De los más incapaces y, sobre todo, de los más abyectos.
Tiempo al tiempo.
Y eso, para un narcisista de libro, es la peor pesadilla imaginable. Lo que ocurre es que tiene una camarilla a su alrededor, riéndole las barbaridades que salen por su boca, que bloquean cualquier conexión con la realidad de la imbecilidad que él representa.
Estar en ese altar de lo abominable junto a gobernantes infames, por los siglos de los siglos, sería un factor que podría ayudar a convencerlo, pero de un tipo tan rastrero no se puede esperar la mínima sensibilidad.
Ya caerá.
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