—Mi propia moralidad. No necesito el Derecho Internacional.
Ya sabemos cuál es su moralidad: ninguna. La propia de un narcisista con cero empatía hacia los demás, incluidos sus propios conciudadanos. No hay más que ver el vídeo de la mujer tiroteada en Minneapolis y cómo él lo justifica.
Pues bien, si la persona con mayor poder en la tierra dice que no necesita las leyes, que no está dispuesto a obedecerlas, ¿qué mensaje transmite al mundo?
Este mes se cumple un año de gobierno de Trump.
Quedan tres.
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