Me gusta la ciencia-ficción porque desbarata mi mundo, me permite soñar despierto, entregarme al relato de alguien que quiere contarme cómo son sus pesadillas sobre el futuro o sus esperanzas de un mundo mejor.
Es un género sin reglas, salvo las lógicas del buen narrador, en el que todo está permitido; donde la dificultad es hacer creíble aquello que no existe, hasta desbordarte de emoción.
Es salir del escenario, atravesar el espejo, romper los relojes, olvidar las normas para poder pensar en grande, sin condicionantes.
Dame una novela o una peli de ciencia-ficción y no te molestaré hasta devorármelas.
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