En este mundo inmenso, tener esa oportunidad es no solo una ventaja, sino un disfrute que te permite valorar de primera mano lo que significan esas dos potencias orientales.
Más metódicos los japoneses, más impulsivos los chinos, la primera lección que aprendes es que son humanos. Sí. Convivir con el otro, cuando es muy otro, te ayuda a eliminar fantasmas.
Cierto es que cunde una sensación de decadencia en lo japonés, que se manifiesta incluso en el ánimo del país, y de desmesura en lo chino, que siente, no sin razón, el mundo a sus pies.
Yo, por si acaso, estoy aprendiendo chino.
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