorra bien apretada y guantes de croché, se giró hacia nosotros. Bajó la ventanilla y nos hizo mirar hacia arriba.
El hotel estaba sobre la estación.
Esa mirada incisiva, tan educada, no necesitaba traducción al inglés.
Pizarrita
Teníamos una convención de empresa en Versalles.
Tanta presión a veces tiene recompensa y allí nos fuimos toda la dirección de la fábrica, para reunirnos con todas las del resto de plantas del grupo.
La primera noche, tras una jornada agotadora, el director nos invitó a cenar en un restaurante pequeño de vigas de madera, no lejos del palacio.
Pasaron a explicarnos los platos apoyando un panel de pizarra sobre un caballete. Uno de mis compañeros a punto de jubilarse, adicto al trabajo, celebró aquello como si hubiesen venido en nave espacial a recitarnos los platos.
─¡Pero traen el menú en una pizarra! ─insistía, como un crío.
Hay quien no sabe dedicarse, también, a vivir.