Gente que dice estar al margen y se delata, por querer presumir de una pureza que los demás ya perdimos.
Me ocurre con personas que frecuento, con las que charlo y a las que nunca he visto poner un comentario, un 'me gusta' o una sola publicación. Hasta que hacen mención a algo que solo pueden saber de mí por mis escritos diarios.
—Ya eres el único con el culito de vino para el postre —me dicen, cuando terminamos la cena.
No hay marcha atrás. Ya no tiene arreglo. Al soltarlo saben que acabo de averiguar que me leen, cuando insisten en no saber de mis textos.
—¿Qué es eso del culito de vino? —les pregunto.
Les delata, entonces, su sonrisa.
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