Ella venía con su familia y apareció con su sonrisa.
Habitual de mis presentaciones y lectora de mis novelas,, me propuso hacerme una entrevista como parte de una asignatura de su carrera de Periodismo.
—Tengo cincuenta años —me decía, al tiempo que sus ojos contaban que estaba en la mejor época de su vida—. Crecí escuchando que no servía para estudiar. Llevo desde joven cuidando a mi madre, criando a mis críos. Y ahora me toca a mí.