Es muy edificante pasarlo bien con quien piensa muy distinto.
Me ha pasado esta semana con un compañero de trabajo al que llevaba años sin tratar. Una semana compartiendo horas de formación que han servido para confirmar que seguimos a años luz en cuestiones ideológicas.
Coherentes los dos con nuestros principios, tenemos en el humor la mejor arma para replicarnos, porque sabemos que, por encima de todo, nos apreciamos.
No debería ser tan difícil salir de las trincheras.
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